Ago 13 2012
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OpiniónSociedad

Manifestaciones estudiantiles en Chile: del liceo a las redes

Los estudiantes chilenos est√°n dando cuenta de profundos cambios culturales en el seno de una ‚Äúsociedad de consumidores‚ÄĚ que lejos de abolir lo pol√≠tico m√°s bien transforman su modalidad de expresi√≥n cuyas aristas lindan con la performatividad, la visualidad y el espect√°culo medi√°tico.| √ĀLVARO CUADRA.*

 

Así, la comunicación y el consumo constituyen los elementos centrales de cualquier análisis del presente. Las manifestaciones estudiantiles se han convertido en espacio de expresividad, espacio de lo diverso.

 

1.- Los estudiantes sin uniforme

 

Es interesante tomar nota sobre la escenificaci√≥n de las protestas de estudiantes. En ella comparece, desde luego, todo el aparato policial dispuesto para ello. Destacamentos uniformados, motorizados, una verdadera tecno burocracia cuya ‚Äúexpertise‚ÄĚ no es otra que la represi√≥n.

 

De este modo, piquetes especializados, conocidos como ‚ÄúFuerzas Especiales‚ÄĚ (FFEE) o como ‚ÄúGrupo de Operaciones Policiales Especiales‚ÄĚ (GOPE), constituyen las herramientas policiales antidisturbios que despliegan la autoridad ante los estudiantes. √Čstos, por su parte, no reconocen ning√ļn ‚ÄúDress Code‚ÄĚ prescrito para la ocasi√≥n. La mayor√≠a se inscribe en la l√≥gica del ‚Äújeans‚ÄĚ y el ‚Äúhoodie‚ÄĚ, ambas prendas se encuentran en cualquier escaparate y responden m√°s bien a cierta ‚Äúmoda juvenil‚ÄĚ promovida por la publicidad.
Sin embargo, el ‚Äúhoodie‚ÄĚ, un poler√≥n con capucha, ha llegado a convertirse en un s√≠mbolo global de la rebeld√≠a y la protesta.

 

El código vestimentario que opone a la policía y los estudiantes pareciera mostrar algo mucho más profundo que una manera de presentación. Al observar estudiantes sin uniforme, se advierte una renuncia a la uniformidad en todos los dominios. En otras palabras, la muchedumbre variopinta da buena cuenta de dos fenómenos concomitantes: Una protesta contra la burocratización uniforme de un sistema educacional normalizado y, al mismo tiempo, el reconocimiento tácito de la individualidad como instancia de legitimación.

 

La renuncia al ‚Äúuniforme‚ÄĚ es, en el caso de los estudiantes, un gesto pol√≠tico, mientras que en el aparato policial es, apenas, una astucia cada vez que alg√ļn ‚Äúfuncionario de civil‚ÄĚ se infiltra entre los estudiantes como parte de su trabajo de inteligencia.

 

Los estudiantes y la polic√≠a se yuxtaponen como dos vectores culturales que apuntan en direcciones opuestas. De una parte, ‚ÄúOrden y Patria‚ÄĚ, esto es: territorialidad, Estado nacional, burocracia verticalista, orden dirigista, fuerza; de la otra, desterritorializaci√≥n, mundo global, asamble√≠smo, participaci√≥n y movimiento estudiantil.

 

Las instituciones políticas, y las policiales en particular, hablan desde la Declaración que estatuye, impone y defiende un presunto orden o ley. Los estudiantes se instalan en el plano de la Expresión, esto es, aquellas formas que privilegian la subjetividad, el diálogo y la participación.
Esta misma oposición se hace extensiva a los diversos partidos políticos que, en tanto instituciones políticas adscriben a la lógica burocrática de la militancia y el carácter declarativo que lo constituye.

 

2.- Del liceo a las redes

 

La divergencia entre las instituciones sociales, la polis, y una cierta atmósfera cultural o ethos pone en evidencia, en primer lugar, la profunda asimetría que se está produciendo en nuestra sociedad entre el dominio cultural y el orden político. La cuestión admite muchas lecturas posibles, sin embargo, se podría argumentar que las instituciones sociales han sido superadas por la dinámica cultural.

