Ago 21 2012
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Ambiente

Paraguay en camino a la modernidad y al desastre

La Federación Nacional Campesina (FNC) anunció la realización de movilizaciones de sus miles de afiliados en protesta por la aprobación por el gobierno del uso de semillas transgénicas para la siembra de maíz y algodón. La utilización de esas semillas, reclamada también por las multinacionales que acaparan la producción y exportación y venden además a Paraguay los productos químicos para el proceso agrícola, fue rechazada por los campesinos.*

 

El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas inscribió el poasadso 7 de julio en el Registro Nacional de Cultivares Comerciales una variedad de algodón transgénico de la multinacional Monsanto, del tipo “BT”, se informó oficialmente. Además de la Federación Nacional Campesina, un total de 28 centrales campesinas e indígenas, junto a instituciones ambientalistas y de defensa de los derechos humanos, exigieron al Ministerio de Salud y a la Secretaria del Ambiente publicar los argumentos utilizados para liberar el maíz transgénico.

 

También que las autoridades puedan certificar que las semillas transgénicas no impacten de manera negativa en los cultivos tradicionales y la producción de alimentos, así como en las tierras donde se siembren. El reclamo de las organizaciones incluye la demanda —a las multinacionales y grandes empresarios locales— de exhibir estudios completos y contundentes sobre la inocuidad alimentaria y el impacto en el medioambiente de estos cultivos ahora autorizados por el Ejecutivo tras reunirse con aquellos.

 

Los trabajadores rurales denuncian que los herbicidas vendidos por Monsanto y otras empresas transnacionales son nocivos para la salud de los agricultores y sus familias y dañan fuertemente las tierras inutilizándolas para otros cultivos —lo que se probado sobradamente en otros países latinoamericanos. Sostienen que multitud de análisis científicos de todo el mundo prueban los efectos negativos del maíz transgénico en la salud humana y las consecuencias nocivas de esta clse de cultiuvos sobre el equilibrio ambiental y la contaminación genética de las especies locales.

 

La autorización para ese tipo de cultivos la dio personalmente por decreto Federico Franco —que desplazó de la Presidencia de la República a Fernando Lugo tras un golpe palaciego.
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* Fuente:
Agencia de noticias Prensa Latina.

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