Feb 28 2021
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Ciencia y Tecnolog铆aEconom铆a

Plataformas digitales, la nueva fase del capitalismo

Las plataformas digitales de trabajo se han multiplicado por cinco en el 煤ltimo decenio. El crecimiento de las plataformas digitales conlleva oportunidades y problemas para los trabajadores y las empresas, se帽ala la edici贸n m谩s reciente del informe de la OIT聽Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo 2021. Este crecimiento ha puesto de manifiesto la necesidad de un di谩logo internacional sobre pol铆ticas y cooperaci贸n en materia de reglamentaci贸n, que permita una actuaci贸n m谩s coherente en favor de oportunidades de trabajo decente y el impulso del crecimiento de empresas sostenibles.

El informe hace hincapi茅 en torno a dos tipos principales de plataformas digitales de trabajo: las plataformas web, en las que los trabajadores realizan sus tareas en l铆nea y de modo remoto, y las plataformas basadas en la localizaci贸n, en las que unas personas, como choferes de taxis o repartidores, ejecutan su trabajo en una localizaci贸n geogr谩fica determinada. C贸mo est谩n transformando las plataformas digitales el lugar de trabajo - Instituto Nacional de Contadores P煤blicos de Colombia

Nuevos problemas para los trabajadores y las empresas

Los problemas para los trabajadores de las plataformas guardan relaci贸n con las condiciones laborales, la regularidad del trabajo y de los ingresos, y la imposibilidad de gozar de los derechos a la protecci贸n social, la libertad de asociaci贸n y de negociaci贸n colectiva.

Las horas de trabajo suelen ser prolongadas e imprevisibles. La mitad de los trabajadores de plataformas digitales ganan menos de dos d贸lares por hora. Adem谩s, en algunas plataformas hay brechas notables de remuneraci贸n. El informe se帽ala que la pandemia de Covid-19 ha puesto muchas de estas cuestiones a煤n m谩s en evidencia.

Muchas empresas se topan con el problema de la competencia desleal, la falta de transparencia con respecto a los datos y la fijaci贸n de precios, adem谩s de comisiones costosas. Por su parte, las peque帽as y medianas empresas (pymes) tienen dificultades para acceder a financiaci贸n y a infraestructura digital.

Es un hecho, que las nuevas oportunidades creadas por las plataformas digitales de trabajo est谩n volviendo cada vez m谩s difusa la clara distinci贸n que sol铆a haber entre asalariados y aut贸nomos. Las condiciones laborales en general vienen determinadas por los t茅rminos del contrato de servicios, que suelen definirse unilateralmente. Cada vez es m谩s frecuente que las tareas de asignar y evaluar el trabajo, y de gestionar y supervisar a los trabajadores dependan de algoritmos, y no de seres humanos.

La propuesta para regular el trabajo en plataformas digitales - Forbes ColombiaEl informe apunta a la necesidad de pol铆ticas coherentes y coordinadas frente al hecho de que las plataformas operan en distintas jurisdicciones, para conseguir que ofrezcan oportunidades de trabajo decente e impulsen el crecimiento de empresas sostenibles.

Mientras tanto el Director General de la OIT, Guy Ryder se帽ala que 鈥淟as plataformas digitales de trabajo est谩n abriendo oportunidades que antes no exist铆an, en particular para las mujeres, los j贸venes, las personas con discapacidad y los colectivos marginados en todo el mundo. Es un factor positivo禄.

A帽ade que 芦Los problemas nuevos que plantean deben solucionarse mediante el di谩logo social internacional a fin de que los trabajadores, los empleadores y los gobiernos puedan beneficiarse plenamente y por igual de estos avances. Con independencia de su situaci贸n contractual, todos los trabajadores tienen que poder ejercer sus derechos laborales fundamentales禄.

La brecha digital

La distribuci贸n de los costos y beneficios de las plataformas digitales en el mundo es muy desigual. El 96 por ciento de las inversiones en este tipo de plataformas se concentra en Asia, Am茅rica del Norte y Europa. El 70 por ciento de las ganancias se concentra en solo dos pa铆ses: Estados Unidos y China.

El trabajo en plataformas digitales web es externalizado por empresas del Norte y realizado por trabajadores del Sur, que ganan menos que sus hom贸logos de los pa铆ses desarrollados. Esta desigualdad de crecimiento de la econom铆a digital perpet煤a la brecha digital y podr铆a agravar las desigualdades.

Muchos gobiernos, empresas y representantes de trabajadores, entre otros los sindicatos, han comenzado a ocuparse de algunas de estas cuestiones, pero las respuestas son diversas y ello provoca incertidumbre para todas las partes.BRECHA DIGITAL: los excluidos de siempre - Everriculum

El hecho de que las plataformas digitales de trabajo operen en varias jurisdicciones plantea la necesidad de di谩logo y coordinaci贸n a nivel internacional en torno a las pol铆ticas, a efectos de conseguir la seguridad reglamentaria y la aplicaci贸n de las normas internacionales del trabajo, puntualiza el informe.

