Sep 2 2018
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Pol铆tica

Peligro de agresi贸n inminente contra Venezuela, con migrantes como rehenes

Estamos en medio de una turbulenta, implacable y por dem谩s preocupante ofensiva para la recuperaci贸n del territorio americano como base hemisf茅rica de los intereses estadounidenses, a la vez que entramos en una fase peligrosa de agresi贸n inminente contra Venezuela, con los migrantes como rehenes.

Varias situaciones paralelas dan se帽ales claras que justifican la preocupaci贸n: la securitizaci贸n del tema migratorio, la manipulaci贸n de un tema socioecon贸mico para convertirlo en un asunto de paz y seguridad regionales, las amenazas militares de la portavoz de la casa Blanca, Sarah Sanders; la gira del jefe del Pent谩gono James Mattis por la regi贸n, la reuni贸n de Kurt Tidd 鈥搄efe del Comando Sur estadounidense- con los comandantes de los ej茅rcitos sudamericanos en Argentina.

S煤mele los movimientos militares de Brasil, Temer diciendo que Venezuela rompe la armon铆a regional, el canciller colombiano asegurando en la ONU que el impacto migratorio en salud y educaci贸n es tambi茅n un impacto en su seguridad; los ejercicios militares y las amenazas de los ejercicios navales frente a Cartagena; las declaraciones de Luis Almagro pidiendo m谩s y m谩s sanciones contra Venezuela; las amenazas de corte de ventas petroleras de EU a Venezuela, la declaraci贸n de incapacidad para pagar deuda de Brasil a Venezuela鈥

El argumento cartelizado es que se trata de un estado fallido que es incapaz de actuar sobre su propio territorio y genera una crisis humanitaria que desestabiliza a la regi贸n y solo puede ser frenada con una intervenci贸n humanitaria. Y por eso la demanda de abrir un canal humanitario, controlado desde el exterior, desconociendo al Estado venezolano: no les importa que pueda hacer Venezuela sino lo que ellos puedan hacer sobre y contra Venezuela.

Una docena de pa铆ses han confirmado su participaci贸n para el encuentro 鈥渢茅cnico鈥 que tendr谩 lugar el lunes y martes en Quito sobre migraci贸n venezolana (Venezuela fue excluida de la reuni贸n), citado por la canciller铆a ecuatoriana. Confirmaron su presencia Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, M茅xico, Panam谩, Paraguay, Per煤, Rep煤blica Dominicana, Uruguay y, por supuesto el anfitri贸n, Ecuador.

El temor de varios pa铆ses es que se pacte all铆 un inicio de hostilidades, como amenazas de uso de la fuerza militar con car谩cter preventivo, con el pretexto de defender la seguridad de los pa铆ses vecinos y de EU. La canciller铆a ecuatoriana viene presionando para que representaciones del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados y de la Organizaci贸n Internacional de Migraciones participen de la reuni贸n y avalen acciones militares disfrazadas de 鈥渉umanitarias鈥.

Toda esta fase fue preparada meticulosamente para imponer un imaginario colectivo en la regi贸n sobre el peligro de los migrantes venezolanos, con fotos montadas y editadas, noticias falsas, en medio de una nueva ofensiva del terror medi谩tico de la prensa hegem贸nica cartelizada, en una nueva demostraci贸n de que estamos en medio de una guerra de quinta generaci贸n.

La idea principal de esta guerra de quinta generaci贸n, tambi茅n conocida como guerra sin l铆mites, es que el Estado ha perdido su monopolio de la guerra, y a nivel t谩ctico incluye desde el aspecto armamentista al psicol贸gico y neurol贸gico. No interesa ganar o perder, sino demoler la fuerza intelectual del enemigo, oblig谩ndolo a buscar un compromiso, vali茅ndose聽de cualquier medio, incluso sin uso de las armas. Se trata de una manipulaci贸n directa del ser humano a trav茅s de su parte neurol贸gica

Cuadro de situaci贸n

Naves de guerra de una decena de pa铆ses en aguas del Caribe colombiano, sede de las maniobras navales anuales Unitas LIX 2018 que este a帽o re煤nen a representantes de las armadas de Argentina, Brasil, Canad谩, Colombia, Costa Rica, Ecuador, EU, Honduras, M茅xico, Panam谩, Per煤, Reino Unido y Rep煤blica Dominicana.

La armada de Ecuador, que durante once a帽os no asisti贸 a Unitas por 贸rdenes de Rafael Correa, ahora envi贸 la corbeta misil铆stica Los R铆os CM 13, que zarp贸 el 23 de agosto desde Guayaquil , el mismo d铆a el gobierno de Len铆n Moreno anunci贸 su decisi贸n de desvincularse del ALBA. 驴Es la fachada para imponer un bloqueo mar铆timo a Venezuela?

