Abr 19 2012
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EconomíaOpinión

Rusia: Putin, hablan los datos -II-

En el capítulo anterior[1] mostramos cómo gran parte de los éxitos atribuidos a Putin en el ámbito de la gestión económica del país, no son más que una componente de la burda propaganda gubernamental y partidaria propalada por los medios de comunicación proclives a Putin y a su partido “Rusia Unida”, en Rusia, y, en el extranjero, por las fuerzas políticas que están interesadas en que Putin continúe al frente del Gobierno de la otrora superpotencia. | JAIME GARRIDO.*

 

Los datos estadísticos aquí presentados refutan de forma inequívoca los supuestos avances de la economía rusa, mostrando, de manera fría, el mal uso que se ha hecho de los inmensos recursos financieros que el país ha producido durante los más de doce años en que Putin ha llevado a cabo su ruinosa gestión del Estado ruso.

 

No se compadece con la realidad —como demostraremos más adelante— la citada aseveración de Emilio Marín en el sentido de que los gobiernos de Putin desde el año 2000 han mejorado relativamente la situación de la mayoría de los rusos, mejoría que los opositores de Putin atribuirían al alza de los precios del petróleo.

 

No caben dudas de que Rusia ha devenido —a nivel mundial— uno de los principales exportadores de hidrocarburos. Más todavía, actualmente toda la economía del país depende de su cometido de apéndice proveedor de materias primas para la economía occidental y China. Veamos cómo ello se manifiesta en el presupuesto público:

 

Ingresos provenientes del petróleo y gas en la estructura del presupuesto del estado
(Calculados en USD de acuerdo con la tasa media de cambio del Banco Central para cada año. Petróleo y gas, en negro; en azul, otros ingresos)

 

 

 

Queda, pues, patente el lugar determinante que ocupan el petróleo y el gas en las finanzas del país, que, en 2011, fueron responsables por más del 55 por ciento de los ingresos totales del presupuesto público. Y no hay que perder de vista que, en el restante 44 por ciento de los ingresos, una porción importante de ellos corresponde a otras materias primas, minerales, madera, etc. He aquí una semejanza más con la realidad chilena, en la que el cobre ocupa un lugar tan destacado como los hidrocarburos en Rusia.

 

Repárese que la situación de dependencia de Rusia de la exportación de petróleo y gas se ha ido agravando paulatinamente a través de los años. Se puede constatar que, si en el año 1999 —cuando Putin subió al poder— el petróleo y el gas tenían un peso específico de 18 por ciento en el presupuesto público, en 2011, ellos representaban ya el 55 por ciento: un aumento de más de 300 por ciento.

 

Si se toma en consideración el hecho de que, para la elaboración de los presupuestos del Estado, ha sido utilizado como base de cálculo un precio del barril de crudo de USD 70, se comprenderá que, con precios que superan los 110 dólares por barril —y que es lo que ha acontecido a lo largo de los últimos años—, el superávit que se provoca en presencia de tan significativos volúmenes de exportación es asaz notable. A la luz de esta simple consideración, se puede deducir que “los opositores” de Putin tienen toda la razón mal le pese al señor Marín, ya que la situación económica de Rusia no presenta un cuadro más oscuro gracias a que los precios del crudo se han mantenido a niveles que superan la base de cálculo del presupuesto público del país.

 

En todo caso, es imprescindible enfatizar que precios del crudo que oscilen alrededor de los USD 70, podrían poner en riego la estabilidad de las finanzas del Estado, comprometiendo el comportamiento global de la economía. Hasta ahora, Putin nunca ha enfrentado situaciones adversas en este ámbito; muy por el contrario, los altos precios del petróleo se han mantenido y continúan con tendencia al alza.

