Abr 8 2021
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PolíticaSociedad

Mentira piadosa

Mentira piadosa es la afirmaci√≥n falsa proferida con intenci√≥n benevolente. Tiene ¬†como objetivo el tratar de hacer m√°s digerible una verdad, tratando de causar el menor da√Īo posible. Se utiliza para evitar fricciones innecesarias, secuelas o actitudes que pueden ser desagradables para alguien. En pol√≠tica, la mentira noble es asociada con la falsedad de los gobernantes destinada a preservar la armon√≠a social.

Plat√≥n, fil√≥sofo griego -428-347 a.d.C.- se refiere a este tipo de mentira en su obra ‚ÄúLa Rep√ļblica‚ÄĚ. Menciona ¬†diferentes tipos de metal que los dioses habr√≠an puesto en la sangre de las personas: oro en los mandatarios, plata en los auxiliares, bronce en los campesinos y artesanos. Los hijos de los gobernantes nacer√≠an con oro en las venas y estar√≠an destinados a mandar, pero tambi√©n los de algunos campesinos y obreros que, por ese hecho, tambi√©n deber√≠an ascender y gobernar.Plat√≥n 427-347 a.n.e.

Plat√≥n sostiene que, aunque esto fuera falso, si la gente lo creyera se lograr√≠a tener una sociedad ordenada, pues los labradores, y artesanos tendr√≠an la esperanza de que sus¬† descendientes¬† pudieran llegar a ser presidentes, lo que convierte al mito en una mentira noble. Adem√°s √©sta f√°bula tambi√©n har√≠a creer a los dirigentes que son mejores que sus s√ļbditos, fomentando en ellos el sentido de responsabilidad.

La pregunta acerca de si es conveniente enga√Īar al pueblo fascin√≥ a los pensadores pol√≠ticos occidentales durante siglos. Blase¬† Pascal, matem√°tico, f√≠sico y fil√≥sofo -1623-1662- neg√≥ la existencia de derechos naturales, del contrato social y un derecho divino de los reyes, afirmando, en cambio, que luego del triunfo por la fuerza de un partido sobre otros para poder acceder al poder, es necesario hacer creer al pueblo que las leyes fueron instituidas en su beneficio. La mentira es necesaria porque es imposible gobernar siempre a partir de la fuerza y para que las leyes sean obedecidas.

Abu al-Farabi, fil√≥sofo musulm√°n ¬†de origen turco -872-950- y Mois√©s Maim√≥nides, m√©dico y te√≥logo, hebraico-espa√Īol¬† -1135-1204- inspirados en Plat√≥n, predicaron la moderaci√≥n pol√≠tica del fil√≥sofo, frente a¬† la imprudencia de ¬†S√≥crates.

Emmanuel Kant,  filósofo alemán -1724-1804-  sintetizó su teoría moral. Una máxima  es moral,  si la regla que nos autoriza a realizar ciertas acciones puede ser universal, o sea, que todos se rijan bajo esta norma. Para Kant, el deber de no mentir sistemáticamente, es necesario, porque de otra forma se acarrearía desconfianza entre las personas y no se podría vivir en sociedad, pues la confianza es la base primordial para establecer vínculos entre los individuos.

Además, si la mentira fuera una regla universal todas las personas sabrían que todos mienten, entonces la mentira ya no tendría el efecto esperado.

Por qu√© decimos mentiras o mentiras piadosas? | Mejores MexicanosEl decir la verdad no debe depender de lo que el sujeto quiera o desee, afirma Kant, sino que debe ser siempre as√≠. Para explicar esto, Kant diferenciaba los deberes categ√≥ricos de los llamados ‚Äúimperativos hipot√©ticos‚ÄĚ, que nos dicen que hacer siempre y cuando la acci√≥n sirva para cumplir un deseo. Podemos deshacernos libremente de estos imperativos hipot√©ticos simplemente no teniendo el deseo de realizar la acci√≥n.

En contraste con los ‚Äúimperativos hipot√©ticos‚ÄĚ, los requisitos morales como no mentir son ‚Äúdeberes‚ÄĚ categ√≥ricos, estas obligaciones no dependen de si el individuo quiere o desea hacerlos, dependen de que ‚Äúdebe‚ÄĚ hacerlos.

Kant basa los ‚Äúdeberes hipot√©ticos‚ÄĚ en los deseos, y los ‚Äúdeberes categ√≥ricos‚ÄĚ en la raz√≥n.

Kant no es el √ļnico autor que pensaba que la prohibici√≥n de mentir es absoluta. El fil√≥sofo ingl√©s, Peter Geach -1916-2013- autor del libro ‚ÄúLas Virtudes,‚ÄĚ considera que moralmente est√° prohibido mentir, pero aprueba las verdades enga√Īosas, como la de San Atanasio, quien remaba en un r√≠o cuando los hombres que lo persegu√≠an le preguntaron: ‚Äú¬Ņd√≥nde est√° el traidor de Atanasio?‚ÄĚ, a lo cual √©ste respondi√≥ tranquilamente: ‚Äúno est√° lejos‚ÄĚ.

