Mar 18 2013
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CulturaSociedad

Marzo: un boceto para Romero

Romero1El 24 de marzo de 1980 fue asesinado el Arzobispo de San Salvador. Monse帽or Oscar Arnulfo Romero Gald谩mez. Naci贸 en Ciudad Barrios, departamento de San Miguel, El Salvador en 1917. Tomando en cuenta lo remoto de su nacimiento uno puede construir una imagen en sepia, con callejas de polvo y piedra y casas de adobe y teja鈥 | AM脡RICO OCHOA.*

 

Pero tambi茅n puede construirse un holograma completo y colorido con r铆os, monta帽as y cataratas que rodean la zona; una actividad campesina permanente, la afluencia de comunidades ind铆genas cercanas; un comarquino desarrollo comercial y cafetalero.

 

Hago menci贸n de este contexto de tiempo y lugar para recalcar que su origen suburbano est谩 en relaci贸n con un tejido de miseria y desigualdad generalizada, donde cualquier atisbo de justicia era pr谩cticamente nulo en el paisaje social en el que Romero crece.

 

No procede de una familia poderosa, puesto que su padre era el telegrafista del pueblo y su madre encargada de correos. Una vivencialidad tan profunda para la sensibilidad de un ser como Romero, no puede sino calar hondo en sus decisiones y en su destino profundamente cristiano.

 

Estos factores contribuyen, posiblemente, a su conversi贸n posterior de un obispo conservador y remiso al pastor con una entrega sin precedentes a la defensa de los derechos humanos y de los desprotegidos.
Inicia su camino (montado en una mula) hacia el sacerdocio a los 13 a帽os, cuando ingresa al Seminario Menor de la ciudad de San Miguel, conducido por los padres claretianos. A los 20 a帽os ingresa al Seminario San Jos茅 de la Monta帽a de San Salvador, dirigido por la orden jesuita. En 1942 es ordenado sacerdote en El Vaticano.

 

Regresa a El Salvador en 1944; para entonces, los movimientos populares hab铆an desarrollado luchas importantes en contra de los desmanes olig谩rquicos empe帽ados en mantener un sometimiento infrahumano en contra de la poblaci贸n. La insurrecci贸n ind铆gena y campesina de 1932 hab铆a dejado una huella imborrable, gigante en la memoria hist贸rica del diminuto pa铆s. 30.000 muertos en un periodo de diez d铆as.

 

El trauma cal贸 tanto, que por decenios los sobrevivientes y la poblaci贸n en general decidieron no hablar de tan nefasto episodio.

 

Tanta sa帽a desatada hist贸ricamente contra la humildad de una poblaci贸n analfabeta, descalza, desprotegida, explotada hasta decir basta, tiene sus or铆genes en una conquista y una colonizaci贸n cruenta y usurpadora, que da arranque a una oligarqu铆a que se apodera de la tierra e instaura un r茅gimen violento y despiadado que divide tajantemente al emporio y polariza toda postura pol铆tica y social.

 

El proceso urbano y un enclenque desarrollo industrial revela una clase obrera miserable desde su origen. Este fen贸meno da pie al impulso de importantes jornadas de luchas populares, principalmente de obreros, de artesanos y de campesinos en el periodo en que Romero regresa de Roma a El Salvador.

 

Durante su estad铆a de formaci贸n en Europa, vive en directo una de las fases m谩s duras de la Segunda Guerra Mundial y fue hecho prisionero de guerra en Cuba.

 

Fue investido obispo en 1970. El Pa铆s era ya un polvor铆n a punto de estallar. Las condiciones deplorables de anta帽o se hab铆an agudizado y las luchas sucesivas hab铆an logrado una concientizaci贸n sobre los graves problemas ciudadanos; que, adem谩s, se traduc铆a en una formidable habilidad para organizarse. Por su parte, el r茅gimen hab铆a desarrollado formas sistem谩ticas para la represi贸n, pero el caldo de cultivo estaba listo.

 

Uno de los detonantes de la 茅poca fueron las elecciones de 1972, cuando el ingeniero Napole贸n Duarte es postulado a la Presidencia de la Rep煤blica por la Uni贸n Nacional Opositora. El triunfo popular es arrebatado por el r茅gimen, que hac铆a tiempo se hab铆a consolidado como una dictadura militar representante de la despiadada oligarqu铆a. Lo mismo suceder铆a con la postulaci贸n de Ernesto Claramount en 1977.

 

A eso se suma el golpe de Estado de 1979 que da como resultado la formaci贸n de una Junta c铆vico-militar de gobierno que tuvo la oportunidad de transformar el pa铆s y evitar el derramamiento de sangre; sin embargo, la voluntad pol铆tica no da para tanto y las clases dominantes prefieren seguir adelante con el pulso pol铆tico y apuestan sus cartas al desmantelamiento del movimiento popular a punta de represi贸n.
Tal decisi贸n solo encareci贸 las apuestas y en menos de un a帽o el pa铆s estaba en llamas.

 

El impulso tan violento de los acontecimientos de la 茅poca revelaba que una guerra civil se encontraba a la orden del d铆a. Romero ten铆a fe en las posibilidades de transformaci贸n social que la junta pose铆a, pero las castas principales no estaban dispuestas a ceder concesiones.

 

Es en la d茅cada de los 70 que parecen las principales organizaciones populares que aglutinar铆an a pr谩cticamente todos los sectores de la poblaci贸n: centrales sindicales, obreros, profesionales, formaciones campesinas, estudiantes, peque帽os empresarios y dem谩s sectores representados en las organizaciones de masas m谩s combativas hasta entonces: el Boque Popular Revolucionario (BPR), Frente de Acci贸n Popular Unificada (FAPU), Las Ligas Populares 28 de Febrero (LP28), el Movimiento de Liberaci贸n Popular (MLP), el caso del Partido Comunista hab铆a surgido desde 1930.

 

El perfil hist贸rico cambia con la aparici贸n de los brazos armados de las organizaciones de masas manifiestas en estructuras guerrilleras que desplazan r谩pidamente estrategias de desarrollo inmediato; principalmente con posiciones insurreccionalistas y de guerra popular prolongada. Es de una escisi贸n del Partido Comunista que surgen estas organizaciones pol铆tico-militares a formar parte de una lucha popular ya encarnizada en la sociedad salvadore帽a.

 

Aparecen las Fuerzas Populares Liberaci贸n Farabundo Mart铆 -FPL, El Ej茅rcito Revolucionario del Pueblo 鈥揈RP, la Resistencia Nacional -RN; participa tambi茅n el Partido Revolucionario Centroamericano 鈥揚RTC.
Estos n煤cleos iniciales comienzan inmediatamente una operatividad guerrillera a nivel nacional que, a inicios de los a帽os ochentas conformar铆an el FMLN.

 

La mara帽a social de la 茅poca era compleja y aceleradamente cambiante. En esa complejidad social, 脫scar Arnulfo es nombrado por el Vaticano como Arzobispo de la Arquidi贸cesis de San Salvador 1977. Su nombramiento fue recibido con benepl谩cito por la estructura dominante, la oligarqu铆a y el Estado; por su formaci贸n en la Santa Sede pod铆an ver en Romero un aliado, puesto que incluso hab铆a sido alumno directo de quien fuera el Papa Pablo VI.
隆Sorpresa! La cruda realidad de miseria, desigualdad y represi贸n cala de sobremanera en la conciencia del pastor.

 

Romero2Y es que Romero no cambia de bando, porque no tiene m谩s bandera que los pasos de Cristo; simplemente asume una conversi贸n cristiana muy honda y conmovedora venida desde el contacto directo con los humildes, los desprotegidos. Su 煤nica inspiraci贸n fue siempre la providencia amorosa de Dios, el Evangelio.

 

Siendo un profundo conocedor del misticismo religioso podemos asumir que Romero entiende la Trinidad como la relaci贸n entre el Padre; representante de la infinita bondad, lo desconocido y el bien posible; el Hijo como la realidad viva, tangible; el pueblo como el cuerpo de Cristo vivo y sufriendo, y el esp铆ritu Santo como el dador de la sabidur铆a para entender esa relaci贸n y la actitud para la conversi贸n.

 

Romero ve la necesidad de la transformaci贸n profunda m谩s all谩 de las reivindicaciones sociales y pol铆ticas; pugna por una paz con justicia social; pero adem谩s insiste en la conversi贸n del esp铆ritu para completar esa Trinidad, para contribuir con la evoluci贸n humana y habla del reino de Dios aqu铆 en la Tierra. Es decir, que a pesar de la angustia, la p贸lvora 鈥渄ebe prevalecer la Ley de Dios鈥 y sale a defender y confortar a los afligidos como un gu铆a espiritual y no como un revolucionario de manuales y panfletos.