 

En principio, las instituciones existen para ordenar y regular las pr√°cticas sociales en determinados periodos hist√≥ricos. Sin embargo, durante los √ļltimos a√Īos ha emergido un nuevo espacio en que se verifica un nuevo tipo de pr√°cticas y relaciones sociales. Este desplazamiento ha dejado obsoletas a las instituciones y ha instituido ‚Äúpr√°cticas in√©ditas‚ÄĚ y en el l√≠mite, ‚Äúnuevos modos de socializaci√≥n‚ÄĚ.

 

Nos asiste la sospecha de que en una sociedad en que la ‚ÄúComunicaci√≥n mediada por computador‚ÄĚ (CMC) se va tornando hegem√≥nica, irrumpen nuevas maneras no solo de comunicarse-relacionarse sino, tambi√©n, matrices in√©ditas de organizaci√≥n, participaci√≥n y movilizaci√≥n social.

 

Si nuestra hip√≥tesis est√° en lo correcto, la comunicaci√≥n centralizada y vertical de anta√Īo, el llamado ‚Äúmodelo comunicacional Broadcast‚ÄĚ propio de la Guerra Fr√≠a, aliment√≥ una cultura del mismo jaez. En la actualidad, el ‚Äúmodelo comunicacional Podcast‚ÄĚ plantea m√°s bien la horizontalidad, la personalizaci√≥n y el di√°logo de todos con todos.

 

Esto explicaría, en parte, el hecho de que las movilizaciones estudiantiles no se fraguan ni se coordinan en los vetustos liceos sino en las redes sociales digitalizadas. Podríamos aventurar que las nuevas matrices culturales derivadas de los modos relacionales en red se plasman en nuevas formas de organización juvenil, más proclive al asambleísmo podcast que a la tradición burocrática de los partidos políticos.

 

El liceo en Chile y en gran parte de Am√©rica Latina se inscribe en la tradici√≥n napole√≥nica quien cre√≥ en 1802 el ‚ÄúLyc√©e‚ÄĚ con el claro prop√≥sito de formar a la √©lite de la naci√≥n. El liceo adquiri√≥ pertinencia en nuestro continente como parte del proyecto ilustrado republicano, convirti√©ndose en un dispositivo central de la llamada ‚Äúmodernidad olig√°rquica‚ÄĚ. Hasta bien entrado el siglo XX, tales instituciones de ense√Īanza administraron el sistema educacional secundario, extendiendo lentamente su cobertura desde las familias aristocr√°ticas hacia una creciente clase media.

 

Se trataba de establecimientos p√ļblicos y laicos de dependencia estatal que regulaba la t√≠mida movilidad social de aquellos a√Īos. Lo que nos interesa destacar es que se trataba de instituciones sociales verticalistas y dirigistas, centralizadas en una rector√≠a que sustentaba un orden. Durante la primera mitad del siglo XX y en el contexto de lo que se ha llamado un Estado Nacional Democr√°tico Popular, la organizaci√≥n de los estudiantes cristalizaba en los Centros de Alumnos y en una Federaci√≥n de Estudiantes Secundarios.

 

Hagamos notar que tales formas de organización eran, por lo general, tuteladas por los diversos partidos políticos representados a través de su rama juvenil, al punto de que muchos dirigentes políticos actuales se iniciaron en la FESES.

 

Si bien en la actualidad subsisten formas de organización estudiantil análogas a las de otrora, no es menos cierto que su quehacer ha sufrido grandes mutaciones. Se constata un debilitamiento de la relación entre la organización estudiantil y los partidos políticos, asimismo se advierte una expansión de expresiones radicales que afirman el carácter performativo del movimiento.

 

Las nuevas formas de relaci√≥n ‚Äď participaci√≥n estudiantil se verifican en el ciberespacio, es all√≠ donde coordinan las acciones y se establecen los nexos que luego se escenifican en el espacio urbano. Las redes sociales constituyen, de hecho, una suerte de ‚Äúasamblea permanente‚ÄĚ, garantizada por la horizontalidad y la conexi√≥n constante. De tal manera que la irrupci√≥n de nuevas modalidades comunicacionales prefiguran nuevas pr√°cticas sociales y pol√≠ticas que movilizan a cientos de miles de estudiantes en el espacio p√ļblico.

 

3.- No al lucro

La resistencia a militancias duras no significa, en absoluto, que los estudiantes no expresen con meridiana claridad sus puntos de vista pol√≠ticos. Se advierte una proliferaci√≥n de movimientos a la izquierda de la izquierda tradicional. M√°s que una ‚Äúenfermedad infantil del izquierdismo‚ÄĚ, como advirtiera V.I. Lenin, m√°s bien estamos ante una modalidad de pensar y hacer pol√≠tica que excede los marcos normativos de un partido m√°s tradicional, una modalidad performativa.

 

Si observamos el énfasis en el despliegue de la subjetividad y el anhelo de acción sin dilaciones ni mediaciones, se entiende por qué las posiciones más radicales de corte anarquista, fundamentadas en una matriz liberal, adquieren inusitada relevancia entre los estudiantes, en clara oposición a las tesis tradicionales de la izquierda ortodoxa.

 

Las protestas estudiantiles han mostrado una clara tendencia hacia la radicalización, alejándose de la tradición partitocrática. Tanto así que el indiscutible liderazgo de Camila Vallejos ha sufrido más de un traspié entre sus pares. No obstante, no todo está dicho y el propio desarrollo político del movimiento estudiantil decantará nuevas tendencias y líderes en el futuro.

 

Lo que resulta claro, y hasta indiscutible, es la estatura de la demanda. Movilizar a m√°s de cien mil j√≥venes en pos de una educaci√≥n p√ļblica gratuita y de calidad frente a un estado subsidiario y cautivo de la hegemon√≠a neoliberal es, fuera de discusi√≥n, un logro hist√≥rico.

 

El reclamo estudiantil no puede ser resuelto en el marco judicativo que nos rige actualmente. Es claro que mientras se mantenga vigente la constituci√≥n sancionada por la junta militar en la d√©cada de los a√Īos ochentas del siglo pasado, no existe posibilidad alguna de modificar sustancialmente el sistema educacional chileno. Esto no es un secreto para nadie, por lo tanto, la demanda estudiantil resulta ser el m√°s radical desaf√≠o al orden neoliberal vigente, en cuanto pone en entredicho todo el andamiaje constitucional en que se sostiene el Chile actual. En este sentido, el movimiento estudiantil es visto como una amenaza no solo por el gobierno de derechas sino, tambi√©n, por el resto de la clase pol√≠tica que se ha constituido a la sombra de la herencia dictatorial.

 

Se ha pretendido comparar este movimiento estudiantil con aquel de Paris 1968, se sostiene que alcanzado cierto ingreso per capita surgen demandas de pa√≠s ‚Äúdesarrollado‚ÄĚ como en la Francia de los sesentas. La comparaci√≥n resulta m√°s que forzada y falaz, pues a diferencia de la Europa de aquellos a√Īos en nuestro pa√≠s vivimos, apenas, una democracia de muy baja intensidad y un sistema econ√≥mico que excluye a la mayor√≠a de la poblaci√≥n. Chile es un pa√≠s de gente modesta en que m√°s del 60% de su poblaci√≥n sobrevive dif√≠cilmente.

 

No hay punto de comparaci√≥n entre el mundo desarrollado y las precarias condiciones en que se desenvuelve la mayor√≠a de los chilenos, incluido el sistema educacional. Contrariamente a lo que se pretende, Chile muestra los signos de una sociedad profundamente desigual e injusta en que un pu√Īado de familias concentra gran parte de la riqueza; una sociedad, a diferencia de la francesa, donde el Estado ha abandonado funciones tan relevantes como la salud, la previsi√≥n social y, ciertamente la educaci√≥n.

 

El meollo del malestar de los estudiantes, y as√≠ lo han proclamado, es entender un derecho fundamental como un ‚Äúbien de consumo‚ÄĚ, esto es, la consagraci√≥n del lucro y la mercantilizaci√≥n de los derechos b√°sicos de un pueblo.

