Ene 5 2013
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Política

Venezuela y los sueños de desestabilización

venez1Después del terrible momento que siguió a la Cadena Nacional del 30 de diciembre, en la que habló Nicolás Maduro acompañado de María Gabriela Chávez, Jorge Arreaza y Cilia Flores, el día de ayer tuvimos noticias ligeramente mejores, lo que aviva nuestra esperanza de que nuestro líder supere la durísima batalla que libra en este momento.
(Nos referimos al tema en un artículo titulado Si faltara Chávez, publicado en Aporrea.org y en este mismo medio: aquí).| NÉSTOR FRANCIA.*

 

El año 2012 cerró con una clara ofensiva (o más bien contraofensiva, tomando en cuenta las resonantes derrotas en las dos más recientes elecciones) de la oposición. En la misma han asomado varios asuntos: de nuevo la enfermedad del presidente, renovados ataques contra el CNE, agitación del fantasma de la división en el PSUV, sobre todo en torno a la presunta rivalidad Maduro-Cabello, el cese en funciones de varios magistrados del TSJ y otros.

 

Pero la banderola más agitada por la derecha es la que se refiere a la posibilidad de que Chávez no pueda posesionarse de su nuevo período presidencial el próximo 10 de enero. Hoy privilegiaremos este tema que ha colonizado preferencialmente las páginas, pantallas y ondas hertzianas de la canalla mediática.

 

Una vez más, los voceros opositores han presentado declaraciones incoherentes en torno al asunto. Algunos se muestran más radicales en sus opiniones, como el diputado del partido Primero Justicia, Julio Borges, quien afirmó:
“El gobierno nos ha querido meter en este laberinto de formalidades y la culpa de la confusión no está en la Constitución, que es muy clara, sino en el gobierno que no ha tenido la voluntad de decir la verdad… El 10 de enero termina un gobierno e inicia uno nuevo”, diciendo entre líneas que Chávez, ese día, si no asume se va.

 

Por su parte, la diputada derechista María Corina Machado, manifestó que “digan lo que digan”, la prórroga de toma de posesión del Presidente no está prevista y es inconstitucional, y añadió:
“Si el 10 de enero el presidente electo no se juramenta para el nuevo período, es el nuevo Presidente de la Asamblea Nacional el encargado de la Presidencia de la República”.

 

Un dinosaurio que suena mucho en estos días es la ex magistrada del TSJ Blanca Rosa Mármol, conocida viuda de la Cuarta República. Está entre las más radicales y asevera que “La Constitución es clarísima, nada que interpretar, no hay presidente el 10 de enero, hay que convocar a elecciones”.

 

El jerarca católico burgués Jorge Urosa Savino, con su acostumbrado estilo ladino, propio de su carácter de redomado fariseo, dijo que “Además de pedir por la salud del presidente Chávez, de los venezolanos y por la paz del país”, sería necesario que los dirigentes políticos aclaren “la incertidumbre” de lo que sucederá en caso de falta “absoluta o temporal” del jefe de Estado:
“Hay que tener en cuenta que hay una incertidumbre sobre el futuro, porque no se sabe exactamente qué va a pasar y por eso insisto que para promover la convivencia, es necesario que los venezolanos mantengamos las normas constitucionales que regulen la materia, ya sea temporal o absoluta la falta del presidente, el país necesita estabilidad y calma, y eso se logra si todos nos atenemos a lo que está previsto en la Constitución”.
Por supuesto, no hay que ser muy acucioso para inferir qué es lo que piensa este farsante sobre lo que estaría “previsto en la Constitución”.

 

Ahora bien, son claras las intenciones de estos sectores de la oposición. Por una parte, andan buscando mangos bajitos. Ante la dimensión de sus dos grandes derrotas electorales de 2012, buscan una tabla a la cual aferrarse para mantenerse políticamente a flote y superar el naufragio político. Imaginan que se les abre una puerta que les permitiría realizar su sueño dorado de salir de Chávez y acabar con la Revolución Bolivariana. Piensan que si Chávez desaparece, física o virtualmente, la naturaleza les hará el trabajo que ellos no son capaces de hacer por sí mismos, y que si hay unas nuevas elecciones en la cercanía, donde el líder no sea candidato, podrán ver en el paddock de ganadores a su caballo de turno.

 

Por supuesto, los más avezados de estos sectores seguramente saben que hay una alta probabilidad de que, si Chávez no puede asumir el 10 de enero, haya una prórroga que podrá ser de hasta 180 días, y que finalmente el comandante asumirá su período. Estos prefiguran otros caminos para esta nueva aventura conspiradora contra el pueblo: que el 2013 se abra en un ambiente conflictivo, que apunte a la desestabilización, y los más perversamente optimistas, que hasta se genere una etapa de conflictividad de calle y movilizaciones antichavistas de masas.

 

Es un poco lo que expresa el columnista Thaelman Urgelles, quien escribe:
Venez2“No sé si a la oposición le tocará batear en el futuro próximo, pero la realidad es que en estos días es poco lo que ella puede brillar, a no ser por la defensa pública de la Constitución y por los preparativos para defenderla en la fecha clave del 10 de enero”.

 

Por supuesto, sacan mal sus cuentas: la base social opositora, derrotada y decepcionada, está más desmovilizada que nunca desde el año 2001, después de los intentos golpistas. Eso lo demuestra su alta abstención en las regionales del 16 de diciembre, después de haber votado masivamente en todas las elecciones desde 2007. La gente no saldrá a la calle a pedir otras elecciones después del 10 de enero. El cuento de esa fecha no es un conflicto social, sino una diatriba política y, sobre todo, otro alboroto mediático.

 

Ahora bien, llama la atención que hay algunos en la oposición que no se muestran tan absolutos con el tema de la fecha de la posesión presidencial. Stalin González, también diputado derechista, hizo un llamado a la calma ante una posible ausencia del Presidente de República el próximo 10 de enero:
“La Constitución es clara y parece que algunos la están interpretando inadecuadamente. Ante la ausencia del jefe de Estado se le calificará como falta temporal hasta un lapso de 90 días y si la AN lo considera, se le pueden otorgar 90 días más de prórroga, para luego declararse la falta absoluta si la ausencia permanece y será cuando se convoque a elecciones nuevamente”.

 

También Hermann Escarrá disidente de los opositores más radicales:
“Hay que evaluar si la situación planteada amerita que fenezca el mandato popular o por el contrario, se establece un plazo para evaluar la eventual recuperación del Presidente”.

 

Sorprende, inclusive, una declaración del que asoma para algunos en la oposición como el probable candidato si hubiere nuevas elecciones presidenciales el próximo año, Henrique Capriles:
“Hay que ser en esto muy serio y muy transparente, no pierde la condición de presidente electo una persona que no pueda tomar posesión del cargo el día en que está establecido”.

 

Las posiciones incoherentes de la oposición con respecto a este tema, no hacen sino reforzar nuestra opinión de que la agitación de la bandera del 10 de enero terminará siendo más bulla que la cabuya, y que finalmente será el chavismo quien decida lo que se va a hacer. En ese sentido, los radicales de la derecha se quedarán una vez más con los crespos hechos.

 

Pero esto no es todo. No podemos olvidar que esos sectores ultraderechistas están siempre pensando en el efecto internacional de sus matrices. Uno de sus objetivos es deslegitimar ante el mundo las instituciones y la democracia venezolanas. La matriz del 10 de enero está siendo promovida con fuerza por la canalla mediática internacional y sus agencias de noticias, vinculándola a la generación de toda clase de rumores sobre la salud de Chávez. Pensarán que si no es la naturaleza la que cumpla sus sueños de retorno, entonces la tarea podrán hacerla las fuerzas agresivas imperiales, y para ello consideran buena cualquier cosa que prepare el terreno.

 

Entretanto, la canalla mediática promueve otra matriz con intensidad: que el chavismo se debate en medio de la desesperación por la situación de Chávez y que está afectado por una gran división y por una pelea en torno a la “sucesión”, sobre todo entre Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, como si Chávez estuviera ya fuera de juego.

 

Los hechos muestran una realidad muy distinta. Los actos de toma de posesión de los gobernadores revolucionarios electos han mostrado varias cosas buenas. Entre otras, que la militancia chavista está muy motivada y activa en todas las regiones. A pesar de la innegable preocupación por la salud del presidente, se muestra alegre, esperanzada, optimista.
Así como las derrotas cobran, las victorias pagan.

 

En cuanto a la dirigencia revolucionaria, se ha comportado a la altura de la circunstancia. Al contrario de lo que trata de proyectar la derecha, luce unida, con un discurso coherente y una interacción positiva y solidaria.

 

Se dice, con toda razón, que frecuentemente en situaciones negativas bien manejadas, pueden aparecer factores positivos. La revolución ha generado una dirigencia valiosa, comprometida y consecuente, cuyo brillo seguramente se ha visto opacado, irremediablemente, por la poderosa presencia del gran liderazgo de Chávez. Ahora, ante la indeseada situación del líder, esta dirigencia se está haciendo notar, y lo está haciendo de manera encomiable.

 

Lo cierto es que el chavismo termina el año victorioso y en avance, pese a la dificultad que representa el estado de salud del Presidente, mientras que la oposición sigue sin entender lo que realmente pasa en Venezuela, y parece haber empeorado cuando gran parte de ella no ha asimilado las sonoras derrotas y sigue pisando en falso.

 

Continúan creyendo en el “milagro” de la desaparición de Chávez. Una voz de su propia camada ha tratado de traerlos a la tierra recientemente. Henry Ramos Allup ha dicho:
“El chavismo es una realidad con vuelo propio, no es cierto que cualquier opositor por bueno que sea pueda ganarle las elecciones a cualquier candidato oficialista”.

 

Una realidad con vuelo propio, y volando en las alturas en este momento, a pesar de todo.
——
* Periodista.

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