Ago 24 2013
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OpiniónPolítica

Manning y el alto precio de vivir en una sociedad libre

‚ÄúNinguna bandera es lo suficientemente grande como para cubrir la verg√ľenza del asesinato de personas inocentes‚ÄĚ, escribi√≥ el historiador Howard Zinn, autor del libro ‚ÄúLa otra historia de los Estados Unidos‚ÄĚ. Sus palabras fueron citadas en la declaraci√≥n que escribi√≥ el soldado Manning tras el anuncio de que ser√≠a condenado a pasar 35 a√Īos en una prisi√≥n militar por haber filtrado cientos de miles de documentos al sitio web de denuncia WikiLeaks.

La declaraci√≥n, que fue le√≠da por su abogado, David Coombs, durante una conferencia de prensa, acompa√Īa una solicitud de indulto de Manning al Presidente Barack Obama.

Del otro lado del Oc√©ano Atl√°ntico, David Miranda, la pareja del periodista del peri√≥dico The Guardian Glenn Greenwald, fue detenido en el aeropuerto de Heathrow, en Londres, en virtud de la ley antiterrorismo de Gran Breta√Īa. Antes de dejarlo en libertad, confiscaron sus dispositivos electr√≥nicos, lo interrogaron y amenazaron con enviarlo a prisi√≥n.

Ambos acontecimientos intensificaron el ya alto nivel de cuestionamiento al creciente grado de intervenci√≥n y vigilancia, aparentemente sin l√≠mites, del Gobierno de Estados Unidos. Miranda sufri√≥ un fuerte impacto, pero permanece en libertad. Manning pronto ser√° enviado, con las manos encadenadas, al lugar donde deber√° cumplir su condena. El informante de la NSA Edward Snowden permanece en alg√ļn lugar incierto de Rusia, donde recibi√≥ asilo pol√≠tico temporal, mientras que el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, contin√ļa viviendo en el exilio, cerca de Heathrow, encerrado en la Embajada de Ecuador en Londres. Es sorprendente que este variado conjunto de individuos haya hecho tambalear el actual estado de vigilancia y guerra global impulsado por el gobierno de Estados Unidos.

Manning escribi√≥ en el comunicado de prensa le√≠do por su abogado David Coombs: ‚ÄúFue reci√©n en Irak, tras leer los informes militares secretos a diario, que comenc√© a cuestionar la moralidad de lo que est√°bamos haciendo. Fue en ese entonces que me di cuenta de que en el intento de combatir la amenaza del enemigo, nos olvidamos de nuestra humanidad. Decidimos conscientemente desvalorizar la vida humana tanto en Irak como en Afganist√°n. Al atacar a quienes percibimos como el enemigo, muchas veces matamos a civiles inocentes. Cada vez que matamos a civiles inocentes, en lugar de asumir la responsabilidad de nuestros actos, decidimos ocultarnos bajo el velo de la seguridad nacional y la informaci√≥n clasificada para evitar asumir la responsabilidad p√ļblica‚ÄĚ.

Como dijo al comienzo del consejo de guerra iniciado en su contra, Manning public√≥ los documentos confidenciales para ‚Äúgenerar un debate nacional sobre el papel de las fuerzas armadas y nuestra pol√≠tica exterior‚ÄĚ. El ejemplo m√°s claro de ello fue la publicaci√≥n del video de la masacre cometida desde un helic√≥ptero Apache en Irak, en el que al menos una docena de civiles fueron asesinados. El video contiene comunicaciones entre los soldados, que bromean acerca de los actos violentos que est√°n cometiendo.

Mientras el video, publicado por WikiLeaks con el t√≠tulo ‚ÄúAsesinato colateral‚ÄĚ, es muy gr√°fico, los otros documentos filtrados por Manning arrojan luz sobre las guerras clasificadas que el Gobierno estadounidense est√° librando lejos de la mirada p√ļblica. Los Diarios de la Guerra (http://wardiary.wikileaks.org) incluyen cientos de miles de informes en el terreno de las guerras de Afganist√°n e Irak. En jerga militar, los documentos clasificados revelan el nivel de brutalidad de la guerra, la violencia sistem√°tica y el asesinato diario de civiles.

