Oct 14 2014
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Cultura

Rarezas y curiosidades II

-Un rico liberto, Vedius Pollion, c√©lebre por su crueldad, hacia arrojar a las murenas ‚Äďpez marino de un metro aproximadamente de longitud.¬† Especie que vive en el Mediterr√°neo,¬† muy apreciada por los romanos, al decir de los escritores de aquel tiempo, y toda familia noble de la √©poca ten√≠a su vivero de murenas que se alimentaban frecuentemente de carne fresca-a los esclavos de quienes ten√≠a alguna queja. Alimentados con carne humana, esos animales se hac√≠an m√°s delicados y sabrosos.
-Los antiguos romanos comían el lirón, servido con una salsa de miel. Se sabe que Fulvio Lipenio introdujo la practicar de criar estos animales hacia mediados del Siglo I después de Jesucristo.
-Ateneo el sabio gram√°tico griego, debi√≥ vivir hacia el a√Īo 230 -despu√©s de J.C.-, en su ‚ÄúBanquete de los sabios‚ÄĚ, libro lleno de curiosas an√©cdotas, de observaciones interesantes, presta particular atenci√≥n a las cuestiones gastron√≥micas. Gracias a √©l sabemos¬† que la cocina griega de la √©poca cl√°sica sent√≥ las bases de la cocina occidental y fueron siete los cocineros que la crearon:
Egis de Rodas era el √ļnico cocinero¬† que sab√≠a asar perfectamente un pescado.
Nereo de Chío fue maestro en la preparación del caldo de congrio, plato digno, al parecer, de ser ofrecido a los dioses.
Que a Apctonete, se le debe la invención del embutido.
Que Euthymio preparaba admirablemente las lentejas.
Ariston, el maestro de los maestros, invento gran cantidad de guisos y la cocina de evaporación.
Que Chariades de Atenas,  fue el cocinero que nadie supero, y
Lampria, fue el inventor de la salsa negra.
-En un tratado francés de cocina, del siglo XIV, se indican alrededor de 30 asados distintos, empezando con la rueda de vaca, que debía ser uno de los más corrientes, para terminar con el cisne cubierto con su piel y su pluma, que constituía por así decirse un verdadero trofeo.- Se trataba nada menos que de presentar ante los ojos de los comensales maravillados, después de asada a punto, el ave voluminosa como si estuviese viva y nadando, con su pico dorado y su cuerpo plateado, en una terraza de masa oscura pintada de verde, imitando el césped, con ocho banderas de seda blasonadas y plantadas en torno, un manto de la misma tela igualmente blasonada y sirviendo de tapiz a la terraza y dominando todo el servicio de mesasopa de ajo
-La sopa de ajo ‚Äďpan, aceite cocido y ajo- es una de las comidas prehist√≥ricas ib√©ricas.
-El tempura es uno de los platos favoritos del japonés y consiste en gambas y langostinos fritos y rebozados en harina.
-La cocina japonesa no se concibe sin los pescados: flotan como unas bolas en la sopa, toman la apariencia del queso y se comen también en crudo, y otras veces son de color rosa y tienen el gusto de la carne tierna del pollo.
-El kombu es un compuesto de algas pardas, laminarias. Generalmente se vende en virutas. Se prepara haciendo hervir las algas y a continuación secándolas y comprimiéndolas. La masa así obtenida se corta a tiras, se seca nuevamente y, embalada se pone a la venta. Los principales centros de esta industria son Osaka, Tokio, y Hakopdate. El kombu se come cocido como las legumbres, con carne o pescado; en sopa, con el arroz como salsa, en pasteles, y además se prepara en forma de infusión, el té de kombu.