Mientras, el influyente senador estadunidense Marco Rubio evoc贸 la opci贸n militar en Venezuela aResultado de imagen para operaciones navales conjuntas en cartagenal decir que las circunstancias han cambiado y que actualmente existen argumentos para considerar que el gobierno de Nicol谩s Maduro amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos y la regi贸n, y la estabilidad de Colombia y la de otros pa铆ses, tras discutir el tema con el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton.

鈥淵 si se le ocurre a Maduro invitar a que el presidente ruso, Vladimir Putin, mande aviones militares, por ejemplo, o que abran una base militar, esto va a escalar. Yo creo que las circunstancias han cambiado, y lo dejo ah铆鈥, a帽adi贸.

La Uni贸n Europea destin贸 un paquete financiero por 35 millones de euros (unos 40.85 millones de d贸lares) a la regi贸n latinoamericana para ayudar con la crisis migratoria de venezolanos, anunci贸 este jueves el presidente del gobierno espa帽ol, Pedro S谩nchez, durante su visita a Colombia, donde se atrevi贸 a calificar la crisis en Venezuela como similar a la que ocurre en Europa con los inmigrantes.

Venezuela y m谩s all谩

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Tidd y Almagro, juntos en la agresi贸n

La intensidad聽 y variedad de movimientos, operativos, posicionamientos y acuerdos militares, policiaco-militares y econ贸mico-financieros con que se recolocan los poderes hegem贸nicos con fachada o entretelones estadounidenses y adherentes, aliados y voceros locales, no ha cesado de desplegarse para mantener el cerco y el agobio sobre Venezuela, pero tambi茅n para avanzar en una escala mucho mayor.

La pol铆tica de inducci贸n al sometimiento regional y/o de reconstrucci贸n de los disciplinamientos hegem贸nicos, se basa en un amplio abanico que incluye golpes parlamentarios, colaboraciones militares permanentes y/o espec铆ficas; entrenamiento, capacitaci贸n y adoctrinamiento, se帽ala el Observatorio Latinoamericano de Geopol铆tica.

Tambi茅n cambios normativos que facilitan la consolidaci贸n y ejercicio de estados de excepci贸n dirigidos a combatir al real, potencial o imaginario enemigo interno, patrullajes militares, instalaci贸n, refuncionalizaci贸n o modernizaci贸n de bases militares, aumentos en los presupuestos de seguridad y defensa militares; sistemas cooperativos de defensa; fuerzas especiales con oficiales o contratistas mercenarios; ejercicios militares conjuntos; creaci贸n de fuerzas de tareas combinadas y grupos de choque.

Asimismo entran en ese amplio abanico el bloqueo comercial y financiero, la desestabilizaci贸n monetaria; la deuda externa; operativos de lawfare y hasta la utilizaci贸n de cat谩strofes naturales para redise帽ar territorialidades y controles.

No solo en Venezuela ocurren simult谩neamente una cantidad de ataques, intervenciones o provocaciones de distinto tipo y en sectores y geograf铆as diferentes, sino que puede observarse una situaci贸n similar desde una perspectiva macrocontinental, Venezuela es indudablemente el epicentro de聽 la estrategia de recuperaci贸n y disciplinamiento continental, de un tsunami que se聽 replica en聽 todos los otros pa铆ses o regiones, adecu谩ndolo聽 a las condiciones espec铆ficas.Resultado de imagen para tidd con ejercitos sudamericanos

La combinaci贸n de mecanismos, ritmos, intensidades y sectores implicados en esta clase de ofensivas no tiene freno. Siempre puede agregarse algo m谩s para potenciar los resultados deseados y para complicar la comprensi贸n del fen贸meno y la capacidad de respuesta del pueblo afectado.

La idea, se帽ala Ana Esther Cece帽a, es ocupar espacios al ritmo y las caracter铆sticasy condiciones de cada uno y, a la vez, no dejar resquicios desde donde la resistencia a esta intervenci贸n pueda levantarse. Y prueba de la creciente militarizaci贸n de la pol铆tica regional es el activo protagonismo del Comando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses con sus reuniones con jefes militares de los pa铆ses del 谩rea, en una 鈥渄iplomacia鈥 de la seguridad y la guerra.

