Dic 22 2014
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Sociedad

Si la vida de los negros importara…

En el pen√ļltimo d√≠a de la reciente cumbre clim√°tica de Naciones Unidas en Lima, Per√ļ, activistas realizaron una protesta en la que simulaban morir afuera del centro de conferencias. Con el acto de acostarse rend√≠an honor a las miles y miles de vidas que se han perdido en desastres y conflictos profundizados por el cambio clim√°tico.

Y tambi√©n hac√≠an algo m√°s: se un√≠an simb√≥licamente al cada vez m√°s globalizado levantamiento #BlackLivesMatter (#LasVidasNegrasImportan), que ha paralizado centros comerciales y ajetreadas intersecciones desde Estados Unidos hasta Gran Breta√Īa.

Los valientes manifestantes que gritaban ¬°No puedo respirar! y ¬°Manos arriba, no disparen!, reivindicaban un principio central sobre el valor de todo ser humano, comenzando por el m√°s menospreciado. Solidarizarse con su llamado a transformar el sistema criminal y de justicia es de vital importancia. Pero, ¬Ņpor qu√© habr√≠an de terminar ah√≠ los asuntos planteados por #BlackLivesMatter? Por ejemplo, ¬Ņqu√© tiene que ver #BlackLivesMatter con el cambio clim√°tico? Pues todo. Si hubieran sido ricos estadunidenses blancos los que dejaron sin comida y agua durante d√≠as en un gigantesco estadio tras el hurac√°n Katrina, ¬Ņhubiera sido posible que tantos pol√≠ticos republicanos negaran la realidad de la crisis? ¬ŅSi Australia estuviese en riesgo de desaparecer, y no enormes partes de Bangladesh, el primer ministro Tony Abbott se sentir√≠a libre de decir que quemar carb√≥n es bueno para la humanidad? Si Toronto estuviera maltrecho, por los hist√≥ricos tifones que provocan evacuaciones masivas, y no Tacloban, en Filipinas, ¬Ņconstruir oleoductos para las arenas bituminosas todav√≠a ser√≠a un punto central de la pol√≠tica exterior de Canad√°?

La realidad de un orden econ√≥mico construido con base en la supremac√≠a blanca es el apenas audible subtexto de nuestra respuesta a la crisis clim√°tica, y necesita ser sacada a la luz p√ļblica. Recuerdo v√≠vidamente el momento en el cual la posici√≥n central de ese racismo irrumpi√≥ en el escenario mundial. Fue exactamente hace cinco a√Īos, en la ahora tristemente famosa cumbre clim√°tica de Naciones Unidas en Copenhagen. En el segundo d√≠a del encuentro se filtr√≥ un documento que mostraba que los gobiernos estaban a punto de fijar una meta que pondr√≠a como tope el incremento de la temperatura global en dos grados Celsius (3.6 grados Fahrenheit). La temperatura meta ‚Äďpromovida por naciones pr√≥speras en Europa y Am√©rica del Norte‚Äď probablemente no ser√≠a suficiente para salvar a algunos peque√Īos y bajos Estados islas.

En √Āfrica, la meta se traducir√≠a en un desastre humanitario a gran escala. Cuando se filtr√≥ la informaci√≥n del texto, los delegados africanos inmediatamente llenaron los est√©riles pasillos del centro de conferencias con desgarradores gritos: ¬°No moriremos de forma callada! Las irrisorias sumas que los pa√≠ses ricos se hab√≠an comprometido a aportar para el financiamiento clim√°tico fueron furiosamente denunciadas como no suficientes para comprarnos ata√ļdes. Las vidas de los negros importan, era lo que dec√≠an estos delegados, a pesar de que ese corrupto foro se comportara como si no fuera as√≠.eeuu negro1

Menospreciar ciertas vidas por motivos raciales tambi√©n ocurre al interior de los pa√≠ses. Record√© esto mientras le√≠a acerca de Akai Gurley, el hombre negro desarmado, de 28 a√Īos, al que accidentalmente dispararon el mes pasado, en el oscuro cubo de la escalera de un edificio de vivienda de inter√©s social en Brooklyn. Al igual que el deteriorado elevador, el sistema de energ√≠a el√©ctrica no se hab√≠a reparado a pesar de las quejas. Y cuando el abandono de una instituci√≥n p√ļblica que sirve de forma desproporcionada a los afroestadunidenses se intersecta con el miedo armado que un polic√≠a tiene a los negros el resultado es fatal.

Cuando la supertormenta Sandy lleg√≥ a Nueva York, dos a√Īos antes una parecida combinaci√≥n de fuerzas mostr√≥ su brutal rostro, pero en una escala mucho mayor. Los sistemas de agua potable y energ√≠a el√©ctrica de las decr√©pitas viviendas de inter√©s social no funcionaron durante semanas. Pero lo peor fue que el miedo a esos oscuros edificios claramente jug√≥ un papel en que los funcionarios gubernamentales y las agencias de asistencia no visitaran a los residentes enfermos y mayores, dej√°ndolos varados en torres de apartamentos sin las provisiones b√°sicas, durante demasiado tiempo.

A George Bush no le importan los negros, fue la c√©lebre frase de Kanye West, durante un telet√≥n en 2005, por las v√≠ctimas del hurac√°n Katrina. Esa tormenta mostr√≥ de manera ostensible que los peores impactos del clima extremo siguen un par√°metro racial con una devastadora precisi√≥n. La raza ayud√≥ a determinar qui√©n se quedaba abandonado sobre su techo, a qui√©n llamaban saqueador, a qui√©n le disparaban en la calle, y el hogar de qui√©n ser√≠a derrumbado y nunca remplazado. Los impactos directos de la combusti√≥n de combustibles f√≥siles siguen impresionantemente similares fallas geol√≥gicas. Seg√ļn un estudio, un asombroso 21.8 por ciento de ni√Īos que viven en viviendas de inter√©s social en la ciudad de Nueva York tienen asma, cifra tres veces mayor que el √≠ndice en viviendas privadas. La asfixia de esos ni√Īos no es inmediatamente letal, como el tipo de asfixia que le rob√≥ a Eric Garner su vida. Pero de todos modos es muy real.

Si nos rehusamos a hablar de manera franca acerca de la intersección entre raza y cambio climático, podemos estar seguros de que el racismo continuará informando cómo nuestros gobiernos responden a esta crisis. El racismo se expresará en la constante negativa a proveer de un serio financiamiento climático a países pobres, para que puedan protegerse del clima extremo. Y se manifestará en una despiadada mano dura contra los migrantes, muchos de los cuales huirán de sus hogares, que se volvieron invivibles por el intenso cambio climático.

Seg√ļn Alicia Garza, una de las fundadoras de #BlackLivesMatter, el lema no tiene como prop√≥sito afirmar que las vidas de los negros valen m√°s que otras. M√°s bien, al recalcar el papel fundacional del racismo antinegro le dice a todos que las vidas de los negros son importantes para tu liberaci√≥n. Dado el desproporcionado impacto que la violencia estatal tiene sobre las vidas de los negros, comprendemos que cuando los negros en este pa√≠s sean libres, los beneficios ser√°n amplios y transformadores para la sociedad en general.

Lo que el cambio climático nos dice es que esto también es cierto a escala global, a escala de todas las especies, porque vamos hacia niveles de calentamiento que son incompatibles con cualquier cosa que se asemeje a una sociedad organizada. Esto no es una coincidencia: resulta que una vez que permitimos que quienes toman las decisiones racionalicen el sacrificio de algunas vidas, es muy difícil que paren. Por otro lado, si insistimos que las vidas de los negros importan, entonces el calentamiento global ya es un fuego de máxima intensidad, y ya es hora de que actuemos como si ese fuera el caso.

*Este artículo se publicó en The Nation y La Jornada.

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    Comentarios

    1. Ruth
      23 diciembre 2014 14:35

      Los norteamericanos tienen un sistema absurdo. Por una ley no escrita, los negros no pueden entrar en los barrios blancos salvo casos muy justificados, como el del jardinero, la cocinera o el proveedor. Pero dentro de esos barrios, los blancos tienen establecidos muy pocos sistemas de seguridad. No hay más que ver las películas donde se entra en una casa por un codazo certero en el cristal frágil de la cocina. En un viaje a Boston me quejé de la escasa seguridad de las ventanas de un apartamento de planta baja y me contestaron que era un barrio muy seguro. Un barrio caro, un barrio de blancos. Yo vivo en un país europeo seguro y me sorprende esa displicencia con la seguridad. Más vale que los blancos norteamericanos, si se sienten inseguros, se vayan gastando más en cerrojos, cristales dobles y sistemas de alarma, como hace todo el mundo, en vez de andar por ahí matando a gente inocente.

    2. Antonio Casalduero Recuero
      26 diciembre 2014 22:25

      Nunca ha dejado de parecerme curioso ese simplismo extremo, de un racismo enfermizo y manique√≠sta, para dividir a las personas: blanco o negro. Si examinamos atentamente ambos conceptos, llegaremos a la conclusi√≥n de que no existe ning√ļn ser humano en el planeta que tenga la piel negra, as√≠ como un malet√≠n, o como el carb√≥n mineral, o el petr√≥leo crudo, podr√° ser oscuro, moreno, tiznado, pero no de piel negra. As√≠ como tampoco hay ninguna persona que tenga la piel blanca, igual a una hoja de papel de escribir, o como el algod√≥n, si fuera as√≠ estar√≠a gravemente enfermo, ser√≠a un t√≠pico leuc√©mico a las puertas de la muerte. Naturalmente que los creadores de esta discriminaci√≥n se arrogaron para s√≠ mismos la absurda denominaci√≥n como ¬ęblancos¬Ľ, y en esa poco feliz divisi√≥n se basan para echarles encima todos los males de humanidad. Visto desde otro √°ngulo, es el descendiente de africanos el ser humano que est√° f√≠sicamente mejor preparado ante la contingencia y la adversidad, es quien posee mejores condiciones f√≠sicas para soportar situaciones contrarias que arriesguen su integridad.