Abr 25 2012
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OpiniónSociedad

No deben quedar solas esas valientes hijas de Eva

Cuentan las leyendas hebreas sobre la creaci√≥n del mundo, que antes de la creaci√≥n de Eva, Yahv√© (el innombrable) cre√≥ a otra mujer llamada Lilith. Esta mujer fue formada utilizando el mismo barro con el cual fabric√≥ a Ad√°n, teniendo el cuidado de crearlos a ambos a su misma imagen y semejanza. Despu√©s de su creaci√≥n, les entrego el Jard√≠n del Ed√©n para cohabitarlo en armon√≠a e igualdad. | JULIA EVELYN MART√ćNEZ.*

 

Despu√©s de alg√ļn tiempo, se dice que Lilith abandon√≥ el Para√≠so, debido a su inconformidad con las reglas establecidas por Yahv√©, como por ejemplo no comer el fruto del √°rbol del conocimiento, y debido a su aburrimiento por la cotidianeidad de la vida paradis√≠aca y sobre todo, a su cansancio frente a las √≠nfulas de superioridad de Ad√°n, pese a que hab√≠an sido creados del mismo barro.

 

Una vez que se enter√≥ de la partida de Lilith, Yavh√© mand√≥ a tres de sus √°ngeles a buscarla con el mensaje de que si acced√≠a a regresar con Ad√°n, no sufrir√≠a ning√ļn castigo y se le otorgar√≠a la oportunidad de volver a empezar. Sin embargo, Lilith se mantuvo firme en su decisi√≥n y no solo se neg√≥ a regresar con Ad√°n sino que se mudo a la regi√≥n del Mar Muerto para vivir en comunidad con los √°ngeles ca√≠dos, en un lugar donde no estaba prohibida la ingesta de ninguna fruta, en donde se pod√≠a mencionar cualquier nombre en voz alta y en el cual no hab√≠a obligaci√≥n de servir a los √°ngeles.

 

Frente a los hechos consumados, Yavh√© no tuvo m√°s remedio que crear otra compa√Īera para Ad√°n, convencido que ‚Äú no era bueno que el var√≥n estuviese s√≥lo‚ÄĚ. Dicen estas leyendas que este segundo intento se hizo de manera diferente para evitar una nueva Lilith, para lo cual hizo caer a Ad√°n en un sue√Īo profundo, per√≠odo durante el cual sac√≥ una costilla de su costado y con ella form√≥ a Eva. Luego la entreg√≥ al hombre para que le acompa√Īara y le sirviera.

 

Eva cumplió sus funciones hasta que conoció a la serpiente y decidió comer la fruta del árbol del conocimiento, hecho que le ganó su destierro, y la maldición de su creador que la condenó a enemistarse con la serpiente, a servir a los hombres y a sufrir dolor en el momento del alumbramiento.

 

¬ŅQu√© paso con Lilith?

 

La leyenda no dice con exactitud cuál fue su destino, pero parece que no renunció a la maternidad, pero que la ejerció voluntariamente, sin culpabilidad ni dolor. Sobre todo no se enemistó con la serpiente, con la que se supone que mantuvo una estrecha y fructífera amistad a lo largo de su vida. No se sabe si fue feliz ni longeva, pero es fácil imaginarla como una mujer autónoma y empoderada hasta el final de sus días.

 

La religión católica se nutrió del mito creacional de la cultura hebrea (que a su vez la había heredado de las culturas mesopotámicas), y la incorporó al Génesis de su libro sagrado, no sin antes eliminar las menciones a Lilith en el proceso creacionista, lo que todavía causa más de alguna confusión en la lectura de los capítulos 1 y 2 del Génesis en la Biblia católica.

 

Al asumir este mito creacionista a partir del siglo IV, la tradición católica implícitamente dividió a las mujeres en dos grandes arquetipos. Por una parte, colocó a las desventuradass y desterradas hijas de Eva, condenadas a sufrir y a servir a los hombres para compensar su culpa en la pérdida del paraíso terrenal, y que solo podían redimirse con la castidad o la maternidad; mientras que en el otro extremo, fueron ubicadas las insumisas y rebeldes hijas de Lilith, mujeres condenadas a la persecución implacable de la Iglesia por su descaro al cuestionar los dogmas de fe y sobre todo, por su férrea convicción acerca de su igualdad en relación a los hombres.

 

Dos siglos antes, en el siglo I, Pablo de Tarso a partir de las ideas sobre la inferioridad de las mujeres desarrolladas por la filosofía aristotélica, estableció un cuerpo de preceptos sobre el rol de mujeres y hombres en las iglesias cristianas primitivas.

 

Dos conocidos pasajes ilustran las ideas de Pablo de Tarso:

 

‚Äď ‚ÄúVuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que est√©n sujetas, como tambi√©n la ley dice. Y si quieren aprender alguna cosa, pregunten en casa a sus maridos; porque deshonesta cosa es hablar una mujer en la congregaci√≥n‚ÄĚ (1 Corintios 14:34-35) y

 

‚Äď ‚ÄúLa mujer aprenda en silencio con toda la sujeci√≥n; porque no permito a la mujer ense√Īar, ni ejercer dominio sobre el hombre; sino estar en silencio. Pues Ad√°n fue formado primero, despu√©s Eva, y Ad√°n no fue enga√Īado, sino que la mujer, siendo enga√Īada, incurri√≥ en transgresi√≥n (1Timoteo 2:11-14)

 

Con el paso de los siglos estas ideas se transformaron en piedra angular de la discriminación de las mujeres dentro de las estructuras y ministerios de la Iglesia Católica, llegando a tener a su máxima expresión en la doctrina de San Agustín y de Santo Tomás de Aquino, que de forma recurrente retornaron al mito originario de la creación de Eva y de su responsabilidad en la pérdida del paraíso, para justificar la condición de sumisión de las mujeres.

 

A partir de allí, las mujeres interesadas en formar parte de esta institución religiosa, se vieron obligadas a asumir el arquetipo y los roles de las desterradas y desventuradas hijas de Eva, teniendo la esperanza de lograr su salvación a partir del ejemplo de sumisión de la Virgen María: poniendo su vida al servicio de los demás y/o limitando su sexualidad exclusivamente a la función de la maternidad.

 

Este rol llego a abarcar aspectos tan institucionales como aceptar la prohibición de la ordenación sacerdotal de mujeres hasta la aceptación de la intromisión eclesiástica en aspectos tan privados como la regulación de la función reproductiva de las mujeres.

 

Sin embargo, pese a toda esta discriminaci√≥n, las mujeres se convirtieron hist√≥ricamente en no solo la mayor√≠a de la feligres√≠a de la Iglesia cat√≥lica sino en las protagonistas de grandes movimientos orientados a su reforma y/o renovaci√≥n, para crear una Iglesia que pueda ser m√°s congruente con las ense√Īanzas de amor, justicia e igualdad de Jes√ļs de Nazaret.

 

Por ejemplo, entre los siglos XII y XIII surgieron en Europa las Beguinas, un movimiento laico de mujeres católicas identificado por el símbolo del Ave Fénix, que estaban organizadas a partir de la lectura y el estudio de textos religiosos, y que produjeron una abundante obra intelectual al mismo tiempo que realizaban un intenso trabajo dentro de las comunidades en apoyo a enfermos, huérfanos y pobres. Dentro de sus actividades principales actividades estaba la educación de otras mujeres y la divulgación de textos religiosos y de sus obras literarias en lenguaje popular, para que fuera accesible a la mayoría de la población que no entendía el latín.

 

Estas mujeres se asentaron en barrios o peque√Īas ciudades conocidos como beguinatos, constituidos por una multitud de casas peque√Īas (a veces hasta 100), cada una de las cuales est√° habitada por una o varias beguinas. Ten√≠an calles y plazas, una enfermer√≠a, uno o varios conventos dedicados a las novicias y beguinas que deseaban una vida m√°s comunitaria y una iglesia particular. Estos espacios daban respuesta a las inquietudes intelectuales de algunas mujeres, que de otra forma no pod√≠an acceder al conocimiento.

 

Vivian sin ning√ļn tipo de autoridad o jerarqu√≠as, viajaban mucho, se manten√≠an por sus propios medios y nunca buscaron el reconocimiento o patrocinio de la jerarqu√≠a cat√≥lica. Se dice que a finales del siglo XIII exist√≠a en Europa m√°s de 200.000 beguinas y su influencia se hab√≠a extendido a Espa√Īa, Francia, Holanda y Alemania.

 

Esta forma de vida tan impropia de las hijas de Eva, llam√≥ la atenci√≥n de la Iglesia Cat√≥lica y en el a√Īo 1331, durante el Concilio de Viena, el Papa Clemente V decret√≥ su persecuci√≥n por herej√≠a bajo el argumento de que ¬ęsu modo de vida debe ser prohibido definitivamente y excluido de la Iglesia de Dios¬Ľ.

 

Se instruyó a la recién creada Inquisición para proceder a la investigación, interrogatorio y ejecución de las beguinas que se negaran a vivir en un monasterio para dedicarse a la oración y a la penitencia. No existen datos precisos de cuantas beguinas fueron quemadas en la hoguera de la inquisición, pero si se sabe que algunas de las más grandes místicas y escritoras de este movimiento sufrieron este destino, como por ejemplo la escritora Margarita Porete.

