Jun 20 2018
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Sociedad

Movilidad social vertical ascendente

Aseguran eminentes estudiosos, soci贸logos, antrop贸logos, psic贸logos, cientistas sociales, religiosos y poetas varios, que la sociedad humana no es est谩tica: posee una variopinta movilidad, algo as铆 como el vibrionante mene铆to de los espermios en su alocada carrera hacia el 贸vulo. Competencia incluida: el que llega primero se proyecta en cigoto, luego en m贸rula, despu茅s en blastocisto, el cuento es conocido.

Eso aseguran, afirmando sus dichos en un 鈥渃uantuay鈥 de investigaciones, escritos, charlas y simposios, los que 鈥揼racias a dios鈥 no siempre coinciden con la dura realidad.

Que haya movilidad social significar铆a que usted, amigo lector, podr铆a abandonar el sitio que ocupa ad eternum en el mismo palo del gallinero. Si fuese de su bendita voluntad 鈥渕overse鈥 mediante un meritorio esfuerzo personal, nadie se lo impedir铆a. Esa es la teor铆a.

Que alguien se desplace en la escala social 鈥榟acia abajo鈥 (movilidad vertical descendente, le llaman) no solo es posible, sino probable: la pinche clase media vive aterrorizada ante tal eventualidad, o sea que no vive. Una quiebra econ贸mica, un desastre laboral, una larga cesant铆a, una grave enfermedad, una afici贸n por los juegos de azar, el alcohol, las drogas y aun otras, son causales conocidas con resultados tambi茅n conocidos. En buen chileno, ser铆a un cambio de pelo, pero para peor.

Por otra parte, moverse 鈥榟acia el lado鈥 (movilidad horizontal) es algo que muchos han practicado en m谩s de una ocasi贸n a lo largo de sus existencias: cambiar de trabajo por uno m谩s cercano, cambiar de ciudad o de Regi贸n, cambiar de pa铆s incluso. Es decir, usted se mueve hacia el lado que quiera, pero sin abandonar el mismo palo del gallinero. Algo cambia su 贸ptica panor谩mica, pero eso es todo.

Moverse hacia arriba鈥 es dif铆cil, 驴verdad? Movilidad vertical ascendente, le llaman. 驴C贸mo lograrlo en un pa铆s que tiene las caracter铆sticas que usted conoce bien pues las vive a diario? Hay quien le ofrece m茅todos y veh铆culos, a cambio de una modesta retribuci贸n. Las universidades que venden diplomas por ejemplo.

Dejemos de lado las formas 鈥渆xcepcionales鈥: ganar un voluminoso premio en los juegos de azar, recibir una herencia cuantiosa (buenos d铆as se帽or Farkas), casarse con un/a millonario/a. Lo que llaman dar un buen braguetazo, visto que las bragas sirven para ellos y ellas.

Una periodista espa帽ola llamada Leticia y una actriz de Hollywood llamada Megan lo lograron. Pero son 鈥搚a lo dije鈥 golondrinas que no hacen verano. La generalidad 鈥揳l menos en Chile鈥 nos muestra una realidad diferente.

Por estos rumbos la clase dominante da clases de meritocracia, de esfuerzo personal y de abnegaci贸n (no la de la Seremi de Educaci贸n de la RM, la otra), los que, unidos al jabonoso 鈥榓horro鈥, constituir铆an la fuente del desarrollo personal y de riqueza econ贸mica para la familia. Puede que sea posible en otros pa铆ses, en Europa o los EEUU, 鈥損or all谩 inventaron los cuentos de hadas鈥, pero, 驴en Chile?

Ac谩, desde los tiempos de la independencia la clase dominante ha sido la misma. Quince o veinte familias que se apropiaron 鈥揹e buena o mala manera, m谩s bien de mala鈥 de todo lo que resultaba rentable, econ贸mica y socialmente: las grandes haciendas, la banca, el mar y las prospecciones mineras. El riquer铆o se reserva el palo m谩s alto del gallinero. Edwards, Larra铆n, Matte, Vicu帽a, Cousi帽o, Undurraga, Ib谩帽ez, Vial, Irarr谩zaval, Eche帽ique鈥 Otros llegaron m谩s tarde al calor del pillaje operado sobre el patrimonio p煤blico durante la dictadura.

En realidad, de movilidad vertical ascendente鈥 nada. La inmigraci贸n de alemanes, italianos, croatas y palestinos (el fen贸meno no es nuevo) aport贸 media docena de pollos dorados que, a fuerza de picotones, se hicieron un lugar en el palo superior del gallinero.

El pueblo sigui贸 ocupando los palos inferiores y recibiendo el homenaje de las aves superiores, mayormente la excrecencia de sus posteriores.

