Mar 7 2013
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OpiniónSociedad

Un país huérfano

Dolor. Inmenso dolor de todo un  pueblo desolado en las calles. ¿Quién, chavista o escuálido (antichavista) puede imaginarse a Venezuela sin Chávez, a Latinoamérica sin él? Pero, como decía Alí Primera, el cantautor revolucionario venezolano, a los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos.

Hugo Chávez, la locomotora que impulsó la construcción diaria de la Patria Grande, la de los pueblos, deja una nación huérfana. Perdón, deja una patria huérfana. La era está pariendo un corazón,  no puede más, se muere de dolor…”, diría Silvio Rodríguez.

Catorce años que transformaron Venezuela pero también Nuestraaméricxa, Lapobre. Primero, considerando que nuestras grandes mayorías, los invisibilizados por las elites y los medios hegemónicos, no solo eran objeto sino que se transformaron en sujetos de política. La vida digna para todos

Atreviéndose a hacer lo que muchos consideraban (o creíamos) imposibles, como enfrentarse al imperialismo, o romper con las buenas costumbres de la democracia formal y liberal, institucional y declamativa, entendiendo que había que empoderar a los pobres, dándoles acceso a la educación, vivienda, salud, para todos.

Comprendiendo que había que pasar de la etapa de más de 500 años de resistencia a una etapa de construcción de naciones soberanas, de una verdadera democracia participativa, de construcción de poder popular, mediante una revolución por medios pacíficos, avanzando hacia integración y unidad de nuestros pueblos –y no de nuestro comercio-, mediante la complementación, la cooperación y la solidaridad, lejos de los dictados del Consenso de Washington.
Hugo Chávez simboliza la emergencia del pensamiento regional emancipatorio del cambio de época, con críticas anticapitalistas de cuño marxista, con una concepción humanista. Y rescató la idea de socialismo como horizonte utópico

Del “ALCa-rajo” marplatense –junto a sus “socios” Néstor Kirchner y Lula da Silva- que enterró la pretensión libre comercial estadounidense, al pensamiento boliviariano que da sustento a lo que denominó Socialismo del Siglo XXI. Entendió bien lo que decía Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar: Es necesario crearse un símbolo ideológico propio. Y Chávez lo pensó basado en un Estado eficaz, que regule, impulse, promueva, el proceso económico; la necesidad de un mercado, pero que sea sano y no monopolizado ni oligopolizado y, el hombre, el ser humano.

En su propuesta de ruptura con el capitalismo hegemónico, aparece un  modelo humanista  con bases marxistas y esto responde a la pretensión y necesidad de construcción de un modelo ideológico propio, de verse con ojos venezolanos y latinoamericanos.

“La democracia (formal) es como un mango, si estuviese verde hubiese madurado. Pero está podrida y lo que hay que hacer es tomarlo como semilla, que tiene el germen de la vida, sembrarla y entonces abonarla para que crezca una nueva planta y una nueva situación, en una Venezuela distinta”, solía decir.

Murió Hugo Chávez, el hombre que cambió el rumbo de Venezuela y América latina, a quien  le bastó con pronunciar dos palabras  en 1992 para entrar la historia de Venezuela y convertirse en un nuevo referente político. Las imágenes televisivas, de apenas un. minuto y 15 segundos, transmitidas a las 10:30  del 4 de febrero de 1992 dejaron a la posteridad su reconocimiento del fracaso de la intentona revolucionaria: “por ahora”

Sobrevivió a la intentona y, una década después -siendo Presidente- sería objeto de un golpe de Estado el 11 de abril de 2002 que culminó con su restitución –con el pueblo en la calle exigiendo el retorno de su presidente constitucional- dos días después. Sobrevivió al sabotaje petrolero y paro patronal de 62 días. El cáncer terminó con su vida cuando iba a comenzar un nuevo mandato, y dio inicio al mito.

El soñador, a veces ingenuo, perdonavidas, el guerrero,  el que siempre quiso ser beisbolista, que sufrió también la soledad del poder, supo combinar el pensamiento político e ideológico con lo pragmático.
Se nos fue de repente. Su pueblo hoy lo dice en las calles: “Todos somos Chávez”. Dejó su Plan de Gobierno 2013-2019: la senda está trazada, ahora (lo difícil), hay que recorrerla. Aprender a caminar mirando hacia adelante. “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!”, diría César Vallejo.

Siempre me llamaron la atención sus ojos vivaces, juguetones, su cara de pícaro, de chiquilín sin maestra. Hoy no me pidan análisis. El lagrimón se me pianta sin autorización: no solo yo lo voy a extrañar.

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1 Comentário

Comentarios

  1. blanca
    7 marzo 2013 20:57

    Muy buena nota.