 

El movimiento estudiantil chileno no es un plagio ni ha nacido de ‚Äútorpedos‚ÄĚ, es una experiencia hist√≥rica nueva que nace de un contexto hist√≥rico muy concreto, la perpetuaci√≥n de un orden injusto creado por una dictadura que se prolonga con la complicidad de sus herederos. De all√≠ la tremenda importancia del reclamo juvenil, pues, en definitiva, es la m√°s clara demanda pol√≠tica planteada estos √ļltimos a√Īos y que supera con creces el clima de corrupci√≥n y demagogia que caracteriza a nuestra clase pol√≠tica: No al lucro.

 

5.- Examen final

 

No es tiempo de apresurar conclusiones, los movimientos sociales no se despliegan ni se desarrollan de manera mecánica. Por ahora, contentémonos con caracterizar sus singularidades y celebrar la justicia y estatura de sus demandas.

 

Las protestas estudiantiles convocan a un pa√≠s entero, la cuesti√≥n planteada es sobre la educaci√≥n, seg√ļn hemos se√Īalado, nos lleva a la pregunta de fondo sobre qu√© pa√≠s queremos vivir en el porvenir.

 

El movimiento estudiantil ha puesto sobre el tapete la condición esquizofrénica en la que estamos sumidos; por un lado, una clase política que administra un modelo de país por más de dos décadas en un mundo cada vez más distante y ajeno a la realidad cotidiana de la mayoría de la población y, por otro lado, la irrupción de un movimiento social que muchos se resisten a ver.

 

Dos visualidades en competencia, un país oficial construido por los medios ad nauseam, imágenes idílicas de consumo exentas de cualquier contenido político donde un estudiante es sinónimo de delincuente… Un país no oficial, el país de las nuevas generaciones, hastiadas ya de tanta demagogia.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Semiólogo
Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. Universidad de Artes y Ciencias (ARCIS), Chile.

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Fernando Morales Escobar
      16 agosto 2012 16:35