 

Ejecución del presupuesto oficial
(En dólares al cambio oficial)

 

 

(Ingresos, en azul; gastos, en rojo)

 

Se verifica que, a partir de 2009, el déficit fiscal, se hace sentir de manera sensible, lo cual no tiene nada que ver con el elevado nivel de ingresos resultante de las voluminosas exportaciones del país y de los ingresos internos —impuestos, tasas arancelarias, etc.—, toda vez que, si no se ignora que el precio del barril de petróleo alcanzó los USD 125 y a veces más, los ingresos sólo por este concepto sumarían más de 400.000.000.000 de dólares al año. Añádase a esto, los ingresos del gas, oro, cobalto, níquel, madera, etc.

 

Por ello, el déficit del presupuesto público debe ser visto como el resultado de un manejo perverso de las finanzas del Estado. Tómese como ejemplo el déficit del Fondo de Pensiones de Rusia que, en 2012, alcanzará la friolera de 1,75 trillones de rublos, equivalentes a 58.000.000.000 de dólares. Por decirlo de alguna manera, este hoyo podrá ser tapado sólo con recurso a “petrodólares”. Con todo, impertinente, surge la interrogante: ¿qué sucederá con las pensiones cuando se haga sentir, en toda su intensidad, la crisis económica que sacude al planeta y que podrá llevar al precio del barril de petróleo al nivel de los USD 40 o 50?

 

La pregunta prevalece: ¿dónde está el dinero? A propósito, he aquí según la revista “Forbes”, una lista con la fortuna de 200 multimillonarios rusos.

Patrimonio de los oligarcas rusos
(hasta 2003, datos de “Forbes”, versión norteamericana; de 2004 en adelante, versión rusa)

 

 

 

Como se puede constatar, en 2009 y 2010, la crisis golpeó fuertemente a estos prohombres de la “era putiniana”, los cuales, ya en 2011, se estaban recuperando con creces de los duros golpes recibidos en los dos años anteriores.

 

De modo a tener una visión más acabada del panorama macroeconómico de Rusia, veamos a continuación cuál ha sido la estructura de las exportaciones de Rusia en el pasado año 2011:

 

Estructura de las exportaciones de Rusia en 2011
(En USD)

 

 

 

Según los datos oficiales del Servicio Federal de Aduanas, los productos minerales (en negro en el gráfico) alcanzan los 346.098.000.000 de dólares, en cuanto todas las restantes exportaciones llegan a los 126.563.000.000 de dólares, representando apenas 36 por ciento del total. Repárese que el segundo ítem, que tiene mayor peso en las exportaciones, con 9.2 por ciento, es el constituido por artículos de metal (en color gris), con bajo valor agregado. Las exportaciones de equipos y maquinarias representan solamente 4.4 por ciento del total (en color verde). Por su lado, la situación de las importaciones se presenta del siguiente modo.

 

Estructura de las importaciones en 2011
En USD)

 

 

 

Como se puede apreciar, la faz que nos muestran las importaciones corresponde a la otra cara de la moneda de las exportaciones: aquí, la importación de equipos, maquinaria y medios de transporte (en color verde) alcanza cerca de la mitad del total, mientras que los productos de la industria química y del caucho (en color naranja) y las mercancías de consumo masivo (en color azul) ocupan, respectivamente, el segundo lugar, con 16 por ciento, y el tercero, con 14 por ciento.

 

En otras palabras, lo que ha tenido lugar a lo largo de los 12 años de la “era putiniana” ha sido la destrucción de toda la base industrial que Rusia había heredado de la Unión Soviética. Se hace evidente que todas las materias primas son extraídas de manera intensiva y a acelerados ritmos, en tanto que cualquier mercancía que presente algún tipo de valor agregado, como norma, es importada.

 

Como hemos podido confirmar, el abrumador peso que tiene en la economía de Rusia el sector de los hidrocarburos y de otros minerales ha condicionado su perfil productivo, y el presente y futuro de país dependen enteramente del papel que juega y vendrá a jugar en la división internacional del trabajo o economía global. El problema, entre tanto, tiene otras implicaciones de tanta o mayor significación que el hecho de la propia dependencia de Rusia de la exportación de petróleo y de otras materias primas.

