Abr 18 2014
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OpiniónPolítica

Venezuela: El diálogo en su laberinto

Los cancilleres de Unasur deben sentirse contentos: solo el lograr reunir a las partes fue un éxito. La campana de largada de un proceso de diálogo entre la parte mayoritaria de la oposición venezolana y el gobierno del presidente Nicolás Maduro, sectores fuertemente polarizados, ha despertado encontradas expectativas y generado un interesante debate -nacional e internacional- sobre su futuro, su viabilidad, su conveniencia y sus resultados.

Después de tantos años sin acceso a una cadena de radio y TV, y sin ni siquiera acercarse al palacio de gobierno tras el frustrado golpe de hace justo 12 años, la oposición dividió en más de una decena de trozos su táctica discursiva, tras elegir minuciosamente quienes podían tener más impacto en una millonaria audiencia pocas veces registrada en la era poschavista.

El encuentro –llámese diálogo, foro o catarsis colectiva- duró más de cinco horas, con la participación de 19 oradores: 11 representantes de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y ocho oficialistas. Hubo verdades, medias verdades, y también en falsedades. El público estuvo dividido entre firmes chavistas y no menos firmes opositores, pero sobre todo una masa crítica mayor, a la que unos y otros quisieron seducir. No se puede hablar de vencidos ni vencedores, pero si se puede afirmar que la mayoría del país lo consideró un hecho positivo.

Unasur planteó el diálogo como una necesidad, luego de dos meses de violencia urbana convocada y activada por un sector de la oposición conducida por Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado.

Ricardo Patiño, canciller ecuatoriano, destacó que la situación en Venezuela se diferencia mucho de la de otros lugares del mundo, como en Libia y Siria, “donde se han producido diferencias internas y otros gobiernos en vez de contribuir a la paz del diálogo, contribuyeron con armas, financiamiento a grupos para incendiar estos países (…) “No hemos traído armas. Hemos traído paz, diálogo, como hermanos, acompañando el respeto a la democracia del Estado de derecho”.

Pero la necesidad responde también a una condición de debilidad del gobierno de Maduro al no poder seguir desarrollando un proyecto hegemónico tal como lo venía construyendo Hugo Chávez en su última etapa de gobierno, basado en una mayoría electoral indudable e incuestionable que permita evadir cualquier negociación para la subsistencia del proceso revolucionario.

 

Y a la necesidad hay que agregarle las presiones, no solo de los esperables sectores ultraconservadores, que intentan la restauración neoliberal, sino de la socialdemocracia europea y latinoamericana, para abandonar “la locura” del camino hacia el socialismo. Maduro aseguró estar “de acuerdo totalmente” con la recomendación del exmandatario brasileño Lula da Silva de formar un gobierno de coalición, pero descartó negociar los principios socialistas de su administración con sus opositores.

Lula propuso “establecer una política de coalición, construir un programa mínimo y disminuir la tensión”, tras semanas de protestas que dejaron 39 muertos y centenares de heridos y detenidos. El exmandatario presionó por “una solución negociada (…) un pacto político de cinco años para trabajar contra los cortes de energía, luchar contra la inflación y ser autosuficiente en la producción de alimentos, pero esto no se logró porque Maduro, después de asumir el gobierno, no hizo otra cosa que ir a la calle a responder las protestas de la oposición”, reflexionó Lula.

Entre el optimismo y el escepticismoven dialogo

La aceptación del diálogo por parte del gobierno es considerado por algunos sectores bolivarianos como un síntoma de debilidad y como el adelanto de un “pacto” de gobernabilidad y alterabilidad del poder con el sector menos retrógrado de la oposición.

El ex  vicepresidente José Vicente Rangel, no es optimista. “Resulta muy cuesta arriba sentarse en torno a una mesa cuando frente a uno está alguien que tiene un puñal en la manga o está listo para patear la mesa en cualquier momento. Repito, el dialogo no puede comenzar y marchar con semejante ambiente de incertidumbre y de dudas”, señaló. “Son estas consideraciones las que me impulsan a mostrarme en este momento escéptico en torno  al resultado de la iniciativa”, agregó.

Aseguró que el diálogo  “acelera las divisiones” puertas dentro de la coalición opositora, donde una decena de integrantes muestran su desacuerdo con cualquier intento de diálogo, y “están dispuestos a desmarcarse” de la MUD para “continuar con el intento de golpe de Estado”.
Por su parte, el columnista Toby Valderrama señala que si la oligarquía asesinó a Chávez, como lo insinúan desde el Presidente hasta los ministros para abajo, la pregunta es ¿qué sigue, para qué lo asesinaron? La señal clara, indica, viene del diálogo entre la MUD y el gobierno, y todos los análisis apuntan hacia la restauración conservadora, al regreso del capitalismo, a un nuevo asesinato del Comandante, que es el asesinato del Socialismo. Es asombrosa la rapidez con la que se produce la entrega”, sostiene.

