Ago 11 2012
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OpiniónPolítica

Néstor Francia* / La verdadera elección de Venezuela

Una de los cantos de sirena del candidato de la derecha es el que se refiere a la “unidad” de los venezolanos. Ese golpista que conspiró, persiguió y lanzó sus policías contra el pueblo en abril de 2002 pretende hacer creer que el culpable de las divisiones entre los venezolanos es Chávez. En la semana dijo: “El plan del progreso no es contra nadie, es a favor de todos. No significa dividir, sino unir a los venezolanos”. Es un caradura que representa al imperialismo y a la burguesía, y que trata de confundir y engañar.

 

La división en Venezuela es, en primer lugar, una división de clases, que implica, por supuesto, lucha de clases. Esta división básica genera otras divisiones, como la gran división política que hay entre los dos proyectos que se confrontan en las elecciones del 7 de octubre. Un ejemplo de esta gran diferencia la da el propio candidato burgués cuando dice que “La democracia se trata de elegir algo nuevo, que traiga nuevas energías, nuevos planes, que venga a resolver los problemas”.

 

Este concepto de la democracia eleccionaria donde se selecciona a alguien que “resuelva los problemas” no es otra cosa que la “democracia” representativa, la “democracia” burguesa, mientras que la Revolución Bolivariana promueve la democracia participativa y protagónica, aun bastante imperfecta pero avanzando contra la corriente, contra la tradición, contra la costumbre, contra los valores establecidos, en un proceso que será, como tantas veces hemos dicho, largo y sinuoso.

 

Se trata de dos visiones estratégicas que no solo son distintas, sino que son sobre todo antagónicas. De manera que no hay unidad posible entre la burguesía y el proletariado. Lo único posible por ahora es que algunos sectores menores de la burguesía se alíen con el proletariado, pero con este manteniendo la hegemonía. A la larga, la tarea del proletariado es lograr que la burguesía desaparezca totalmente como clase, en un proceso de transición que durará aun mucho tiempo, tal vez siglos.

 

La estrategia revolucionaria profunda no es otra que la instauración del comunismo, de la sociedad sin clases. No será para mañana. Es nuestra opinión que este tipo de sociedad no la verán ni siquiera quienes están naciendo hoy. En cuanto a los cantos de sirena de Capriles, digamos sin ambages: ¡Unidad de todos un chorizo!

 

Escenario con mercenarios

 

El presidente Chávez, en medio del acto de campaña en Vargas, informó que hace cinco días fue capturado en el estado Táchira, proveniente de Colombia, un ciudadano norteamericano de origen latino, un posible mercenario.

 

Esto nos da pie para hablar de un tema en el que hemos venido pensando. Nunca hemos dado por cierta ninguna especulación de nuestra parte. Cuando hemos hecho alguna conjetura, hemos advertido que se trata de eso, de una hipótesis, de una especulación. Y este es el caso hoy, cuando queremos conjeturar en torno a esas palabras de Chávez en el mitin de ayer.

 

Hace algún tiempo, Aristóbulo Istúriz afirmó que la derecha, ante la situación precaria de su candidatura, podría recurrir a la provocación de un evento catastrófico que cambie abruptamente el curso de los acontecimientos de aquí al 7 de octubre. No dude nadie de que si la derecha tiene la posibilidad y la oportunidad, apelará a este recurso. Pero… ¿qué podría ser? ¿Qué evento extraordinario les convendría?

 

No sería cualquier cosa, en primer lugar porque los revolucionarios nos hemos encargado de plantear esa posibilidad y, como reza el dicho, guerra avisada no mata soldado. No sería fácil que un evento de ese tipo engañara al pueblo. De manera que podríamos descartar, por ejemplo, una explosión en lugar público que provocara muertos, o un asesinato político (a menos que fuera, Dios nos libre, un magnicidio) o cualquier otra acción terrorista clásica, como la que ocurrió en el metro de Madrid la misma semana en que fue electo Rodríguez Zapatero frente a Aznar

 

¿Dónde se ha preparado un escenario creíble, entonces? ¿Qué ha ido perfilando la canalla mediática que pudiese hacer creíble un atentado con consecuencias catastróficas? Lo único que se nos ocurre es la frontera colombo-venezolana. Se comenta desde hace tiempo la presencia de paramilitares en Venezuela (sobre todo en la zona fronteriza) ¿Podría la derecha fingir un “ataque de las FARC” a una guarnición venezolana, que causará sensibles bajas en alguna unidad de la FANB? ¿Un hecho como este, poco antes del día de las elecciones, no “confirmaría” acaso las advertencias de la oposición? ¿No sería una conveniente oportunidad para que salieran del closet algunos militares activos de la derecha, “indignados” ante una masacre que sería “culpa de Chávez” por no haber hecho respetar nuestras fronteras, como dicen los contrarrevolucionarios? ¿No sería un pretexto para exigir una postergación de las elecciones y generar, combinado con otras acciones, un clima de desestabilización?