Y se exhorta al di谩logo social y la cooperaci贸n internacional en materia de reglamentaci贸n entre las plataformas digitales de trabajo, los trabajadores y los gobiernos, para lograr con el tiempo la aplicaci贸n de una estrategia m谩s eficaz y congruente.

La otra cara de la moneda: 隆navega sin normas ni recomendaciones!

Es poco aliciente que un organismo como la OIT conformado por 187 Estados miembros, destacado por ser un 贸rgano tripartito del sistema de Naciones Unidas, limite su rol al conjunto de informes, recomendaciones y normas laborales, navegando entre lo abstracto de la filosof铆a del derecho y de la coyuntural acci贸n partisana.

Y es esta, una de las paradojas m谩s desafiantes de nuestro tiempo: la contradicci贸n entre el bien intencionado discurso sobre la justicia social que producen estos organismos internacionales y los Estados nacionales y la desdichada realidad de las libertades ciudadanas.

Este es el dram谩tico contraste entre la teor铆a y la pr谩ctica, entre el derecho y la vida cotidiana, un sentimiento que nos revive cada informe, pleno de buenas intenciones, pero sin poner el acento en el n煤cleo central del problema que es el propio sistema capitalista.

Despu茅s de un per铆odo de m谩s de cuatro d茅cadas caracterizado por la globalizaci贸n y un conjunto de pol铆ticas que han disparado entre otras cosas el drama de la desigualdad global, dislocando las instituciones que cohesionaban la sociedad y quebrado las bases naturales que sostienen la vida humana, como bien lo se帽alan muchos de estos informes.

Las reformas de los mercados han tra铆do como resultado un poder creciente para las grandes corporaciones y nuevos monopolios digitales. A partir de 茅stos, est谩 emergiendo un nuevo orden fruto de la reestructuraci贸n que ha experimentado el capitalismo global tras la 煤ltima crisis, en la que adquieren un papel preponderante las tecnolog铆as de la informaci贸n. La dominaci贸n digital global de las principales corporaciones del ramo, han logrado posicionarse como monopolios naturales.

Las aplicaciones de Google se aceptan como si fueran un servicio p煤blico, y universidades e instituciones de todo el mundo firman acuerdos para que esta corporaci贸n gestione sus sistemas de correo. Mientras tanto, Facebook y Twitter capitalizan el grueso de la comunicaci贸n social en la Red, y sus logos son incluidos gratuitamente en programas de televisi贸n o acompa帽ando a la publicidad de otros productos.

Los tel茅fonos inteligentes se venden con aplicaciones de f谩brica dise帽adas para recopilar masivamente datos sobre y de sus usuarios.

Miles de millones de consumidores de todo el mundo, cualquiera sea su estatus, aceptan con normalidad situaciones en las que son intensamente monitorizados por empresas privadas. M谩s grave a煤n la sociedad en su conjunto ha sucumbido a los cantos de sirena y renunciado a protegerse contra las nuevas formas de control digital.

Esta sumisi贸n se explica porque las corporaciones digitales son vistas como agentes del progreso tecnol贸gico, dando la impresi贸n de que aceptar su tutela es la 煤nica forma de disfrutar las ventajas pr谩cticas de la tecnolog铆a; es estar acorde con el mundo actual del progreso.

Pero, esta ideolog铆a de progreso tiene un profundo rasgo neoliberal, en tanto que se nos pide que aceptemos que los ganadores del juego econ贸mico se conviertan, desde su posici贸n de monopolio, en 谩rbitros de 茅ste. Ahora, empresas de cualquier sector y tama帽o compiten por llegar a la gente en Facebook o posicionarse en Google, pero nadie est谩 en condiciones de competir contra quienes han logrado dominar de forma incontestable el mercado de la atenci贸n en la red.

El capitalismo digital es la fase de la econom铆a en la que el mercado es impulsado y dinamizado por plataformas digitales que generan nuevos ciclos de acumulaci贸n de capital.

Estos sistemas se caracterizan por su extraordinaria escalabilidad, es decir, su capacidad para amplificar la oferta de un servicio sin modificar sus condiciones de producci贸n. Inicialmente, el lanzamiento de un proyecto digital implica una gran inversi贸n de capital, pero una vez desarrollado puede ofrecerse globalmente con una inversi贸n estable en infraestructura.