-China conoce desde el a√Īo 2757, a.J. las virtudes del t√©, escogi√≥ sus variedades con refinamiento. Existen dos principales especies: el t√© verde, -tsing-tcha-, y el te rojo, -hong-tcha. El primero se seca de manera natural al sol y se¬† bebe en todo el pa√≠s. Pero la calidad superior, viene del valle del Rio Azul. El segundo que los occidentales, llaman te negro, se hace con calor artificial. Destinado a la exportaci√≥n se conoce casi siempre con el nombre de souchon; se consume igualmente en las provincias meridionales del pa√≠s.
El te mas buscado en China lleva el nombre de yu-tsienn ‚Äďantes de la lluvia-, porque sus hojas se deben coger antes de que caiga la lluvia. El chino bebe el te muy ligero, sin leche ni az√ļcar, frecuentemente en peque√Īos recipientes recubiertos de una tapa.
-El te chino lo importaron en Europa, los jesuitas y desde 1638 entro en el comercio, primero por conducto de Rusia y luego por el de Holanda, y era una sustancia tan preciada, en un principio, que la Compa√Ī√≠a inglesa de las Indias Orientales hizo algo muy excepcional cuando regalo en 1664 dos libras de t√© a la reina Ana de Inglaterra. En Francia contribuyeron mucho a su propagaci√≥n el cardenal Mazarino y el Canciller Seguier, y en Holanda tuvo tan apasionados partidarios que el m√©dico Bontekoe afirmaba que, para estar sano, se deb√≠an tomar de doscientas a trescientas tazas de t√© diarias.
-Todas las comidas √°rabes en el √Āfrica del Norte, comienzan o terminan con un te muy dulce, aromatizado con hierbabuena. Se sirve muy caliente, en unos casos peque√Īos, y lo correcto es tom√°rselo inmediatamente, procurando no quemarse el paladar, ni los labios, pues los vasitos se calientan instant√°neamente. Para evitarlo, apenas si apoyan los labios, procurando hacerse con el l√≠quido mediante una fuerte succi√≥n. En cuanto se ha bebido el primer vaso, vuelve a servirse otro vaso, que ha de tomarse de igual manera. Y as√≠ hasta tres, que son el ritual. Si no se pasase del segundo, el anfitri√≥n se sentir√≠a ofendido.
-En Indochina es el te la bebida nacional por excelencia. Pobres y ricos beben te solo o aromatizado con jazm√≠n, naranja, lim√≥n‚ĶLos sibaritas del te toman √ļnicamente el de la cosecha del a√Īo, y de esta las hojitas de la extremidad de cada rama.¬† En la min√ļscula taza, sobre el l√≠quido sobrenada una hojita de t√©. No se pretende con ello a√Īadirle un aroma m√°s, pero es una forma delicad√≠sima de proclamar la calidad del t√© que se ofrece al invitado.
-El tibetano comienza el d√≠a con una taza de t√© con manteca y lo acaba de igual modo: cualquier ocasi√≥n es un pretexto para tomar su bebida favorita. Seg√ļn dicen, algunos llegan a tomarse hasta cien tazas diarias. El t√© es para los tibetanos un art√≠culo de primera necesidad. Durante la guerra para explicar que la gente estaba sometida a las m√°s duras privaciones dec√≠an¬† ‚Äúcha-mo-nai‚ÄĚ, -no hay ni siquiera te-.
-En los tiempos primitivos, el pan se cocía bajo la ceniza. En Europa. Los hornos fueron introducidos por los romanos, que lo habían encontrado en Egipto. A pesar de esto, el antiguo modo de cocción se mantuvo mucho tiempo.
