Abr 9 2021
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Cultura

Un topo de superficie

Alguien me recomend贸 El Agente Topo, alguien de mi gremio de escribas, a quien mucho aprecio y con el que compartimos, desde la remota juventud, el gusto por el cine. No s茅 la raz贸n de postularlo al g茅nero documental鈥 En esto de los llamados g茅neros de las artes, donde ya no se trata de los manidos femenino y masculino, sino de ciertas categor铆as de preceptiva est茅tica, las confusiones abundan. De pronto, un creador literario arma un tinglado sucesivo de cr贸nicas, las mezcla y adereza con mayor o menor fortuna, y surge un discurso al que los cr铆ticos llamar谩n 鈥渘ovela鈥.

A este agente senil se le bautiza 鈥渢opo鈥 y las peripecias de su encomienda se califican como 鈥渄ocumental鈥, ahora que tambi茅n hay documentalistas y cineastas, miembros de familia semejante, pero con rostros algo diferentes, de distinto largo o alcance, que esto de clasificar la divisi贸n del trabajo y el desglose de oficios y especialidades resulta infinito.Rese帽a: 'El agente topo' 鈥 Cine Casual

El agente de marras no tiene nada de topo, porque durante todo el filme act煤a en la superficie narrativa, y desde su reclutamiento por un ex detective que habla e instruye como un conspicuo CNI, percibimos la debilidad de la convenci贸n actor-espectador, que nos ense帽ara Shakespeare y cuya proped茅utica quiso arrogarse Lope de Vega, en su Arte de hacer comedias, concebido, entre otras intenciones, para menoscabar el genio dram谩tico de Cervantes.

Esta parodia detectivesca, cuyo prop贸sito es recabar informaci贸n sobre el trato que se prodiga -o inflige- a una anciana recluida en un asilo, esos que los eufemismos al uso llaman 鈥渃asa de reposo鈥, 鈥渞esidencia de ancianos鈥 o 鈥渟uite crepuscular鈥, se desenvuelve sin mayores sorpresas, al punto que el trabajo subrepticio del informante o esp铆a de puertas adentro se diluye en mensajes telef贸nicos y sosas misivas manuscritas.

Se ha comentado mucho sobre la cinta, m谩s que sobre otras creaciones f铆lmicas nacionales que ser铆an de mayor calidad y trascendencia, seg煤n apuntan sesudos cr铆ticos de cine y de espect谩culos. Yo, no soy sino un simple, aunque constante, miembro de esa vieja feligres铆a de la butaca en penumbras, aun cuando haya ca铆do en la tentaci贸n temprana (1958-1962) de escribir y publicar comentarios breves acerca de 鈥淟a guerra ha terminado鈥, 鈥淓l que debe morir鈥, 鈥淓l 41鈥, 鈥淜anal鈥, 鈥淓l arpa birmana鈥, 鈥淧uerta de Lilas鈥. Pero me atrevo a decir algo sobre el 鈥渁gente topo鈥 y lo hago aqu铆, con renovada incontinencia.

Entre los t贸picos apreciativos que ha exacerbado el filme est谩 el de ser 鈥渢estimonio del abandono y la indefensi贸n en que viven nuestros mayores de la tercera y cuarta edades鈥 (驴llegaremos a una quinta?), como si el prop贸sito de la directora, Maite Alberdi, fuese poner en vitrina un drama social archiconocido, que sale cada tanto a la palestra, como el de los infantes del SENAME o el de los vagabundos (鈥済ente en situaci贸n de calle, si me permite鈥︹). La llamada conciencia nacional parece advertirlos siempre como espect谩culo deprimente y nunca como problema que ata帽e y afecta a la sociedad en su conjunto.

El agente topo", de Maite Alberdi | El documental ... | P谩gina12Otros opinantes destacan el realismo (lacerante) del ambiente y de las situaciones exhibidas, insistiendo en el valor documental de la producci贸n y su textura realista. Cierto, no puede haber nada m谩s real que un asilo de ancianos, conocido y ubicado en un espacio suburbano del gran Santiago. A su concreta verosimilitud de circunstancias contribuye el agente, que no es un actor de oficio, pero que desenvuelve, de manera fluida y eficaz su papel, integr谩ndose por completo al ambiente de la 鈥渃asa de acogida鈥.

La autora cae en el propio garlito, al declarar, sin ambages, que: 鈥淗asta el 煤ltimo d铆a de rodaje nunca supe si tendr铆a pel铆cula. Pero cuando se las mostr茅 se emocionaron mucho. Hoy sienten que es un retrato del lugar y de las personas que viven y de las que trabajan en 茅l bastante fidedigno鈥. Y tan feliz est谩 con su impensado acierto, y tanto cree en el 鈥渕ensaje de caridad social鈥, que llega a decir: 鈥淵 a m铆 el lugar me parece muy bueno, lo recomiendo鈥.

