May 16 2012
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Economía

Sobre un barril de pólvora: China-Filipinas ¿una confrontación armada por arrecifes e islotes?

A comienzos de abril, un barco de guerra filipino intentó arrestar a un grupo de pescadores chinos que faenaban cerca de un territorio, las islas Huangyan, que ambos países reclaman como suyo. La controversia por esta diminuta isla ubicada en el Mar de China meridional se fue agravando con el paso de las semanas dando origen al enfrentamiento más serio entre China y Filipinas en el mar en años recientes. La región tiene el potencial para desatar un conflicto.| XULIO RÍOS.*

 

Las islas Huangyan son un grupo de arrecifes e islotes localizado a unas 550 millas náuticas de la isla de Hainan, en el sur de China. Se conocen también como los arrecifes Scarborough, en el espacio del archipiélago de las Spratleys. Recién, Filipinas pasó a denominarlas Banco Panatag, con el objeto de hacer valer su reclamo de soberanía, eliminando las señales de presencia china.

 

El conflicto se remonta a los años noventas, con incidentes de cierta gravedad como los registrados en 1998 cuando 51 pescadores chinos fueron detenidos durante cerca de seis meses. En mayo de 1999, un barco pesquero chino fue embestido y hundido por un barco de guerra filipino. Según China, entre 2000 y 2011, más de treinta barcos pesqueros se vieron involucrados en incidentes con la armada filipina.

 

El 9 de mayo la mayoría de las agencias turísticas de China suspendían los viajes a Filipinas. Al día siguiente, el Diario oficial del Ejército Popular de Liberación (EPL) aseguraba que “no permitirán que nadie arrebate a China la soberanía de la isla”.
El 11 de mayo, protestas cívicas se desarrollaban en las calles de Beijing y Manila.
El 12 de mayo, el EPL desmentía que unidades militares de la provincia de Guangdong y de la Flota del Mar de China meridional hubieran entrado en alerta de segundo nivel.
El lunes 14, Beijing anunció la imposición de unas vedas a la pesca en la parte septentrional del Mar Meridional de China, incluidas las aguas adyacentes a Huangyan, durante dos meses y medio a partir del 16 de mayo.

 

Según los especialistas, las aguas del Mar de China meridional cuentan con entre 23.000 y 30.000 toneladas de reservas de crudo y 16 billones de metros cúbicos de gas natural, las cuales representan una tercera parte de todos los recursos petroleros y de gas del gigante asiático. He ahí la razón última del litigio y la mayor dificultad para encontrar una solución diplomática que satisfaga a ambas partes.

 

En 2002, China y los países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sureste Asiático, siglas en inglés) firmaron una Declaración sobre la Conducta de las Partes en el Mar de China meridional, prometiendo mantener la moderación y no realizar actividades que pudieran dar lugar a escaladas de tensión. Pero la realidad desmiente la buena voluntad recogida en la literalidad del citado documento.

 

China, ¿un dragón de papel?

 

China dice estar preparada para defender su soberanía sobre las islas Huangyan. La vice ministra china de Relaciones Exteriores, Fu Ying, declaraba el pasado día 8 de mayo que no era optimista sobre el conflicto y que China estaba dispuesta a responder a las provocaciones. En un mes, en tres ocasiones se reunió con el encargado de negocios de la Embajada filipinas en Beijing, Alex Chua, sin que los encuentros sirvieran para calmar la situación.

 

China dice que las islas son parte integral de su territorio desde tiempos antiguos, pide a Filipinas que retire sus barcos de la zona marítima alrededor de la isla Huangyan y que no vuelva a impedir las operaciones de los pesqueros chinos o la navegación de los barcos del gobierno chino. China envió misiones científicas a la zona en 1977 y 1978, completándolas en 1985. En 1994 instaló allí un monumento de cemento.

 

En paralelo, Beijing anunciaba que la primera plataforma de perforación de aguas profundas desarrollada por China entraría en funcionamiento el día 9 de mayo en las aguas del citado mar, a instancias de la CNOCC (Corporación Nacional de Petróleo Submarino de China). Cerca del 70 por ciento de reservas de petróleo y gas del Mar de China meridional se encuentra en 1,54 millones de km2 de regiones de aguas con más de 300 metros de profundidad.

 

Filipinas quiere hacer valer su cercanía geográfica

 

Algunos acusan al presidente Benigno Aquino III de utilizar esta confrontación con China para distraer a la sociedad de las dificultades internas y reactivar una popularidad en decadencia. Hasta 1997, Filipinas nunca había disputado la jurisdicción de la isla, utilizada en tiempos como campo de tiro por las tropas estadounidenses (cuando tenían en Subic Bay su mayor base naval en el extranjero). Su reclamo se basa principalmente en la cercanía geográfica a sus costas.

 

Manila afirma que las islas se encuentran en la zona económica exclusiva de 200 millas náuticas del país y reitera que su demanda acuerda con la Convención de Naciones Unidas sobre lo Derecho del Mar. Manila anunció a China su disposición a someter el tema de la soberanía sobre esta isla al arbitraje internacional.

 

Por su parte, China niega que la distancia geográfica sea un criterio determinante para definir la soberanía territorial y que cómo tal no aparece recogido en la legalidad internacional vigente. Las islas británicas del Canal de la Mancha están a menos de 12 millas náuticas de la línea costera francesa, el lugar más próximo. Algunas islas territoriales francesas se extienden por todo el Atlántico, incluso la línea costera canadiense en América del Norte e incluso en el Pacífico. Y qué decir de las islas Canarias…

 

Además asegura que en los mapas oficiales filipinos de 1981, 1984 y 2006 se excluye la isla Huangyan. El límite occidental del territorio filipino está situado a 118 grados longitud Este y la isla está a 117 grados 48 minutos longitud Este … una muy fina frontera. 
Por el momento, la ASEAN asegura mantenerse neutral en el contencioso y Hillary Clinton asevera que tampoco tomará partido por una u otra parte. 


 

China insta un papel constructivo de Estados Unidos

 

Durante la visita que realizó a EEUU a partir del 7 de mayo el ministro de Defensa chino, Liang Guanglie, la primera en los últimos nueve años del más alto cargo de este departamento, solicitó de Wáshington su intervención para relajar la tensa situación en el Mar de China meridional. A la vista del punto muerto en el que se encuentra la disputa entre China y Filipinas, pidió a Washington que juegue un papel más constructivo. La visita se desarrolló en paralelo a la cuarta ronda del Diálogo Estratégico y Económico China-EEUU, que reunió en Beijing a representantes de ambos países.

 

A Liang Guanglie lo acompañaron en este viaje los comandantes de las importantes regiones militares de Shenyang y Xinjiang, áreas próximas al noroeste y centro de Asia donde EEUU tiene presencia militar. Para los próximos meses están previstas nuevas visitas de alto nivel: en julio, Mike Mulen, antiguo jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, visitará Beijing y más tarde lo hará el secretario de Defensa Leon Panetta.

 

La relación militar entre EEUU y China es muy inmadura aún. La confianza mutua es el reto esencial para construir el nuevo modelo de relaciones entre ambos países evitando el fatalismo de la confrontación y la tragedia. No obstante, el déficit de confianza es evidente. En la mentalidad de ambos ejércitos están enraizados factores y visiones que inciden en la complejidad de las relaciones mutuas. Ambas partes coinciden en que deben pasar del diálogo y las visitas mutuas a compartir actividades militares con otros países de la región, pero de llegar precisará tiempo, aunque ya se anuncian ejercicios antipiratería en el Golfo de Adén.

 

China asegura que la afirmación de que Wáshington no toma partido respecto a las disputas en el Mar de China meridional es insostenible a la vista de la creciente cooperación militar con Filipinas. La sucesión de maniobras militares conjuntas de EEUU con Hanoi o Manila, a las que respondió China con ejercicios navales con Rusia en aguas del Mar Amarillo, revelan la diferencia entre las palabras y los hechos, dicen en Beijing.

 

Los principales diferendos que enfrentan a chinos y estadounidenses en este plano están relacionados con las ventas de armas a Taiwán, las actividades de reconocimiento de aviones y barcos estadounidenses en China y la vigencia de una legislación cautelar que identifica a China como un claro rival estratégico del que es necesario protegerse.

 

El anuncio de la estrategia de EEUU de regreso a Asia descansa en buena medida en la implicación de su armada en la preservación de la libertad de navegación por las rutas del Pacífico, un argumento que alienta las reivindicaciones de los países limítrofes con China que también aspiran a beneficiarse de los recursos energéticos presentes en territorios disputados.

 

Hipótesis de futuro

 

¿Se arriesgará China a recurrir a la fuerza armada? Por el momento, la actitud de China consiste en instar esfuerzos diplomáticos, al tiempo que envía buques de vigilancia a la zona. China no quiere ni admite la internacionalización del problema y nunca reconocerá la intervención de terceros.

 

Por otra parte, subestimar la determinación de China en un momento tan delicado de su transición interna, en vísperas del XVIII congreso del Partido Comunista previsto para otoño, puede ser un error. No acostumbra a haber titubeos respecto a cuestiones relacionadas con la soberanía y el territorio. Este es un tema muy sensible en el liderazgo chino. Las más graves humillaciones sufridas por el país están relacionadas con los gravámenes territoriales. El recurso a la fuerza será la última opción, pero cabe tomarla en serio.

 

Filipinas seguirá buscando el apoyo internacional presentándose como víctima de la confrontación. Manila entiende que la estrategia de EEUU de volver a Asia pode reportarle beneficios inmediatos y aplaude la activación de las reclamaciones de soberanía frente a China de otros países del área.

 

Por razones internas, a ambos países puede interesarle mantener el pulso en niveles controlables. Es poco probable que den marcha atrás a corto plazo.

 

El comercio entre ambos estados ascendió a 27 mil millones de dólares en 2010. China es el tercer socio comercial de Manila. Ambos países habían fijado como objetivo llegar a 60.000 millones en cinco años. Cerca de dos millones de filipinos son de ascendencia china y viven en ese país desempeñando importantes tareas en la economía y en la sociedad.

 

El 8 de mayo, la compañía filipina Philex Petroleum Corporation anunciaba el inicio de negociaciones con la CNOOC para la explotación conjunta de un yacimiento de gas natural en el Mar de China meridional, en la concesión de Sampaguita. Esta cooperación, de confirmarse, podría calmar las tensiones y marcar el rumbo para una solución de compromiso. Formalmente, China siempre afirmó su buena disposición para explotar conjuntamente los recursos sin perjuicio de las controversias a propósito de la soberanía.

 

Pero Beijing acusa a Vietnam, Filipinas, Indonesia y Malasia de explotación ilegal de las reservas de petróleo del Mar de China meridional, lo que le priva cada día de 1,4 millones de barriles que equivalen al 30 por ciento de sus importaciones diarias. Razón suficiente para no bajar la guardia.
——
* Director del Observatorio de Política China.
En http://www.politica-china.org
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