David Coombs continu√≥ leyendo la declaraci√≥n de Manning: ‚ÄúEn nuestro af√°n eeuu manning heropor matar al enemigo, debatimos internamente acerca de la definici√≥n de tortura. Detuvimos a personas en Guant√°namo durante a√Īos sin cumplir con el debido proceso. Hicimos la vista gorda a la tortura y las ejecuciones del Gobierno iraqu√≠ y toleramos muchos otros actos en nombre de la guerra contra el terrorismo‚ÄĚ.

Glenn Greenwald y Laura Poitras son dos periodistas que colaboraron en el proceso de difusi√≥n de las filtraciones de Snowden desde el comienzo. El fin de semana pasado, David Miranda, un ciudadano brasile√Īo, fue detenido por las autoridades brit√°nicas durante nueve horas en virtud del art√≠culo 7 de la Ley Antiterrorista de Gran Breta√Īa del a√Īo 2000.

El ex Secretario de Estado brit√°nico Lord Charles Falconer, que co-auspici√≥ el proyecto de ley en la C√°mara de los Lores de Gran Breta√Īa, afirma que la detenci√≥n de Miranda fue un abuso de la ley. ‚ÄúLa publicaci√≥n en The Guardian no constituye una instigaci√≥n al terrorismo‚ÄĚ, Falconer escribi√≥ en el peri√≥dico. Y agreg√≥: ‚ÄúQuiz√° el Estado pretenda que los periodistas no publiquen materiales sensibles, pero depende de los periodistas, y no del Estado, determinar d√≥nde establecer el l√≠mite‚ÄĚ. Si bien Miranda no es periodista, ha ayudado durante mucho tiempo a su pareja, Glenn Greenwald, en su trabajo, y las autoridades brit√°nicas sab√≠an muy bien que no se trataba de un terrorista, entre ellas, el Primer Ministro David Cameron, que supuestamente ten√≠a conocimiento previo de la detenci√≥n de Miranda.

La violaci√≥n de los derechos de Miranda gener√≥ una tormenta pol√≠tica en Gran Breta√Īa, donde el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ, por sus siglas en ingl√©s), el equivalente a la Agencia de Seguridad Nacional en Estados Unidos, ha sufrido cuestionamientos similares por realizar espionaje generalizado.

En Estados Unidos, David Coombs termin√≥ de leer la declaraci√≥n de Manning durante la conferencia de prensa posterior a su condena: ‚ÄúSoy consciente de que mis actos fueron contrarios a la ley. Lamento si mis actos perjudicaron a alguien o provocaron alg√ļn da√Īo a Estados Unidos. No era mi intenci√≥n da√Īar a nadie, simplemente quer√≠a ayudar a la gente. Cuando decid√≠ revelar la informaci√≥n clasificada, lo hice por amor a mi pa√≠s y por un sentido de deber hacia los dem√°s‚ÄĚ. David Coombs continu√≥ leyendo la declaraci√≥n de Manning, que concluye con un pedido directo al Presidente Obama: ‚ÄúSi rechaza mi solicitud de indulto, cumplir√© la condena sabiendo que a veces hay que pagar un precio muy alto por vivir en una sociedad libre. Pagar√© ese precio con gusto si significa que podremos vivir en un pa√≠s realmente concebido sobre la base de la libertad y dedicado al principio de que todos, mujeres y hombres, somos iguales‚ÄĚ.

La ma√Īana posterior a la sentencia, Manning emiti√≥ otro comunicado, en el que inform√≥: ‚ÄúAl iniciar esta nueva etapa de mi vida, quiero que todo el mundo conozca qui√©n soy realmente. Soy Chelsea Manning. Soy una mujer. Por la forma en que me siento y en que me he sentido desde la infancia, deseo comenzar una terapia hormonal en cuanto sea posible. Espero que me apoyen en esta transici√≥n¬Ľ.

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