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Dentro de la oposición, la aceptación al diálogo es reconocida por quienes si bien no han cuestionado las acciones violentas en las calles, tampoco las han convocado. El sector extremista ausente en el diálogo (Voluntad Popular, Proyecto Venezuela y Alianza Bravo Pueblo) lo rechaza y chantajea a los otros grupos para que solo se hable de una rendición del gobierno , acusándolos de “entreguistas que se han doblegado al régimen castro-comunista”.

 

Ahora que los dirigentes opositores pudieron hacer catarsis por cadena de radio y televisión, comenzaron nuevas reuniones, algunas privadas, donde se analizan proposiciones concretas para hacer posible lo que la ciudadanía espera, que comiencen a percibirse algunos resultados. Y si posteriormente, como es de esperarse, se empieza a observar el resurgimiento de la economía, el aumento de la producción, y se rompen los niveles del desabastecimiento de hoy, todo habrá valido la pena, señala Eleazar Díaz Rangel, director del diario Últimas Noticias.

ven el q se cansaSe registraron algunos pasos hacia adelante. Se realizó una segundo diálogo, con presencia de cancilleres de Unasur y el representante del Vaticano, y la Asamblea Nacional aprobó la designación de siete diputados principales y cuatro suplentes de la bancada de la MUD en los comités para renovar a 10 magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y tres rectores del Consejo Nacional Electoral.

Mientras, el politólogo Nícmer Evans señala que cualquier asomo de un gobierno de conciliación activaría al sector radical del chavismo, colocando a Venezuela en un abismo que generaría satisfacción sólo a aquellos sectores que responden a intereses trasnacionales. “Pero, aún sin un gobierno de conciliación, la pérdida de las conquistas sociales logradas en el gobierno de Chávez, basadas en una más justa distribución de la renta petrolera, sería otro detonante pero ahora de un conflicto social”.

 

Pero en el momento justo, llegó la Semana Santa y las diatribas se postergaron hasta después de la festividad…

 

Un poco de historia reciente

El partido minoritario Voluntad Popular, con apoyo de otros sectores de la ultraderecha y financiamiento externo, con una cartelizda guerra mediática en el país, la región y el mundo, pretendió sustituir al presidente legítimamente electo con “la salida” hacia un “gobierno de transición” no elegido por nadie, apenas dos meses después de que el bolivarianismo ganara en las elecciones el 76,42% de las alcaldías, 256 municipios de 335. Ninguna otra propuesta, ningún proyecto.

“La salida” es promovida después de que el gobierno otorgara a los empresarios 60.000 millones de dólares a tasa preferencial para importaciones indispensables, que éstos supieron disipar en importaciones ficticias, después de acaparamientos masivos por comerciantes que crearon desabastecimientos estratégicos. La ofensiva fue lanzada, después de que el gobierno de Maduro debió enfrentar la guerra económica con una Ley de Precios Justos que prohíbe las acostumbradas ganancias empresariales de “apenas” 200%, 300%, 1.500% y hasta 15.000%.

Estados fronterizos, cundidos por la infiltración paramilitar, son escenarios de un proyecto secesionista. Los medios internacionales los presentan como estudiantes.

El intelectual Luis Britto señala que algunos hay, enviados en primera fila para proporcionar las víctimas. Pero pocos están entre ellos del 79% de los jóvenes entre 14 y 24 años que estudia; del 67% que lo hace en instituciones gratuitas, del 90% que considera que los estudios le aportan muchas o bastantes oportunidades, del 73% que aprecia que el mejor sistema es la bolivariana democracia participativa; del 60% que piensa que el mejor sistema económico es el socialista (GIS XXI). Sólo un tercio de los violentos arrestados son estudiantes.

Los terroristas venezolano han pasado de la manifestación “pacífica” al secuestro masivo de vecinos, el saqueo, el cobro de peaje, el incendio, la destrucción de 15 sedes universitarias gratuitas, el envenenamiento de aguas con gasoil y el asesinato. Alquilando sicarios, paramilitares y azotes de barrio que tras su captura confesaron haber sido pagados a mil bolívares por día.

El terrorismo mediático se ha internacionalizado, coligando 87 periódicos de la Sociedad Interamericana de Prensa y los cinco megamonopolios mediáticos del mundo contra Venezuela, con su “verdad única”de manipulación y falsedades,añade Britto. Para aclarar: en Venezuela operan hoy 2.896 medios, de los cuales 2.332 (65,18%) son privados, y apenas el 3,22% del sector oficiales.

 

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1 Comentário

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    23 abril 2014 21:46

    Por lo menos se ha aliviado en buena parte la presión sobre el gobierno, y de rebote, se ha estado diluyendo la operación norteamericana de crear un caos que hiciese ingobernable el país para luego ellos apoderarse del petróleo a través de algún gobernante de facto, un presidente títere, así como lo intentaron con Carmona el breve durante el año 2002. Ojalá que opere la cordura y el raciocinio democratizador de los opositores al gobierno, aunque cuando se trata de dólares extras para el bolsillo no siempre resulta fácil, y en EE.UU. hay muchos dólares, ellos los fabrican y sin rendirle cuentas a nadie.