Nov 4 2012
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Cultura

México: Feria Internacional del Libro: polémica por el premio FIL a escritor peruano

Una apasionada y extensa polémica desató la decisión del jurado de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, realizada el pasado octubre, de otorgar el ex premio Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe al escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, condenado en su país por plagio.
El premio le será entregado igual, pero sin fanfarrias. | HUMBERTO MUSACCHIO.*

 

Conaculta, el Fondo de Cultura Económica, Bancomex y otras entidades públicas sostienen el Premio FIL con dinero procedente de nuestros impuestos. Por eso mismo, cabe exigir que se retire todo apoyo económico a un premio discutido por el amafiamiento con que se ha otorgado más de una vez y que ahora, en el colmo, será para beneficiar a Alfredo Bryce Echenique, un plagiario convicto y confeso.

 

Como contribuyentes, lo menos que podemos exigir es que esos fondos no sirvan para enriquecer a quien traiciona a sus lectores, pues presenta como suyos los textos de otros autores; a un pícaro que tima a sus editores al asumir la paternidad de artículos que otros escribieron; a un vivales que pretende engañar a todo mundo robando la producción intelectual de sus colegas.

 

Como ciudadanos, podemos y debemos exigir que el dinero público no sirva para llenar los bolsillos de quien practica de manera sistemática algo que en México es delito; como escritores, de ninguna manera debemos aplaudir que se premie a quien ha sido reiteradamente desleal a su gremio, con lo cual, dice el diario La Tercera, de Chile, “se está manchando la reputación del galardón, quizás el más prestigioso de América”.

 

El frente en favor del plagio

En una desafortunada defensa del fallo Jorge Volpi, miembro del jurado, dice que “El Premio FIL decidió no pronunciarse —no avalar ni condenar— las acusaciones de plagio recibidas por Bryce”.
¿El Premio FIL es lo mismo que el jurado, o se refiere a la asociación civil que aporta el parné? Quien sabe, pero a Volpi le parece que argüir contra un fallo reprobable es actuar como “Inquisición” y dice que “no es función de un jurado literario erigirse en jurado criminal”, lo que nadie ha pedido. “Querer arrebatarle a Bryce un reconocimiento a su obra narrativa es, en cambio, un atentado a la legalidad”. ¿Premiar a un practicante contumaz de la ilegalidad va contra la legalidad?

 

Igualmente, el autor de En busca de Klingsor pretende absolver a “alguien que ya fue sometido a un proceso judicial en su país”, pero omite que en ese proceso se demostró que era un plagiario y como resultado fue condenado a pagar una multa de decenas de miles de dólares, la que no es cierto, como afirma el mentiroso Bryce que se le haya retirado. Pero Volpi insiste en que quienes nos oponemos a que se entregue al peruano el Premio FIL estamos inoculados por el virus de “la intolerancia y el autoritarismo”.

 

Sólo un poquito embarazado

Va más lejos Marcial Fernández en El Economista, pues reconoce que a “Bryce Echenique se le puede acusar de ladrón, de mal periodista, de sinvergüenza, etcétera, pero no de mal literato. Lo suyo, por lo visto, es la ficción, no la realidad. Y es en tal ámbito en el que se mueve la literatura y por la que se dan los premios literarios”.

 

Conmovedor, pero robar textos ajenos no es una ficción, sino una deplorable realidad que descalifica a cualquier escritor para obtener el reconocimiento del mundo literario. En otras palabras, lo que dicen el señor Fernández y algún otro crítico de la crítica es que Bryce es un sucio plagiario, pero nomás tantito.

 

Después de lo que hemos visto, no faltará quien se meta a buscar en la “obra narrativa” que Bryce ha firmado como suya y nadie se sorprenderá si aparecen semejanzas excesivas, parrafadas completas de otros autores y viles “fusilatas”, piratería de la más baja estofa.

 

No se trata únicamente de retomar temas o recrear la obra ajena, que eso es otra cosa. Octavio Paz llegó a decir que el león se alimenta de corderos. Otro autor dice que los escritores mediocres van por ahí dejando tiradas buenas ideas que otros escritores más capaces recogen. Sí, pero en ese caso el mérito está en la reelaboración literaria alrededor de la idea ajena.

 

El Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Crece el cúmulo de críticas contra el otorgamiento del Premio FIL a Bryce Echenique. Carlos Velázquez en Frente.com.mx, en el artículo Echenique, nique, nique, que pobremente por ahí, va él cantando amor, advierte que “El jurado sabía que este personaje estaba marcado por el desprestigio, y no ignoraba que tal decisión afectaría la credibilidad del premio. Como un perro que, a pesar de que intuye que al cruzar la calle lo van a atropellar y avanza, así el jurado no se detuvo en su determinación”.

 

Para José Luis Martínez S., director del suplemento Laberinto, de Milenio, “El asunto es simple. Como en la célebre novela de Stevenson, en don Alfredo cohabitan dos personas, dos maneras de ser opuestas y no necesariamente complementarias. Es uno cuando escribe literatura y otro cuando hace periodismo”.

 

Fernando Solana Olivares, Plagios premiados, señala que “Argumentar, como se ha hecho, que la obra narrativa de Bryce Echenique no peca de malversación sino solamente su quehacer ensayístico, es un argumento falaz. Quien roba en un género de ‘su’ escritura envilece y degrada los demás”.

 

Entregarán el Premio en lo oscurito

Para evitarse más vergüenzas, los organizadores, jurados y patrocinadores entregarán el Premio FIL en un lugar no anunciado, lejos de miradas indiscretas, de preguntas inoportunas de los periodistas y de eventuales protestas de otros escritores o del movimiento #YoSoy132, jóvenes que reciben un mensaje claro: roben, usurpen, pirateen, porque ése es el camino para ganar premios.

 

Por eso Blanca Heredia, en La Razón, pregunta: “¿Será que no nos basta nuestra horrible reputación de ‘transas’? ¿Tenemos que darle uno de nuestros más importantes premios literarios a un plagiario, es decir, a alguien que se apropia de las ideas, el trabajo y las palabras de otro, y las presenta como propias?”

 

Ricardo Cayuela Gally, en el blog de Letras Libres, señala que “los hechos son claros: premiaron con dinero público a un escritor cuya obra está parcialmente impugnada por plagio, con sentencia condenatoria y litigio abierto”.

 

Para Carlos Puig, de Milenio, “el asunto inundará el arranque del festival. Triste final para la gestión de Sáizar, triste forma de empañar un premio, una ceremonia, un evento. Triste inicio este año para la bellísima fiesta que es la FIL”.

 

En fin, que el escándalo crece y las instituciones deberían pintar su raya y no convalidar el atraco al erario.
——
* Periodista, escritor.
En el diario Excélsior de México (www.excelsior.com.mx).

 

Addenda
Por primera vez, desde su creación, el Premio FIL, antes Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y del Caribe, no se entregará en el marco de la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. La entidad organizadora determinó entregar a Bryce Echenique el reconocimiento antes de la celebración de la FIL y en Lima. La dote del reconocimiento es de 150.000 dólares estadounidenses.

 

El jurado estuvo conformado por el escritor mexicano Jorge Volpi, la periodista argentina Leila Guerriero, la colombiana Margarita Valencia, el peruano Julio Ortega, la puertorriqueña Mayra Santos-Febres, Mark Millington de Inglaterra y Călin Mihăilescu, de Canadá.

 

Cabe señalar que un grueso contingente de colegas del ganador y otros intelectuales y académicos, en número no menor a varias decenas— defienden en una carta el otorgamiento del Premio FIL 2012 al Alfredo Bryce.
La carta en cuestión puede leerse aquí.

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