 

Putin y sus partidarios han llevado a cabo una política tan irracional de la utilización de los recursos naturales de Rusia que, más que parecerse a una actividad económica, se asemeja al saqueo a que una potencia vencedora somete a la vencida: es como si Rusia estuviese obligada a pagar una cierta suerte de vasallaje a sus vencedores —la oligarquía rusa e internacional—. La consigna de Putin, como digno zar moderno, pareciera ser: “Aprés moi, le deluge!”. No es el país y su población lo que importa, son los intereses de los rapaces oligarcas, locales y foráneos.

 

Lo que sucede hoy en día en Rusia, nos lleva a concluir que los planes de las elites supranacionales —donde han encontrado acogida los oligarcas rusos— de la creación de un nuevo orden internacional, más conocido como la civilización del “Billón de Oro”, va viento en popa. Las burguesías de antaño, al menos, defendían determinados intereses nacionales, ahora, rotundamente, no. Esta es la diferencia fundamental existente entre el pensamiento burgués “clásico” y las ideas neoliberales, bastantes cercanas al fascismo dentro de las fronteras de algunos Estados modernos gobernados por representantes de la oligarquía “nacional” y de los que, disfrazados de demócratas, contribuyen para que la oligarquía deprede los recursos materiales y, en rigor, liquide a su población. Estamos hablando de Rusia. Empero, algo análogo se puede decir de Chile, Grecia, Italia, España, etc.

 

Lo más triste, curioso y paradójico de toda esta situación es que Putin, envanecido y orgulloso, declara que Rusia es una “superpotencia energética”, que —entendemos— sería el resultado directo y natural de la implementación del programa “La Estrategia Energética de Rusia hasta el año 2020”, adoptado en 2003. Su lema es la máxima extracción de petróleo y gas de las entrañas del país para su venta en los mercados externos.

 

En la primera mitad del año 2011, cerca de 50 por ciento del petróleo extraído fue exportado. Alrededor de un tercio de los derivados del petróleo y del gas también tuvieron el mismo destino. Todo el crecimiento de la producción de crudo, habido en los últimos diez años (de 323.300.000 de toneladas, en 2000, a 500.000.000, en 2010), fue exportado, lo cual, en rigor, quiere decir que, en el recién pasado decenio, el consumo interno de petróleo se mantuvo estático. Cabe recordar que Rusia ocupa el primer lugar en el mundo por los niveles de extracción y exportación de gas natural.

 

Cualquier estadista —que no desea pecar de miope e incauto, menos todavía de llevar a cabo una política de depredación de los recursos naturales de su país y que, efectivamente, vela por los intereses inmediatos y mediatos de la nación—, sin mucho margen para dudas, adoptaría medidas de modo a asegurar una utilización racional de las disponibilidades de petróleo y gas, particularmente considerando la propia situación geográfica de Rusia y la dependencia de ésta de la exportación de tales materias primas. Sin embargo, se verifica que, prácticamente, todos los yacimientos de petróleo y gas, que sustentan los niveles actuales de extracción, fueron abiertos en la época de la Unión Soviética.

 

En veinte años de existencia de la Rusia neoliberal, ha sido incorporado a la explotación industrial solamente un yacimiento —el de Vankorsk—. Después de la extinción de la URSS, a manos de Gorbachov y Eltsin, fue liquidado el Ministerio de Geología. El número de funcionarios del Servicio Geológico fue reducido drásticamente (cerca del 90 por ciento); la cantidad de perforaciones experimentales disminuyó alrededor de 80 por ciento y, consecuentemente, las actividades de prospección geofísica devinieron insignificantes.

 

Se puede perentoriamente afirmar que todo el programa de ampliación de la base de recursos de materias primas existente antes de 1990 fue, sin cualquier fundamento plausible, eliminado.

 

Putin no ha adoptado ninguna medida que pueda invertir esta aberrante política de devastación de los recursos naturales del país, sino, por el contrario, la ha fomentado con una pertinacia inopinada. Tres años después de haber recibido el poder de manos de Eltsin —a quien juró lealtad e inmunidad de por vida—, en 2002, alteró la legislación tributaria, eliminando el impuesto destinado a sustentar la recuperación de los recursos naturales y la base de materias primas del país. Hasta ese momento, las compañías petroleras financiaban 90 por ciento de las investigaciones geológicas a través del pago del referido impuesto y 10 por ciento con recurso a medios propios.