Las visistas de emisarios civiles disminuyeron radicalmente y cedieron especio a las tres l铆neas principales de intervenci贸n del Comando Sur. Una, ampliar y profundizar relaciones con los gobiernos (restablecimiento de convenios militares y de seguridad con Ecuador). Dos, contrarrestar las redes criminales o terroristas trasnacionales, consideradas como una amenaza dif铆cil de detectar ya que se mueven en espacios no institucionales (con estos criterios catalogan al gobierno venezolano para justificar las agresiones).

Tres, en el terreno operativo preparar formas de respuesta r谩pida en casos de desastre y asistencia humanitaria, que consiste en el entrenamiento de mandos y tropas estadounidenses.

Ofensiva

La coordinaci贸n conservadora de varios presidentes suramericanos lograron desmontar los m谩s importantes avances de la integraci贸n de los pa铆ses de Am茅rica del Sur que conformaron la Uni贸n de Naciones Sudamericanas (Unasur) como bloque referente de las relaciones mundiales marcadas por la multipolaridad de potencias y de proyectos integracionistas regionales y declararon a la regi贸n como zona de paz.

La potencia econ贸mica y pol铆tica de los gobiernos de Argentina y Brasil, respaldados por los presidentes de Per煤, Chile, Colombia y Paraguay (el denominado Grupo de Lima), comenz贸 su tarea destructiva en abril pasado, cuando determinaron 鈥渟uspender su participaci贸n鈥 en el organismo, tras dos a帽os de sigilosos movimientos de debilitamiento y par谩lisis de todos los proyectos integracionistas construidos al margen de la influencia y predomino de Estados Unidos: Mercosur, ALBA, CELAC y Unasur.

Desmantelados los organismos de integraci贸n horizontal, vuelve el poder del panamericanismo monroista -Am茅rica para los (norte)americanos- dejando en pie a la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), bajo la tutela de Washington. Pero no logran consenso, porque Nicaragua, Venezuela y Bolivia, al menos, se oponen a la injerencia en asuntos internos de otros pa铆ses. Y por eso, EU trata de desestabilizar sus gobiernos con todos los medios posibles,

La Uni贸n de Naciones Suramericanas (Unasur), creada en 2008, auspici贸 el Consejo de Defensa Sudamericano, integrado por 12 pa铆ses, que entre sus prop贸sitos principales tuvo consolidar a la regi贸n como zona de paz y servir de contrapeso a los afanes intervencionistas del Pent谩gono en los ej茅rcitos locales, con fines de alineamiento y adoctrinamiento.

Pero la contraofensiva conservadora y del Comando Sur del Pent谩gono sigui贸 adelante. En mayo 煤ltimo, Juan Manuel Santos anunci贸 que聽 Colombia 鈥 con siete bases estadounidenses en su territorio- se sumaba como 鈥渟ocio global鈥 de la Organizaci贸n del Tratado del Atl谩ntico Norte, m谩ximo exponente de las intervenciones militares, abiertas y encubiertas, despu茅s de la guerra fr铆a. Ahora Chile quiere seguir el mismo camino.

Y ahora, de la mano del embajador de EU en Bogot谩, Kevin Whitaker el nuevo presidente colombiano, Iv谩n Duque, apadrinado por 脕lvaro Uribe, sindicado como genocida y unido al narcotr谩fico y el paramilitarismo, quiere ser protagonista del 鈥淕olpe Maestro鈥 e insiste en manejar la guerra encubierta del Pent谩gono contra Venezuela, desde la frontera colombiana.

Este plan fue聽 dise帽ado por el almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur, quien aspira a聽 que el gobierno bolivariano sea derrocado a trav茅s de una 鈥渙peraci贸n militar bajo bandera internacional, patrocinada por la Conferencia de los Ej茅rcitos Latinoamericanos, bajo la protecci贸n de la OEA y la supervisi贸n, en el contexto legal y medi谩tico de su secretario general, Luis Almagro鈥.

En Colombia se respira una atm贸sfera de zozobra e inestabilidad social, tras el asesinato de 343 l铆deres sociales, la amenaza permanente a periodistas y el temor a que Iv谩n Duque, el nuevo mandatario, se aventure en dos guerras: una interna y otra contra su vecino, Venezuela. La 煤nica forma de unir a la naci贸n es inventando un enemigo externo, para apelar al nacionalismo, una guerra contra los 鈥渃astrocomunistas鈥 venezolanos, desviando la atenci贸n de la continuidad del genocidio interno y la crisis social, econ贸mica y financiera.

A inicios de julio y antes de asumir la presidencia, negoci贸 en Washington con el vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado, Mike Pompeo, la directora de la Agencia Central de Inteligencia, Gina Haspel, el zar antidrogas James Carrol, y el asesor de Seguridad Nacional, el superhalc贸n John Bolton.

A Pence, 鈥減reocupado鈥 por la supuesta amenaza a Colombia de la 鈥渄ictadura鈥 de Maduro 鈥揷omo ya se lo hab铆a manifestado a Santos en su visita a Bogot谩 y en la reuni贸n cuando la Cumbre de la OEA en Lima- le solicit贸 apoyo en materia militar, de inteligencia y seguridad.

El 10 de agosto, tres d铆as despu茅s de asumir la Presidencia, anunci贸 el retiro 鈥渋rreversible鈥 de Colombia de Unasur y abog贸 por la aplicaci贸n de la Carta Democr谩tica de la OEA contra Venezuela, tras prometer que llevar铆a a Maduro ante la Corte Penal Internacional, la misma 鈥渏usticia鈥 internacional, donde Uribe, est谩 acusado por cr铆menes de lesa humanidad, y donde hacen cola los mexicanos Felipe Calder贸n y Enrique Pe帽a Nieto.

El nuevo ministro del exterior, Carlos Holmes Trujillo, se reuni贸 con Julio Borges, sindicado como uno de los coautores intelectuales del frustrado magnicidio del presidente venezolano Nicol谩s Maduro, para expresarle el 鈥渁poyo incondicional鈥 del gobierno de Duque para 鈥渞escatar la democracia y la legalidad en Venezuela鈥.

La periodista Mar铆a Jimena Duz谩n recordaba las declaraciones del general retirado Leonardo Barrero (鈥淧rep谩rense porque vuelve la guerra鈥) y se preguntaba cu谩l ser谩 el blanco principal de esta nueva guerra anunciada:聽 驴los l铆deres sociales que est谩n cayendo como moscas, los ocho millones de ciudadanos que votaron por Petro, los once millones de personas que votaron por la consulta anticorrupci贸n, los diez millones de personas que votaron por Duque y que a煤n creen en 鈥榩ajaritos en el aire鈥?Resultado de imagen para cascos blancos en cucuta

Paralelamente, desde junio est谩 en C煤cuta y Maicao, poblaciones fronterizas con Venezuela, un contingente de 鈥渃ascos blancos鈥 de la canciller铆a argentina. Gabriel Fucks, extitular de estos 鈥渃ontingentes de paz鈥, se帽al贸 que la misi贸n en la frontera colombiano-venezolana, m谩s que una acci贸n de asistencia sanitaria, forma parte de una pol铆tica de presi贸n contra Venezuela.

No es de extra帽ar que el gobierno de Mauricio Macri se haya sumado a los planes estadounidense-colombianos, dada su posici贸n subordinada en la OEA. Macri, adem谩s,聽 acept贸 desplegar en el territorio argentino una nueva red de bases militares estadounidenses: una en Neuqu茅n, en el estrat茅gico sur patag贸nico, cerca de la reserva gas铆fera de Vaca Muerta, financiada por el Comando Sur con 鈥渁yuda humanitaria鈥 y dos en Tierra de Fuego, la de Tolhuin y la de Ushuaia.

Hoy la producci贸n de coca alcanza en Colombia niveles record, grupos armados ilegales luchan por territorios en los que el Estado tiene escasa o nula presencia y una oleada de 330 asesinatos de activistas sociales en los 煤ltimos meses, mostr贸 que la paz sigue siendo un t茅rmino relativo. Y los narcotraficantes聽 necesitan el paso por Venezuela parra llevar su droga a EU.

Durante cuatro per铆odos presidenciales, 脕lvaro Uribe y Juan Manuel Santos, quien adem谩s fue ministro de Defensa del primero en ep贸cas de los 鈥渇alsos positivos鈥 鈥揷ampesinos asesinados y vestidos con ropa de guerrilleros para mostrar a la prensa victorias militares-, la hip贸tesis del conflicto siempre estuvo en al aire, en guerras de micr贸fonos o con injerencia directa en asuntos internos del vecino del noroeste.

Y, los mentideros pol铆ticos se帽alan que Santos quiso despedirse del gobierno apoyando el intento (frustrado) de magnicidio del presidente Nicol谩s Maduro, el 4 de agosto 煤ltimo. Pero esta 煤ltima jugada del benem茅rito N贸bel de la Paz, no le sali贸 bien. El atentado buscaba que el poder fuera transferido sin demora a las 鈥渁utoridades civiles leg铆timas, miembros de la Asamblea Nacional鈥 presidida por Julio Borges, tras 鈥渓iberar鈥 una zona del pa铆s e instalar all铆 un 鈥済obierno paralelo鈥 que ejerciera funciones de hecho, con el respaldo de Washington, sus socios de la OTAN y el Grupo de Lima.Resultado de imagen para mattis en sudamerica

James Mattis, secretario de Defensa de los Estados Unidos visit贸 a mediados de agosto Brasil, Chile, Colombia y Argentina, con una agenda que insist铆a en el tema de la inestabilidad pol铆tica y la supuesta crisis humanitaria de Venezuela, que podr铆a afectar el escenario regional. La gira聽 busc贸 asegurar los v铆nculos de Washington con lo que considera su patio trasero, ante los alarmantes signos de multilateralismo de las relaciones comerciales con China y Rusia (invasiones de otros pa铆ses, seg煤n Mattis), gracias tambi茅n a las medidas proteccionistas de Trump.

