Abr 19 2014
1383 lecturas

AmbienteOpinión

Usar a Ucrania para calentar el planeta

La manera de ganarle a Vladimir Putin es inundar el mercado europeo con gas natural obtenido mediante fracking (fractura hidr√°ulica) en Estados Unidos, o al menos eso nos quiere hacer creer la industria. Como parte de la escalada de la histeria antirusa, dos iniciativas fueron presentadas en el Congreso estadounidense.

√Čstas intentan aprobar por la v√≠a fast-track las exportaciones de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en ingl√©s), en nombre de ayudar a Europa a desengancharse de los combustibles f√≥siles de Putin y fortalecer la seguridad nacional estadounidense.

Seg√ļn Cory Gardner, el legislador republicano que present√≥ la iniciativa en la C√°mara de Representantes, oponerse a esta legislaci√≥n es como colgar el tel√©fono a una llamada de emergencia hecha por nuestros amigos y aliados. Y podr√≠a ser verdad ‚Äďsiempre y cuando tus amigos y aliados trabajan en Chevron y Shell, y la emergencia es la necesidad de mantener las ganancias elevadas, en medio de los decrecientes suministros de petr√≥leo y gas convencional.

Para que funcione este ardid, es importante no mirar demasiado de cerca los detalles. Por ejemplo, el hecho de que mucho del gas probablemente no llegue a Europa ‚Äďporque los proyectos de ley permiten que el gas sea vendido en el mercado mundial a cualquier pa√≠s que pertenezca a la Organizaci√≥n Mundial del Comercio.

O el hecho de que, durante a√Īos, la industria ha enviado el mensaje de que los estadunidenses deben aceptar los riesgos que la fractura hidr√°ulica trae a su tierra, agua y aire, con tal de ayudar a su pa√≠s a obtener una independencia energ√©tica. Y ahora, de pronto, astutamente la meta se volvi√≥ la seguridad energ√©tica, que al parecer significa vender en el mercado mundial una temporal superabundancia de gas obtenido mediante fracking y as√≠ crear dependencias energ√©ticas en el extranjero.

Y, sobre todo, es importante no darse cuenta que construir la infraestructura necesaria para exportar gas a esta escala tomar√≠a muchos a√Īos de permisos y construcci√≥n. Para cuando estos masivos proyectos industriales est√©n funcionando, es posible que Alemania y Rusia sean amigos cercanos. Para entonces, pocos recordar√°n que la crisis en Crimea fue el pretexto que la industria del gas aprovech√≥ para hacer realidad sus eternos sue√Īos de exportaci√≥n, sin importar las repercusiones sobre las comunidades locales, por el fracking, o sobre el planeta que se calienta.

A este h√°bito de explotar una crisis para obtener ganancias privadas le llamo la doctrina del shock, y no muestra se√Īales de ir en retirada: durante los tiempos de crisis, ya sea real o manufacturada, nuestras elites imponen pol√≠ticas no populares, que van en detrimento de la mayor√≠a, bajo el pretexto de que es una emergencia. Muchas industrias son buenas en hacer este ardid, pero el m√°s h√°bil en explotar la cualidad que tiene una crisis de frenar la racionalidad es el sector global del gas.

Durante los √ļltimos cuatro a√Īos los cabilderos del gas han usado la crisis econ√≥mica en Europa para decir a pa√≠ses como Grecia que la salida de la deuda y la desesperaci√≥n es abrir sus hermosos y fr√°giles mares a la perforaci√≥n. Y emplean argumentos similares para racionalizar el fracking en Am√©rica del Norte y Reino Unido.ucrania_23

La crisis de moda es el conflicto en Ucrania. Lo usan como ariete para derribar las sensatas restricciones a las exportaciones de gas natural y para promover un controvertido acuerdo de libre comercio con Europa. Es todo un acuerdo: más economías empresariales de libre comercio contaminantes y más gases que atrapan el calor y contaminan la atmósfera. Todo esto en respuesta a una crisis energética en buena medida manufacturada.

Y vale la pena recordar ‚Äďla iron√≠a de las iron√≠as‚Äď que la crisis que la industria del gas natural es m√°s h√°bil explotar es el mismo cambio clim√°tico.

Qu√© importa si la √ļnica soluci√≥n que la industria ofrece a la crisis clim√°tica es expandir dr√°sticamente el uso del fracking, que libera a la atm√≥sfera cantidades masivas de metano, desestabilizador del clima. El metano es uno de los gases de efecto invernadero m√°s potentes, 34 veces m√°s fuerte para atrapar el calor que el di√≥xido de carbono, seg√ļn los m√°s recientes c√°lculos del Panel Intergubernamental de Cambio Clim√°tico (IPCC, por sus siglas en ingl√©s). Y eso ocurre durante un periodo de 100 a√Īos, con el poder del metano reduci√©ndose a lo largo del tiempo.

Es mucho m√°s relevante, argumenta Robert Howarth, bioqu√≠mico de la Universidad de Cornell, observar el periodo de 15 a 20 a√Īos, cuando el metano tiene un impresionante potencial de cambio clim√°tico: 86 a 100 veces mayor que el di√≥xido de carbono. Y recuerda: no construyes infraestructura multimillonaria en d√≥lares a menos que planees usarla durante al menos 40 a√Īos. As√≠ que la respuesta que le damos a nuestro planeta que se calienta es la construcci√≥n de una red de hornos atmosf√©ricos superpoderosos. ¬ŅEstamos locos?

No sabemos cu√°nto metano se libera al perforar y hacer fracking y con toda su infraestructura. Aun cuando la industria del gas natural vende sus emisiones de di√≥xido de carbono como ¬°m√°s reducidas que el carb√≥n!, nunca ha realizado una medici√≥n sistem√°tica de sus fugas de metano. La industria del gas, en 1981, sali√≥ con el astuto discurso de que el gas natural era un puente a un futuro de energ√≠a limpia. Eso fue hace 33 a√Īos.

Y en 1988 ‚Äďel a√Īo que el climat√≥logo James Hansen alert√≥ al Congreso, en un hist√≥rico testimonio, sobre el urgente problema del calentamiento global‚Äď la Asociaci√≥n Estadunidense de Gas comenz√≥ a expl√≠citamente describir su producto como respuesta al efecto invernadero.

ucrania a las patadasEl uso que la industria hace de Ucrania para expandir su mercado global, bajo la bandera de la seguridad energética, debe verse en el contexto de este ininterrumpido historial de oportunismo ante las crisis. Sólo que esta vez muchos más de nosotros sabemos dónde está la verdadera seguridad energética. Gracias al trabajo de reconocidos investigadores, como Mark Jacobson y su equipo en Stanford, sabemos que el mundo puede, para 2030, obtener su energía exclusivamente de renovables. Y gracias a los más recientes y alarmantes informes del IPCC sabemos que hacerlo es ahora un imperativo existencial.

Depende de los europeos transformar su deseo de emancipaci√≥n del gas ruso en una demanda de una acelerada transici√≥n a renovables. Tal transici√≥n ‚Äďa la cual las naciones europeas est√°n comprometidas por el Protocolo de Kyoto‚Äď f√°cilmente puede ser saboteada si el mercado mundial es inundado con combustibles f√≥siles baratos que fueron extra√≠dos mediante fracking del lecho de roca estadunidense. Responder a la amenaza de un calentamiento catastr√≥fico es nuestro m√°s urgente imperativo energ√©tico. Y simplemente no podemos darnos el lujo de distraernos con el m√°s reciente ardid de mercadotecnia, alimentado con una crisis, de la industria del gas natural.

* Autora de La doctrina del shock y No logo.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario