May 18 2019
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Cultura

Misticismo, meditaci贸n y cosificaci贸n

Los constructivistas sociales desde hace bastante tiempo vienen afirmando que las religiones tienden a legitimar la visi贸n de un mundo social alienado y cosificado. El sistema de creencias de las instituciones religiosas, dicen, obscurece la producci贸n de los objetos sociales tales como las instituciones sociales, los c贸digos morales y los roles familiares al presentarlos como la manifestaci贸n de alg煤n orden natural o divino que se ubica m谩s all谩 de la influencia humana. Este uso del concepto de cosificaci贸n, en realidad, no es nada nuevo. Su uso, aplicado al an谩lisis religioso, ya hab铆a aparecido en Hegel, Feuerbach y Marx.

Resultado de imagen para constructivistasLa idea central de los constructivistas, tal como se desarrolla en los an谩lisis sociales de Berger y Luckman, es la de que cualquier orden social es inherentemente precario porque es producido y mantenido solamente por la actividad humana. Si los miembros de la sociedad dejaran de actuar, no solo las instituciones sociales dejar铆an de funcionar, sino que el orden social mismo dejar铆a de existir. Y a pesar de lo obvio de esta dependencia, ella no aparece necesariamente como tal. Para la gente el mundo social simplemente est谩 ah铆, existiendo independientemente del conocimiento o la actividad de los individuos que lo componen.

Los productos de la actividad social se aprehenden como si ellos fueran independientes del hacer humano, como hechos naturales resultado de leyes c贸smicas o manifestaciones de la voluntad divina. Cualidades ontol贸gicas independientes se le atribuye al lenguaje, las ideas, los modelos sociales, las normas, las instituciones e, incluso, a la autoidentidad. La reificaci贸n, al negarse a ver estos objetos como productos humanos, permite estabilizar la precariedad del mundo social. Es s贸lo en tiempos de cambios revolucionarios cuando los objetos sociales particulares tienden a ser decosificados por la gente que participa en ellos.

En los 60s, por ejemplo, el movimiento de los derechos de la mujer llam贸 la atenci贸n al hecho de que la definici贸n del rol de la mujer en la sociedad es una construcci贸n social y no un hecho natural o una prescripci贸n divina. El problema con estas revolucioneResultado de imagen para decodificaci贸ns, sin embargo, es que los objetos decosificados vuelven a ser reemplazados por nuevas cosificaciones y la percepci贸n del mundo social tiende otra vez a ser recosificada.

Las instituciones religiosas han jugado hist贸ricamente un papel importante en la estabilizaci贸n del orden social al legitimar su cosificaci贸n. Las religiones mayores, al poner la causa de las cosas en la voluntad divina, proporcionan una explicaci贸n de porque el mundo y este orden social particular existen. Pero, al hacerlo niegan la participaci贸n activa de la gente en la producci贸n de su mundo. La excepci贸n a esta larga tendencia hist贸rica la podemos encontrar en ciertas formas de misticismo.

Ellas, al renunciar a fijar la 鈥溍簂tima realidad鈥, 聽relativizan el orden social y sus normas al afirmar que el mundo sensorial es una ilusi贸n mantenida por la convenci贸n. En las soteriolog铆as m谩s sofisticadas de India, por ejemplo, el mundo natural y social es una ilusi贸n (maya) construida por la mente. Este es un interesante desarrollo porque su intenci贸n es producir una percepci贸n decosificada del mundo que no sea reemplazada por otra cosificaci贸n.

467px-Icon_second_comingEn 1980 Maynard y Wilson introdujeron la noci贸n de una determinaci贸n que no es causal ni l贸gica, sino contextual. Una cosa es lo que es s贸lo en el contexto del que es parte. Si la removemos de su contexto, ella deja de ser lo que es. Si aplicamos esta imagen al mundo social el contexto completo incluye tambi茅n al sujeto que percibe y las acciones que ejecuta en relaci贸n a 茅l. El pensador hind煤 Nagarjuna desarroll贸 en el siglo II DC la noci贸n de 鈥渟urgimiento codeterminado鈥. Desde que las cosas surgen en dependencia ellas no tienen esencia o, lo que es lo mismo, carecen de un ser propio.

Esta idea es similar a la de Maynard y Wilson. Los objetos de la experiencia no son cosas en s铆 mismas. Solo lo son en relaci贸n a otros objetos y 茅stos a su vez dependen de otros. No hay un todo separado de sus partes y viceversa. Las cosas derivan su ser y naturaleza de su mutua dependencia y no son nada por si mismas. Ellas no son reales y la 煤ltima realidad es el vac铆o. Nagarjuna reconoce que su doctrina (sunyata) como tambi茅n lo reconocen otras doctrinas budistas, son construcciones relativas incapaces de capturar la 鈥溍簂tima verdad鈥.

Su funci贸n, dice, es solo ayudar a abandonar las visiones dogm谩ticas reificadas del mundo que impiden su percepci贸n como un todo en constante cambio. La 鈥溍簂tima verdad鈥 s贸lo puede ser aprehendida o experimentada directamente a trav茅s de las pr谩cticas meditativas. Cuando uno logra finalmente experimentar directamente el vac铆o, entonces uno puede matar al Buda y abandonar la doctrina sunyata. En otras palabras, decosificar al maestro y la doctrina.

Seg煤n el budismo Mahayana la conciencia normal del individuo socializado es una conciencia alienada con la que proyecta distinciones y categor铆as ling眉铆sticas en la realidad para luego cosificarlas. La cosa es鈥 驴C贸mo decosificamos la percepci贸n?