 

En el mundo-hoy

 

Un movimiento más reciente de mujeres católicas orientado a la igualdad y no discriminación de las mujeres en la estructura de la Iglesia Católica es el de la Conferencia del Liderazgo de Mujeres Religiosas de Estados Unidos (LCWR) creada con autorización del Vaticano en 1958, y que agrupa actualmente a 1.500 superioras de órdenes religiosas, que representan a un 80% de las 57.000 monjas que residen en EE UU. Desde su fundación, esta organización asumió el espíritu renovador del Concilio Vaticano II, para encarnarlo en la práctica de las mujeres católicas en los Estados Unidos, tanto religiosas como laicas, compromiso que las han llevado en muchas ocasiones a cuestionar el machismo y la misoginia existentes en la doctrina y rituales del catolicismo.

 

Una de las dirigentes m√°s destacadas de la LCWR, la hermana Theresa Kane superiora de la Orden de la Caridad, marc√≥ en 1965 el talante de este movimiento cuando confront√≥ p√ļblicamente al Papa Paulo VI al solicitarle que se abriera a la incorporaci√≥n de mujeres en todos los ministerios de la iglesia, incluyendo el sacerdocio. Otros temas de la agenda de estas religiosas se relacionan con una participaci√≥n m√°s activa de las monjas en la vida comunitaria y acad√©mica as√≠ como la eliminaci√≥n de la lista oficial de pecados de la Iglesia cat√≥lica, la homosexualidad y el uso de anticonceptivos como m√©todos de planificaci√≥n familiar.

 

Sin embargo, al igual que hace siete siglos ocurri√≥ con las Beduinas, recientemente la jerarqu√≠a cat√≥lica ha enfilado contra la LCWR el poder represivo de la Congregaci√≥n de la Doctrina de la Fe (ex Inquisici√≥n) y ha hecho p√ļblico un Informe de las actividades de esta organizaci√≥n de religiosas en el cual concluye la existencia de ‚Äúgraves desviaciones doctrinales‚ÄĚ que se oponen subrepticiamente a la doctrina oficial en materia de sacerdocio y homosexualidad, adem√°s de ‚Äúla prevalencia de ciertas ideas feministas radicales incompatibles con la fe cat√≥lica en algunos de sus programas y presentaciones‚ÄĚ, y el informe agrega que‚ÄĚ algunos de sus comentarios de esta organizaci√≥n sobre el ‚Äėpatriarcado‚Äô (machismo) deforman el modo en el que Jes√ļs estructur√≥ su vida sacramental en la Iglesia; otros incluso minan las doctrinas dadas sobre la Santa Trinidad, la divinidad de Cristo y la inspiraci√≥n de la Sagrada Escritura‚ÄĚ.

 

El Informe de la Congregaci√≥n de la Doctrina de la Fe (disponible en internet) recomienda que se proceda a una reforma de los Estatutos de la LCWR para asegurar que sus posturas te√≥ricas y pr√°cticas est√©n bajo los lineamientos directos del Vaticano. Para ello, el Papa Benedicto XVI ha instruido a una comisi√≥n de obispos, encabezada por el Arzobispo de Seatlle, para que supervise directamente en el plazo de cinco a√Īos este proceso de re-estructuraci√≥n de la LCWR.

 

Personalmente no comparto ninguno de los dogmas ni de los rituales de las hijas de Eva, y m√°s bien mis simpat√≠as y afectos se inclinan por las hijas de Lilith. Pese a ello, y tomando en cuenta que la religi√≥n cat√≥lica tiene m√°s de 1.100 millones de seguidores en el mundo (lo que la convierte en una instituci√≥n fundamental en el proceso de socializaci√≥n de g√©nero) es de justicia reconocer la importante contribuci√≥n a la igualdad de g√©nero que est√°n realizando las religiosas y te√≥logas cat√≥licas de la LCWR desde la relectura del Evangelio de Jes√ļs de Nazaret, ese gran defensor de los derechos de las mujeres y de la solidaridad como fundamento de la econom√≠a.

 

Qu√© las religiones monote√≠stas oficiales odien y al mismo tiempo teman a las mujeres no es nada nuevo, y esto es tan cierto para el Islamismo, el catolicismo como para el juda√≠smo. Tampoco es nuevo el hecho que muchas mujeres dentro de estas religiones se resistan a ser tratadas como creyentes de segunda categor√≠a y se organicen para transformar este status quo. Lo que s√≠ podr√≠a ser novedoso en esta etapa de la historia de la humanidad es el hecho que las mujeres no religiosas, no creyentes ‚ÄĒhijas de Lilith‚ÄĒ nos unamos a la causa de las valientes hijas de Eva, que se encuentran en resistencia en estos momentos contra el patriarcado, y que desde la sororidad, hagamos de su lucha, nuestra lucha.

Por favor, hijas de Lilith, no dejemos solas a nuestras hermanas de la LCWR en esta lucha.

‚ÄĒ‚ÄĒ
* Economista, profesora de la Universidad Centroamericana Jos√© Sime√≥n Ca√Īas de El Salvador.
Publicado originalmente en www.rebelion.org
.

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