Oct 18 2012
1058 lecturas

OpiniónPolítica

Venezuela: Al que no quiere elecciones…

Por Hugo Ch√°vez, en Venezuela votaron casi 15 millones de personas: m√°s de ocho millones a favor, unos seis millones en contra. Una victoria en 22 de los 24 estados, con el 11% de ventaja, en un pa√≠s donde votaron ocho de cada diez ciudadanos (una lecci√≥n para los pa√≠ses desarrollados) y despu√©s de 14 a√Īos de gobierno, con el consiguiente desgaste, no se lo puede tildar salvo como un √©xito con escas√≠simos precedentes, si los hubiera.

Para algunos analistas, tras las elecciones, la Revolución bolivariana debe extender su  base social de apoyo  y ampliar los consensos, incorporando a otras clases sociales. Pasar de una hegemonía por polarización  a una hegemonía por consensos, mientras que la oposición necesita cambiar la correlación de fuerzas  simbólica, construir un discurso: conceptos, temas, significados, gramáticas, símbolos, subjetividad, emociones.

M√°s all√° del tsunami de encuestas, manipulaciones y especulaciones preelectorales y tambi√©n poselectorales, los comicios del 7 de octubre representa ‚Äďpara los pocos analistas serios- un punto de inflexi√≥n en el proceso de una nueva hegemon√≠a social en Venezuela, la de los sectores populares, y de asentamiento de un modelo de sociedad caracterizado por la econom√≠a mixta, redistribuci√≥n del ingreso, poder comunal y separaci√≥n del dispositivo geopol√≠tico estadounidense.

También la oposición va a tener que repensarse y renovarse. Repensar el país, renovar sus herramientas teóricas y sus marcos de interpretación; entender que hay un nuevo país y que tienen que hacer esfuerzos por comprenderlo para lograr sintonizarse con esta nueva cultura política popular, manifiesta Oscar Schémel, presidente de la encuestadora Hinterlaces.

Pero no son sólo los opositores venezolanos quienes deben repensarse. También, por ejemplo, la Nobel de la Paz Unión Europea que sigue con su mentalidad colonial. Felicitaron a Chávez, pero le giran instrucciones de cómo debe proceder.¡Cónchale, chico!

Leopoldo Puchi, primer ministro de trabajo de la administraci√≥n chavista, hoy en la oposici√≥n, se√Īala que este modelo se ha consolidado como consecuencia de haber sido reafirmado por una mayor√≠a electoral holgada, en un acto democr√°tico incuestionable.

‚ÄúNo es una simple imposici√≥n. Y, sobre todo, porque sus valores y principios¬† se han extendido como una mancha de aceite en todo el cuerpo de la sociedad, hasta el punto que los planteamientos de campa√Īa de Henrique Capriles los recog√≠an como ineludibles. Esto sucede en la historia cuando determinadas ideas se hacen predominantes‚ÄĚ.

Pero destaca Puchi que es indudable que la ineficiencia obstruye los canales de distribuci√≥n de la riqueza (los servicios p√ļblicos), empuja hacia su privatizaci√≥n e incrementa las desigualdades sociales. Del mismo modo, el sectarismo y la prepotencia ahuyentan respaldos y simpat√≠as.

Sin duda, Ch√°vez gana las elecciones con una promesa de continuidad y cambio: ‚Äúser√© mejor presidente‚ÄĚ, se√Īal√≥, lo que muchos interpretaron como el inicio de una etapa de rectificaci√≥n.

Muchos especularon y especulan sobre los escenarios posibles. La realidad, es que el Psuv impuso la ‚Äúdedocracia‚ÄĚ para nominar a los candidatos a gobernadores (en las elecciones del 16 de diciembre), entre los que se destaca una decena de militares, y los cambios generados en el gabinete presidencial son apenas cosm√©ticos.

Pero esta ‚Äúselecci√≥n‚ÄĚ hizo que el segundo partido dentro del Gran Polo Patri√≥tico chavista, el Comunista, decidi√≥ ir con candidaturas propias en los estados Bol√≠var, M√©rida, Amazonas y Portuguesa. Tampoco en la oposici√≥n est√°n totalmente de acuerdo con los candidatos ‚Äúunitarios‚ÄĚ y hay candidatos disidentes para las gobernaciones de T√°chira y Monagas.

Lo interesante es que se redefinió la línea sucesorial, donde Nicolás Maduro, ahora también vicepresidente, está en el primer lugar, seguido por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

La influencia del componente militar en el sistema pol√≠tico ‚Äďadem√°s de la decena de candidatos a la gobernaciones- creci√≥ con la designaci√≥n del general Nestor Reverol al frente del Ministerio de Interior y Justicia, y de la almiranta Carmen Mel√©ndez para dirigir¬† el Ministerio del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gesti√≥n de Gobierno. ¬Ņuna especie de jefa de gabinete? . Ellos se suman a los oficiales que comandan las carteras de Defensa, Alimentaci√≥n, Transporte Terrestre, Salud y Transporte A√©reo y Acu√°tico.

Ineficacia, ineficiencia, corrupción

Enfrentar la incompetencia, la ineficacia y la ineficiencia en la administraci√≥n p√ļblica, as√≠ como la lucha contra la galopante corrupci√≥n, parecen haber quedado para el pr√≥ximo a√Īo.

Algunos gerentes asumen la eficiencia como el logro de objetivo sin importar el costo, de all√≠ el gasto suntuoso, el despilfarro, la comisi√≥n, plantea la exministra y ahora diputada Ana Elisa Osorio. ‚Äú¬ŅSer√° eficiencia el logro de un objetivo a un costo superior del 30, 50 y hasta del 100% por encima de lo que realmente supondr√≠a si hubiese prevalecido la transparencia? Tal vez eficiente si pero revolucionario no‚ÄĚ, se√Īala la dirigente del Psuv.

