Mar 23 2016
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Cultura

Prejuicios

Quien esté libre de prejuicios que tire la primera piedra, porque todas las personas, incluyéndome, hemos  defendido alguna vez una opinión de segunda mano. Puntos de vista que no han sido meditados con detenimiento, sino que se han ido imponiendo por el  uso y considerados como afirmaciones categóricas, juicios a priori casi  veredictos, a veces inamovibles.

El prejuicio consiste en criticar de forma positiva o negativa una situación,  una persona, un género o una nación, sin tener suficientes elementos previos  Es una actitud que puede observarse en todos los ámbitos y actividades de la sociedad, en cualquier grupo social o  grupo de edad, e implica una forma de pensar íntimamente relacionada con comportamientos o actitudes de discriminación.

Las personas pueden  decir  no tener prejuicios y  que son muy tolerantes. Por desgracia, las cosas no son tan simples como parecen y los cambios no han sido tan grandes como nosotros  tendemos a pensar. Si  se utilizan métodos más sofisticados para medir los prejuicios, en los que no se pregunta directamente a  los individuos sino  a través del análisis de  su respuesta., se vera  que muchos estereotipos se aprendieron en la infancia, al emular la forma de pensar y hablar de los adultos sin intención maliciosa, y  están muy arraigados en  la sociedad y forman parte de nuestros procesos mentales.

El prejuicio surge por conveniencia, para discriminar, descartar o dominar a otros  seres  humanos   sin reflexionar si eso es bueno o malo, o si es una opinión objetiva o subjetiva. Actualmente el prejuicio no ha mermado sino que se ha vuelto “más sutil”. prejuicios mafalda

Por lo general, es una actitud hostil o menos frecuentemente, favorable hacia un miembro que pertenece a determinado grupo simplemente por el hecho de pertenecer a esa agrupación, en la presunción de que posee cualidades negativas o positivas atribuidas al mismo. La opinión se produce respecto a la comunidad prejuiciada y después incorpora a la persona.

Dado que ningún hombre puede saberlo todo, ni juzgar cualquier hecho con referencia a su experiencia individual, es inevitable que en las conversaciones estas opiniones generalizadas se transformen en una reacción automática. No hay nada en contra de ellas, siempre que permanezcan sin ninguna consecuencia: pero como creencias se convierten fácilmente en convicciones profundas  muy costosas de rectificar: la testarudez tiene una existencia increíblemente larga.

¡Qué rápidos somos en juzgar, haciendo uso de nuestros prejuicios! Alguien podría responder que esas ideas no hacen daño a nadie, pero en realidad pueden desembocar en un criterio falso que no se ajustan a la realidad.

La causa que  los prejuicios sean tan inamovibles reside en el propio ser humano, demasiado  cómodo para pensar con detenimiento. Cuando nos podemos basar en algo, que otros muchos antes que nosotros ya habían dado por sentado, nos sentimos más seguros que cuando intentamos defender  nuestros propios conceptos expuestos a la crítica. Echar por tierra los prejuicios significa trabajar por un juicio crítico mejor y más justo: lo que no es otra cosa que poder tomar decisiones más acertadas.

El prejuicio ha llevado a que algunas personas sean excluidas injustamente de trabajos, barrios, oportunidades educativas, préstamos bancarios, eventos sociales y asociaciones. Ciertos individuos reciben insultos muy hirientes, son atacados y golpeados, se les paga injustamente menos aunque hagan el mismo trabajo.armenia genocidio1

Los grandes genocidios de la historia se deben a los prejuicios, como los campos de la muerte del III Reich, y  el holocausto  armenio.

El prejuicio se agudiza por el ambiente o medio social: el racismo, la homofobia, los puntos de vista políticos, religiosos o espirituales firmemente sostenidos, surgen ante un enemigo potencial como posición defensiva que puede salvar  la vida del individuo o grupo prejuicioso.

Sobre esta materia, distintas personalidades  han expresado su opinión.

El historiador y filosofo francés, Voltaire, -1694-1778-, señala: “Los prejuicios son la razón de los tontos”

Jean-Jacques Rousseau -1712-17787-, polímata suizo francófono, escritor y filosofo, manifestó: “Prefiero ser un hombre de paradojas que un hombre de prejuicios”.

El actor estadounidense, William Claude Fields, -1880-1946-, dijo: “Estoy libre de prejuicios. Los odio a todos por igual”.

“El más peligroso de nuestros prejuicios reina en nosotros contra nosotros mismos”, destaca el poeta austriaco, 1874-1929, Hugo Von Hofmannsthal.

La escritora francesa Simone De Beauvior, -1908-1986, afirmo: “Es absolutamente imposible encarar  problema humano  alguno con una mente carente de prejuicios”.José Ingenieros, -1877-1925, médico, psicólogo y escritor italo argentino, expreso: “Los prejuicios son creencias anteriores a la observación, los juicios, exactos o erróneos, son consecutivos a ella”.

El escritor británico Aldous Huxley, -1894-1963, opino: “El modo en que empleamos la inteligencia, dependen de nuestra voluntad. Cuando la voluntad no es desinteresada, el intelecto tiende a emplearse –a no ser que se trate de los campos extrahumanos de las tecnologías, las ciencias o las matemáticas puras-, meramente como un instrumento para la racionalización de las pasiones y los prejuicios y la justificación de los intereses personales”.

“Nosotros no nos dirigimos a los que opinan que no hay más salida que dejar a la “inevitable evolución” seguir su lento curso. Nos dirigimos a los insatisfechos y a los que dudan,

.A los descontentos consigo mismo, a aquellos que sienten el peso de cientos y c cientos siglos de convencionalismos y prejuicios. A aquellos que tienen sed de verdadera vida, de libertad de movimiento, de actividad real y que no encuentran alrededor más que maquillaje, conformidad y servilismo”, afirma el escritor francés, 1872-1962, Emile Armand.

El psicólogo norteamericano John Dollard -1900- 1980-, señala que el prejuicio es el resultado de la frustración, y es la base de discriminación en contra de la dignidad humana.

La sociedad está compuesta por distintos actores sociales que sostienen diferentes ideas, estatus sociales, origen étnico, entre otros, en tanto, si nos dejamos ganar por los prejuicios que existen alrededor de razas, religiones, condiciones sexuales, se producirán enfrentamientos que terminaran por quebrar la armonía social y sembraran el odio. Es sin dudas en este aspecto sobre el cual, los padres y los educadores, entre otros, deben trabajar para formar personas libres de prejuicios.-

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