Nov 9 2006
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Opinión

Otra ”globalización: – 306 CENTRALES SINDICALES ¿HACIA LA UNIDAD DE CLASE?

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

foto El flamante secretario general de la nueva organización sindical, Guy Ryder, dirigente de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres señaló que el objeto de la CSI es la defensa de los derechos de los trabajadores en la economía global “con una sola voz”.

Aunque las relaciones entre el mundo del trabajo y el mundo empresario padecen diversos grados de deterioro en las economías desarrolladas, los sindicatos de trabajadores de aquellas se desenvuelven en condiciones muchas veces diametralmente opuestas a las de sus similares en el resto del planeta.

La realidad social de América Latina significa precariedad del trabajo, a ella se unen y suman las presiones para “flexibilizar” las relaciones laborales, las normas y costumbres impuestas durante los años infames de las dictaduras suramericanas, el peso de los tratados de libre comercio que impone Estados Unidos, la corrupción en los estamentos gubernamentales, la fragilidad de las economías de la región, el trabajo infanto-juvenil, la a menudo monstruosa cesantía, las pícaras estadísticas para determinar quiénes son cesantes, quiénes pequeños o “micro” empresarios, quiénes trabajadores libres y los marcos legales que regulan las relaciones entre patrones, empleados, técnicos, profesionales y obreros establecen un marco que poco en común permite ver, al menos por ahora, entre los trabajadores del norte y del sur.

La exclusión de los trabajadores cubanos y chinos no parece el mejor comienzo para la iniciativa, en especial si no se define qué entiende la nueva burocracia por sindicalismo independiente y se tiene en cuenta que no se conoció una declaración nítida de principios de la CSI. El explosivo crecimiento económico de la RPCh, por ejemplo, ha significado un aumento de las ganancias de las empresas en ese país que supera largamente –por alrededor de cuatro partes– las mejorías salariales de sus obreros. ¿Dirá algo la CSI ante esa brutal extracción de plusvalía?

Mientras no se demuestre lo contrario (y ojalá se demuestre pronto) la entidad parece nada más que una organización relativamente poderosa en capacidad de sentarse a negociar con su contraparte –el capital mundializado– acerca de asuntos lejanos y ajenos para quienes trabajan muchas veces en condiciones que semejan descripciones de la literatura social del siglo XIX.

Parece más haberse constituido una organización corporativa que una federación sindical internacionalista que de veras esté dispuesta a dar la lucha secular de los trabajadores por nada más, pero nada menos, que reivindicar sus derechos humanos básicos a diario conculcados en la mayor parte de los lugares de trabajo de la Tierra. Un tercio cuando menos de la humanidad no tiene cabida formal ni informal en el proceso económico de la aldea global. ¿Dirá algo la CSI o concentrará sus esfuerzos para intentar una mejor tajada de la porción a cambio de la complicidad en el nada lento genocidio que se perpetra a diario?

Finalmente son jóvenes trabajadores –en su mayoría trabajadores cesantes– los que visten el uniforme invasor en Asia; sus víctimas son otros jóvenes trabajadores cesantes de los países invadidos. ¿Conocerán los mandamases de la CSI, y les importa si la conocen, las campañas contra la guerra de los trabajadores, por ejemplo en 1914?

Comunicado informativo de la Central de Trabajadores de la Argentina

En el marco del Congreso fundacional de la nueva Confederación Sindical Internacional, el miembro de la conducción nacional de la CTA, Hugo Yasky, pronunció un discurso en el que ratificó la decisión tomada en el último Congreso de Delegados de la Central de Trabajadores de la Argentina de participar en el proceso de refundación de una nueva central internacional de trabajadores.

Yasky resaltó que la constitución de la CSI “marca un antes y un después en la historia del sindicalismo internacional, porque viene a recuperar la iniciativa política del movimiento obrero en una etapa en que la militancia de las organizaciones sociales y populares de distintos puntos del planeta fue capaz de articular con la consigna ‘Otro mundo es posible’, ese otro gran hito de la lucha contra la globalización de signo neoliberal que es el Foro Social Mundial”.

Además, reconoció que “la constitución de la CSI representa una lúcida toma de posición del movimiento sindical que ha entendido, tras un duro aprendizaje, que la agresión de las políticas neoliberales arrasa con los derechos de los pueblos de la naciones periféricas, pero confisca también los derechos de los trabajadores de las naciones del centro, haciendo que la pobreza y la explotación no tengan fronteras”.

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El Congreso contó con una amplia participación de delegados de las distintas centrales sindicales, y con la intervención de paneles de especialistas que provocaron un debate poco usual en este tipo de eventos.

Entre las intervenciones más destacadas se encuentra la del representante de Corea del Sur, quien denunció que 70 dirigentes de distintas centrales sindicales se encuentran detenidos por ejercer el derecho de huelga. En este sentido, recalcó la importancia de contar con un programa común de la nueva CSI para luchar en aquellos países donde no se respeta la libertad sindical.