La costumbre de hacer levantar la masa con la agregaci√≥n de un acido fermentado, no fue universalmente adoptado por los antiguos. La masa sin levadura no produce sino un pan negro e indigesto, se ten√≠a la precauci√≥n, para que el cocimiento fuese m√°s completo, de dar a los panes poco espesor. Esos panes hac√≠an las veces de platos para servir y cortar las carnes; humedecidos por las salsas y el jugo, eran consumidos luego como pasteles. Ser√≠a dif√≠cil indicar en qu√© √©poca precisa comienza a adoptarse en Europa la costumbre de hacer levantar el pan, pero es posible afirmar que durante toda la Edad Media, esa costumbre no es, ni mucho menos general. La levadura de cerveza que, seg√ļn Plinio, era conocida de los galos, Se reservaba a la pasteler√≠a, siendo preciso llegar al siglo XVI para verla utilizar por los panaderos de Paris en la elaboraci√≥n del pan.
-A los judíos, durante los ocho días de la Pascua, les está prohibido comer pan con levadura. Con esto conmemoran la salida de Egipto del pueblo de Israel, pues entonces los judíos, atareados con los preparativos del éxodo, no pudieron poner levadura al pan.
-En los primeros a√Īos del Siglo XX, apenas si hab√≠a en Madrid, Espa√Īa,¬† restaurantes, propiamente dichos. Cuando se quer√≠a o se ten√≠a que comer fuera de casa, el recurso habitual eran los caf√©s, algunos de los cuales llegaron a gozar de justa fama por la exquisitez de sus cocinas y abundancia en las raciones.¬† Y en todos ellos era norma no cobrar el pan que los clientes consum√≠an en sus comidas, hasta que la vida empez√≥ a encarecer, y as√≠, en septiembre de 1904, el gremio tomo la determinaci√≥n de cobrarlo.
-La expresi√≥n ‚Äúcon su pan se lo coma‚ÄĚ, con la que uno da a entender la indiferencia con que mira las cosas de otro, seg√ļn la definici√≥n acad√©mica, es muy antigua. Jos√© Mar√≠a Iribarren, en ‚ÄúEl Porque de los dichos‚ÄĚ, dice que la m√°s remota que se conoce es la que figura en la c√©lebre comedia La Lena o el celoso, que escribi√≥ a fines del siglo XVI Alfonso Vel√°squez de Velasco. En el acto III, escena IV, se lee‚Ķ.‚ÄĚy dicho que, si ha hecho mal, con su pan se lo¬† coma‚ÄĚ.
-Tiene¬† el ajo, en algunos pa√≠ses √°rabes, unas virtudes desconocidas en Occidente. En Espa√Īa, por espacio de algunos a√Īos, se crey√≥ que pod√≠a curar el reuma, pero ni lo m√°s afectados por tan cruel y pertinaz dolencia fueron capaces de resistir su aroma. Los √°rabes van m√°s lejos y no es raro ver un diente de ajo colgado de las puertas de las casas para alejar a la mala suerte, de olfato delicado al parecer.
-En Turquía, antes de su europeización -1925- , era frecuente ver a tiernas criaturas con una ristra de ajos en el cuello, oloroso amuleto que se consideraba les ponía a cubierto de la mala suerte.
-El Champagne no es, simplemente, un vino procedente de la regi√≥n francesa as√≠ denominada. El champagne que hoy tomamos fue creaci√≥n de dom Perignon, monje dominico, cillero de la abad√≠a de Hautvilliers, por el a√Īo 1580, y no precisamente por casualidad. Mucho tuvo que discurrir el buen dominico hasta lograr el tan celebrado vino, que puso de moda, en Francia el rey Enrique III de Valois, pues hasta entonces, en era el Borgo√Īa el vino que se beb√≠a en las grandes solemnidades.

Bibliografía consultada: Vicenta Vegas Diccionario de rarezas y curiosidades.

México: El caos, el miedo y la violencia como estrategias de dominación

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Eva Franceschu
      15 octubre 2014 14:59

      Fascinada con esta lectura que nos hace un recorrido histórico por las maravillas culinarias descubrientas por los mejores cocineros de todos los tiempos y haciendo tradición hasta llegar algunas de ellas hasta nuestros días. Solo una mente culta y acuciosa como la de mi distinguida amiga Gisela Ortega podía producir esta maravilla, Felicitaciones.