Nov 25 2007
967 lecturas

Humor

Reflexión dominical. – SOBRE DISENSOS MATRIMONIALES

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Las discusiones subieron de tomo, se desbocaron. Las peleas conyugales llegaron a un grado tal de virulencia cotidiana que ambos cónyuges, de común acuerdo, decidieron buscar la ayuda de un consejero matrimonial.

Arrastrando lo que no podían definir, pero que les hacía la vida imposible llegaron a la hora convenida para la consulta. El experto en asuntos ajenos a él mismo, sentado tras su escritorio y teniendo enfrente a marido y mujer en sendas butacas, le pidió al marido que expusiera en primer término.

El hombre quedó pensativo, miró al techo como repasando la historia que debería contar y, bajando la cabeza, guardó silencio.

El consultor invitó entonces a la mujer. Ésta miró al hombre con el que había vivido los últimos 15 años. Aspiró hondo-. Y dijo:

—¡Es que este hombre no me hace caso, no toma en cuenta mis opiniones, no me da el dinero que le pido, no me hace regalos de aniversario, se queja de cómo cocino, nunca salimos juntos –y así por 10 o 15 minutos.

Cuando hubo concluido el consultor se levantó de su sillón, se acercó a la mujer, le puso la mano derecha tras la espalda y, levantándole con la izquierda la barbilla, le dio en la boca un largo y apasionado beso.

La mujer quedó paralizada, con la boca abierta y los ojos desorbitados.

De regreso a su asiento, tras borrar de sus labios con un pañuelo de papel la huella de lo obrado, el consejero, mirando fijamente al marido y apuntándole con el índice de la mano derecha, le dijo:

—Eso es lo que necesita su mujer, y por lo menos dos veces por semana.

El marido lo pensó un rato, consultó su agenda electrónica y contestó:

—Bueno, yo puedo traérsela los lunes y los jueves.

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario