Sep 15 2013
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Econom铆a

Stiglitz/ La victoria de los buitres

Una reciente decisi贸n de un tribunal de apelaciones estadounidense amenaza con cambiar dr谩sticamente a los mercados mundiales de deuda soberana. Puede incluso conducir a que ya no se considere a EE. UU. como un buen lugar para la emisi贸n de deuda soberana. Como m铆nimo, torna inviables todas las reestructuraciones de deuda seg煤n los contratos est谩ndar. En el proceso se anul贸 un principio b谩sico del capitalismo moderno: cuando los deudores no pueden pagar a los acreedores, es necesario volver a empezar.

El problema comenz贸 hace una docena de a帽os, cuando Argentina no tuvo otra opci贸n que devaluar su moneda e incurrir en la cesaci贸n de pagos de su deuda. Bajo el gobierno existente, el pa铆s se hab铆a embarcado en una r谩pida espiral descendente, del tipo ahora familiar en Grecia y otros sitios de Europa. El desempleo se hab铆a disparado y la austeridad, en vez de recuperar el equilibrio fiscal, simplemente exacerb贸 la ca铆da econ贸mica.

La devaluaci贸n y la reestructuraci贸n de la deuda funcionaron. En los a帽os siguientes, hasta la erupci贸n de la crisis financiera mundial en 2008, el crecimiento del PBI anual argentino fue del 8 %, uno de los m谩s r谩pidos en el mundo.

Incluso los antiguos acreedores se beneficiaron con este rebote. En una jugada muy innovadora, Argentina cambi贸 la deuda vieja por otra nueva 鈥揷on un valor de aproximadamente 30 centavos por d贸lar, o un poco m谩s鈥 a la que agreg贸 un bono indexado por el PBI. Cuanto m谩s crec铆a Argentina, m谩s pagaba a sus anteriores acreedores.

Los intereses de Argentina y los de sus acreedores estaban entonces alineados: ambos deseaban el crecimiento. Fue el equivalente a una reestructuraci贸n de deuda corporativa estadounidense bajo el 芦Cap铆tulo 11禄, donde la deuda se cambia por capital accionario y los tenedores de bonos se convierten en nuevos accionistas.

Las reestructuraciones de deuda a menudo implican conflictos entre los diversos solicitantes. Por eso, para las disputas locales de deuda, los pa铆ses cuentan con leyes y tribunales de quiebras. Pero no hay un mecanismo tal para adjudicar las disputas internacionales sobre este tema.

Hace mucho tiempo, esos contratos se hac铆an cumplir a trav茅s de la intervenci贸n armada, como aprendieron 鈥揳 un alt铆simo costo鈥 M茅xico, Venezuela, Egipto y gran cantidad de pa铆ses en los siglos XIX y XX. Despu茅s de la crisis argentina, la administraci贸n del presidente George W. Bush vet贸 las propuestas para crear un mecanismo de reestructuraci贸n de la deuda soberana. En consecuencia, no existe ni siquiera la pretensi贸n de una b煤squeda de reestructuraciones justas y eficientes.

Los pa铆ses pobres habitualmente se encuentran en gran desventaja para negociar con los grandes prestamistas multinacionales, que suelen contar con el respaldo de los poderosos gobiernos donde residen sus sedes. A menudo los pa铆ses deudores son exprimidos en tal medida que vuelven a quebrar unos pocos a帽os m谩s tarde.

Los economistas aplaudieron el intento argentino para evitar este resultado a trav茅s de una profunda reestructuraci贸n, acompa帽ada por los bonos vinculados al PBI. Pero unos pocos fondos 芦buitre禄 鈥揺ntre los cuales destaca el fondo de cobertura Elliott Management, dirigido por el multimillonario Paul E. Singer 鈥損ercibieron las tribulaciones argentinas como una oportunidad para obtener enormes beneficios a expensas del pueblo argentino. Compraron los viejos bonos a una fracci贸n de su valor nominal y litigaron para obligar a Argentina a pagar 100 centavos por cada d贸lar.

Los estadounidenses han visto la forma en que las empresas financieras privilegian sus propios intereses por encima de los del pa铆s… y los del mundo. Los fondos buitre han elevado la codicia a un nuevo nivel.

Su estrategia de litigaci贸n aprovech贸 una cl谩usula contractual est谩ndar (llamada pari passu) que busca garantizar que todos los reclamantes reciban igual trato. Incre铆blemente, el Tribunal de Apelaciones de EE. UU. para el Segundo Circuito de Nueva York decidi贸 que esto implicaba que si Argentina pag贸 el total de su deuda a quienes aceptaron la reestructuraci贸n, debe pagar el total a los buitres.

Si este principio prevalece, nadie aceptar谩 nunca una reestructuraci贸n de la deuda. Nunca se podr谩 volver a empezar 鈥揷on todas las desagradables consecuencias que esto implica.

En las crisis de la deuda, se suele culpar a los deudores. Se endeudaron demasiado. Pero los acreedores tambi茅n son responsables: prestaron demasiado e imprudentemente. De hecho, los acreedores son supuestamente expertos en gesti贸n y evaluaci贸n de riesgos y, en ese sentido, la responsabilidad es suya. El riesgo de cesaci贸n de pagos o reestructuraci贸n de la deuda induce a los acreedores a ser m谩s cuidadosos en sus decisiones crediticias.

Las repercusiones de este injusto fallo pueden tener consecuencias muy duraderas. Despu茅s de todo, 驴qu茅 pa铆s en desarrollo que tenga los intereses de largo plazo de sus ciudadanos en mente estar谩 preparado para emitir bonos a trav茅s del sistema financiero estadounidense, cuando sus tribunales 鈥搚 tantas otras partes de su sistema pol铆tico鈥 parecen permitir que los intereses financieros triunfen por sobre el inter茅s p煤blico?

Los pa铆ses har铆an bien en no incluir cl谩usulas pari passu en futuros contratos de deuda, al menos sin especificar claramente qu茅 implican. Esos contratos tambi茅n deber铆an incluir cl谩usulas de acci贸n colectiva, que imposibilitar铆an a los fondos buitre evitar reestructuraciones de deuda. Cuando una proporci贸n suficiente de los acreedores acuerda un plan de reestructuraci贸n (en el caso de Argentina, los tenedores de m谩s del 90 % de la deuda del pa铆s lo hicieron), se puede obligar al resto a lo mismo.

Que el Fondo Monetario Internacional, el Departamento de Justicia de EE. UU. y las ONG de lucha contra la pobreza se hayan unido en oposici贸n contra los fondos buitre es un hecho revelador. Pero tambi茅n lo es la decisi贸n del tribunal, que evidentemente asign贸 poco peso a sus argumentos.

Para quienes viven en pa铆ses con mercados emergentes o en desarrollo y se sienten injustamente tratados por los pa铆ses avanzados, existe ahora un motivo m谩s para el descontento frente una marca de globalizaci贸n administrada para servir a los intereses de los pa铆ses ricos (especialmente, a los intereses de sus sectores financieros).

En las postrimer铆as de la crisis financiera mundial, la Comisi贸n de Expertos de las Naciones Unidas sobre Reformas del Sistema Monetario y Financiero Internacional inst贸 a dise帽ar un sistema eficiente y justo para la reestructuraci贸n de la deuda soberana. El fallo tendencioso y econ贸micamente peligroso del tribunal estadounidense muestra por qu茅 necesitamos ya mismo un sistema de esas caracter铆sticas.

Fuente: http://www.project-syndicate.org/commentary/argentina-s-debt-and-american-courts-by-joseph-e–stiglitz/spanish

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