Quiz√° los grandes perdedores fueron los medios comerciales cartelizados ‚Äďnacionales y for√°neos- detr√°s de la manipulaci√≥n opositora, y las encuestadoras que plantearon escenarios enga√Īosos dentro de una estrategia comunicacional y de formaci√≥n del imaginario colectivo, obviamente complaciente a los intereses de la derecha local e internacional.¬† En esta ¬ęla batalla final‚ÄĚ, la confrontaci√≥n era en torno a dos modelos, como¬† lo plante√≥ Ch√°vez: la vuelta al neoliberalismo y la profundizaci√≥n del siglo XXI.

Igualmente fueron derrotadas todas aquellas voces agoreras internacionales que, cual buitres, esperaban presenciar el fin de Ch√°vez, la ca√≠da del r√©gimen y la respuesta de las ‚Äúhordas chavistas‚ÄĚ en uno de los pa√≠ses m√°s violentos del mundo. Inmensa desilusi√≥n, contamos con¬† el mejor sistema electoral del mundo , votamos en paz y aceptamos los resultados con absoluta madurez pol√≠tica‚ÄĚ, destac√≥ la soci√≥loga Marycl√©n Stelling..

Lo cierto es que de tanto negar y descalificar la gestión del presidente Chávez la oposición ha perdido la capacidad de entender lo que ha ocurrido en Venezuela desde 1999 y  tampoco ha sabido mirar al país chavista. Dirigentes opositores y sus cuadros medios, con la conducción de los medios comerciales de comunicación hicieron creer a sus partidarios que el triunfo era seguro, que no había posibilidad alguna de derrota, salvo que hubiese fraude.

Los caminos posibles

El camino de la paz social, la reconciliación y la conciliación de clases, parece el más probable, dado los porcentajes en que se repartieron los chavistas y no chavistas, lo que marca cierto desgaste del proceso.

Un documento elaborado desde las bases chavistas (Colectivo El Lunmpen) se√Īala que hay cuatro factores fundamentales que afectan a la percepci√≥n pol√≠tica: a) La incapacidad que ha tenido, el proceso, para evitar que la generalizaci√≥n de la cultura de la corrupci√≥n pol√≠tica sin promover mecanismos de control y sanci√≥n. La corrupci√≥n dej√≥ de ser algo patol√≥gico convertirse en algo normal; b) La capacidad de generalizar la cultura y la pr√°ctica de la ineficiencia, amparado por la improvisaci√≥n y por la designaci√≥n en cargos directivos de personajes mediocres, aduladores y delincuentes; c) La creciente inseguridad personal. Este grav√≠simo problema lo est√° aprovechando la derecha para capitalizar votos: d) La incapacidad de lograr cambios fundamentales en la estructura econ√≥mica dependiente del petr√≥leo, que para revertirlo ser√° necesario tener claridad en el campo de lo estrat√©gico, lo conceptual y lo pr√°ctico.

Para muchos dirigentes chavistas debe ser m√°s f√°cil mimetizarse con el paisaje .O sea pactar con la socialdemocracia y con la ultraderecha.

La segunda opción es la claramente procapitalista, por la que votaron más de seis  millones de venezolanos, la de la restauración del modelo neoliberal al servicio de las trasnacionales.  Esta es la opción por la que votaron los 6,5 millones. Incluso, un poco de neokeynesianismo puede ser la dosis adecuada para una economía donde los grupos de poder se apropian y se amamantan, principalmente, de la renta petrolera. Díficil de implementar, porque se enfrentará a un muro de contención social muy organizado y con el socialismo en su corazón.

La tercera opción es la radicalización de la revolución bolivariana, que si bien fue promocionada como escenario, no pareciera tener un futuro inmediato promisorio.

Dentro del chavismo hay importantes sectores que apoyan un di√°logo con la oposici√≥n ‚Äďincluyendo al empresariado-, sin hablar de reconciliaci√≥n sino de reconocer al adversario que ha crecido pese a que gan√≥ en solo dos estados.

Dentro de la oposici√≥n, hay quienes, como el polit√≥logo An√≠bal Romero, que no creen en esta posibilidad: ‚ÄúLas expresiones de civilidad y respeto del Presidente no durar√°n mucho y no deber√≠a sorprendernos una nueva ofensiva, destinada a radicalizar el proceso y cumplir lo prometido: hacerlo irreversible‚ÄĚ.¬† Y, refiri√©ndose a la dirigencia opositora se√Īala: ‚Äú All√≠ siento un vac√≠o espiritual, un √°nimo de arreglo y contemporizaci√≥n a toda costa (‚Ķ) la negaci√≥n del pasado en general. Negar el pasado es desnudar el futuro. Son actitudes que debilitan; actitudes repudiables que revelan carencias esenciales‚ÄĚ.

Para el director del diario √öltimas Noticias, Eleazar D√≠az Rangel, es posible avanzar en el programa de gobierno que present√≥ el tripresidente y que se discutir√° en la Asamblea Nacional, en un ‚Äúdebate abierto y franco‚ÄĚ, como lo defini√≥ Ch√°vez, que puede ser importante escenario para mostrar cambios en unos y otros.

La lectura del programa y más atrás, del proyecto de Constitución, permite observar cómo no se contempla un Estado que centralice la propiedad de los medios de producción (característica del socialismo del siglo XX), sino que abre espacio a la propiedad privada de tales medios.

Y cuando apenas termin√≥ la batalla electoral, comenzamos otra batalla electoral. Despu√©s vendr√°n, ya en 2013, la de alcaldes…Y dicen que en Venezuela no hay democracia‚Ķ

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario