Oct 30 2012
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Política

Todo es claro en Venezuela y clarísimo en Panamá

Para los que dudan sobre la importancia estratégica de las elecciones a gobernadores, para los que dividen a nuestras fuerzas, para quienes ponen intereses grupales por encima de los intereses generales, para quienes, al hacer justificadamente o no críticas a las gestiones de algunos gobernadores o al método de escogencia de los candidatos, confunden la gimnasia con la magnesia y no ven el bosque porque se lo tapan los árboles, para estos habla no solo gente como nosotros, sino también la misma burguesía. | NÉSTOR FRANCIA.*

 

Hay dirigentes de la contrarrevolución que comprenden plenamente de qué va la cosa el 16 de diciembre, con más claridad que algunos de nuestro lado.

 

El diputado derechista a la Asamblea Nacional Ismael García, afirmó que es con el respaldo a los abanderados de la MUD que se puede impedir que el Gobierno instaure un Estado comunal. Lo ha dicho sin ambages: “Hay que ponerle una mano en el pecho al gobierno para frenar el Estado Comunal”.

 

Por su parte el alcalde de Baruta, el ultraderechista Gerardo Blyde, aseveró que las comunas aún no han tenido éxito porque todavía existen gobernadores y alcaldes de oposición, por lo que llamó a votar este 16 de diciembre, pues de lo contrario “entregaremos el país al gobierno”.

 

Como se ve en estas declaraciones, aquí no se está luchando por una gestión, por un grupo o por un personaje. Claro que algunos de los gobernadores y también de los candidatos probablemente merecen ser criticados. El proceso de crítica en la revolución apunta a ser prolongado y difícil. Pero mientras cobra cuerpo, se organiza y da resultados, hay que respaldar todo lo que arrime agua al molino de los objetivos estratégicos.

 

Ya deberíamos estar claros que cualquier gobernador de la revolución, aunque no sea muy eficiente, es mejor que cualquiera de la contrarrevolución, así parezca más eficiente (nosotros creemos que todos lo han sido menos que los nuestros). Estamos luchando por un gran objetivo final: el socialismo, del cual el Estado comunal es una de las columnas fundamentales. Cualquier derechista que se convierta en gobernador no solo va a sabotear la labor de nuestro gobierno, y aportar espacio y recursos a la contrarrevolución, sino que actuará para frenar el desarrollo del corazón de nuestro proyecto, el Poder Popular.

 

Por cierto que una voz señera de la burguesía expresa con diafanidad de qué se trata esta lucha tan difícil y tan compleja. María Corina Machado dice:
“…No voy a aceptar los consejos estudiantiles porque esa es la visión comunista de cómo deben ser educados nuestros hijos… Lo que viene ahora es la gran lucha ciudadana, organizados, de pie, para entender que se pretende utilizar el 7 de octubre para imponernos a la fuerza un régimen comunista, que se expresa en el Estado comunal, que se ha encontrado con el pueblo venezolano que defiende la libertad y la dignidad.
“Y no vamos a bajar la cabeza, ni a retroceder…No aceptamos que nos impongan un sistema contrario a los valores en los que creemos los venezolanos y contrario a nuestra Constitución…no es defender sólo espacios de representación, es mucho más que eso: ir a elevar nuestra voz en contra de un sistema comunal, que es comunismo puro…
“La comuna es la organización sociopolítica que quiere socavar y destruir los valores de la familia. Y ya vemos que están tratando de que los consejos estudiantiles se metan en la escuela donde está tu hijo y decidir qué piensa, qué profesor tiene y cómo se organizan. Eso es la expresión más genuina de la dominación que quiere este gobierno”.

 

Más claro no cacarea una gallina.

 

En esa perspectiva hay que ubicar la matriz muy movida por la burguesía sobre las migraciones electorales de algunos de nuestros candidatos. Es una manera de atacar una vez más al CNE, al tiempo que se siembran dudas sobre la legitimidad de nuestras candidaturas. Todo ello forma parte del mismo juego político, de la misma arena donde se debaten los objetivos estratégicos, como lo hemos dicho apoyándonos en lo que dice la propia burguesía.

 

El XIII Foro de Iberoamérica
Por cierto que el neoliberalismo no pierde tiempo en su lucha contra los pueblos. Acaba de terminar el XIII Foro de Iberoamérica, una cita que congrega cada año en una urbe latinoamericana a millonarios, intelectuales de derecha, empresarios, “filántropos” y personalidades neoliberales de la política internacional. A esa reunión, celebrada a puerta cerrada en un exclusivo hotel de Cartagena, han asistido el ex presidente del gobierno español Felipe González, los ex presidentes de Chile Ricardo Lagos y de Colombia Belisario Betancur, el ex vicepresidente y tránsfuga nicaragüense Sergio Ramírez, el multimillonario mexicano Carlos Slim, considerado en hombre más rico del mundo, y el magnate venezolano Gustavo Cisneros, entre otros.

