Sep 24 2012
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Econom铆aOpini贸n

Mercosur – Uni贸n Europea: negociaciones en suspenso

La tendencia contempor谩nea del orden capitalista mundial es hacia la liberalizaci贸n de la econom铆a. Es un proceso creciente, favorecido por la ruptura de la bipolaridad en los 90, que habilit贸 nuevas rondas de disputas de territorios para la dominaci贸n del capital m谩s concentrado.| JULIO C. GAMBINA.*

 

Estos capitales concentrados, con el apoyo de sus Estados nacionales, especialmente EEUU, Europa y Jap贸n, avanzaron en un proceso de transnacionalizaci贸n de la econom铆a, intentando la construcci贸n de una normativa global que sustentan e intentan dotar de legitimidad los organismos internacionales y variadas formas de tratados bi y multilaterales para sus objetivos.

 

Alguna vez definimos a estos tres actores (capitales transnacionalizados; Estados nacionales; organismos internacionales) como los sujetos de la acumulaci贸n y la dominaci贸n capitalista mundial, con independencia de su origen territorial. Son actores que establecieron un programa (sus objetivos) para el desarrollo, que se concentra en la hist贸rica reivindicaci贸n, fundacional, del orden capitalista: el libre cambio.

 

La libre circulaci贸n de mercanc铆as y capitales constituyen el n煤cleo central del objetivo del modelo productivo hegem贸nico, el capitalismo. Por ello es que eliminada la traba que supon铆a el orden bipolar, capitalismo versus socialismo, en 1995 surge la Organizaci贸n Mundial de Comercio, que era la asignatura pendiente del orden gestado en 1945. En Bretton Woods se gest贸 el FMI y el BM, restando la organizaci贸n para el libre comercio, que emergi贸 cuatro d茅cadas despu茅s.

 

Ofensiva por el libre comercio

Es en la d茅cada del 90 que se presentan en sociedad diversos proyectos para la rearticulaci贸n de las relaciones econ贸micas y pol铆ticas entre la Am茅rica Latina y el Caribe con los pa铆ses hegem贸nicos del orden capitalista. Remito a la Iniciativa de las Am茅ricas del a帽o 1990, luego configurada como proyecto ALCA entre 1994 y 2005 en el marco de las cumbres presidenciales de Am茅rica (excluida Cuba); como la estrategia en contrapartida entre parte de Europa y la regi贸n mediante las cumbres iberoamericanas desde 1991; potenciadas por crecientes inversiones, especialmente espa帽olas, inducidas por los procesos de privatizaci贸n generalizados en esos a帽os de ofensiva neoliberal.

 

As铆 como las negociaciones por el ALCA comienzan en 1994, es en 1995 donde comienzan las primeras conversaciones por formalizar acuerdos de libre comercio entre el Mercosur y la Uni贸n Europea. Y as铆 como en el 2005, en la Ciudad de Mar del Plata, Argentina, se impide la inclusi贸n del ALCA en la agenda de las negociaciones de las cumbres americanas de presidentes; se renuevan las intenciones de formalizar similares mecanismos de liberalizaci贸n con Europa, que sufre diferentes procesos de interrupciones, hasta que en mayo del 2010 y en Madrid, se renueva el proceso de negociaci贸n.

 

Europa disput贸 en los ’90 la dominaci贸n en nuestros territorios, ganando espacio desde la penetraci贸n de inversiones externas directas en el marco de las privatizaciones. Supo tambi茅n diferenciar el proceso de negociaci贸n comercial, adicionando clausulas de referencia a la dimensi贸n pol铆tica y cultural, que ocultaba la agresi贸n que supon铆a el libre comercio ofertado a la regi贸n por EEUU. El objetivo pasaba por favorecer los intereses de los capitales m谩s concentrados del viejo continente.

 

Queda claro que las negociaciones comerciales con nuestram茅rica han sido dinamizadas principalmente por EEUU y Europa desde los 90, en una disputa por conquistar el territorio (sus bienes comunes, demandados como recursos naturales apropiables), sus mercados (para la circulaci贸n de sus producciones locales subsidiadas), y una fuerza de trabajo calificada con bajo costo salarial y con l铆mites de las organizaciones populares, principalmente de trabajadores, en la capacidad de ofrecer resistencia ante la desestructuraci贸n organizativa, pol铆tica, social y cultural construida desde reg铆menes terroristas de Estado, especialmente en Sudam茅rica.