      La educación no es un gasto, es una inversión, es la apuesta de futuro de un pueblo que prepara su avenir…Utilizando el acervo intrínseco social creado durante generaciones, el patrimonio cultural, histórico, científico, ético e identitario de la humanidad. Este Derecho Universal, no le pertenece a nadie, la apropiación de este y su comercialización es un robo…
      La educación es el camino que nos lleva a la libertad. Es el proceso de socialización, y de integración de los individuos de una sociedad, lo cual es un elemento fundamental en la vida. La educación es la base de la Libertad y del desarrollo socioeconómico.
      S√≥lo el Estado que es el centro neur√°lgico, coordinador consciente de la vida colectiva, es la estructura, la columna vertebral en torno a la cual se disponen las funciones sociales. Y este como medio de desarrollo del pueblo, y de la identidad nacional, debe atribuirse la Potestad de la ense√Īanza, y de la salud como una tarea que le es propia.
      La proliferación de las escuelas, liceos, y universidades privadas en el marco de la política neoliberal y mercantilista, ha servido solamente para consagrar la aberrante discriminación y la comercialización (mercado competitividad y lucro) de la educación. Esta política de estado impuesta por la Dictadura, que disminuyo el Aporte Fiscal Directo, instalando un Aporte Fiscal Indirecto, consagrando así la privatización, y municipalización de escuelas y liceos (1981).
      Implantando con esto el estrato, el conjunto de elementos impuestos para la formación de la entidad o sustrato individualista propio a la educación neoliberal, que omite la función primordial, y social, de la contextualización sociocultural en que se construye la personalidad humana.
      El llamado hecho a las familias, recordándoles que son ellos, los padres, los primeros educadores y responsables naturales de la educación de sus hijos, sin duda que esta verdad, este derecho inalienable e intransferible, que reside en los padres, no dispensa en nada de la obligación contraída por la sociedad, de sus responsabilidades éticas, e intrínsecas, que tiene con los ciudadanos, la salud, educación, seguridad, etc., deberes inalienables del Estado, este existe gracias al pueblo, y debe otorgarle a los ciudadanos los medios necesarios, para que estos puedan asumir sus responsabilidades en cabalidad, ese es su deber, y rol principal, en el caso contrario habría delito de Prevaricación.
      Si la cohesión nacional fuera una función propia de las familias: la sociedad chilena se dislocaría y partiría en mil pedazos, se desintegraría.
      Hay demasiadas divergencias, intereses, cultura e ideales en los m√ļltiples grupos familiares de norte a sur.
      Europa preserva y cautela su sistema educativo, al Estado, el cual juega su rol, decisivo, determinante, primordial, y fundamental, en este reservado √°mbito, que es la construcci√≥n de la identidad nacional, y que pasa inevitablemente por una educaci√≥n centralizada, y gratuita, conducida, y dirigida por el estado, la √ļnica y sola alternativa, real y concreta, al servicio del hombre, de la raz√≥n, y de la sociedad.
      ¬ŅCu√°ntos padres pueden ejercer el derecho de escoger el establecimiento de ense√Īanza para sus hijos?
      Esta es la ilusoria Libertad de los que puede pagar.
      Esta es la ilusoria Igualdad de condiciones, de la que tanto nos hablan desde hacen 22 a√Īos.
      Esta es la ilusoria Equidad, de dos sistemas educativos, el de la se√Īora Juanita y el de su excelencia la presidenta.
      Esta es la Discriminación de la calidad del sistema educativo actual de los chilenos, en todas las áreas, estratos, niveles, y áreas de la sociedad chilena.
      La Libertad y la Igualdad, caracterizada en la Constituci√≥n Pol√≠tica y la LOCE, se fundamentan en la Discriminaci√≥n, la Restricci√≥n, y el Individualismo, los cuales son el estrato, los preceptos del modelo neoliberal. La legislaci√≥n educativa que dejaron los militares: bajo los preceptos de libertad, de subsidiaridad econ√≥mica, de ense√Īanza, de apertura de establecimientos, de seguridad nacional, y de restricci√≥n ideol√≥gica, la LGE no cambi√≥ nada.
      Cuando los fundamentos sociales, culturales y políticos de un pueblo son destruidos, la duda adquiere tal fuerza que paraliza parcialmente el resto del intelecto. Esta situación desorienta, confunde y extravía las fuentes de la voluntad y preparar a la gente para la servidumbre.
      La base de la Libertad y del desarrollo socioeconómico, es la educación, y a esta la pervirtieron, cuando la transformaron en un negocio. Es más la educación forma parte de los Derechos Humanos, los cuales son integrales. La educación no puede ser otra cosa que un derecho de toda persona, ejercido sin discriminación alguna y con igualdad de oportunidades para todos.
      Hay que cambiar las estructuras de la sociedad chilena, la Concertación administro eficientemente el legado neoliberal y discriminador, a pesar de las posiciones críticas hechas desde su base social, al interior mismo de esta, y por el pueblo de manera transversal.
      Uno puede preguntarse porque se niegan a cambiar el sistema, cual es la razón, donde están los amarres: es el Imperio (USA), el FMI, las transnacionales, y la Socialdemocracia, quienes determinaron cuales serían las reformas, y a qué ritmo estas se realizarían, en éste laboratorio, que es nuestro país, y la agenda se va cumpliendo rigurosa y obedientemente. La Concertación neoliberal mantuvo el sistema legado por los militares, a como dé lugar.
      Somos una colonia m√°s, a tal punto, que las reformas y planes educativos, est√°n en manos de ‚Äúmodernizadores‚ÄĚ economistas, y discriminadores tecn√≥cratas, y no de Educadores, Soci√≥logos, actores y conocedores de la realidad de la educaci√≥n chilena.
      Es primordial, y urgente cambiar la Constitución chilena, por una realmente representativa de los intereses de Chile, y de su pueblo, votada por este de manera libre y democrática en un Plebiscito.
      Terminar con el voto Binominal. Nacionalizar la educación, la salud, el agua, la banca y las energías…