El representante de la Central Panameña, por su parte, cuestionó la construcción de un muro en la frontera entre EEUU y México, pero a su vez señaló que existen otros muros igualmente condenables. En este punto coincidió con la representante de Marruecos, quien condenó la actitud de la Unión Europea respecto a la inmigración africana.

Desde la CUT de Brasil se destacó la lucha por la libertad sindical y la reforma agraria en Brasil. Al respecto, señaló que el primer mandato del gobierno de Lula apuntó a consolidar el proyecto popular, mientras que el segundo deberá mejorar la distribución de la riqueza.

El representante de la Confederación Africana de Sindicatos destacó la necesidad de una acción especial de la CSI sobre sindicalización del sector informal, especialmente en continentes donde los trabajadores informales son la mayoría.

La FGTV de Bélgica señaló que la CSI surge como necesidad de generar un contra – poder internacional y de conformar una identidad única, basada en la propia condición.

El secretario general de la CUT de Colombia destacó que el 70% de los trabajadores no tiene posibilidad de sindicalización y propuso una movilización simultánea de los trabajadores por el trabajo decente. A su vez, alentó la conformación de una comisión permanente para que se incorporen las entidades que no han podido estar presentes en este Congreso.

La CILS de Italia identificó que el gran problema que padece la humanidad es la primacía del capital financiero, advirtiendo que mientras no exista una correspondencia entre el gobierno de la humanidad y los sectores productivos, no habrá posibilidad de revertir el neoliberalismo. En este sentido, propuso elaborar una plataforma para que la CSI impulse en todas las instituciones internacionales un programa de modificación de las relaciones de poder internacional.

La CNV de Holanda, por su parte, destacó la necesidad de pluralismo sindical, es decir, de respetar las diferencias, puntualizando que no hay más justificativos ideológicos que impidan la unidad de los trabajadores.

El representante de DGB de Alemania, por su parte, remarcó la necesidad de enfrentar a las organizaciones mundiales, y señaló que los trabajadores deben instrumentar una política común hacia las Naciones Unidas, la OIT y todas las instituciones internacionales.

Finalmente, la UNSAS de Senegal resaltó la necesidad de asegurar que la nueva central tenga sentido práctico. Señaló que la trata de esclavos ha sido reemplazada por la trata de emigrantes clandestinos, y propuso la conformación de organizaciones regionales fuertes.

Por otra parte, en el marco del Congreso, tuvo lugar una mesa debate sobre las instituciones globales, que contó con la participación de Pascal Lamy, Director General de la OMC, Aruna Rao, Directora de Género y Trabajo de Civicus, Heidemarie Wieczorek Zeul, Ministra para la Cooperación de Alemania, y Juan Somavia, Director General de la OIT.

Las preguntas que guiaron la intervención de los panelistas fueron: ¿Están de acuerdo con la CSI en la necesidad de que se produzca un cambio fundamental en la globalización? En tal caso, ¿de que manera pueden sus organizaciones contribuir a ello y cuáles son los obstáculos que se presentan? ¿Resulta la gobernanza democrática de la economía global una posibilidad real o una ilusión? ¿Cuál es su respuesta a aquellos que aducen que la única solución es poner fin a la globalización? ¿Cómo desean interactuar con los sindicatos en general y la CSI en particular?

Al respecto, Heidemarie Wiezorek Zeul celebró la existencia de un actor global para la lucha por la justicia social, ya que ante la globalización de los mercados y de las empresas es necesario globalizar la solidaridad.

En este sentido, argumentó que la presidencia de Alemania en el G8 y en la UE va a tener como eje fundamental la integración y la eliminación del trabajo esclavo, destacando que para ello debe haber sindicatos libres en todo el mundo. Señaló que los derechos de la mujer no deben ser objeto de ultraje, y que luchar por esos derechos no es sólo una cuestión de género, sino una cuestión de la humanidad.

Al respecto, hizo un llamamiento para que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tenga una agenda económica y social, ya que la seguridad que necesitamos está vinculada a la cuestión económica.

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Finalmente, Juan Somavia puntualizó que el actual modelo de globalización no es inevitable, ya que la mayoría de sus aspectos son desarrollos históricos, entre ellos las políticas financieras, comerciales y productivas. Destacó que todo el sentido del trabajo decente esta en esta dirección, y que si la política no genera mas posibilidades para todos, no es política sino instrumento de los poderosos. En este sentido, manifestó su preocupación por los mecanismos de toma de decisiones en los organismos internaciones, particularmente en aquellos donde los votos están asociados a las influencias del capital.

Por último, en el congreso se repartió un informe de la CIOSL sobre la situación sindical en cada uno de los países. Allí se destaca la incompatibilidad de la Ley de Asociaciones Sindicales de Argentina con el convenio 87 de la OIT, y se hace especial hincapié en las denuncias presentadas por sindicatos de la CTA, entre ellas la presentada por CTERA en el marco del conflicto con la provincia de Neuquén, la originada en la discriminación efectuada por Telefónica de Argentina contra los compañeros de CEPETEL por su afiliación sindical, y el cuestionamiento de la intervención del Ministerio de Trabajo en el conflicto de los pilotos y los técnicos aeronáuticos.

Informe: Horacio Meguira, desde Viena

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