 

Es más que obvio que semejante medida provocó el colapso de la actividad de investigación geológica. Esto originó la consecuente reducción de la demanda de equipos y maquinarias para realizar trabajos de investigación y prospección geológicas, dejando sin trabajo a incontables empresas e institutos. Las empresas de prestación de servicios, simplemente, desaparecieron.

 

A propósito de las “sabias” medidas que siempre ha adoptado Putin en la conducción del país, es menester recalcar el hecho de que, en 2011, este estadista, que, supuestamente, trabaja en aras del bienestar de su país y de su población, estableció un nuevo régimen tributario para el sector de los hidrocarburos, conocido como “60-66”, que reduce los aranceles aduaneros a las exportaciones de petróleo crudo a 60 por ciento y nivela los aranceles aplicables a la exportación de los derivados oscuros y claros del petróleo en el orden de los 66 por ciento de las tasas aplicadas a la exportación de crudo. Ello, ciertamente, ha hecho todavía más atractiva la exportación de crudo, asestando un duro golpe al sector industrial de hidrocarburos, lo cual podrá provocar una severa reducción —de alrededor de 33 por ciento— del volumen de petróleo a ser transformado en el interior del país y, tal como en 2011, generar una aguda crisis en el suministro de gasolina.

 

La casi total y absoluta dependencia de la economía rusa de la exportación de hidrocarburos ha predeterminado la política de depredación de los yacimientos petrolíferos de Siberia Occidental, donde las reservas están llegando a su fin y la productividad de los yacimientos decrece paulatinamente. Como resultado de la extracción forzada de crudo, se pierde la energía de los estratos y disminuye el coeficiente de succión, representando, en media, en dichos yacimientos, alrededor de 25 por ciento, mientras que, en la URSS, era del orden de los 45 por ciento.

 

El método de irrigación maciza de los yacimientos ha conducido a la inundación prematura de muchos de los pozos de extracción. En Rusia, la media de inundación de los pozos de extracción alcanza los 82 por ciento, en tanto, en la Siberia Occidental, este guarismo es de 90 por ciento. Debido precisamente a esta circunstancia, se han abandonado más de 700 pozos, cuyas reservas habían sido explotadas apenas en un tercio (33 por ciento). Amén de la adversa situación descrita, existe el problema del gas que acompaña al crudo. Este gas, que es quemado en antorchas, provoca un serio daño al medio ambiente. En Rusia, cerca del 30 por ciento de este gas es consumido en esas instalaciones.

 

En lo atinente al gas, la región tradicional de extracción también es la Siberia Occidental con los yacimientos “Medvezh’e”, “Zapolyarnoe”, “Urengoiskoe” y otros menos importantes que se encuentran en una fase de acentuado descenso de producción. De los tres yacimientos arriba señalados, el primero ya fue explotado en 75 por ciento; el segundo, en 65; y el tercero, en 54 por ciento. Empero, ellos continúan siendo explotados a ritmos tan acelerados que el proceso de su agotamiento está alcanzando niveles críticos, sabiéndose que ellos aseguran 90 por ciento de la producción anual de gas.

 

Entre tanto, a diferencia de lo que ocurre con el petróleo, la explotación del gas presenta, a primera vista, algunas expectativas halagüeñas, toda vez que las esperanzas se cifran en el yacimiento de “Shtomanovsk”, situado entre la Novaya Zemlya y Shpintsbergen, en la zona aledaña a los hielos, a una profundidad de 300 m. Sin embargo, para su explotación, son necesarias nuevas tecnologías, pues las tradicionales no sirven en este caso. Agrava la situación el hecho de que, en el fondo marino de esta región, se han detectado movimientos tectónicos, y la bolsa con el gas condensado se encuentra a 1.500 m. de profundidad por debajo del suelo marino.

 

Por ello, si se logra comenzar la extracción del gas, éste deberá ser canalizado a través de gasoductos hasta el continente, que se encuentra a una distancia de 500 Km. del lugar. El costo del proyecto no es inferior a 30.000.000.000 de dólares. De este modo, se puede concluir que la ulterior extracción de petróleo y de gas en Rusia podría no ser compensada debidamente con la existencia de las reservas, sobre todo si se tiene en cuenta que éstas, en el territorio de Rusia, han mermado en 15 por ciento y, en la Siberia Occidental, en 20 por ciento. Si la política energética de Rusia no sufre alteraciones radicales, hacia 2030 el sector de los hidrocarburos colapsará. En el caso del gas, ello podría acontecer hacia 2040.

 

Haciendo un balance de lo expuesto en estos dos capítulos, podemos afirmar que los ingresos por concepto de exportaciones de hidrocarburos —no incluimos otros recursos naturales— en el período de 2000 a 2011, grosso modo, fue 1.958 trillones de dólares. El patrimonio de los 200 multimillonarios rusos de “Forbes” es, al 1 de febrero de 2012, de 499.000.000.000 de dólares; las reservas internacionales, también al 1º de febrero, suman 512.000.000.000 de dólares, a lo que habría que acrecentar 212.000.000.000 de dólares que Putin dispuso para salvar a los oligarcas durante el primer ataque de la crisis de los años 2008-2009, más la fuga de capitales de 279.000.000.000 de dólares de 2000 a 2011.

 

Resulta así que no se puede establecer el destino que han tenido 456.000.000.000 de dólares. Lo cierto es que a los observadores se les antoja que es más que probable que parte de ellos pueda haber sido gastada en la construcción de palacios y casas de veraneo, desaparecido en los oscuros y profundos laberintos de la “caja negra del Kremlin” o, simplemente, “desviada” de los recursos destinados a la compra de suministros para las entidades públicas. De tal razón, en el mejor de los casos, una décima parte de estos dos trillones de dólares de ingresos originados por la venta de hidrocarburos ha hecho su contribución al crecimiento de 65 o 40 por ciento del PIB de Rusia, según se tome el año 2003 o 2000 como punto de referencia.

 

Podemos ver, pues, que los resultados de la “lucha” de Putin por desarrollar a Rusia son bastante modestos, por no decir, que francamente, ha habido un retroceso.

 

Veamos ahora cómo se ha manifestado en la vida de la mayoría de los rusos la “sabia y exitosa” conducción política y administrativa de Putin a partir del año 2000, pues uno de los mitos más manoseados por los propagandistas del régimen es el supuesto aumento de los ingresos medios de la población. Efectivamente, los ingresos medios han crecido, como se verá a continuación, pero ello no implica mejorías en el nivel de vida de la mayoría aplastante de la población del país:

 

Evolución de los salarios medios
(en rublos)

 

 

 

Tal como ya comentamos en algunos otros trabajos sobre Rusia, los salarios medios, tal como en Chile y en cualquier otro país del mundo, no muestran la situación de la mayoría de la población, sino que, por el contrario, la distorsionan. En realidad, el aumento que se muestra aquí —del orden de los 700 por ciento— corre por cuenta del incremento de los ingresos de los segmentos de la población favorecidos por la política económica implementada por las autoridades. Habría que, por otro lado, sustraer a este lisonjero panorama los guarismos mostrados por la inflación en el mismo período:

 

Índice de precios al consumidor
Diciembre 1999 – 2011

 

 

 

Podemos constatar que la inflación se incrementó en 330 por ciento, haciendo, por tanto, caer el crecimiento de los ingresos medios a los 370 por ciento en los doce años en análisis. Ahora bien, si se considera el hecho objetivo de que el indicador utilizado no mide con exactitud el aumento real de las mercancías y servicios más usados por la mayoría de la población, se podrá concluir que el aumento de los salarios es todavía menor. Un comportamiento —que poco tiene que ver con el IPC del período— ha observado el precio de algunos bienes de consumo y servicios básicos, como productos alimenticios, los medicamentos, el transporte, la salud, la educación, etc.

 

Sólo a modo de ejemplo: según el Servicio Federal de Estadísticas, las rentas de inmuebles y la prestación de servicios comunes crecieron en este período 800 por ciento. Otro ejemplo, que evidencia lo engañosa que puede ser la estadística oficial, lo tenemos en el sector inmobiliario. Aquí, los precios han tenido un aumento superior al observado por los servicios comunes, alcanzando en el período 822.4 por ciento, lo cual supera largamente al indicador de la evolución de los salarios medios:

 

Precios medios de inmuebles
(En rojo, inmuebles nuevos; en azul, usados. Rublos por m?)

 

 

 

Ahora bien, si no se ignora el hecho objetivo de que el aumento medio de los ingresos nada tiene que ver con el aumento de los salarios de la generalidad de la población del país, podremos asumir que para la aplastante mayoría de los trabajadores rusos es imposible tener acceso al mercado de la vivienda. A tal punto es preocupante esta cuestión, que Putin, a partir de 1999, viene haciendo promesas de que la resolverá. Así, en 1999, Putin advirtió que el problema de la falta de viviendas provoca “en la sociedad un justo malestar” y llamó a implementar el sistema hipotecario, creado por su gobierno, para hacer que la vivienda “sea accesible para una parte significativa de los rusos, con ingresos medios”.

 

Como se puede ver, desde los inicios de su mandato, Putin se propone resolver el problema de la vivienda solamente para una parte significativa de las personas con “ingresos medios”. Ya veremos que tales personas constituyen una absoluta minoría en la Rusia de Putin.

 

Un año más tarde, en 2000, Putin, nuevamente, reiteró la necesidad de continuar el desarrollo del mercado de la vivienda por medio del perfeccionamiento del crédito hipotecario. El Estado, en pocas palabras, no participa en esta importante tarea social que abarca a gran parte de la población del país.

 

En 2001, curiosamente, aunque muy a la manera putiniana, el flamante presidente declaró que “el único éxito nuestro consiste en crear el mercado de la vivienda”, o sea, tres años antes había hablado del “desarrollo del mercado de la vivienda” y, ahora, hablaba de crearlo. ¡Digno de este “preclaro estadista y patriota”!

 

Un año después, Putin, siempre fiel a su esencia, señaló que era “necesario construir nuevas casas, pues todos los programas deben servir a las personas”. Cuatro años transcurrieron desde su primera promesa de resolver el problema de la vivienda. Vendrá un quinto. En 2003, refiriéndose una vez más a la cuestión de la vivienda, Putin hizo un llamado a trasladar el problema de la categoría de “pendientes” para la de “solucionable y con perspectivas concretas”. Está claro: en un año había elecciones presidenciales.

 

En 2004, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, y 2011, respectivamente, Putin “promete resolver”, “exige resolver”, “resuelve explicar cómo se propone conseguir precios accesibles para la construcción de viviendas”, “llama a analizar todas las posibilidades para reducir los costos de la vivienda”, “resuelve el problema de la vivienda”, en agosto, “declara que las viviendas de tipo económico, a 30.000 Rublos el m?, son accesibles para no menos de 40 por ciento de los rusos” y, en noviembre, “promete elevar el nivel de los subsidios para la compra de viviendas baratas de 5 a, por lo menos, 25 por ciento de su precio”, “promete no permitir el aumento de los precios de la vivienda y la formación de “burbujas” en ese mercado”, constata que “hemos avanzado significativamente en la solución del problema de vivienda que enfrentan los ciudadanos”.

 

Y, ahora, la mejor perla del collar la pone Putin en sus promesas electorales: “El Primer-Ministro se propone resolver el problema de la vivienda en Rusia en un período de 5 a 7 años”. ¡Qué mala memoria colectiva!

