Jun 14 2012
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Opini贸n

Sobre la libertad de expresi贸n

Siempre es conveniente que temas como 茅ste capten la atenci贸n de la opini贸n p煤blica. Aunque sea por hechos repudiables como el homenaje a un ser abyecto para la mayor铆a de los chilenos. Permiten preguntarse si 茅sta tan preciada libertad existe en Chile.| WILSON TAPIA VILLALOBOS.*

 

El homenaje que se le rindi贸 al dictador Pinochet fue enarbolado por la derecha chilena, en el gobierno, como una demostraci贸n de respeto a la libertad de expresi贸n. Ese derecho qued贸 establecido en 1948, en el art铆culo 19 de la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos. Cuando se plasma esta norma, el mundo ven铆a saliendo de una conflagraci贸n global cruel, abusiva, inhumana.

 

Y con ella se pretend铆a hacer realidad la utop铆a de que, pese a las diferencias que pudieran existir, los seres humanos 茅ramos iguales.
El art铆culo 19, se帽ala: 芦Todo individuo tiene derecho a la libertad de opini贸n y expresi贸n; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitaci贸n de fronteras, por cualquier medio de expresi贸n.禄

 

Vista as铆, es una de las bases de la democracia. El disenso debe ser respetado. No en vano para pensadores como Montesquieau, Voltaire y Rousseau聽la diferencia de opini贸n estimula la participaci贸n pol铆tica e impulsa el desarrollo de otras actividades humanas tan importantes como el arte y las ciencias.

 

Nadie podr铆a argumentar en contra de estas visiones. Sin embargo, la pregunta es: 驴c贸mo se da, en la pr谩ctica, tal derecho en nuestras democracias modernas?

 

Tal vez un poco de luz sobre el tema aportan Oliver Wendell Holmes Jr. (1809-1894) y Louis Brandeis (1856-1941). Se trata de dos famosos juristas estadounidenses. Ellos acu帽aron la frase 鈥渆l mercado de ideas鈥. Es una analog铆a con la libertad de comercio, en que en la competencia, te贸ricamente, se impone la mejor calidad del producto.

 

En este mercado de ideas, los ciudadanos podr铆an reconocer y apreciar铆an las ideas verdaderas, falsas, relativas. En fin, el mercado operar谩 de manera eficiente.

 

todos sabemos que el mercado no es un eficiente asignador de recursos. Y en esto de las ideas y de la libertad de expresi贸n, tal condici贸n es fundamental. Es lo que asegura la igualdad. Sin embargo, actualmente las ideas no se despliegan por el 茅ter gratuitamente. Si bien las redes sociales aportan lo suyo, la verdad es que los medios de comunicaci贸n tradicionales siguen imponiendo su imperio. Y en ellos es el poder quien manda.

 

Miradas las cosas desde esta perspectiva, es un problema grave que se le rinda homenaje a un s谩trapa y que el poder, la autoridad, diga que nada puede hacer porque se trata de la libertad de expresi贸n.

 

Cierto y falso

 

Cierto, porque Augusto Pinochet nunca fue condenado por un tribunal chileno ni internacional. Pero aqu铆 no se le conden贸 porque 鈥渓a democracia de los acuerdos鈥 no lo permiti贸. Y, hay que decirlo, la justicia en Chile no es pr铆stina como sus funcionarios pretenden hacerla aparecer.
Falso, porque en Chile hay varias clases de chilenos. Si estuviera equivocado en mis juicios e hiciera abuso de la libertad de expresi贸n y se me acusara de incurrir en delitos tales como difamaci贸n, injuria, calumnia, podr铆a defenderme afirmando que en Chile no todos somos iguales ante la Ley.

 

Hay asesinos condenados a varias cadenas perpetuas, como 脕lvaro Corbal谩n, que tienen c谩rceles especiales.

 

En el plano econ贸mico, la justicia tampoco opera con rasantes de igualdad. El 83% de las condonaciones que hizo el Servicio de Impuestos Internos en 2011 ($128.900 millones) beneficiaron a grandes empresas.

 

Responsables de mega estafas, como el caso 鈥渃hispas鈥, denominado 鈥渆l negocio del siglo鈥 (1997), hoy ocupan cargos en la Presidencia de la Rep煤blica y en la direcci贸n de sociedades an贸nimas propietarias de clubes deportivos. Me refiero al jefe de Estado Sebasti谩n Pi帽era, en aquella 茅poca senador, y a Jos茅 Yuraszeck, empresario y connotado militante de la Uni贸n Dem贸crata Independiente (UDI).

 

La libertad de expresi贸n no puede ser separada del poder. Y mientras 茅ste sea quien maneja los medios de comunicaci贸n, poco habr谩 de aquella libertad que en 1948 fue elevada a la categor铆a de Derecho Humano esencial, y de la que hablaban los fil贸sofos franceses.

 

Nuestra libertad de expresi贸n es 鈥渆n la medida de lo posible鈥. Y lo posible es lo que permite el poder. Por eso es que nuestro alimento informativo, b谩sicamente, es la far谩ndula, la seguridad -mucho crimen, robos- o el deporte. Y si es deporte farandulero, mejor.

 

El respeto a la libertad de expresi贸n es indispensable, como son intocables todos los DD.HH. El disenso est谩 en los cimientos de la democracia. Pero para tener expresi贸n hay que tener voz. Los seguidores del dictador tiene esa voz que da el dinero -quiz谩s hasta hubo dineros fiscales involucrados en el homenaje鈥. Quienes denuncian el sistema est谩n comprendiendo que vocear en la calle no es una herramienta pasada de moda, aunque el poder en sus medios pretenda silenciarla.
鈥斺
* Periodista.

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