 

Colón, Panamá
La verdad es que la burguesía iberoamericana tiene fundadas razones para andar preocupada y reuniéndose. La lucha de clases sigue avanzando día tras día, y ahora se suma lo que ha ocurrido en Panamá, con las manifestaciones y saqueos para exigir la derogación de la Ley 72 que permitiría la venta de tierras en la Zona Libre de Colón. Uno de los comercios atacados fue una sucursal del Súper 99, cadena de mercados propiedad del presidente y multimillonario Ricardo Martinelli, que ha sido apedreada y saqueada.

 

En las protestas participó la clase obrera organizada, por ejemplo el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares (Suntracs), cuyos afiliados permanecieron en las afueras de la Asamblea Nacional para exigir que se diera comienzo al debate para anular la normativa.

 

En los enfrentamientos participaron también, con tranca de vías y choque contra policías en la región de El Viguí, indígenas de la etnia ngäbe buglé, de origen chibcha, quienes apoyaron las demandas del pueblo de Colón. La lucha de estos indígenas se corresponde con su combativa oposición al proyecto minero de Cerro Colorado, que pone en peligro tierras ancestrales ngäbe. En mayo de este mismo año estos indígenas protestaron también contra la construcción de la Central hidroeléctrica Barro Blanco, la que requerirá la inundación de territorios ngäbe.

 

Es notable también la forma en que se ha venido desarrollando este conflicto desde el punto de vista de la participación de las clases sociales. En un principio la burguesía local de Colón se unió a la protesta contra la Ley 72, porque también afectaría sus intereses particulares en la región, en beneficio de otros sectores de la burguesía. Pero en cuanto el proletariado tomó la batuta, se deslindaron de los combates, tanto los burgueses nacionales como los locales.

 

Irving Hallman, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Fedecámaras de allá), declaró que “Estamos preocupados por el giro que está tomando la situación. No hay justificación para que se llegue al punto del vandalismo de aquellos que quieren aprovechar la situación con otros intereses”.

 

Por su parte, Anacleto Ceballos, presidente de la Cámara de Comercio de Colón, sector burgués que apoyó en un principio las movilizaciones, pidió “guardar la cordura y no permitir actos de vandalismo”.

 

Por supuesto que el proletariado tiene intereses distintos a la burguesía, a pesar de haberse aliado con sectores de la misma para potenciar estas protestas específicas. Esos otros intereses se expresan en un comunicado emitido por el Movimiento Popular Unificado de Panamá, que aglutina fuerzas populares, y en el cual exigen la renuncia de Martinelli y la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.

 

Veamos parte del comunicado:
“Desde el primer momento, cuando el presidente Martinelli sancionó la nefasta Ley 72 en su afán de vender las tierras de la Zona Libre de Colón, el pueblo colonense salió a luchar a las calles hasta las últimas consecuencias, bajo una sola consigna: la derogación total de la Ley 72…
“El presidente Martinelli en su afán de congraciarse con algunos gobiernos e inversionistas extranjeros y nacionales ordenó a la corrupta Asamblea Nacional, aprobar una ley que ya venía siendo repudiada y altamente cuestionada por la gente de Colón y otros sectores populares del país. La tenacidad del pueblo colonense, dirigidos en esta lucha por el Frente Amnplio de Colón, y la participación de organizaciones populares como el SUNTRACS y la repulsa de otros sectores sindicales (ULIP, CGTP, ANFACSS; etc.), productores chiricanos, indígenas y pueblo en general han obligado al gobierno una vez más a echar paso atrás…
“Únicamente por medio de las luchas con el pueblo en las calles es como se puede derrotar las políticas antipopulares y vende patrias del presidente Martinelli. Al cierre de este comunicado se anunciaba la decisión del gobierno de derogar la Ley 72. Lo cual es una victoria de la lucha popular y, en particular del pueblo colonense… Pero esta lucha no debe quedar ahí.
“El pueblo panameño ahora debe exigir la renuncia del presidente Ricardo Martinelli por su demostrada incapacidad, sus actos ilegales, su venalidad sin límites y su irrespeto a los derechos humanos… Hay que exigir la convocatoria a una Asamblea Constituyente”.



 

Las luchas del pueblo panameño son otra sonora clarinada en el desarrollo de la lucha de clases en el mundo y particularmente en nuestro continente.
——
* Periodista.

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1 Comentário

Comentarios

  1. rafael monzon m.
    30 octubre 2012 21:16

    en Venezuela estamos muy claro manda el pueblo y en Panamá es grave el neoliberalismo suerte que este pueblo esta despertando luego de tanto atropello de los gobernantes vendidos a usa (caso de la entrega de Posada Carriles asesino a sueldo de usa internacional como miles de agentes en el medio oriente) y ahora el alcalde de N.Y. declara no tener recursos para el desastre actual, pero hay plata para matar en donde sea, Manama o Medio Oriente, de los impuestos pagados por los ciudadanos esclavos.