Ene 30 2018
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EconomíaPolítica

¿Ofensiva final de EEUU contra Maduro?

Tras la fachada neoliberal de la Alianza del Pacífico se escondería un refinado proyecto de ingeniería geopolítica cuya finalidad última sería dinamitar el proyecto político-integracionista representado por la UNASUR e intensificar la política de aislamiento de los Gobiernos progresistas-populistas de la región,en especial de Venezuela tras quedar huérfana del alma mater de la Revolución Bolivariana (Chávez) así como finiquitar el proyecto integrador económico del MERCOSUR, proceso de integración económico creado en 1991 tras la firma del Tratado de Asunción entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay al que posteriormente se habría incorporado Venezuela como Estado parte, quedando Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Surinam y Guyana como “Estados asociados”.

Dicha estrategia fagocitadora tendría como objetivos a medio plazo aglutinar el Arco del Pacífico para integrar además a Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá e incorporar por último al Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) , siguiendo la teoría kentiana del “palo y la zanahoria “ expuesta por Sherman Kent en su libro “Inteligencia Estratégica para la Política Mundial Norteamericana” (1949).

En dicho libro, Kent afirma que “ la guerra no siempre es convencional: en efecto, una gran parte de la guerra, de las remotas y las más próximas, ha sido siempre realizada con armas no convencionales: […] armas […] políticas y económicas. La clase de guerra en que se emplean […] (son la) guerra política y la guerra económica.” Los fines de estos tipos de guerra fueron descritos por este autor de la siguiente manera: “en estas guerras no convencionales se trata de hacer dos cosas: debilitar la voluntad y la capacidad de resistencia del enemigo y fortalecer la propia voluntad y capacidad para vencer” y más adelante añade que los instrumentos de la guerra económica “consisten en la zanahoria y el garrote”: “el bloqueo, la congelación de fondos,el ‘boicot’, el embargo y la lista negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y los convenios comerciales por otro”, estrategia que tendría como sujeto de aplicación los Gobiernos de Chávez y Maduro.

EE.UU. y las reservas de crudo venezolano

En la actualidad, el 45% de las importaciones de crudo de EE.UU. proceden de Oriente Medio y Norte de África pero la nueva geoestrategia energética pasaría por tener a Canadá como principal proveedor de crudo, estando proyectada la construcción del oleoducto Keystone XL para transportar el crudo canadiense hasta el Golfo de México lo que tendrá como efectos colaterales la progresiva disminución de importaciones de crudo procedentes de la OPEP, México, Colombia y Brasil.

Asimismo, asistimos a la drástica reducción de sus compras a Venezuela con el objetivo inequívoco de lograr la asfixia económica del régimen de Maduro y fagocitar sus reservas de petróleo (según el Departamento de Energía de EE.UU., las ventas de crudo venezolano a EE.UU. serían de tan sólo de 500.000 barriles diarios frente a los cerca de 1,7 millones de bpd vendidos en 1998), lo que obligará a México y Venezuela a redireccionar sus exportaciones hacia China y la India con el agravante añadido de unos fletes prohibitivos al durar la travesía hasta China 45 días, en lugar de los 5 días que tardaba en llegar el crudo venezolano a EE.UU.

Respecto a Venezuela, la producción de crudo habría descendido a 1,7 millones bpd (su menor nivel desde 1989 según datos de la OPEP), por lo que necesita urgentemente nuevos hallazgos petrolíferos (de seguir el ritmo actual de producción podrían agotarse sus reservas probadas en el 2021), así como una urgente financiación para refinanciar una deuda de 60.000 millones de dólares. En consecuencia, Venezuela habría firmado un acuerdo por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo de 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo) y la empresa nacional de hidrocarburos PDVSA estaría en negociaciones con la rusa Rosneft, la italiana Eni y la española Repsol para obtener los créditos necesarios para realizar nuevos proyectos de crudo y gas.