Por su parte, la fil√≥sofa y te√≥loga, irlandesa, Elizabeth Anscombe -1919-2001-¬† que estaba de acuerdo con Kant en que existen ‚Äúreglas morales absolutas‚ÄĚ, no cre√≠a que decir siempre la verdad fuera una de ellas. Se√Īal√≥ que Kant formul√≥ la regla de no mentir demasiado estricta, y que no contempl√≥ las consecuencias que podr√≠a tener el ser tan radical y prohibir la mentira bajo cualquier circunstancia.Elizabeth Anscombe, la fil√≥sofa conversa de Cambridge que no dudaba en ¬ęhacer l√≠o¬Ľ en los abortorios - ReL

Anscombe prefería formular la norma de manera que en algunas ocasiones se pudiera hacer una excepción. Por ejemplo, es permisible mentir cuando hacerlo salvará la vida de alguien. Para Anscombe, la regla de no mentir no es universalísima.

Mientras que, el fil√≥sofo alem√°n, Leo Strauss -1899-1973-¬† acent√ļo la necesidad de mentir para ocultar una posici√≥n estrat√©gica, o para ayudar a la diplomacia. Distingu√≠a dos tipos de ley divina o revelaci√≥n: las creencias verdaderas como son los principios filos√≥ficos que solo conocen los sabios y las creencias necesarias que son falsas pero √ļtiles a la sociedad para ¬†la conservaci√≥n del orden social.

Pese a que las mentiras est√°n mal vistas, se ve como algo normal considerar que hay mentiras peores que otras.

San Agust√≠n, doctor de la Iglesia; te√≥logo, filosofo y moralista -354-430-¬† distingue ocho tipos de mentiras: las mentiras en la ense√Īanza religiosa; las que hacen da√Īo y no ayudan a nadie; las que hacen da√Īo y si ayudan a alguien; las que surgen por el mero placer de mentir; las dichas para complacer a los dem√°s en un discurso; las que no hacen da√Īo y ayudan a alguien; las que no hacen da√Īo y pueden salvar la vida de alguien; y las que no hacen da√Īo y protegen la ‚Äúpuridad‚ÄĚ de alguien.

Tom√°s de Aquino, ¬†te√≥logo, llamado el doctor Ang√©lico -1225-1274- distingue tres tipos de mentiras: la √ļtil, ¬†la humor√≠stica y la maliciosa, que considera ¬†pecados. Las mentiras ¬†√ļtiles y humoristas, son pecados veniales, mientras que la maliciosa es pecado mortal. Dentro de cualquier situaci√≥n en la que se dan siempre respuestas¬† duales, si/no, blanco/negro, una persona que est√° mintiendo consistentemente ser√≠a, de forma parad√≥jica una fuente de verdad. ¬†Siendo la m√°s famosa, la que se conoce como la ‚ÄúParadoja del mentiroso‚ÄĚ.

Epim√©nides fue un legendario poeta fil√≥sofo del siglo VI a.C., a quien se le atribuye haber estado dormido durante cincuenta y siete a√Īos. La paradoja de Epim√©nides est√° relacionada con la filosof√≠a y la l√≥gica. Pertenece al grupo de las falsas, ya que aparenta auto contradecirse si se sigue una l√≥gica, pero se puede demostrar que dicho razonamiento no es correcto.

La Pobre Carta Democrática o la paradoja de Epiménides en términos democráticos.

Se atribuye a Epimédimes, siendo el mismo cretense, haber afirmado:

-‚ÄúTodos los cretenses son mentirosos‚ÄĚ.

¬ŅDec√≠a Epim√©nides la verdad? Hay mentiras piadosas que no le hacen mal a nadie, como la aceptaci√≥n de las acciones sobrenaturales de Santa Claus, dirigidas a los ni√Īos con el fin primordial de lograr su felicidad.

En la ficci√≥n, Pinocho, del escritor italiano Carlo Collodi, el personaje cuyo nombre da t√≠tulo a la obra, es un mu√Īeco de madera cuya nariz crece cada vez que dice una mentira.

Que las mentiras desaparezcan completamente del √°mbito de la pol√≠tica, de la justicia, de la diplomacia, del periodismo y de muchos otros √°mbitos de la vida social es algo virtualmente imposible, as√≠ lo creyeron tambi√©n los representantes de la filosof√≠a pol√≠tica, desde Maquiavelo,¬† hasta la ‚Äúmente noble‚Ä̬† de Plat√≥n.

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