Sep 1 2012
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Política

México, tribunal electoral: como una profecía autocumplida…

Redacto estas líneas antes de que comience la sesión pública del Tribunal Electoral para resolver el llamado “juicio madre” de la elección presidencial. Previamente, la comisión de magistrados responsable de calificar los comicios ordenó —la noche del 29— el cierre de instrucción del juicio de inconformidad del Movimiento Progresista, en el que se demanda la invalidez de esa votación. |EDUARDO IBARRA ANGUITA.*

 

La comisión de magistrados —integrada por Flavio Galván, Salvador Nava y Constancio Carrasco— consideró que el cierre de instrucción obedece a que ya “está concluida la sustanciación del citado medio de impugnación, por lo que queda en estado de dictar sentencia”.

 

No se precisa de mayor perspicacia para prever que el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) estará inscrito en la validación de la elección del 1º de julio pasado y, con ello, limpiar el camino y hasta colocar una alfombra roja para que Enrique Peña sea declarado presidente electo.

 

Y no se requiere de perspicacia alguna porque desde muy temprano, el ministro presidente anunció que en el TEPJF no se ganará lo que no se obtuvo en las urnas.

 

Ricardo Monreal, doctor en derecho y jefe de campaña de Andrés Manuel López Obrador, exigió a Alejandro Luna Ramos que se recusara de intervenir en la sesión para dictar sentencia, pero al padre de Jorge Belisario Luna —demandado ministerialmente por la pintora Colette Louise Wall por el robo de los cuadros Viento en el pelo, Consuelo y Suave patria— “le valió gorro”, como dicen coloquialmente, e insistió en su originalísima tesis a la que se alinearon cuidadosamente, por lo menos en el lenguaje, tres ministros más hasta llegar a la desfachatez de quejarse porque el presidente del perredismo los chantajeó con el “estallido social”.

 

Estos burócratas judiciales designados discrecionalmente desde Los Pinos, San Lázaro y Xicoténcatl cuando aquí sesionaba el Senado —pero no se crea que por los órganos legislativos sino por los que ponen y disponen, como Manlio Fabio Beltrones—, no tienen idea de la causalidad y las dinámicas económicas y políticas que originan estallidos y rebeliones sociales. Lo cierto es que la materia prima existe por todo el país y en forma abundante.

 

Para coadyuvar a despejar el terreno para el más que cantado dictamen TEPJN, Leonardo Valdés insiste en defender su chamba, pero ahora con un atisbo de autocrítica, al postular que “se cometieron errores absolutamente marginales que no cambian el sentido de la votación”. Acaso sólo en el diván encontrará, entonces, la explicación de por qué cada día son más frecuentes las ciudades —como Monterrey y Matamoros— que visita rodeado de soldados y policías federales, además de utilizar las puertas laterales de los hoteles en que se hospeda.

 

Con todo y la desbordante alegría que se vivirá en diversos ámbitos de los poderes institucionales y fácticos, como Grupo Televisa, existe una seria preocupación en la elite del Revolucionario Institucional sobre cómo podrá acceder Peña Nieto a la sede del TEPJF a recibir su aval como presidente electo, cuando nadie anuncia aún la realización de algún bloqueo permanente.

 

La alerta recorre todos los ámbitos políticos y sociales, pero el priísmo de alcurnia —el que hoy reniega de Tomás Yarrington pero lo protegieron como alcalde de Motamoros y gobernador de Mataulipas, como les llaman mis paisanos desde hace 25 años—, está demasiado nervioso, con todo y los invaluables servicios que le prestan los siete magistrados, a los que es de recomendar no reediten las enormes torpezas de 2006, la de la votación unánime y que Vicente Fox puso en “grave riesgo” la elección, pero ni siquiera se atrevieron a amonestarlo.
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* Periodista, director de la revista Forum.
En Argenpress (www.argenpress.info).

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