Las alianzas panamericanas han sido punto focal de las visitas, este mismo a帽o, del exsecretario de Estado Rex Tillerson, su sucesor Mike Pompeo y del vicepresidente Mike Pence a la regi贸n.

Mattis auscult贸 la influencia y presencia en Sudam茅rica de dos rivales, China y Rusia. Y al respecto se帽al贸 que 鈥渉ay m谩s de una forma de perder la soberan铆a en este mundo. No es s贸lo por las bayonetas. Puede ser con pa铆ses que llegan ofreciendo regalos, pr茅stamos amplios que acumulan deudas masivas en otros pa铆ses a sabiendas de que no podr谩n repagarlas, es lo que parecen ser los pr茅stamos chinos a naciones como Venezuela y Filipinas鈥.

El ministro brasile帽o de Defensa, Joaquim Silva e Luna, preocupado por la presi贸n estadounidense para el desmantelamiento de la producci贸n local de armas y aviones, dijo que entendi贸 bien lo que quiso decir Mattis, 鈥減ero eso es una disputa comercial, de mercado鈥 y se帽al贸 que es posible que Brasil se beneficie de una guerra comercial entre EU y China. Pero de todas formas, anunci贸 que 3.200 soldados del Ej茅rcito brasile帽o reforzar谩n la seguridad en el estado de Roraima, fronterizo con聽Venezuela, ante la supuesta llegada masiva de inmigrantes venezolanos.

Otra preocupaci贸n del mandam谩s del Pent谩gono es la reuni贸n en Argentina del G-20, donde el anfitri贸n tiene responsabilidades en defensa y seguridad de los l铆deres del mundo 鈥渄esarrollado鈥,聽 que permitan la asistencia de Donald Trump: c贸mo participar de manera discreta sin resentir las pasiones nacionales. La propuesta de Mattis fue la posible cesi贸n聽 de equipos para un 谩rea espec铆fica; la prevenci贸n de ciberataques, con聽 鈥渋nhibidores鈥 de circulaci贸n de drones.

La visita de Mattis a la regi贸n se produjo tras el encuentro del titular de la Armada estadounidense con sus pares de Argentina, Brasil y Chile en Cartagena, Colombia, en el marco de la 28 Conferencia Naval Interamericana que congreg贸 a los jeraracas navales de Argentina, Brasil, Canad谩, Chile, Colombia, Honduras, M茅xico, Nicaragua, Panam谩, Paraguay, Per煤 y Uruguay.

Si Iv谩n Duque, el nuevo presidente -que quiere reformular el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC que su antecesor Juan Manuel Santos se abstuvo de implementar- no logra llevar el Estado a las zonas rurales, hoy en manos de narcotraficantes y paramilitares (o no est谩 interesado en ello), poco cambiar谩 en Colombia, que registr贸 al menos 260 mil muertos, 60 mil desaparecidos y m谩s de siete millones de desplazados.

Generar tensiones con Venezuela sirve para desviar la atenci贸n de la violencia de seis d茅cadas en Colombia, parte de la normalidad en ese pa铆s y que contrasta en las 煤ltimas dos d茅cadas por la existencia de sistemas sociales, econ贸micos y pol铆ticos contrapuestos. El mensaje de la conducci贸n pol铆tica colombiana y los medios de comunicaci贸n hegem贸nicos, no ha cambiado: su lenguaje es agresivo, belicoso, xen贸fobo y permanentemente amenazante.

Durante todo su mandato, Juan Manuel Santos, sibilino y de la aristocracia bogotana, intrig贸 en organismos internacionales y en gobiernos de la regi贸n al frente de la campa帽a consistente en afirmar que con motivo de la elecci贸n de la Asamblea Nacional Constituyente, Maduro hab铆a acabado con la democracia venezolana. Y con su supuesto af谩n pacificador, logr贸 desarmar y traicionar a las FARC, que constitu铆an un muro de contenci贸n para cualquier aventura de agresi贸n del establishment colombiano.

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