Jul 22 2012
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Pol铆ticaSociedad

Videla: La Iglesia nos asesor贸 sobre c贸mo manejar el tema de los desaparecidos

El ex dictador argentino Jorge Rafael Videla habl贸 con una revista de C贸rdoba sobre la complicidad de la Iglesia Cat贸lica con la dictadura militar. El rol de Laghi y Primatesta y el testimonio de un ex sacerdote. No s贸lo asesoraron a la Junta sobre c贸mo manejar la cuesti贸n de los detenidos-desaparecidos. Tambi茅n le ofrecieron sus 鈥渂uenos oficios鈥 para informar a algunas familias del asesinato de sus hijos garantizando que no lo hicieran p煤blico. Se comprende por qu茅 hasta hoy la Iglesia no ha excomulgado a Videla.

Videla dijo que el ex nuncio apost贸lico P铆o Laghi, el ex presidente de la Iglesia Cat贸lica de la Argentina Ra煤l Primatesta, y otros obispos de la Conferencia Episcopal asesoraron a su gobierno sobre la forma de manejar la situaci贸n de las personas detenidas-desaparecidas. Seg煤n Videla la Iglesia 鈥渙freci贸 sus buenos oficios鈥 para que el gobierno de facto informara de la muerte de sus hijos a familias que no lo hicieran p煤blico, de modo que cesaran la b煤squeda. Esto confirma el conocimiento de primera mano que esa instituci贸n ten铆a sobre los cr铆menes de la dictadura militar, como consta en los documentos secretos cuya autenticidad el Episcopado reconoci贸 ante la justicia hace dos meses. Pero adem谩s muestra un involucramiento episcopal activo para que esa informaci贸n no trascendiera tampoco por comentarios de los familiares de las v铆ctimas, de cuyo silencio la Iglesia era garante.
Di谩logos en la c谩rcel

El reportaje con la revista cordobesa El Sur, que edita en R铆o Cuarto Hern谩n Vaca Narvaja, se realiz贸 antes de los concedidos al periodista espa帽ol Ricardo Angoso y al argentino Ceferino Reato, pero s贸lo se divulg贸 esta semana. Fue realizado en tres partes por el periodista Adolfo Ruiz, en la c谩rcel de alta seguridad de Bouwer, donde el ex jefe de la Junta Militar estuvo detenido entre el 26 de junio y el 23 de diciembre de 2010, mientras se extendieron las audiencias del juicio por los cr铆menes de lesa humanidad cometidos en la c谩rcel de C贸rdoba conocida como UP1. Videla fue condenado en ese proceso a prisi贸n perpetua por los asesinatos de 31 prisioneros dentro de la c谩rcel o mediante fraguados intentos de rescate en ocasi贸n de traslados. Videla recibi贸 a Ruiz el 6 y el 13 de agosto y el 18 de octubre de 2010 en el locutorio de la c谩rcel de Bouwer, cuyos dos mil internos superan el n煤mero de pobladores de esa peque帽a ciudad, que hasta hace dos a帽os fue el dep贸sito de los residuos domiciliarios de C贸rdoba. Antes de comenzar puso como condici贸n que sus palabras reci茅n se difundieran cuando dejara la provincia, como consta en la carta manuscrita que se reproduce aqu铆.