Recordar que Venezuela habría recibido con anterioridad préstamos por valor de 5.000 millones dólares de la rusa Rosneft a cambio de envíos de crudo y combustible, siendo en la actualidad deudor de unos 2.000 millones de dólares que serán condonados por Putin, quien aprovechará la ocasión para convertirse en “socio estratégico” de Venezuela y reforzar la presencia de Rosneft en el mercado energético mundial. Asimismo, podríamos asistir al nacimiento de un nuevo cártel energético piloteado por Rusia que utilizaría el petroyuán en las transacciones comerciales para luego utilizarlas para incrementar sus reservas de oro y así adquirir preeminencia frente al dólar en las operaciones financieras internacionales, dentro de la ofensiva de Putin para acabar con el papel del dólar como patrón monetario mundial tras la imposición por parte de EE.UU. de nuevas sanciones contra Rusia, todo lo cual sería un misil bajo la línea de flotación de la geopolítica global de EE.UU. cuyo objetivo inequívoco sería secar las fuentes energéticas de China.

La ofensiva de Tillerson contra Maduro

EE.UU. quiere evitar a toda costa que Maduro sea reelegido en las próximas Elecciones Presidenciales a celebrar antes del 30 de abril en la certeza de que sería elegido Presidente hasta el 2025 dada la división y falta de liderazgo de la oposición, por lo que procederá a la aplicación de sanciones al crudo venezolano para provocar el default o cese de pago. En este contexto deberemos incluir el anuncio de sanciones de la UE a Venezuela y de la posible retirada de todos sus embajadores en solidaridad con España tras la expulsión de su embajador. Asimismo, EE.UU. y los países de corte neoliberal latinoamericanos (Argentina, México, Perú y Colombia) han expresado su intención de no reconocer los resultados de las próximas elecciones, lo que convertiría el nuevo Mandato Presidencial de Maduro en un “paria internacional”, contando únicamente con el apoyo político de los países del ALBA.

Rex Tillerson se habría convertido en la némesis de Maduro y continúa con su cruzada emprendida en el 2007 para finiquitar el legado chavista. Así, la decisión de Maduro de confiscar la planta de General Motors, fue vista por la Administración Trump como un atentado contra los intereses de las multinacionales estadounidenses, escenario que será aprovechado por el Secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, antiguo Presidente y Consejero Delegado de Exxon Mobil cuando fue nacionalizada en el 2007 por Hugo Chávez, para intentar un golpe de mano contra Maduro. Exxon Mobil formaría parte de la Cuarta Rama del Gobierno de EE.UU., verdadero Poder en la sombra que toma las decisiones en política exterior y a instancias de Tillerson, la revolución chavista ya fue declarada “enemiga peligrosa de EE.UU.”

Asimismo, en unas declaraciones del pasado verano, Tillerson afirmó que “Estamos evaluando nuestras opciones políticas, revisando lo que podemos hacer para crear un cambio de condiciones a partir de las cuales, Maduro decida que no tiene futuro y decida dejar el Poder por su propia cuenta o que podamos regresar a los procesos constitucionales de la Constitución”, toda una declaración de intenciones para impedir que Maduro sea reelegido en las próximas elecciones Presidenciales. Así, Tillerson iniciará en Febrero una gira por México, Argentina, Perú y Colombia bajo el argumento de “promover un hemisferio seguro y solicitar una mayor atención regional a la crisis en Venezuela” que podría concluir en la prevista Cumbre de la OEA en Perú con la implementación de sanciones contra Venezuela de los países que lo circundan para convertirla en “territorio asediado y presto para ser fagocitado”.

Así, tras una sistemática e intensa campaña desestabilizadora basada en el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad, la obscena especulación, la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana, la toma de las calles por la oposición y la aplicación de sanciones al crudo venezolano para provocar el default o cese de pagos, estaríamos asistiendo a la fase final de la trama para lograr la defenestración de Maduro. La excusa legal será la invocación de la Carta Democrática Interamericana que declara “que los pueblos de América Latina tienen derecho a la democracia y sus gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla”, lo que permitirá a EE.UU. intervenir en cualquier país del llamado “patio trasero” cuando estime que “son negados los derechos universales o cuando la independencia de la justicia o la prensa esté amenazada” y contará con la inestimable ayuda logística de Colombia, convertida en el portaaviones continental de EE.UU. para lograr que Venezuela vuelva a la senda de las “democracias tuteladas por EE.UU.”

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