Ago 30 2012
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OpiniónSociedad

Memoria y dignidad

Carta escrita por Carlos Lagos Paredes, hijo del dirigente socialista Ricardo Lagos Salinas (detenido desaparecido y luego ejecutado por la dictadura militar-cívica chilena, a propósito a una nota de Armando Uribe escrita en el diario El Ciudadano. La carta está dirigida al director de ese medio periodístico.

 

Se√Īor Director:
En su columna del n√ļmero 99 de El Ciudadano, don Armando Uribe hizo notar que hubo en Chile ‚Äúotro‚ÄĚ Ricardo Lagos, de segundo apellido Salinas, que no fue presidente de Chile. Uno que, en cambio, fue secuestrado por la DINA en junio de 1975, despu√©s que un comando de carabineros ejecutara cobardemente a su padre, a su madre embarazada y a su hermano menor. √Čste Ricardo Lagos, desaparecido desde entonces, era mi padre.

 

Puede parecer extra√Īo, pero hasta ahora nunca me hab√≠a referido a √©l en p√ļblico, ni por escrito ni de ninguna otra forma. Supongo que esto se debe a que su historia es tambi√©n la historia de c√≥mo fue devastada mi vida y la de mi familia, y de c√≥mo hemos luchado para reconstruirnos. No es de buen gusto hacer alarde de esas cosas. Pero eso no es todo. Si he guardado silencio acerca de mi padre, es porque nunca hall√© otra manera de enfrentar el asco y la verg√ľenza de ver c√≥mo su nombre era enarbolado cada a√Īo por los mismos que empe√Īaron sus vidas en traicionar todo aquello por lo que √©l luchaba.

 

Tratar√© de explicarme. Es un hecho que en junio de 1975 la direcci√≥n clandestina del PS en Chile ‚ÄĒde la que mi padre formaba parte‚ÄĒ se hab√≠a convertido en una piedra en el zapato para quienes buscaban constituir y legitimar esa misma direcci√≥n en el extranjero. Las c√ļpulas socialistas exiliadas no s√≥lo impidieron que a Chile llegaran los recursos necesarios para sostener un PS clandestino, hubo adem√°s entre sus filas muchos que suspiraron aliviados al saber que Exequiel Ponce, Carlos Lorca, Ricardo Lagos Salinas y el resto de la ‚Äúdirecci√≥n interna‚ÄĚ hab√≠an ca√≠do en manos de la DINA. Ya entonces, en el invierno de 1975, se agitaba el inter√©s infame de quienes maniobraban para acceder un d√≠a, mediante claudicaciones, al poder pol√≠tico en Chile.

 

Sin embargo entonces cuando eran todav√≠a oposici√≥n democr√°tica y m√°s tarde mientras gobernaban este pa√≠s, esos mismos dirigentes mantuvieron la extra√Īa costumbre de derramar, cada vez que llegaba el mes de junio, l√°grimas de cocodrilo por ‚Äúsus ca√≠dos‚ÄĚ. Para mi siempre ha sido dif√≠cil entender las razones de ese poco cre√≠ble melodrama. Lo cierto es que Ponce, Lorca, Lagos y los dem√°s, de haber sobrevivido, dif√≠cilmente hubieran aceptado que su partido se transformara en el regente de un capitalismo brutal como el que defendieron los gobiernos de Lagos Escobar y Bachelet.

 

Nunca acept√© una invitaci√≥n a esas conmemoraciones sin gloria, convocadas por un partido de iscariotes. ¬ŅC√≥mo iba a asistir a unos actos en que los mismos que ofrec√≠an por poco precio el pueblo chileno al capital, fing√≠an invocar los ideales revolucionarios de mi padre? Tampoco respond√≠ nunca a las bromas torpes de quienes me preguntaban, sonriendo, si yo era pariente ‚Äúdel presidente Ricardo Lagos‚ÄĚ. Esas invitaciones y esas bromas no han hecho sino acrecentar mi desprecio por el muladar en que han tratado de convertir este pa√≠s, y me han hecho saber con cada vez m√°s certeza qui√©n soy, de d√≥nde vengo y hacia d√≥nde voy.

 

Muchas veces he creído que en esta maltratada franja de tierra no hay ni habrá realmente un lugar para mi, ni para mis hermanos, ni para mi madre que ha visto cómo se consume su vida y su salud sin que se haga justicia por lo crímenes sufridos. Nunca he esperado nada de los tribunales de justicia chilenos, pero sí me he sentido a menudo fastidiado por la sensación de vivir en un país donde no existe la decencia. No obstante, a veces me alivia comprobar que me equivoco.

 

Por eso me decid√≠ a escribirle: quiero agradecer a don Armando Uribe ‚ÄĒpor intermedio de usted‚ÄĒ el haber dedicado unas l√≠neas al recuerdo de mi padre. Es un gesto noble que debe aportar fuerza a todos quienes luchamos por un mundo m√°s humano y verdadero.
Sinceramente,

 

(Firma):
Carlos Lagos Paredes
‚ÄĒ‚ÄĒ
La versión digital de El ciudadano es www.elciudadano.cl

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    2 Coment√°rios - A√Īadir comentario

    Comentarios

    1. Elinett Wolff
      3 julio 2014 14:28

      Gracias Ricardo Lagos Paredes por estas palabras grandiosas, verdaderas, que me interpretan totalmente, y que dice cosas que por decirse de parte de quienes aun intentamos enderezar el rumbo del PS de Chile, el PS de Allende, de Ponce, de Lorca, de Lagos Salinas y de tantos otros, caemos en desgracia y nos ocurren hechos oscuros e intimidatorios.
      Solo he dicho y he hecho: no querer dejar en manos de la traicion al pueblo este grandioso Partido que tanto le debe a sus caidos.

    2. Aldo Salvador Figueroa Zamora
      4 julio 2014 16:08

      Una carta que representa el dolor,amargura,fustracion y tantas y tantas cosas,pero que no deja de ser una dolorosa verdad,una realidad que averguenza al digno pero que a los mercaderes de la politica y el oportunismo ni siquiera les cambia el semblante de la cara,porque presisamente carecen de dignidad y respeto .