 

Cabe reconocer que en los 煤ltimos a帽os resulta creciente la presencia China, como nuevo actor en las negociaciones econ贸micas, financieras y comerciales, no solo con la regi贸n nuestramericana, sino en el 谩mbito mundial. Si Europa desplaz贸 a EEUU por el volumen de inversiones en los ’90 y motiv贸 la aceleraci贸n de las negociaciones estadounidenses en ese periodo; contrarrestadas por la intencionalidad europea para competir en esos pactos o acuerdos comerciales; China emergi贸 en estos a帽os con capacidad de disputar un lugar como socio privilegiado, que crece recurrentemente.

 

Contratendencias

Junto a la tendencia descrita de ofensiva del capital y la liberalizaci贸n, al mismo tiempo se verifica el accionar de otros sujetos, que soportan la ofensiva del capital, pero que tambi茅n la resisten, y en simult谩neo, construyen programa propio, alternativo, emancipador.

 

Son tres niveles a considerar: uno es la tendencia a generalizar las pol铆ticas hegem贸nicas, las que se abrieron paso bajo el lema del Consenso de Washington, m谩s all谩 de matices seg煤n fuera la correlaci贸n de fuerzas en cada pa铆s. Nuestros pa铆ses, y en especial nuestros pueblos sufren esas consecuencias desde el empobrecimiento, la superexplotaci贸n y la creciente desigualdad.

 

Un segundo nivel parte de reconocer que ese fue y es el marco para m煤ltiples resistencias que obstaculizaron el programa liberalizador de los sujetos de la dominaci贸n, siendo el m谩s resonante el No al ALCA iniciado con las campa帽as populares a comienzos del Siglo XXI, potenciada a mediados del decenio con decisiones de gobiernos (Mercosur m谩s Venezuela), base pol铆tico social para pensar, finalmente y como tercer 谩mbito, en el cambio pol铆tico que describe la situaci贸n de nuestram茅rica en estos a帽os recientes.

 

EEUU retom贸 el rumbo de las negociaciones bajo la modalidad bilateral; mientras que Europa relanz贸, especialmente desde el 2010, el camino del acuerdo multilateral, no sin entusiasmo cr茅dulo de varios procesos en nuestram茅rica. Entre otros vale mencionar el papel de la Argentina, a cargo de la representaci贸n regional ante la socialdemocracia espa帽ola gobernante por entonces y expresi贸n de la representaci贸n europea. Ambos liderazgos, compartiendo espacios como el G20 e imaginando procesos de salida r谩pida de la crisis mundial, se ilusionaban con unas negociaciones virtuosas para el relanzamiento de la producci贸n capitalista.

 

El problema de esa estrategia de reanimaci贸n de las negociaciones comerciales choc贸, en primer lugar, con la crisis capitalista mundial, con inocultable visibilidad en los pa铆ses del capitalismo desarrollado, especialmente europeos, que los indujo a la promoci贸n de pol铆ticas proteccionistas y de intervenci贸n de sus estados para el salvataje de las empresas en crisis. Es justo tambi茅n incorporar que los procesos en nuestra regi贸n tambi茅n se encontraron con el impacto de una crisis que algunos consideraban externa, pero que indujo procesos de repliegue de un aperturismo empujado por las necesidades de los capitales.

 

Es cierto que tambi茅n y como parte de la nueva realidad, la estrategia imperialista choc贸 contra los procesos de cambio pol铆tico y la nueva experiencia por otorgar nuevo contenido a la integraci贸n regional en nuestram茅rica, a煤n con las contradicciones que suponen proyectos que nuestros pa铆ses promueven un rumbo por el socialismo, o por el capitalismo.

 

Imaginaron los negociadores europeos que la crisis del 2007 llegaba a su fin con la recesi贸n mundial del 2009 y que el 2010 recuperar铆a ritmos de crecimiento que favorecer铆an las inversiones, por ende la producci贸n y con ello la circulaci贸n, el intercambio. La expectativa apuntaba a un nuevo ciclo de expansi贸n econ贸mica y del modelo productivo sustentando la liberalizaci贸n. La realidad puso en evidencia lo err贸neo del diagn贸stico, y transcurrido ya medio a帽o del 2012 somos conscientes de la profundidad y duraci贸n de la crisis capitalista.

 

Se trata de un fen贸meno que dificulta la instalaci贸n de premisas materiales y subjetivas de la integraci贸n subordinada que impone el libre comercio. Es que la propia Uni贸n Europea est谩 en discusi贸n, y especialmente el euro, incluso el d贸lar, expresiones monetarias de la riqueza y el poder est谩n en discusi贸n. La crisis es integral y junto al programa de la liberalizaci贸n se desarrolla una contra tendencia, que no es solo el cambio pol铆tico en nuestram茅rica, sino el movimiento de indignaci贸n que recorre la experiencia del levantamiento de los pueblos del norte de 脕frica; en los principales pa铆ses capitalistas, e incluso en Israel.

 

Nuestra realidad supone tambi茅n la nueva experiencia de integraci贸n, que incluye proyectos contradictorios en CELAC o UNASUR, pero con capacidad de suspender la participaci贸n paraguaya en el Mercosur motivado en el reciente golpe institucional; que a su vez habilit贸 el demorado ingreso de Venezuela a la experiencia con m谩s desarrollo en la integraci贸n regional. Es una nueva situaci贸n que nos permite interrogarnos sobre las negociaciones entre el Mercosur y la Uni贸n Europea.

 

驴C贸mo ven las autoridades de la UE las negociaciones en curso por el libre comercio con el nuevo Mercosur? Vale interrogarse ante la incorporaci贸n de un pa铆s que promueve un objetivo socialista, que construye un proceso de integraci贸n alternativo con Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y otros pa铆ses en el ALBA; donde se sustentan iniciativas econ贸micas, pol铆ticas y culturales a contra corriente de la hegemon铆a mercantil capitalista.

 

No solo preocupa la formulaci贸n de una orientaci贸n socialista con un pie en el Mercosur, sino tambi茅n algunas se帽ales soberanas que empuja la propia crisis. Remito a la expropiaci贸n parcial de YPF en Argentina, o a las nacionalizaciones continuadas en Bolivia; e incluso otras manifestaciones soberanas en 谩mbitos de debate global, con propuestas que difunden un orden mundial regido por un programa de soberan铆as, alimentaria, energ茅tica, financiera, medio ambiental.

 

El problema es construir nuestro programa integrador

Si la d茅cada del 90 fue la que defini贸 el programa de la liberalizaci贸n y condicion贸 las negociaciones, con EEUU y con Europa; y esta d茅cada materializ贸 un cambio pol铆tico que desorden贸 la hegemon铆a neoliberal de las negociaciones comerciales; el desaf铆o a construir para el sujeto popular son las premisas de otro orden social superador de la crisis y del capitalismo.

 

Las negociaciones comerciales son el terreno propicio para la estrategia del capital, por donde se agigantan las asimetr铆as del norte con el sur; donde se esconden las trampas de los subsidios a la producci贸n o a las exportaciones del capitalismo desarrollado; donde se habilita la hegemon铆a de patentes y la propiedad intelectual; todo subordinado a la l贸gica de la ganancia, la acumulaci贸n y la dominaci贸n capitalista.

 

Hace falta recrear las condiciones subjetivas para pensar una l贸gica de des-mercantilizaci贸n, donde m谩s que 鈥渘egociaciones comerciales鈥, se gesten premisas para una construcci贸n colectiva de un modelo productivo que coloque el centro de sus objetivos en la satisfacci贸n de las necesidades sociales.

 

Las negociaciones prometen inversiones, que tienen como fin 煤ltimo las ganancias. Europa o EEUU necesitan negociar el consenso de nuestram茅rica para el proyecto del capital. Es cierto que otros aspiran a ocupar ese lugar, crecientemente visibilizado con las inversiones y acuerdos con que avanza China en la regi贸n. El problema es si podemos retomar el mandato del 2001 por otro mundo posible, lo que supone una profunda cr铆tica al orden contempor谩neo, al capitalismo y a su crisis, para construir el nuevo orden.
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* Doctor en Ciencias Sociales.
Integra el Comit茅 Directivo de CLACSO. y el equipo de Formaci贸n, Investigaci贸n y Asistencia T茅cnica del Encuentro Sindical Nuestra Am茅rica, ESNA.
En http://alainet.org
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