Seg煤n el budismo Zen la concentraci贸n en un punto, samadhi o no-mente, lleva al satori, la experiencia de ver la propia naturaleza y, al mismo tiempo, la naturaleza del universo a trav茅s de una aprehensi贸n directa (sunyata). Alcanzamos la experiencia del satori cuando el concepto del 鈥測o鈥 es expulsado completamente de la conciencia y experimentamos el universo como un todo libre de dualismos.

Si consideramos los conceptos de experiencia y significado en algunas corrientes filos贸ficas occidentales (Husserl, Bergson) encontramos similitudes bastantes grandes con el budismo Zen. Seg煤n ellas, la experiencia es siempre, primero, experiencia vivida o pura duraci贸n y, luego, pensamiento reflexivo. La duraci贸n es un estado prereflexivo en donde el mundo es un flujo continuo en el que no hay entidades fijas y bien definidas. La corriente de la conciencia a煤n no ha sido cogida por la red de la reflexi贸n. Es solo cuando paramos y reflexionamos en este flujo cuando el yo puede recortar una experiencia particular a partir de el.

La reflexi贸n es una condici贸n necesaria para la constituci贸n de cualquier experiencia significativa. Son solo las experiencias pasadas las que pueden adquirir significado. Todo significado subjetivo, incluyendo el mundo espacio temporal, se constituye retrospectivamente a trav茅s de la reflexi贸n, cuando la pura duraci贸n es suspendida. El significado se agrega posteriormente a la experiencia lo que lo hace relativo. En el budismo Zen es s贸lo la experiencia directa, la que es previa a la reflexi贸n, la que se considera como verdadera experiencia de la realidad. La experiencia reflexiva es considerada una experiencia ilusoria (maya) construida por el intelecto, el lenguaje y el sentido com煤n. Resultado de imagen para budismo

La 煤ltima verdad que el budismo Zen聽 busca no es la intelectual basada en discriminaciones o distinciones perceptuales, sino la experiencia directa, referida negativamente como 鈥渘o-mente鈥 (mushin) que es una forma de pura duraci贸n. En ambos estados uno vive en el momento presente, o lo que es lo mismo, uno no se detiene a reflexionar en el pasado o futuro. En el estado meditativo la mente no reflexiva se enfoca o concentra exclusivamente en el aqu铆 y ahora. La diferencia entre un estado meditativo y la actitud natural de la vida diaria tal como la experimenta la mayor铆a de la gente, es que en el primero la conciencia se vac铆a de toda distracci贸n, incluyendo la autoconciencia, la enso帽aci贸n y la reflecci贸n. En el 煤ltimo, en cambio, la conciencia est谩 llena de ruidos innecesarios.

Lo interesante aqu铆 es que si el estado meditativo alude a una actitud natural pura, entonces podr铆a decirnos algo acerca de c贸mo son las experiencias m铆sticas. Satori no nos es totalmente ajeno, ya que no es algo cualitativamente diferente a la experiencia diaria, como dice el monje, solo cuantitativamente diferente en el sentido de que esta experiencia es m谩s unificada al contener menos distracciones. La 煤ltima verdad yace en la experiencia viviente y la comprensi贸n del vac铆o (sunyata) como 煤ltima realidad es la perspectiva decodificada de la percepci贸n.

Los estados meditativos y el satori no son estados que nos ponen en contacto con el 鈥渙tro mundo鈥, sino actitudes naturales de la vida diaria en su estado puro. No es extra帽o que a lo largo de la historia de las religiones la pr谩ctica del misticismo se haya encontrado frecuentemente en conflicto con la autoridad y las estructuras religiosas. La funci贸n de la cosificaci贸n en ellas es la de estabilizar la autoridad de las diferentes instituciones sociales por lo que la decodificaci贸n se les presenta como una amenaza. La decodificaci贸n en las tradiciones m铆sticas es una de sus caracter铆sticas m谩s profundas.

Su opuesto es el fundamentalismo que involucra una extrema reificaci贸n de los objetos e ideas religiosas. El continuunm misticismo-fundamentalismo puede ser definido en t茅rminos de grados de reificaci贸n.

Resultado de imagen para Misticismo, meditaci贸n y cosificaci贸n驴Puede, realmente, la pr谩ctica meditativa sostener la percepci贸n dereificada? En los a帽os 60 el movimiento 鈥淣ew Age 鈥 introdujo en el occidente el Zen Budismo, que luego fue criticado por su reducci贸n a una mera t茅cnica de relajaci贸n, traicionando as铆 al aut茅ntico Zen japon茅s. Lo que en esta cr铆tica se olvida es el hecho de que en el verdadero Zen japon茅s ya exist铆a lo que hoy se deplora. Como la historia indica, inmediatamente despu茅s de la Segunda Guerra Mundial el Budismo Zen empez贸 a organizar cursos para gerentes comerciales y durante la guerra la mayor铆a apoy贸 las acciones b茅licas de Jap贸n.

Lo que uno podr铆a decir aqu铆 es que cuando toda distancia reflexiva se pierde nos quedamos s贸lo con la experiencia de que 鈥測o soy lo que hago鈥, que es el instante en que la absoluta disciplina coincide con la total espontaneidad. 驴No es 茅sto, otra vez, la legitimaci贸n de nuestra subordinaci贸n a la m谩quina social?

La actividad Budista, en 煤ltima instancia, es la de la Indiferencia, el abandono de toda pasi贸n que introduce la diferencia y la divisi贸n en el orden del ser, tan diferente de la actitud pol铆tica que es la lucha que privilegia y eleva un objeto, una causa, un proyecto a expensas y en contra de otro. Es cierto que el lenguaje es la fuente de la reificaci贸n y la pr谩ctica Zen es un buen ejercicio para darnos cuenta de ello. Solo que, al final del d铆a, no podemos escapar de la simbolizaci贸n.

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