Jul 30 2013
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Cultura

Palabreo con el Otro

Los instantes vividos ya pasaron tenaces, imprevistos y furtivos; tras la lluvia que enjuaga la ventana y a√Īoranzas que el tiempo nos dej√≥ camino arriba .Con gorriones quebrando el aire de una tarde lejana y el sol febril curtiendo la sangre adolescente, tal vez cada futuro es otra ausencia. De regusto a nostalgia¬† y horas que se ir√°n sin fulgor ni destino. ¬ŅY entonces, todav√≠a..?

‚Ķ converso con el hombre que siempre va conmigo…
Antonio Machado

Y suspendió el escriba por atender al Otro, su pertinaz ladero.

– Al enigma ‚Äėentonces todav√≠a‚Äô vale agregar ‚Äės√≥lo un hilo de luz luce el ramaje, al fragor del jard√≠n cubre la sombra y un p√°jaro retorna a su misterio‚Äô ‚Äď propuso el duende.¬†¬† ¬†

– Eso ya lo suprim√≠; el ‚Äėinfinito‚Äô aleja toda imagen y si algo se le niega al autor, adi√≥s fraseo y punto aparte.

РEs cierto, la inspiración es amante liviana y si anda en otro destino, que se vaya. Al fin para la vanidad palabrera ya existen el discurso político y los homenajes póstumos; engendros donde la palabra deja de arrastrar su  propia memoria.

– Eso es sabido; pronunciar madre, ni√Īez, maestra o amor adolescente nos retrae hacia im√°genes y a√Īoranzas de su √≠ndole. Como una exhibici√≥n de foto antigua, y ante eso el t√©rmino ‚Äėescritor‚Äô es noble calificativo.

– Porque despu√©s de todo, a quien s√≥lo lo alumbra su vanidosa est√©tica lo descubre cualquier lector atento. Y quienes resisten el trivial ornato y que voces sanguinarias lo esclavicen, saben que abundan los ‚Äėacusados de escritor‚Äô pero al leerlos se los descubre ‚Äėinocentes‚Äô. ¬†

– Pero ojo que suprimir palabras por verlas enemigas nos cargar√≠a de sombras y de acaso. Por m√°s que las voces sean invenciones del Poder y el mismo Napol√©on Bonaparte repitiera ‚Äėun idioma es s√≥lo un dialecto con un ej√©rcito detr√°s‚Äô, la pelea se debe dar jugando limpio.

– Muy cierto, que para reprimir est√°n ‚Äėesos tipos de enfrente‚Äô‚Ķ

– Y por reafirmar que cada lenguaje lo impone alg√ļn Poder, la propia ‚Äėhispanidad‚Äô hace siglos compite con voces eclesi√°sticas. Perdonar por disculpar, suplicar por pedir, bendecir como algo salvador y¬† santificar por ungirnos con premios que nadie sabe. Y por ‚Äėpecar‚Äô nos pregonan temores que suponen los curas de los dioses.

– M√°s una lista de castigos a los pecadores no bautizados por no creer en el cielo. ¬ŅEs eso imperdonable? ¬†

– Pareciera. Qu√© gente extra√Īa la castigadora, ¬Ņno?.

– Si, muy extra√Īa.

– Como negar por `voluntad divina¬ī si un ser humano gratifica su deseo sexual y se ‚Äėva tan feliz al infierno‚Äô. ¬ŅO no hay derecho a compartir un apareo tierno y divertido?

РNo digamos canónico, pero sí legítimo derecho…

– A prop√≥sito, desde un alto p√ļlpito casi se sugiere que ‚Äėel mejor negocio de los otredad1ricos es una pelea entre los pobres‚Äô. Por supuesto, sin pronunciar eso avalado por siglos de injusticia y de hambre.

РPero cuando mejor comprenden a los homosexuales, es algo loable…

– Sin duda, pero de los ped√≥filos cualquier porte√Īo dir√≠a ‚Äėuy, qu√© gil de cuarta, ¬Ņc√≥mo no me aviv√© antes de tanta hijadeputez?

– ‚Ķ y al apagarse la tarde y el escriba sea m√°s cauteloso, te dir√© con perd√≥n de la palabra que tu ‚Äėestilo‚Äô hoy resulta m√°s perdonable que lo habitual.

– Gracias.

– ¬Ņ Es verdad que ciertas voces se suicidan por depresi√≥n? ¬†

РPor supuesto, Virginidad sería una de ellas. Adolescente y saltarina, un atardecer la Virginidad se soltó de una flor al saberse olvidada. Y no se suicidó desde un arbusto: esa palabra juvenil pero aburrida se tiró desde un melancólico malvón, optando por la penumbra de la Nada- por dentro se sonrió el escriba.

РEs que siendo una virtud fuera de tiempo y persistir sin ser ya ni consultada, emprendió su vuelo hacia la Nada. Pobrecita.      

Un suicidio sin tristeza pero anotado por las viejas diccionaristas.

‚Äď S√≠, eso lo recuerdo. Esas chismosas de biblioteca y por no ser consultadas, a la Virginidad ignorada y condenada por encubrir diez letras sin m√≠nima alegr√≠a, la quitar√≠an por siempre de los textos.¬† ¬†

РUna brillante idea. Y también es desusada Fidelidad, una voz sospechada de  ser mantenida por los seguidores del Fidel Castro.

– ¬°Qu√© increible! Pero persisten varios t√©rminos inmundos como hambre, esclavitud, aristocracia y otras bajezas. ¬ŅNo deber√≠amos ya sanear el diccionario? .

– Dif√≠cil pero posible; evitar cada enigma algebraico del lenguaje mientras ‚Äėmaestra‚Äô siga siendo segunda madre sabedora de todo. Y ‚Äėescuela‚Äô resuene a patio con gritos de recreo; m√°s otras voces que por siempre han de servirle al hombre.¬†¬†¬† ¬†

– ¬ŅAunque persistan otras que castigan nuestro mundo y nos enturbian disfrutar de los p√°jaros y√©ndose cuando atardece? As√≠ que hablemos seriamente y no jodamos; cada hora es m√°s obligatorio producir hechos con palabras en serio y verdaderas.¬† ¬†

– ¬ŅY si un escriba miente y √©l lo sabe?

– Eso siempre fue actitud de mala gente ‚Äď quiz√° arguyera el Otro y prosigui√≥ el escriba trajinando en lo suyo.

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