Sep 6 2012
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Opini贸n

Usos delincuenciales de la comunicaci贸n


Son muchos los delitos cl谩sicos a que nos tiene acostumbrados la impunidad, en los usos y abusos de la 鈥渃omunicaci贸n鈥. Por ejemplo, la mentira planificada y la calumnia sistem谩tica. El repertorio delincuencial en comunicaci贸n tiene sus f贸rmulas y protocolos muy rigurosos y se los emplea magistralmente cuando se trata de destruir, todo o en partes, al proletariado que lucha. 隆Cu谩nta falta nos hacen las fiscal铆as especializadas en delitos comunicacionales! Sin leyes burguesas.| FERNANDO BUEN ABAD DOM脥NGUEZ.*

 

El capitalismo aprendi贸, r谩pidamente, a garantizarse impunidad permanente para sus oleadas delictivas, usando 鈥渕edios de comunicaci贸n鈥. Invent贸, por ejemplo, su noci贸n, siempre ambigua y siempre oscura, de 鈥渓ibertad de expresi贸n鈥 y adem谩s regiment贸 cuanta baratija ideol贸gica fue 煤til para asegurarse 鈥渓egalmente鈥 el intocable imperio absurdo de la 鈥減ropiedad privada鈥, incluso sobre las 鈥渋deas鈥.

 

Son campos de entrenamiento predilectos, para los delincuentes de la 鈥渃omunicaci贸n鈥, todas las novedades tecnol贸gicas y, especialmente, las m谩s 煤tiles para la publicitar la marea infernal de mercanc铆as que ya no saben d贸nde meter. A cuenta de su desesperaci贸n por vender y vender mienten, falsifican, exageran y defraudan a mansalva. Su crisis de sobre-producci贸n los enloquece y entonces arremeten lo que sea al costo que sea. Y son tantas y tan frecuentes las andanadas de mentiras publicitarias que nos hemos acostumbrado a dejarlas pasar, por nuestra incapacidad de sancionarlas todas y porque, eso es lo peor, nos hemos acostumbrado a la impunidad que nos ha vuelto invisible su catarata delincuencial cotidiana.

 

No es el imperio de la publicidad el 煤nico reino de la delincuencia comunicacional. El campo de la propaganda pol铆tica, incluidas todas sus mutaciones y degeneraciones, es un laboratorio costos铆simo en el que se dise帽an formas de la manipulaci贸n y del fraude, regidas por la l贸gica del utilitarismo m谩s vulgar, regidas por el culto a la vanidad mercenaria y por el enga帽o como est茅tica y moral de lo p煤blico.

 

Hemos debido padecer las canalladas medi谩ticas m谩s insolentes y absurdas, de la mano de tesis aberrantes y c铆nicas como las del mism铆simo Paul Joseph Goebbels y sus muchos disc铆pulos de ayer y hoy que, en el colmo de la impudicia, se aplauden y premian entre s铆, internacionalmente.

 

La sanci贸n de los delitos comunicacionales requiere de una corriente nueva de leyes, reglamentos y especialistas imbricados, interdisciplinariamente, con una diversidad de ciencias y t茅cnicas de vanguardia: Sociolog铆a, Arte, Historia, Antropolog铆a鈥 Semi贸tica, por ejemplo.

 

Requerimos de espacios educativos populares, capaces de ense帽ar masivamente conceptos y m茅todos para la defensa de la integridad emocional e intelectual de los usuarios de los medios de comunicaci贸n.
Requerimos de un esp铆ritu revolucionario en materia de jurisprudencia y de justicia social.
Requerimos de un sistema de sanciones, cient铆ficamente fundadas y consensuadas, que no s贸lo fortalezcan la libertad socialista de la expresi贸n sino que, tambi茅n, expandan la libertad socialista de la creatividad comunicacional emancipadora.

 

En una de sus expresiones, m谩s descarnada, la delincuencia comunicacional galopante deja caer todo su peso patol贸gico contra ni帽os y ni帽as de todo el orbe. Son incontables las fechor铆as diarias cometidas en lo p煤blico y en lo privado, en las televisoras, en las radios, en la prensa escrita y en los 鈥渏uegos digitales鈥濃
s贸lo la descarga de modelos y mensajes violentos, los cr铆menes, la sangre, las violaciones sexuales, los latrocinios espirituales e ideol贸gicos que desfilan, sin control, ante los ojos de los ni帽os y ni帽as, de todas las edades, de todos los pa铆ses, de todas las culturas鈥s una monstruosidad demencial ante la que permanecemos, general y pat茅ticamente, mudos y quietos. No es justo.

 

No pocas veces un hecho delictivo se expande e involucra no s贸lo a quien lo comete sino a quien lo presencia si se calla o se queda quieto. No pocas veces la comisi贸n de un delito convierte en c贸mplices a los testigos mudos. Toda la izquierda y todos los militantes socialistas del planeta corremos el peligro de convertinos en c贸mplices si no accionamos lo que debemos, y lo que podamos, para combatir las oleadas delincuenciales del capitalismo que, usando 鈥渕edios de comunicaci贸n鈥 aplastan la dignidad, la inteligencia, los derechos fundamentales, los estados de 谩nimo y la educaci贸n de los pueblos.

 

Si es un delito cercenar la informaci贸n, retacearla, regatearla, deformarla y convertirla en mercanc铆a de la mentira, debe sancionarse formalmente.
Si es delito pervertir la integridad intelectual de los ni帽os y las ni帽as, debe sancionarse formalmente.
Si es delito incitar a la violencia, esparcir discursos nazi-fascistas, aterrorizar a los pueblos y degradar la condici贸n humana con mensajes esclavizantes y alienantes鈥 debe sancionarse formalmente.

 

驴Qui茅n asume la tarea? Del dicho al hecho.
鈥斺
* Fil贸sofo, cineasta, investigador, licenciado en Ciencias de la Comunicacion. Vicerrector de la Universidad Abierta, M茅xico.
En Rebeli贸n (www.rebelion.org).

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