En otras palabras, alcanzado cierto umbral las posibilidades de facturaci贸n crecen exponencialmente mientras los costes lo hacen aritm茅ticamente, generando oportunidades de rentabilidad nunca vistas en la historia econ贸mica. En la pr谩ctica, las ratios de productividad de estas compa帽铆as 鈥搒eg煤n algunos expertos鈥 superan con facilidad el mill贸n de d贸lares por empleado contratado.

El amplio margen de beneficios que prometen estas plataformas hace de ellas un veh铆culo privilegiado de inversi贸n para los fondos financieros, 谩vidos por encontrar nuevos caladeros de rentabilidad.

Por eso nunca escasean fondos de capital de riesgo para auspiciar el desarrollo de nuevas empresas digitales, y por eso las que ya est谩n consolidadas negocian con holgura la atracci贸n de nuevos capitales. Surge as铆 una alianza estructural entre la 茅lite financiera y la tecnol贸gica, en la que la primera pierde progresivamente su hegemon铆a, al tiempo que la segunda se afirma en la posici贸n dominante.

En otras palabras, los emprendedores tecnol贸gicos cuentan con una in茅dita posici贸n de poder frente a los representantes del capital financiero, quienes se ven obligados a apostar por cualquier opci贸n que les prometa aumentar la rentabilidad de sus inversiones.

Por su parte, las plataformas digitales satisfacen ampliamente esta necesidad, haciendo uso de su inigualable capacidad para organizar e influir en las actividades de miles de millones de usuarios en todo el mundo.

Desde el punto de vista hist贸rico, cada nueva etapa del capitalismo supone una mejora en la capacidad de acumulaci贸n. Al igual que el capitalismo financiero se construy贸 sobre el industrial apoy谩ndose en una nueva capa de abstracci贸n econ贸mica (las finanzas), el capitalismo digital lo hace sobre el financiero haciendo a煤n m谩s complejo el sistema de extracci贸n de plusval铆as.

En definitiva, es una evoluci贸n guiada por la huida hacia adelante del capital para escapar de la tasa de rendimientos decrecientes, como lo ense帽aba Karl Marx. En el siglo XIX, cuando las posibilidades del mercado nacional comenzaron a agotarse, el capitalismo industrial precis贸 abrir nuevos mercados y las potencias occidentales intensificaron la conquista violenta de otros territorios.

A riesgo de pasar por trasnochados diremos alto y fuerte que el imperialismo sigue siendo la fase superior del capitalismo porque en la b煤squeda constante de beneficio, que es su motivaci贸n sist茅mica, crea la esencia de una necesidad estructural expansionista.

A finales del siglo pasado, cuando el ciclo de crecimiento econ贸mico posterior a las guerras mundiales desaceler贸, el capitalismo se reinvent贸 a s铆 mismo con la financializaci贸n de la econom铆a y la oleada de pol铆ticas neoliberales que aplanaron el pensamiento global.

En la actualidad, cuando empieza a cuestionarse la capacidad de la especulaci贸n financiera para mantener el ritmo de crecimiento, el capitalismo se reinventa de nuevo gracias a las plataformas y sus mercados digitales. En otras palabras, despu茅s de que el mercado se haya expandido por toda la capa f铆sica del planeta, se orienta hacia la b煤squeda de nuevos horizontes.

Inteligencia artificial: qu茅 es, c贸mo funciona y para qu茅 se est谩 utilizando | Tecnolog铆a - ComputerHoy.comY los encuentra en la colonizaci贸n de la mente humana, cuya atenci贸n atrapa con una oferta infinita de contenidos e interfaces dise帽ados para enganchar con actualizaciones y recompensas virtuales. En su grado actual de desarrollo, las tecnolog铆as de la comunicaci贸n demuestran su potencial como tecnolog铆as del pensamiento y como piedra angular del sistema econ贸mico y social.

En este sentido, la era digital es un cap铆tulo m谩s de la historia del capitalismo, no un episodio al margen de 茅l, como ciertos revisionistas pretende hacer creer. El capitalismo a lo largo de su historia ha logrado captar innumerables aspectos de la realidad ajenos a la esfera comercial para convertirlos en mercanc铆as. Los cercamientos de los bienes comunes o la creaci贸n de 鈥渕ercanc铆as ficticias鈥 son buenos ejemplos de ello.

Vivimos demasiada desigualdad, explotaci贸n, mercantilizaci贸n y alienaci贸n, concentraci贸n del poder y devastaci贸n social y ecol贸gica asociada a la econom铆a digital como para pensar que su desarrollo nos ha acercado m铆nimamente a un horizonte poscapitalista, como pretenden algunos.

En realidad no son las tecnolog铆as las que determinan la evoluci贸n del orden social, sino al contrario. Debemos estar atentos ya que el capitalismo digital ofrece m谩s de lo mismo, cuando no peor.

 

*Periodista uruguayo acreditado en ONU-Ginebra. Analista asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE,聽www.estrategia.la)

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