Mar 26 2013
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Opini贸nSociedad

Chile: sobre los valores, el poder y la paz

EvoMSiempre hay alg煤n pelo que cae en la sopa. Ahora que el gobierno estaba embalado mostrando realizaciones, a los bolivianos se les ocurre celebrar el D铆a del Mar. Es una efem茅ride. Una aniversario que tiene historia y, para los bolivianos, dolorosa. Pero el ministro del Interior y Seguridad P煤blica chileno, Andr茅s Chadwick, lo tom贸 casi como chiste. Lanz贸 una frase para el bronce: 鈥淨ue ellos celebren lo que quieran celebrar, incluso lo que no tienen鈥. | WILSON TAPIA VILLALOBOS.*

 

Soberbia. Majadero sentido de superioridad. Muy propio de patrones engre铆dos, pero no del jefe de gabinete de un pa铆s democr谩tico. M谩s tarde, el ministro intent贸 poner pa帽os fr铆os. Pero la frase ya estaba en el aire y se reproduc铆a generosamente en todo el mundo, especialmente en Bolivia.

 

Luego vino la celebraci贸n, el s谩bado 23 de marzo. El presidente Evo Morales anunci贸 que su pa铆s recurrir谩 al Tribunal de La Haya. Reclamar谩 una salida soberana al mar. La reacci贸n de los pol铆ticos chilenos fue un谩nime, aunque con matices. ChadwNadie quiere aparecer proclive a devolver a Bolivia ni siquiera parte de lo que se le arrebat贸 en la Guerra del Pac铆fico, a fines del siglo XIX. Menos a煤n en 茅poca preelectoral. Y las declaraciones de arrebatado contenido patri贸tico menudearon. Claro que cada cual en su estilo.

 

El diputado ultra conservador Iv谩n Moreira record贸 que Chile tiene 鈥淔uerzas Armadas bien entrenadas鈥 para defender la paz鈥. Otra est煤pida desmesura.
Mientras tanto, el Canal estatal, TVN, presentaba un lato reportaje 鈥攎谩s parec铆a publirreportaje鈥 acerca de la eficiencia de las FF.AA. nacionales. Se explayaba sobre la capacidad de sus integrantes y de los sofisticados m茅todos de entrenamiento que utiliza. Los m谩s modernos de Am茅rica Latina, afirmaba. Todo en medio de nutridas declaraciones oficiales acerca del respeto de Chile a los tratados. Y de la 芦vocaci贸n pac铆fica禄 que anima a sus autoridades.

 

La verdad es que el presidente Morales tiene raz贸n al sentir que el di谩logo con Chile es improductivo. Desde hace por lo menos cincuenta a帽os se han realizado diversas conversaciones en que La Paz nunca ocult贸 su intenci贸n de lograr una salida soberana al mar. Es una aspiraci贸n leg铆tima tratar de terminar con el enclaustramiento mediterr谩neo provocado por una guerra. Sobre todo si la convivencia entre naciones pareciera haber avanzado. En especial despu茅s de las dos conflagraciones mundiales. Y m谩s a煤n cuando la globalizaci贸n empuja hacia el fortalecimiento de bloques multinacionales.

 

Claro que si la aspiraci贸n es a recuperar todos los territorios perdidos, Chile se quedar铆a sin la riqueza de Chuquicamata y de otros yacimientos mineros que le dan potencia a su econom铆a, y pr谩cticamente partido en dos. EvoPiPero para eso est谩 la diplomacia. Sin utilizar el argumento de que a esta altura de la historia parece claro que o los seres humanos superan la desconfianza e imponen el amor, o la suerte est谩 echada.

 

Por el momento, la soluci贸n no es f谩cil. Pero no resulta aconsejable utilizar maniobras dilatorias permanentes o salir a blandir el garrote. Tampoco es un camino adecuado tratar a los vecinos con permanente desconfianza o desprecio. El 煤ltimo episodio de tres soldados bolivianos encarcelados en Chile por haber traspasado la frontera con un arma de guerra, s贸lo ayud贸 a tensionar una relaci贸n ya 谩spera.

 

Eso no es hacer diplomacia. Es, sencillamente, ver al vecino como adversario y tratarlo como tal. As铆 no se crean aliados. Ni ayuda a mantener fronteras seguras. Con el agravante que luego de que el conflicto asumi贸 dimensiones inquietantes, los soldados fueron liberados sin problemas.
驴A qu茅 estamos jugando? 驴A ser los prepotentes del barrio? 驴A menospreciar a los que nos parecen m谩s d茅biles? Todas actitudes pueriles, impropias de un pa铆s que se cree maduro.

 

Tal vez es el resultado de una civilizaci贸n que, derechamente, cree que el fin justifica los medios. Y esto, a todo nivel. En la pol铆tica local, se acusa al ministro de Educaci贸n, BeyerHarald Beyer, por favorecer el lucro en el 谩rea de su competencia. O, al menos, no frenarlo. Y los acusadores, sin ning煤n pudor, fueron los mismos que durante al menos veinte a帽os guardaron silencio frente a lo mismo que hoy persiguen. Es una desverg眉enza.

 

Beyer, como sus antecesores deber铆a ser acusado por baldar la educaci贸n p煤blica. Por cercenar las manos del Estado es esta 谩rea fundamental. Por carecer de creatividad para imaginar una educaci贸n que no encasille, sino que libera al ser humano. Por no ser capaz de imaginar a mujeres y hombres form谩ndose para ser felices y no s贸lo eficientes. Por no tener el coraje moral de denunciar que la educaci贸n sirve a la empresa y, en la misma medida, embrutece al ser humano.

 

Es como para pensar que si, en milenios, no ha habido cambios relevantes en tal sentido 驴por qu茅 se van a producir ahora? Tal vez porque ha llegado el momento. Tal vez porque el hast铆o puede generar la reacci贸n que encienda la mecha de la rebeld铆a.

 

Pero parece que los pensadores sociales, que rescatan la emocionalidad en el mismo nivel que la raz贸n, est谩n dando en el clavo. Ya no conf铆an en el remozamiento del esquema pol铆tico. Ni siquiera en un cambio ideol贸gico. Creen que la 煤nica posibilidad reside en una mutaci贸n profunda en la conciencia del ser humano. Esas son palabras mayores y a largo plazo. En las que cada uno tiene algo que decir y hacer y los resultados de lo que diga o haga posiblemente lo ver谩n sus descendientes.
鈥斺
* Periodista.

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. blanca
      28 marzo 2013 3:55

      Evo Morales.