Abr 9 2013
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Política

Thatcher o el individuo por encima de la colectividad

La Dama de Hierro fue la primera mujer en liderar un Gobierno gb tapa de MargaretTh atchereuropeo y dividir a un pa√≠s de manera visceral. Sus 11 a√Īos en Downing Street se tradujeron en opulencia privada y pobreza p√ļblica, adem√°s de su responsabilidad de miles de muertos en la guerra colonial en Malvinas.

Como si de una macabra iron√≠a se tratara, un infarto cerebral apag√≥ ayer la vida de la que sin duda ha pasado ya a la Historia como el primer ministro brit√°nico m√°s importante de Reino Unido en tiempos de paz desde el siglo XIX. Margaret Thatcher fue un aut√©ntico animal pol√≠tico, un aut√©ntico coco cuyo potencial dedic√≥ toda su vida a un √ļnico fin: la exaltaci√≥n del individuo y el desprecio por la colectividad.

Su muerte ha resucitado la famosa cita que dej√≥ caer durante una entrevista concedida en 1987 en la que se preguntaba ¬ę¬Ņqui√©n es la sociedad?¬Ľ y ella misma respond√≠a ¬ęno existe tal cosa, tan s√≥lo individuos, hombres y mujeres¬Ľ. Y con ese dogma despleg√≥ todas sus artes pol√≠ticas no s√≥lo en los 11 a√Īos que estuvo en Downing Street, sino incluso durante el gobierno del conservador Ted Heath (1970-74), cuando ostent√≥ la cartera de Educaci√≥n. Ya entonces, no le temblar√≠a la mano a la baronesa de Kesteven (t√≠tulo otorgado en 1995 en el Condado de Licolnshire) a la hora de acometer recortes presupuestarios, como la retirada de la leche gratuita en las escuelas para los ni√Īos entre siete y once a√Īos, lo que le valdr√≠a el mote de¬Ľratera de leche¬Ľ.

Pero sin duda alguna el apodo que la marcar√≠a de por vida fue el que un peri√≥dico ruso le atribuy√≥ al bautizarla como Dama de Hierro. Su odio feroz contra el comunismo no fue m√°s que una mero acto de coherencia con sus tesis neoliberales y ultraconservadoras, las mismas que la llevaron a vivir un idilio pol√≠tico con el estadounidense Ronald Reagan, compartiendo muchos de sus puntos de vista. Aunque algunos diarios como el Financial Times alababan ayer su af√°n reformista e, incluso, llegaba a asegurar que la baronesa no sacudi√≥ los pilares del Estado de Bienestar argumentado que el gasto p√ļblico durante su mandato nunca baj√≥ del 39% del PIB, la verdad es con ella la desigualdad alcanz√≥ velocidad de crucero, dram√°ticamente acentuada con un desempleo galopante que super√≥ los tres millones de parados.

Thatcher llegó al poder con un 9% de  pobreza y se marchó dejándola en el 24%
Tanto es as√≠ que si cuando Thatcher lleg√≥ al poder en 1979 hab√≠a un 9% de poblaci√≥n en la pobreza, cuando lo abandon√≥ en 1990 la cifra escalaba hasta el 24%. Los envites de la Dama de Hierro contra el Estado de Bienestar fueron constantes, convencida de que es el individuo quien debe velar por √©l mismo, desterrando la figura paternalista del Gobierno. Suyos son, de hecho, los pilares de la Sanidad privada de Reino Unido que este mismo a√Īo ha dejado tras de s√≠ la tragedia de miles de muertes como consecuencia de primar la rentabilidad por encima del bienestar del paciente o, dicho de otro modo, el libre mercado por encima de la colectividad, de la sociedad.

Once a√Īos de mandato durante los cuales lidi√≥ con multitud de frentes, desde el propio IRA cuyo atentando en la Convenci√≥n del Partido Conservador de octubre de 1984 le pas√≥ de cerca, a grandes hitos de la pol√≠tica internacional, como la ca√≠da del muro de Berl√≠n -tras la cual se opuso a la reunificaci√≥n alemana- o el colapso definitivo de la Uni√≥n Sovi√©tica, que pr√°cticamente coincidi√≥ con su salida de Downing Street y, seguramente, a sus ojos, supuso un perfecto broche a su guerra contra el comunismo.