 

El mal est谩 ah铆, personificado y lo encara aunque le cueste la vida. Y es desde esa perspectiva que tambi茅n asume y conoce su destino con temor, con preocupaci贸n; pero no abandona a sus ovejas y consagra su sacrificio a Dios y a los humanos. Asume una posici贸n defensora, de alivio, de consuelo para su pueblo.

 

Esperanzador como ninguno, supone que de esa situaci贸n de dolor saldr谩 un hombre nuevo, renovado, en resurrecci贸n; tal como lo manifiesta en una de sus homil铆as: (鈥) En el nombre de Jes煤s de Nazaret lev谩ntate y camina, promu茅vete; y no queremos hombres masa, no queremos hombres que los manipulen; queremos hombres verdaderas im谩genes de Dios (鈥)

 

La complejidad del desarrollo de la organizaci贸n popular incluye que estas tengan a su base a las organizaciones eclesiales y el amparo de la conciencia hondamente cristiana de muchos sacerdotes. Parte de la intelectualidad de la 茅poca y de la dirigencia popular ten铆a una formaci贸n secular muy arraigada, generalmente jesuita. La represi贸n no escatima y arremete contra qui茅n se atreva a enfrentar la estructura, sea cual sea su fundamento.

 

As铆, la orden hier谩tica no estaba exenta de tal situaci贸n y uno de los sacerdotes m谩s allegados de Romero, el padre Rutio Grande es acribillado el 12 de marzo de 1977 junto a otras dos personas, una de ellas menor de edad. Este hecho encara al pastor con el lobo. Romero se termina de dar cuenta que el mal est谩 personificado y deambula en el pa铆s. La bestia amenaza su reba帽o y sale con toda su valent铆a a defenderlo.

 

La lista de activistas religiosos asesinados en El Salvador es muy grande, incluida una masacre de monjas extranjeras de la Orden de Maryknoll en diciembre de 1980 y la masacre de los jesuitas dirigentes de la Universidad Cat贸lica Centroamericana, el 16 de noviembre de 1989.

 

Y es que cuando los tambores de guerra afinaban la punter铆a de fusiles, la 煤nica armer铆a de Romero 鈥攜 el m谩s peligroso de todos los arsenales鈥 era su poderosa fuerza interior; su Fe y gratitud, su infinito amor al pr贸jimo y a Dios, as铆 como una estimaci贸n superior por la vida humana.
En alguna ocasi贸n dijo 鈥渟olo Dios es due帽o de la vida鈥.

 

El 23 de marzo de 1980, en custodia de sus ovejas, el pastor hace temblar a la bestia que acecha su gigantesco reba帽o. Y no es para menos. Sabiendo que la estructura militar tiene como eje principal la obediencia, lanza una orden de inspiraci贸n sublime a las catervas soldadescas:
芦Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ej茅rcito y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la polic铆a, de los cuarteles: hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que d茅 un hombre debe prevalecer la ley de Dios que dice ‘No matar’. Ning煤n soldado est谩 obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla.
芦Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado.
芦La iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominaci贸n.
芦Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van te帽idas con tanta sangre.禄

 

Ese d铆a, su voz fue contundente en defensa del s茅timo mandamiento y sin m谩s arma que su palabra, hace trepidar los andamios castrenses: En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada d铆a m谩s y m谩s tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno, en nombre de Dios: 隆cese la represi贸n!

 

Horas despu茅s su sangre fue derrama. La sangre de un hombre dulce y bueno.

 

Se apag贸 su sonrisa de jaguar; no su esp铆ritu de firmeza, de ungido dignificador de la condici贸n humana y su luz brillar谩 desde las estrellas hasta los ojos de los m谩s humildes y de quienes tengan esperanza en la plena transformaci贸n, no solo pol铆tica y material; sino, de evoluci贸n espiritual hacia la bondad plena y soberana, como debe ser; y que la paz est茅 con nosotros.
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Referencias bibliogr谩ficas:
Cardenal, R., I. Mart铆n Bar贸, J. Sobrino, La voz de los sin voz, la palabra viva de Monse帽or Oscar Arnulfo Romero; UCA Editores; 2007.

Menj铆var Ochoa, Rafael, Tiempos de locura, El Salvador 1979-1981; FLACSO de El Salvador, 脥ndole Editores; 2008.
鈥斺
* Poeta.

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. Ivette Quinteros
      19 marzo 2013 4:27

      Muy enriquecedor, como un nace un martir, idealista, defensor de derechos humanos, solo alguien que conoce el dolor de un pueblo de cerca, puede ser capaz de luchar por el, de lo contrario son discursos y acciones vacias. Bendiciones por San Romero.