Ene 10 2012
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Política

Un estadista, no un gerente

‚Äú‚Ķ Pi√Īera siempre fue reh√©n de la Uni√≥n Dem√≥crata Independiente, el partido conservador irreconciliable que es el m√°s grande de su coalici√≥n y que aumenta el camino a una mayor influencia cuanto m√°s bajo cae¬† la tasa de aprobaci√≥n del presidente. Pero el mayor obst√°culo para la renovaci√≥n pol√≠tica en Chile son las instituciones legadas por la dictadura, que congelan cualquier esfuerzo serio de reforma en un estancamiento permanente¬Ľ.| RIVERA WESTERBERG.

No es un texto irreverente ¬ęposteado¬Ľ por alg√ļn terrorista de bolsillo o alguno de esos vagos de la oposicion. ¬ęA Pi√Īera le quedan dos a√Īos de su mandato no renovable: √©l deber√≠a dedicarlos a la reforma electoral. Su pa√≠s necesita un estadista, no un gerente con s√≠ndrome de pato lisiado¬ę, escribi√≥ adem√°s el editorialista del Financial Times.

La poco habitual dureza del prestigioso diario ingl√©s con √©nfasis en las noticias y an√°lisis econ√≥micos y financieros, sorprendi√≥ al mundillo pol√≠tico chileno ‚ÄĒque obviamente no se esperaba un ¬ęataque¬Ľ de semejante naturaleza. Todo comenz√≥ ‚ÄĒla brutal baja del respeto internacional al Presidente de la Rep√ļblica de Chile‚ÄĒ por su peregrina idea de borrar de los textos escolares el hecho de que en el pa√≠s hubo una ‚ÄĒy cruel‚ÄĒ dictadura militar-c√≠vica entre 1973 y 1990.

Financial Times no consigna que algunos muy cercanos colaboradores de Sebasti√°n Pi√Īera en las tareas de gobierno fueron entusiastas admiradores, seguidores y afectos (todav√≠a) a recordar con algo as√≠ como cari√Īo y admiraci√≥n al dictador. No era necesario. S√≥lo mentes pervertidas por la nostalgia pinochetista pudieron perge√Īar semejante y torpe sainete.

Si se acepta que la pol√≠tica es una de las actividades nobles del ser humano, que precisa inteligencia, sensibilidad, valor, en ocasiones generosidad y siempre capacidad para ponderar alternativas, que ese peri√≥dico londinense haya se√Īalado: ¬ęSi bien Chile es un atleta en lo econ√≥mico, sigue siendo un discapacitado en lo pol√≠tico‚Äú tiene que haberlo sentido el equipo de gobierno y partidos que lo apoyan como una bomba debajo de la cama, una bomba que explot√≥ ‚ÄĒadem√°s‚ÄĒ poco antes de que el presidente se reuniera con los suyos, pol√≠ticamente hablando, en una cena casera.

El s√≠ndrome del pato lisiado (o baldado o simplemente cojo) es una met√°fora acu√Īada en los c√≠rculos pol√≠ticos estadounidenses para describir el √ļltimo a√Īo de una presidencia que no ser√° ‚ÄĒo ya no puede ser‚ÄĒ reelegida y debe actuar con una muy limitada capacidad para resolver asuntos importantes.

Probablemente la expresión pato lisiado la utilizó quien haya escrito esa columna pensando en las consecuencias para La Moneda y territorios adyacentes que tuvo el prolongado paro estudiantil. Acallado formalmente el movimiento estudantil, porque lo cierto es que ninguna de las demandas planteadas tuvo respuesta coherente, recién comienza a sopersarse el efecto maremoto que tuvo sobre la institucionalidad chilena manejada empresarialmente.

En diciembre, con las festividades comerciales que despiden el a√Īo, el pa√≠s entra en un receso vacacional. O entraba, porque ni los estudiantes secundarios ni los de instituciones de educaci√≥n t√©cnica o superior parecen dispuestos a gozar del sol. De hecho muchos alumnos y alumnas secundarios eligieron pasar las fiestas en sus colegios en toma. Y acompa√Īados de sus padres, dato que tambien debe molestar a las autoridades: la solidaridad no es un concepto corriente en esos c√≠rculos.

Tal vez el editorialista se haya equivocado al dejar sentado que para el presidente Pi√Īera su falta de ideolog√≠a es un factor de debilidad; no es falta de ideolog√≠a el crimen o desfase pol√≠tico del mandatario, lo es creer que el resto del pa√≠s carece de ella. En lo que no yerra es cuando afirma que los obst√°culos para la renovaci√≥n de la pol√≠tica en Chile ¬ęson el legado de las instituciones de la dictadura, que impiden cuajar cualquier esfuerzo serio de reforma‚ÄĚ.

No sin alg√ļn irreverente sentido del humor hay chilenos que se preguntan si este s√≠ntoma del pato lisiado afectar√° tambi√©n las alas del presidente; es que lo quieren ver alzar el vuelo, a √©l y sus colaboradores, para que nunca m√°s regresen.

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