Ene 14 2019
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Pol铆tica

Un Macron enchalecado, el fracaso del neoliberalismo y el futuro de Europa

Al completar su novena semana consecutiva de manifestaciones sabatinas, los reclamos de los chalecos amarillos conservan un formidable respaldo social, y la聽 interrogante que surge es hasta d贸nde este movimiento ciudadano puede ser el freno de la aplanadora ultraderechista y liberal que barre Europa.

El movimiento de los chalecos amarillos rebasa el 80% de las simpat铆as ciudadanas, mientras el presidente聽 Emmanuel聽 Macron apuesta a un debate nacional que nace muerto, dejando otra interrogante: 驴Qui茅n sacar谩 el mejor provecho electoral de este poderoso movimiento popular?.

La respuesta oficial se enfoca en la judicializaci贸n del descontento y el endurecimiento de las medidas represivas, lo que ha logrado un renovado motivo de malestar. Todo es negocio, para el neoliberalismo: a la encargada de dirigir el debate propuesto se asign贸 un sueldo de 14.600 euros, y debi贸 renunciar ante la indignaci贸n generalizada.

Lo que se inici贸 como una reacci贸n puntual contra el alza de impuestos a los combustibles 鈥搗itales para los habitantes de las periferias y las ciudades peque帽as鈥揷obr贸 el car谩cter de una revuelta contra un programa econ贸mico que castiga a las mayor铆as y consiente al sector m谩s pudiente de la poblaci贸n.

Hoy, el 77% de los franceses apoya la exigencia de restablecer el impuesto de solidaridad sobre la fortuna, gravamen que afectaba 煤nicamente a los poseedores de un patrimonio neto superior a 1,3 millones de euros y que fue eliminado el a帽o pasado por Macron.

La oposici贸n al mandatario muestra el agotamiento del modelo neoliberal y lo inservible de los intentos por renovarlo mediante giros discursivos, con un enorme costo pol铆tico: con apenas un tercio de su mandato cumplido, el joven tecn贸crata y considerado por la propaganda neoliberal como la gran promesa de las derechas mundiales, hoy parece haber perdido su capital pol铆tico, y aparece solo preocupado en administrar el deterioro de su credibilidad.

El 煤nico camino posible para Macron parece ser abdicar de su programa neoliberal, restituir los derechos que le han sido arrebatados a las grandes mayor铆as y convocar a un di谩logo aut茅ntico sobre el futuro del pa铆s.

Es el modelo

El de los chalecos amarillos es un movimiento popular donde se mezclaron muchas cosas. Fue desencadenado por una protesta fiscal que se opuso con vehemencia al aumento del precio de la nafta. Se trata de un movimiento de protesta por el deterioro de las condiciones de vida y de consumo. Fue mucho m谩s que una reivindicaci贸n sectorial.

En Europa hay un fuerte sentimiento de injusticia social y tambi茅n una demanda de democracia pol铆tica, que los medios hegem贸nicos de comunicaci贸n social tratan de invisibilizar.

La presidencia de Macron agrav贸 una situaci贸n que tiene muchas dimensiones. Hay que tener en cuenta que los movimientos sociales que intentaron oponerse a las medidas de corte liberal que se implementaron con esta presidencia y las dos anteriores, las de Fran莽ois Hollande y Nicolas Sarkozy, fueron, derrotados.

Los 煤ltimos dos episodios fueron la reforma del c贸digo del trabajo y la de la empresa nacional de ferrocarriles, derrotas que descalificaron a los movimientos sociales tradicionales. Con su llegada al poder, Macron, dirigido por un grupo de tecn贸cratas de las grandes empresas, decidi贸聽 pasar por encima de los viejos partidos pol铆ticos y aplicar las medidas para que Francia avanzara hacia el liberalismo, con matices profundamente arrogantes, sordos, desconectados de la realidad y del pueblo, lo que agudiz贸 el sentimiento de autoritarismo y de injusticia.

Ninguna de las estructuras organizadas que tiene Francia tiene incidencia en este movimiento de los chalecos amarillo, m谩s un movimiento de ocupaci贸n del territorio que de ocupaci贸n del espacio p煤blico. En Francia, los cortes de ruta no son ninguna novedad, han sido muy practicados, sobre todo por los campesinos, pero nunca con tal amplitud ni con tal velocidad.

Pica y se extiende

Este movimiento franc茅s tiene sus r茅plicas en otros pa铆ses no solo europeos y ha remecido la pol铆tica francesa desde finales de octubre del a帽o pasado, y el movimiento, lejos de aflojar, gana fuerza.

El gobierno de Emanuel Macron, que apenas puede sostener la crisis y en pleno silencio desde hace varias semanas, intenta lanzar una cortina de humo con el 鈥済ran debate nacional鈥, al que le quitan temas todos los d铆as, intentando administrar un proceso en pleno deterioro.

El movimiento ha ampliado sus demandas, entre ellas el Referendo de Iniciativa Popular, rechazado de plano por el gobierno de Macron, que apenas atin贸 a anunciar una 鈥渘ueva ley鈥 para endurecer las sanciones contra los 鈥渁lborotadores.

Los medios de comunicaci贸n hegem贸nicos, propiedad de los mismos que financiaron a Macron para acceder al poder, han demostrado ser funcionales a la institucionalidad, y se han limitado a tratar de desprestigiar al movimiento, en una criminalizaci贸n que busca amplificar im谩genes de violencia y desorden. Pese a todo ello, seg煤n las encuestas, a pesar de la represi贸n, de la mentira institucionalizada. Pero la realidad muestra que el 52% de la poblaci贸n se expresa a favor de los chalecos amarrillos.

驴Violencia? Hasta la fecha, casi cuatro mil manifestantes han sido detenidos, y luego liberados sin cargos en su inmensa mayor铆a. Pero ya van 11 muertos, y miles de heridos, y no solo en Francia, sino tambi茅n en los pa铆ses fronterizos..

La continuidad de las protestas y su popularidad incluso entre quienes nunca han participado en ellas, pese a la creciente hostilidad gubernamental, hablan de la persistencia del malestar social ante las injusticias del modelo neoliberal y de la incapacidad oficial para resolver la grave crisis.

Quedan pendientes las dos interrogantes: 驴hasta d贸nde este movimiento ciudadano puede ser el freno de la aplanadora ultraderechista y liberal que barre Europa? y 驴qui茅n sacar谩 el mejor provecho electoral de este poderoso movimiento popular?

 

*Periodista uruguayo, miembro de la Asociaci贸n de Corresponsales de prensa de la ONU en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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