鈥淯sted habla de asuntos antiguos 鈥揹ir谩 alguien鈥 hoy la situaci贸n es completamente distinta鈥. La costra de pol铆ticos parasitarios hinchan el pecho porque Chile forma parte de la OCDE. No obstante, la OCDE tiene una visi贸n menos optimista. 鈥楾he Clinic鈥 public贸 recientemente una nota al respecto:

鈥溾淵a no hay movilidad social en los pa铆ses de la OCDE: los ingresos, la profesi贸n y el nivel educativo se transmiten de una generaci贸n a otra鈥, dice Gabriela Ramos, asesora especial del organismo y quien presenta el informe. Al considerar el resto o la totalidad de los pa铆ses miembros de la organizaci贸n con sede en Par铆s, Chile sale aun peor parado, porque 鈥搒eg煤n Ramos鈥 salir de la pobreza, en promedio tomar谩 al menos cinco generaciones para que un ni帽o de una familia de la parte inferior de la escala de ingresos suba a la mitad de 茅sta (鈥) Hay un pesimismo creciente de que no es posible mejorar la propia situaci贸n financiera antes del fin de la propia vida.鈥

Los due帽os del gallinero no entregar谩n el palo superior. Hay una endogamia socioecon贸mica que aterra, y que se encuentra cobijada por una institucionalidad jur铆dica emanada de organizaciones donde esos mismos due帽os tienen a sus familiares y a sus empleados de plena confianza a cargo de ellas. El Parlamento y el Tribunal Constitucional siempre estar谩n dispuestos a ejercer funciones 鈥榣egales鈥 en orden a perpetuar las desigualdades y beneficiar a los de arriba. Vea usted:

鈥淟a segunda sala del Tribunal Constitucional declar贸 inadmisible el requerimiento de inaplicabilidad presentado por legisladores del Partido Socialista para evitar que se llegue a un procedimiento abreviado con los due帽os de PENTA, Carlos Alberto D茅lano y Carlos Eugenio Lav铆n, adem谩s del ex subsecretario de miner铆a en el primer gobierno de Sebasti谩n Pi帽era, el se帽or Pablo Wagner鈥.

En consecuencia, los imputados no ir谩n a juicio oral y tampoco arriesgan penas efectivas de c谩rcel (dicho sea de paso, ni Fulvio Rossi, ni Carlos Ominami, ni ME-O tampoco). Pueden seguir corrompiendo y delinquiendo a voluntad. Est谩n en el palo m谩s alto del gallinero.

Algunos parlamentarios, provenientes de familias que ocupan palos intermedios, salieron de inmediato a estructurar medidas para poner coto 鈥榣egal鈥 a estos desmanes de los due帽os de todo. Al menos, eso le dijeron a la galer铆a a trav茅s de los medios de prensa escrita y televisada que 鈥揷omo por azar鈥 le pertenecen a los del palo de arriba. 鈥淟egislaremos para castigar severamente el cohecho鈥, vocearon.

Cuando cesaron las carcajadas, un ex fiscal, Carlos Gajardo, le ech贸 pelos a esa sopa:

鈥淓n el Congreso se discuten nuevas penas al cohecho y soborno que hoy tienen penas rid铆culas. Los aumentos que se proponen son insignificantes. Es momento de castigar con penas efectivas estos graves delitos鈥.

Puedo agregar, sin temor a equivocarme, que al menos tres leyes de la rep煤blica han sido redactadas e impuestas por las empresas privadas: la ley de pesca, la ley de medio ambiente y la ley de royalty minero. 驴Quien dijo cohecho?

Sin embargo, no todo es tan oscuro. Algunos chilenos 鈥榗lasemedieros鈥 han sabido ser creativos. Altos oficiales de Carabineros dan raz贸n a ese aserto. Defraudaron al Estado en una cantidad superior a los 28 mil millones de pesos 鈥揺l pueblo lo bautiz贸 como 鈥淧acogate鈥濃 pero, el actual General Director de la polic铆a uniformada, Hermes Soto, pretendiendo tranquilizar al pa铆s, declar贸 que el fraude 鈥渋nvolucr贸 una cantidad peque帽a de dinero鈥 en comparaci贸n al presupuesto que esa instituci贸n del Estado maneja anualmente.

Tambi茅n acot贸 que como Director General gana 鈥渕enos que cualquier gobernador de Chile, que cualquier jefe de servicio鈥, pues 鈥搒iempre seg煤n propia declaraci贸n鈥 su sueldo de $4.600.000 mensuales es 鈥榖astante bajo si lo comparamos con otros estamentos del pa铆s鈥 (sic).

$28 mil millones es la nada misma, y $4.600.000 es un sueldo 鈥渞eguleque鈥濃

驴Se da cuenta, apreciado lector, que resulta dif铆cil ascender en la escala social y econ贸mica por v铆a de esfuerzos honestos? 鈥淢ovilidad social vertical ascendente鈥 no hay.

Quienes ocupan el palo m谩s alto del gallinero muestran cual es el 煤nico camino: el m茅todo del pelotazo. El pillaje. La explotaci贸n. El robo. El tr谩fico de influencias. La prevaricaci贸n.

Lo bueno es que en Chile para eso hay impunidad legal. Prevenido queda, estimado lector.

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