Abr 4 2012
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CulturaSociedad

Murales: hacia una costumbre que no alcanz贸 a ser

Ocurre a veces: el arte conoce la calle, se hace cotidiano, entra a las casas, charla con el soberano.[1] Como un amanecer sobre la tarde, bandada tan desvalida como los destinatarios de su hacer, los pintores, gente de teatro, los que bailan, poetas, en fin 鈥攜 muchos otros鈥 dejan su vino, sus amores (o sus amores los o las acompa帽an) y se integran en lo que son a la ciudad en la que viven. |ALEJANDRA LAGOS WERTH 鈥 MAGAL脥 SILVEYRA.

 

A contrapelo de la realidad a medias forzada que vive la poblaci贸n, la cultura 鈥攅n rigor el arte鈥 se convierte, en ocasiones, en algo m谩s que la banalidad diaria, la diaria competencia por el dinero, la constante fatuidad de mostrar los objetos que se tienen, y adquiere su real estatus de forma de vida, de valores, de solidaridad, de emulaci贸n e igualdad en la diversidad. Es cuando los artistas caminan.

 

Los artistas son cosas seria (aunque conviene desconfiar de los que se toman a s铆 mismos en serio): han vivido, se dir铆a gen茅ticamente, todo cuanto puede vivir una persona: esclavos alguna vez 鈥攑oco m谩s que objetos semovientes que indicaban cu谩nto hab铆a medrado una familia鈥, sirvientes tambi茅n, constantemente rebeldes, en ocasiones seres libres pese a ellos mismos, conservadores sin estar seguros por qu茅 o revolucionarios tampoco seguros de por qu茅 lo son, pero en conjunto a trav茅s de las edades han contribuido m谩s que ning煤n otro grupo a modelar lo que el animal humano es. Y a dejar huella de sus c贸mo y a menudo de los por qu茅.

 

Acuciados y espoleados generalmente por la necesidad 鈥攑or todas las necesidades鈥 esos solitarios no siempre bien vestidos y de modales cambiantes, en ocasiones de ropajes estrafalarios y sed de muchas necesidades rara vez son bienvenidos 鈥攈asta que se los conoce.

 

El buen burgu茅s no los entiende ni quiere entenderlos ni recibirlos en su casa (a menos que sea un artista del que otros hablan [otros a quienes, por cierto, el buen burgu茅s jam谩s querr铆a de verdad conocer], un artista, es decir, equiparable por su nombrad铆a a los famosos de la tele). Y hace bien el buen burgu茅s. Porque el arte libera.

 

No hay nada m谩s in煤til que la obra de arte: literalmente no sirve para nada; lo 煤nico que se puede hacer con ella, frente a ella, es crecer hacia adentro. Y eso habitualmente no produce dinero. No sirve. Pero los artistas insisten, est谩 en su naturaleza no darse por vencidos (o, lo que es lo mismo, insisten en que sus contempor谩neos y los hijos de sus contempor谩neos no se den por vencidos). Y salen a la calle.

 

Los artistas nucleados en torno de la charla y el vinillo amical del Altillo de Couve y de la Casa de V铆ctor Jara 鈥攄e una comuna populosa de Santiago de Chile鈥 salieron a la calle. Curiosamente nada demandaba su presencia por los rumbos de las calles Club H铆pico y Salvador Allende. O s铆: el muro al costado de la Escuela M茅xico del sector. Un muro de ladrillos a la vista, maltratado por el tiempo. All铆 dejaron huella.

 

El mural

 

No eran muchachos que iluminan la ciudad con graffitis que pocos aprecian 鈥攜 en contra de los cuales todos reclaman鈥; no, fueron maestros y maestras pintores y pintoras de edad indefinida entre la juventud nueva y la 芦juventud acumulada (que describe Hugo Ch谩vez); nadie los convoc贸 para esto o aquello. Se autoconvocaron en defensa de la educaci贸n p煤blica y, dato curioso o sorprendente por ello, no fueron reprimidos por la autoridad.

 

En estos tiempos chilenos, tiempos que determinan que si quieres una buena o regular educaci贸n s贸lo tienes que comprarla, llama la atenci贸n el empe帽o de esas locas y locos 鈥攓ue desafiaron un sol y calores que desment铆an el oto帽o鈥 por la educaci贸n. Conviene mencionarlos:
Osvaldo Lira
Angela Montero
Marcelo Lira
Magdalena Labbe
Sergio Neuman
Patricia Garcia
Gonzalo Flores
Claudio Moya Efren Cortes
Barbara Figueroa.
Pablo Arteaga
R贸binson Avello
Mario Soro
Jorge Alexy.

 

Con ellos tambi茅n participaron la poeta Libertad Lamarque, la dise帽adora de vestuario Paulina Jorquera y Alexandra Acu帽a, poeta y cantautora.

 

Quiz谩 se entienda mejor el inter茅s por la educaci贸n p煤blica si se menciona que no pocos pasaron 鈥攅n otros a帽os鈥 por la Escuela de Educaci贸n Experimental Art铆stica, el 煤ltimo semillero avalado por la sociedad destinado a formar artistas libres, vinieran de d贸nde vinieran y sin considerar su condici贸n socioecon贸mica.

 

Este grupo de artistas ojal谩 imponga una 茅tica y un trabajo en el plano est茅tico y social que se hab铆a iniciado a mediados de la d茅cada de 1961/70 y, que de la manera que todos los que quisieron saber lo saben, la dictadura licenci贸 para largas vacaciones鈥
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1] Soberano: el pueblo, lamentablemente suele decirse que ejerce su soberan铆a a trav茅s de las autoridades que determinan las constituciones y lo dem谩s es sedici贸n, porque esas autoridades en la par谩ctica ya no son sirvientes del soberano, sino sus amos 鈥攐 los yanaconas al servicio de otros due帽os. Y dan palo.
鈥斺
* ALW es editora y coordinadora de asuntos culturales.
MS de la redacci贸n de SyS

 

Addenda
El grupo: deber y placer cumplidos.

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1 Coment谩rio

Comentarios

  1. emilioe
    4 abril 2012 1:50

    Destellante autoinvitacion, hace celebrar la memoria . Los experimentalinos visten una conciencia social que no crece en muchos lugares del planeta. Felicitaciones.