Jul 7 2015
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Cultura

Muchas gracias, Rosita (Luxemburgo)

Tuve que leerlo un par de veces, para repasar -y tratar de recordar-las palabras que tanto alivio y esperanza me trajeron. Que trajeron adem√°s esa lucidez que resuena en nuestras entra√Īas cuando inequ√≠vocamente nos encontramos con algo profundo en com√ļn, cuando de verdad nos com√ļn-icamos.

Repasaba yo una antolog√≠a espa√Īola de la mundialmente conocida revolucionaria de origen polaco que aportara a los procesos revolucionarios de varios pa√≠ses europeos (El Pensamiento de Rosa Luxemburg, Antolog√≠a de Mar√≠a Jos√© Aubet, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1983). Lo hac√≠a con la dificultad que tengo en navegar zonas te√≥ricas y en encontrarle sentido a las disertaciones dial√©cticas sobre como cambiar el mundo. Rastros persegu√≠a, pistas, que me permitiesen comprender porqu√© la inmortalidad de esta luchadora, organizadora y periodista, y porqu√© fue perseguida y asesinada, nada menos que por otros que tambi√©n dec√≠an querer cambiar el mundo.

Hasta que encontr√© dos citas que no me esperaba, y que me hicieron tremendo sentido. No daban quiz√°s respuesta cabal al porqu√© de su inmortalidad y a la violencia que se ejerci√≥ sobre ella, pero me conmovieron y dese√© compartirlas. No corresponden a sus conocidos ensayos de la Acumulaci√≥n del Capital y el Imperialismo, ni a aquel Sobre la Guerra y el Militarismo (bueno es recordar que fue precisamente su oposici√≥n a la primera Guerra Mundial lo que provoc√≥ una fuerte diferenciaci√≥n con otras fuerzas de izquierda), pero merecen ser conocidas por muchos. Quiz√°s (no me extra√Īar√≠a) se me acuse de contra-revolucionario, asunto que no me agradar√≠a ya que, a pesar de todo, creo es imprescindible un cambio radical de nuestra sociedad.

La primera cita esperanzadora tiene que ver con la certeza de que las cosas mejorar√°n y la necesidad de superar la impaciencia, sino angustia, que nos envuelve frecuentemente al observar las tremendas injusticias, las tremendas estupideces y la tremenda falta de sentido com√ļn que nos rodean, a√ļn m√°s hoy, cuando apareciera como que Todo est√° en peligro, desde el aire que respiramos al futuro que tanto so√Īamos.rosa luxemburgo1

Dec√≠a Rosa Luxemburgo: …La historia de estos √ļltimos a√Īos y remont√°ndonos al pasado, toda la historia, me ha ense√Īado a que no debe sobrestimarse la acci√≥n del individuo. En el fondo, lo que act√ļa y fuerza la decisi√≥n son las grandes fuerzas invisibles, las fuerzas plut√≥nicas de las profundidades y, finalmente, todo vuelve a su sitio, por decirlo de alguna manera ‚Äúpor s√≠ mismo‚ÄĚ….‚ÄĚ

¬ŅQu√© les parece? No es que Rosita menosprecie la necesidad de la acci√≥n en el mundo, sino m√°s bien parece plantear el ser un poco m√°s humilde frente a los acontecimientos y al universo, actuando en las ocasiones y los lugares en que uno de verdad pueda hacerlo. Y claro, Rosa Luxemburgo escrib√≠a estas palabras desde la c√°rcel, en una carta que mandara a Luise Kautsky el 15 de abril de 1917 desde la prisi√≥n alemana de Wronke, adonde permaneci√≥ encarcelada desde Julio de 1916 a noviembre de 1918. En aquella carta, aclaraba lo que dec√≠a:‚Äú…¬°No interpretes mal lo que te digo! No estoy preconizando ning√ļn tipo de optimismo fatalista y c√≥modo, destinado a enmascarar su propia impotencia y que detesto….¬°No, no! En todo momento estoy en mi puesto y, cuando la posibilidad me sea ofrecida, me apresurar√© a tocar con mis diez dedos el teclado del piano del mundo, ¬°qu√© estr√©pito! Pero como, no por mi culpa, sino por circunstancias exteriores, he sido ‚Äúdespedida‚ÄĚ de la historia mundial, me r√≠o un rato, estoy contenta cuando todo funciona, incluso sin m√≠, y estoy convencida firmemente de que todo ir√° bien. La historia sabe siempre mejor que nadie como arregl√°rselas, cuando parece muchas veces que se ha metido en un impasse sin la menor esperanza de salida.‚ÄĚ

¬°Que alivio! Que alegr√≠a y que tranquilidad puede uno permitirse sabiendo que en realidad las cosas posiblemente llegar√°n a buen puerto, a pesar de todo. Que lo que mueve los acontecimientos no son s√≥lo las coyunturas pol√≠ticas y econ√≥micas que salen en los peri√≥dicos y las pantallas de televisi√≥n, ni s√≥lo las movilizaciones que incendian las ciudades y carreteras, ni los paros de los casi inexistentes sindicatos, ni los reclamos de los muchos m√°s en paro laboral (o sea desempleados). Qu√© hay otras fuerzas, misteriosas, profundas, que act√ļan. Tiene que ver tambi√©n, pienso yo, con el hecho de que quiz√°s no son tan importantes ni imprescindibles los aportes que tan interesantes e inteligentes me parecen cuando me miro el ombligo.

¬°Que alivio!

En otra carta escrita en prisi√≥n, esta una misiva escrita el 23 de junio de 1917 y dirigida a Hans Diefenbach, Rosita cuenta lo que se le cruz√≥ por la mente (y el coraz√≥n) luego de escuchar atentamente el canto de un pajarito que acompa√Īaba a las presas desde las murallas de la prisi√≥n.

rosa luxemburgo2‚Äú…Hoy este peque√Īo canto delicado sobre el muro, que apenas dur√≥ medio minuto, ¬°llen√≥ mi pecho de una dulzura y una ternura inmensas! Inmediatamente lament√© todo el mal que hubiera podido hacer a los humanos, toda la dureza de mis sentimientos o pensamientos que hubiera podido tener. Decid√≠, una vez m√°s, ser buena, sencillamente buena, a cualquier precio: es mejor que ‚Äútener raz√≥n‚ÄĚ o que llevar la cuenta exacta de cada peque√Īa vejaci√≥n.‚ÄĚ

O sea, ser bueno ¬ŅA cualquier precio? ¬ŅAunque otro diga tener la raz√≥n, sin tenerla? ¬ŅSin tener que siempre responder o entender las vejaciones del injusto sistema? C√≥mo, ¬Ņes que un revolucionario/a puede ser bueno/a? ¬ŅPuede ser tierno/a?

¬°Ser bueno/a: a cualquier precio! ¬°La Historia sabr√° como arregl√°rselas!
Lo dice Rosita. No lo olvidaremos. ¬°Gracias Rosa Luxemburgo!

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