Sep 24 2012
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Ciencia y Tecnolog铆aSociedad

Paraguay: La batalla contra los transg茅nicos

Paraguay se convirti贸 en escenario de un hecho trascendental sobre todo para la subsistencia de la agricultura campesina nacional, lejana de los grandes intereses agroexportadores que ejercen un papel preponderante en su econom铆a y tienen influencia vital en las esferas de poder del pa铆s. | JAVIER RODR脥GUEZ.*

 

Aunque las multinacionales y otros intereses for谩neos ejercen su presi贸n y poder铆o desde hace tiempo en la naci贸n mediterr谩nea, una ofensiva para la introducci贸n masiva de los transg茅nicos en el campo se vio favorecida al extremo con la llegada al poder del actual gobierno, gracias a la interrupci贸n del proceso democr谩tico por la destituci贸n del presidente Fernando Lugo.

 

Es imposible negar que el Ejecutivo nacido del golpe parlamentario del pasado mes de junio, encabezado por Federico Franco, cerr贸 filas junto a la trasnacional estadounidense Monsanto, la cual monopoliza el 90 por ciento de la producci贸n de semillas transg茅nicas en el planeta.

 

En sinton铆a con los grandes empresarios agr铆colas y latifundistas del pa铆s, el gobierno defendi贸 p煤blicamente la conveniencia de la introducci贸n de ese tipo de producci贸n a despecho de las protestas de los sindicatos y otras agrupaciones campesinas que se registran continuamente en Paraguay.

 

Una primera decisi贸n de Franco fue autorizar la compra de las semillas y los agroqu铆micos necesarios para utilizarlas con destino a lo que present贸 como imprescinble para un incremento notable de la producci贸n algodonera.

 

Las objeciones fueron fuertes porque ni siquiera se cumpli贸 para ello con el Protocolo de Cartagena, ratificado por Paraguay en el 2003, el cual dispone el compromiso de efectuar previamente evaluaciones de riesgos antes de liberar al ambiente organismos gen茅ticamente modificados.

 

Ese primer paso motivo las correspondientes acusaciones del sector campesino e ind铆gena, el cual se帽al贸 que no s贸lo se liquidaba as铆 el uso de la semilla aut贸ctonas, sino que se abr铆a paso al uso de agrot贸xicos riesgosos para la salud de los agricultores, el medio ambiente y para el propio terreno.

 

La siembra y la cosecha con ese tipo de semillas y herbicidas no permite la utilizaci贸n correcta de la tierra para cualquier otra cosecha y. adem谩s, su precio es incosteable para los peque帽os y m谩s humildes productores, lo cual los obliga a depender de los grandes hacendados y a entregarles sus cosechas.

 

Los argumentos esgrimidos por los defensores de la Monsanto permitieron recordar algo que se oculta en la propaganda profusamente diseminada sobre las bondades de la famosa semilla.

 

En primer lugar, para obtener beneficios de su utilizaci贸n, es necesario usar el paquete tecnol贸gico que la acompa帽a 鈥攑or supuesto vendido por las propias multinacionales鈥 as铆 como contar con las condiciones objetivas para extraerle el mayor producto.

 

Eso significa fertilizaci贸n 贸ptima, irrigaci贸n y provisi贸n de agua al mayor nivel, aplicaci贸n oportuna de los agrot贸xicos y herbicidas y, finalmente, la mecanizaci贸n de la cosecha.

 

Un documento preparado por el Frente Guas煤, coalici贸n de partidos y organizaciones sociales de izquierda, record贸 que, en los pa铆ses donde se aplica este paquete y se tienen las condiciones necesarias, los campesinos reciben un fuerte apoyo estatal.

 

Ese respaldo incluye la materializaci贸n de cr茅ditos blandos, as铆 como la cobertura para la preparaci贸n de suelos, cosecha y comercializaci贸n, todo esto muy lejos de aquello con lo que pueden contar los campesinos paraguayos y s贸lo posible para los latifundios agroexportadores.

 

En las condiciones paraguayas, el campesino o ind铆gena productor se convierte en otro cliente del gran empresario suministrador de las semillas adquiridas a la Monsanto, sin contar con el grave problema del aumento del desempleo, impl铆cito en la mecanizaci贸n impuesta por los due帽os de los recursos.

 

Ahora acaba de salir a la luz p煤blica el segundo gran anuncio del gobierno sobre el tema, pues se ampliar谩n los permisos a las grandes empresas para importar todo lo necesario para la producci贸n de ma铆z transg茅nico.

 

El ma铆z, una de las principales producciones del campo paraguayo, se ver谩 ahora copado por la profusa llegada de semillas para cinco variedades de ese alimento, la mayor铆a, por supuesto, adquiridas a trav茅s de la Monsanto.

 

Junto a ello, informaciones de prensa no desmentidas aseguraron que, antes de finalizar el a帽o, Franco dar谩 su visto bueno a la liberaci贸n de una modalidad de soja transg茅nica tambi茅n con la participaci贸n de la mencionada multinacional norteamericana.

 

La noticia confirm贸 los temores de las organizaciones campesinas e ind铆genas de que no hay marcha atr谩s en lo referente a los acuerdos del gobierno con la Monsanto, la cual podr谩 controlar con sus semillas, herbicidas y agrot贸xicos, acompa帽ada por los grandes empresarios nacionales, todo el desarrollo y el producto de la agricultura nacional.

 

Eso incluye un golpe devastador a la agricultura familiar y campesina, de notable importancia en la estructura agraria paraguaya que, adem谩s, cuenta con una enorme masa de campesinos sin tierra, quienes ver谩n todav铆a m谩s disminuida por la mecanizaci贸n la posibilidad de vivir y trabajar en una parcela propia.

 

Ante la avalancha, las organizaciones campesinas e ind铆genas prometieron continuar con sus movilizaciones, protestas de calle y apelaci贸n a todas las instancias posibles para detenerla.

 

Uno de sus principales dirigentes, Luis Aguayo, responsable de la Coordinadora de Organizaciones Campesinas e Ind铆genas, fue concluyente al afirmar que las semillas transg茅nicas empeoran la situaci贸n del campo, agilizan la crisis clim谩tica y ponen en serio peligro la vida y la biodiversidad.
鈥斺
* Periodista.
Prensa Latina.

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