 

¿Política-ficción nuestra? ¡Ojalá, pero mosca, pues!

 

Electoralistas, pero a desprestigiarlo todo

 

Los sectores “electoralistas” de la oposición están contraatacando a los radicales, comenzando por el rector del Consejo Nacional Electoral, Vicente Díaz, quien reiteró ayer que “la voluntad del elector siempre va a ser respetada”. Díaz destacó que aunque los rectores se pusieran de acuerdo “no hay forma de cambiar los votos” en el camino de las mesas a la sala de totalización. Indicó que a todos los partidos políticos se les facilita junto a los resultados unas “hojas complementarias de totalización que tienen el resultado acta por acta” y se refirió a la “leyenda urbana” sobre la posibilidad de hacer trampa en la sala de totalización del CNE el día de las elecciones:

“En esa sala no pasa nada. No hay manera de cambiar lo que llega al servidor porque no hay ni siquiera teclado. Ahí ni siquiera se sacan cuentas”, explicando que ahí se mantienen los ingenieros del Poder Electoral, pero también los de las distintas facciones políticas. 

También en un artículo publicado ayer, el opositor Trino Márquez afirmó que “Convertir al CNE en un adversario, en un enemigo a vencer, en objeto de denuncias implacables, constituye un grave error que solo contribuye a que se estimule la abstención y se ‘enfríe’ un volumen de votos que le permitirían a la oposición ganar las elecciones del 7 de octubre con mayor comodidad de la que señalan las encuestas…
“Quienes atacan de manera frontal al CNE y proponen que Henrique Capriles y la MUD lo hagan, se equivocan de plano… El único que gana con los ataques desmedidos al CNE es el gobierno: Capriles ha comprendido este axioma, por eso no pierde tiempo en denuncias que carecen de sentido. Con esas acusaciones, a dos meses de las elecciones, gana el régimen y pierde la oposición”.

 

En tono parecido escribió el “teodorista” y columnista de Tal Cual Vladimiro Mujica: “… Las reiteradas denuncias sobre la preparación de un fraude electoral en este momento sólo conducen a la parálisis y el limbo. Quienes adelantan estas denuncias no tienen ningún plan alternativo distinto a convertirse ellos en los pivotes de la oposición”.

 

Los dos sectores de la liza opositora, emblematizados mediáticamente por Petkoff y Poleo, continúan con su pugna.

Entretanto las principales encuestas continúan anticipando la victoria de Chávez. Nosotros no santificamos las encuestas, solo creemos que hay una razón fundamental para avizorar el triunfo de la opción revolucionaria. No es ni siquiera la campaña electoral, que es importante sin duda, ni tampoco la maquinaria, que también lo es, ni el necesario e impostergable debate ideológico. Para nosotros la razón principal de esa victoria será la obra de gobierno, la impronta popular de las ejecutorias, los beneficios concretos de los que disfruta el pueblo hasta ahora desposeído. Quisiéramos que la razón principal fuese la ideológica, pero creemos que aun no hemos llegado a esas alturas, aunque vamos avanzando.

 

A esa gran obra de gobierno en beneficio del pueblo se refirió Chávez ayer, cuando dijo que “Ellos se empeñan en desconocer una realidad apabullante” y comentó que la oposición desconoce la lucha que ha mantenido el gobierno bolivariano para erradicar la pobreza y recordó que cuando inició la revolución, la pobreza en el país era de 60% y hoy día es de 27%:
“La pobreza extrema era de más de 20% y hoy está cerca del 7%”. Chávez resaltó que el Gobierno Nacional “utiliza, por primera vez en nuestra historia, la mayor parte del ingreso petrolero para atacar la pobreza, para atacar la miseria, y los resultados están a la vista… Ahora estamos arreciando ese ataque contra la pobreza con las grandes misiones”, y añadió que aunque la derecha venezolana no reconozca los logros de la revolución, “lo que realmente importa es que lo reconozca la gran mayoría de los venezolanos”.

 

Ayer desde las cuatro de la mañana la gente se agolpó en el recién inaugurado Bicentenario de Plaza Venezuela. Ahí están los votos, como lo están en todas las misiones, en las viviendas, en Mercal, en PDVAL, en los CDI, en las universidades populares y en un largo etcétera. Es un gran gobierno, a pesar de los errores y dificultades, y el pueblo lo reconocerá.
——
* Periodista.

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