El broche de oro, la publicidad asociada al emprendimiento eficiente.

Bueno, yo he experimentado impresiones y valores distintos en El agente topo, que no me inducen a felicitar a su directora, porque la siento desnortada, m谩s que confundida, en la apreciaci贸n de su propia obra y en las significaciones est茅ticas y sociales que proyecta o puede proyectar, a medida que sea vista y analizada por el juicio del p煤blico y las consideraciones, no siempre atinadas, de los especialistas. Ella insiste en su apoliticismo, afirmaci贸n asaz sospechosa de conformidad social.

Suelen los creadores engendrar personajes que se les escapan de las manos en el proceso del devenir esc茅nico. Tambi茅n es antiguo t贸pico, desde el Manco de Lepanto, pasando por Pirandello y Unamuno. Guardando las distancias temporales y est茅ticas, algo semejante le ha ocurrido, a mi modesto entender, a esta joven directora que no conozco, m谩s all谩 de su nombre asociado al filme en cuesti贸n y de la lectura de art铆culos que denuncian ciertos manejos tortuosos en su g茅nesis, partiendo por el prontuario del ex detective que act煤a como investigador.Carta abierta a Cristi谩n Warnken: Esta pandemia te ha desnudado, profesor - El Mostrador

La cr铆tica, algo acerba, contin煤a, aludiendo al entrevistador cortesano, Cristi谩n Warnken, a quien se le est谩 otorgando hoy en d铆a, por defecto o paradoja, la calidad de filtro est茅tico de expresiones art铆sticas 鈥減ol铆ticamente correctas鈥, lo que me parece tanto una aberraci贸n como un cr茅dito inmerecido a quien profesionaliz贸 el oficio de la entrevista con fines de utilidad pragm谩tica.

No entro en esta pol茅mica, porque no me parece relevante para juzgar una obra de cine o de cualquier otra arte. La supuesta o efectiva solvencia moral de directores, productores y actores no debiera estar en cuestionamiento cuando se juzga, opina o comenta acerca de un producto est茅tico. Podemos caer en descalificaciones -no es este el caso, claro- semejantes a las esgrimidas por ciertas feministas que lanzan denuestos e improperios contra Pablo Neruda, respecto a sus relaciones con su ex esposa holandesa y su peque帽a hija hidrocef谩lica, llam谩ndole 鈥渁busador, machista y padre irresponsable鈥. Como si eso nos inhibiera de disfrutar sus Residencias.

Opino que El Agente Topo no es un 鈥渓argometraje documental鈥, sino un drama de ficci贸n, m谩s all谩 del objetivo de su autora y de la categorizaci贸n de sus postulaciones internacionales. Funciona bien como una historia candorosa, en donde ancianas y ancianos muestran la decepcionada inocencia padecida en la decrepitud, donde los atisbos o chispazos de la esperanza se alumbran con fr谩giles destellos de un humor crepuscular.

Esto est谩 bien logrado en la cinta, aunque la pulcra y compuesta directora no se lo haya propuesto, ni menos advertido, empe帽ada quiz谩 en el resultado 鈥渢estimonial鈥, m谩s o menos burdo, que va a ser ensalzado por los corifeos bienintencionados, como producto de la bondad humana, catarsis autocomplaciente para que nada cambie.El agente topo: La curiosa historia de un esp铆a de 83 a帽os infiltrado en un geri谩trico

Hay momentos en los que la belleza aparece en el filme, superando im谩genes que pudieran resultar grotescas o pat茅ticas. Esto se debe a los personajes, a esas mujeres que buscan aferrarse a un resquicio de coqueter铆a postrera; a las que, extraviadas en las manecillas implacables de Cronos, esperan reencontrarse pronto con su compa帽ero muerto o con su madre, incluso recurriendo a fantasiosos recados o llamadas telef贸nicas que carecen de interlocutor. As铆 tambi茅n, la fotograf铆a logra expresar el intimismo de la casa y su aparente recato.

En lo que acierta la directora es que Sergio, el notable protagonista, cambi贸 el sentido original del filme, con la ayuda de las residentes, sin duda, y de toda esa vida palpitante que a煤n se agita en las despedidas cotidianas que van hilando, como el mantel a crochet de la anciana Pen茅lope chilena, las manos contra铆das que van a cerrarse, confundi茅ndose con el rictus del tiempo sobre la tierra.

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