 

Notas, fuentes, referencias

 

Sobre la estructura del Producto Interno Bruto de Rusia y Chile, ver: Jaime Canales. “Sobre la Rusia de Putin y Medvedev, el Coeficiente de Gini y algunas otras cuestiones (2)”, en “??????”, 9.11.2011,“Druzhba”, http://www.druzhba.eu/articulos_111109.html; “El Ciudadano”, 14.03.2012, http://www.elciudadano.cl/2012/03/14/49629/sobre-la-rusia-de-putin-y-medvedev-el-coeficiente-de-gini-y-algunas-otras-cuestiones/.
http://ria.ru/pension_news/20111028/473661102.html.

 

El inocuo Medvédev ya ha reconocido que Rusia está ad portas de tiempos muy conturbados, mucho más que en los años 2008 y 2009.http://ria.ru/economy/20111226/526880131.html.
http://www.forbes.ru/.
http://customs.ru/index2.php?option=com_content&view=article&id=15603:———-2011-&catid=52:2011-01-24-16-28-57&Itemid=1978
http://www.customs.ru/index2.php?option=com_content&view=article&id=15602:———-2011-&catid=52:2011-01-24-16-28-57&Itemid=1978

 

Se trata de reducir la población del planeta a un billón de habitantes, que trabajará para los amos de siempre.
Como dato de referencia, señalaremos que, en la URSS, el nivel máximo de exportación de crudo llegaba a los 33 por ciento al año. Vide: Vladislav Naganov. Op. Cit.

 

A finales de abril de 2011, en una reunión celebrada con motivo de la falta de bencina en el mercado interno, que fue mostrada por televisión a todo el país, Putin, orgullosamente, declaró que Rusia, por su nivel de extracción de petróleo (en 2010, fueron extraídas más de 500.000.000 de toneladas), había conquistado el primer lugar en el mundo, superando a Arabia Saudita. Paradójico, pues no pudo explicar por qué su gobierno no podía garantizar el suministro de combustible que el mercado interno requería.

 

En el primer trimestre de 2011, la media de extracción diaria de crudo fue de 10.200.000 barriles. Con todo, el crecimiento cuantitativo de la producción se produce a costa de la calidad del producto final: el porcentaje de mazut en el volumen global de los productos del petróleo ha alcanzado su nivel máximo a lo largo de muchos años, y, como contrapartida, la perfección en la elaboración de los productos del petróleo, su grado mínimo.

 

Vide: V. Naganov. Op. Cit.
http://www.snob.ru/selected/entry/37367
http://www.newtimes.ru/articles/detail/6628?sphrase_id=242733
http://rospil.info/.
http://www.gks.ru/free_doc/new_site/population/urov/urov_11g.htm
http://www.gks.ru/free_doc/new_site/prices/potr/2011/I-ipc.htm.
http://www.gks.ru/free_doc/new_site/prices/potr/Cen_1992-2010.xls.
Un dólar americano es equivalente a 30 Rublos (marzo de 2012).
http://www.rg.ru/Anons/arc_1999/1022/11.htm (subrayado mío – J. C.).
http://archive.kremlin.ru/text/news/2000/03/126200.shtml.
http://archive.kremlin.ru/text/appears/2001/02/28481.shtml.
http://archive.kremlin.ru/text/news/2002/02/59223.shtml.
http://archive.kremlin.ru/text/appears/2003/02/152946.shtml.
http://student.km.ru/view.asp?id=
F20BE5F450B04162A3E0278597EAFB8D&fp=2&fl=20&sort=1.
http://finance.tltnews.ru/news/article0272F/default.asp.
http://archive.kremlin.ru/text/appears/2006/06/106680.shtml.
http://archive.kremlin.ru/text/themes2007/01/116852.shtml.
http://vz.ru/economy/2008/7/17/187725.html.
http://www.newsinfo.ru/articles/2009-08-14/cgile/540682/;
http://old.er.ru/er/text.shtml?10/9259,110029.
http://www.utro.ru/articles/2010/10/05/927136.shtml.
http://www.dni.ru/economy/2011/4/20/210999.html.
http://www.infox.ru/realty/city/2012/02/07/Putin_poobyeshcal_ry.phtml.
———
1] Ver aquí.

 

Continuará el miércoles 25 de abril.

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