Ni una sola l√°grima por su muerte

El presidente franc√©s Francois Mitterrand lleg√≥ a decir de ella que pose√≠a ¬ęlos ojos de Cal√≠gula y la boca de Marilyn Monroe¬Ľ y, tras su muerte a los 87 a√Īos de edad, regiones como el sur de Gales o Yorkshire sin duda se quedan con la primera parte de la descripci√≥n. Muchos de los que all√≠ viven a√ļn no han levantado cabeza desde que, en 1984 y 1985, Thatcher emprendiera una cruzada casi personal contra los mineros, con el entonces l√≠der del Sindicato Nacional de Mineros (NUM por sus siglas en ingl√©s), Arthur Scargill.
 
Dedicó su vida a la exaltación del individuo y el desprecio por la colectividad

Tanto es as√≠, que tras conocerse el fallecimiento de la l√≠der tory, el actual secretario del NUM, Chris Kitchen, ha llegado a decir: ¬ęNo derramar√© una sola l√°grima por ella¬Ľ. Y es que, a pesar de los a√Īos, a√ļn est√° fresco el cierre de buena parte de las 170 explotaciones mineras de carb√≥n que daban empleo a m√°s de 190.000 personas; a√ļn parecen resonar los ecos de la que se llam√≥ la Batalla de Orgreave, que enfrent√≥ a polic√≠a y mineros. Thatcher se describ√≠a as√≠ misma, no como ¬ęuna pol√≠tica de consenso, sino de convicciones¬Ľ y en aquel contencioso lo demostr√≥.

Fuera o no herencia de la innegable influencia de su padre, un pastor laico metodista, la Dama de Hierro siempre impuso su doctrina, ya fuera en la Guerra de las Malvinas contra Argentina en 1982 o a la hora de arrasar con todas las empresas p√ļblicas, a las que terminar√≠a privatizando, desde la British Gas a BT o, incluso, el agua, estando la mayor parte de ella en la actualidad en manos extranjeras con fuerte capital chino. Su m√°xima era dejar actual al libre mercado o, lo que es lo mismo, al capital, asegurando que ¬ęnadie recordar√≠a al Buen Samaritano si √©ste s√≥lo hubiera tenido buenas intenciones. Tambi√©n ten√≠a dinero¬Ľ.

Opulencia privada y pobreza p√ļblica

Un dinero, sin embargo, que tras sus 11 a√Īos en Downing Street entre 1979 y 1990 se tradujeron b√°sicamente, en opulencia privada y pobreza p√ļblica. A fin de cuentas, Thatcher fue la art√≠fice de lo que hoy se conoce como la City, uno de los principales centros financieros de Europa. Con el llamado Big Bang de 1986, la primera ministra lograr√≠a que lo que hasta la fecha se coc√≠a a fuego lento en la City, alcanzara su punto de ebullici√≥n gracias a su propia desregulaci√≥n. Ella misma, consciente de la bonanza econ√≥mica que procurar√≠a a Reino Unido, en la segunda mitad de los 80 fue una de las impulsoras del mercado com√ļn europeo pero, al mismo tiempo, se opuso a la moneda √ļnica, manifestando p√ļblicamente su rotundo rechazo a seguir √≥rdenes de Bruselas. En ese sentido, el refer√©ndum Uni√≥n Europea S√≠- Uni√≥n Europea No que ha prometido David Cameron y sus recientes recortes sociales, a√ļn mayores que los emprendidos por Thatcher, se presentan para el propio Cameron como un inesperado homenaje a su antecesora.

Se va la m√≠tica Dama de Hierro, la primera mujer en liderar un Gobierno europeo y dividir a un pa√≠s de manera visceral, incluso, 23 a√Īos despu√©s de su mandato. La misma que no dud√≥ a finales de los 90 en defender al dictador chileno Augusto Pinochet por su apoyo en la Guerra de las Malvinas(1); y cuyo legado pol√≠tico-econ√≥mico bien podr√≠a resumirse con una de sus citas, aunque no de las m√°s c√©lebres: ¬ęMarks and Spencer [la cadena desupermercados] han triunfado sobre Marx y Engels¬Ľ.09/04/2013

(1) Encuentro Thatcher-Pinochet en Londres:  ver https://www.youtube.com/watch?v=XJJnoRwF9ow

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