Como en aquellas otras entrevistas y en sus alegatos judiciales, Videla justific贸 el plan que aplic贸 la Junta Militar por los 鈥渄ecretos de aniquilaci贸n鈥 firmados por el ex presidente interino Italo Luder, que constituyeron 鈥渦na licencia para matar concedida por un gobierno democr谩tico鈥. Cuando el periodista le inquiri贸 si esa licencia inclu铆a las torturas, el robo de beb茅s y el saqueo de los bienes de las v铆ctimas, dijo que esas 鈥渂ajezas humanas鈥 se debieron al gran 鈥減oder y libertad de acci贸n otorgados al Ej茅rcito鈥, situaci贸n en la cual 鈥渆s inevitable que muchos utilicen esas libertades en beneficio propio鈥. Agreg贸 que con los juicios 茅l y sus camaradas pagan el costo de 鈥渘o haber blanqueado鈥 los m茅todos dispuestos entonces. Videla sostiene que 鈥渉acia el final de mi mandato, entre el 鈥80 y el 鈥81, se lleg贸 a evaluar la posibilidad de publicar la lista, blanquear los desaparecidos鈥. Explica que 鈥渘o era tan f谩cil, porque adem谩s 铆bamos a estar expuestos a la contra pregunta. Si a una madre le dec铆amos que su hijo estaba en la lista, nadie le impedir铆a que preguntara 驴d贸nde est谩 enterrado, para llevarle una flor? 驴qui茅nes lo mataron? 驴por qu茅? 驴c贸mo lo mataron? No hab铆a respuestas para cada una de esas preguntas, y cre铆mos que era embochinchar m谩s esa realidad, y que s贸lo lograr铆amos afectar la credibilidad. Entonces en ese momento no se quiso correr ese riesgo鈥. El razonamiento es id茅ntico al que Videla suministr贸 a la Comisi贸n Ejecutiva del Episcopado, cuando los obispos le transmitieron que el m茅todo de la desaparici贸n de personas producir铆a a la larga 鈥渕alos efectos鈥, dada 鈥渓a amargura que deja en muchas familias鈥. Pero la fecha es muy anterior a la que menciona el dictador. Ese di谩logo tuvo lugar el 10 de abril de 1978 durante un almuerzo de Videla con la Comisi贸n Ejecutiva del Episcopado, que presid铆a el arzobispo de C贸rdoba Primatesta y que tambi茅n integraban los arzobispos de Santa Fe y de la Capital Federal, Vicente Zazpe y Juan Aramburu, como vicepresidentes.

Primatesta hizo referencia a las desapariciones producidas durante la Pascua de 1978, 鈥渆n un procedimiento muy similar al utilizado cuando secuestraron a las dos religiosas francesas鈥. Videla respondi贸 que 鈥渟er铆a lo m谩s obvio decir que 茅stos ya est谩n muertos, se tratar铆a de pasar una l铆nea divisoria y 茅stos han desaparecido y no est谩n. Pero aunque eso parezca lo m谩s claro sin embargo da pie a una serie de preguntas sobre d贸nde est谩n sepultados: 驴en una fosa com煤n? En ese caso, 驴qui茅n los puso en esa fosa?

Una serie de preguntas que la autoridad del gobierno no puede responder sinceramente por las consecuencias sobre personas鈥, es decir para proteger a los secuestradores y asesinos. El detalle de este di谩logo consta en una minuta que los tres arzobispos redactaron en la sede del Episcopado en cuanto concluy贸 el almuerzo para enviarla al Vaticano. La autenticidad de ese texto fue reconocida por la Conferencia Episcopal, que hoy preside el arzobispo de Santa Fe, Jos茅 Arancedo, ante una consulta de la jueza federal de San Mart铆n, Martina Forns, luego de su publicaci贸n aqu铆. Pero en el reportaje con El Sur, Videla describe un grado de complicidad de la Iglesia Cat贸lica con los cr铆menes de su gobierno superior a lo que se conoc铆a y con un car谩cter institucional que comprende tanto al Episcopado local como a la sede central en Roma. No se trata s贸lo de callar lo que sab铆an para no 鈥渉acer da帽o al gobierno鈥, como dijo Primatesta aquel d铆a de 1978, sino incluso de asesorar a la Junta Militar y garantizar que tampoco los familiares de las v铆ctimas contaran lo que hab铆a ocurrido con sus hijos. Lo que sigue es la transcripci贸n textual del tramo de la entrevista sobre el tema:

鈥揘o deja de llamar la atenci贸n la forma en que se refiere a la situaci贸n de los desaparecidos. Hace sentir que para usted es un tema pendiente.
鈥揕a desaparici贸n de personas fue una cosa lamentable en esta guerra. Hasta el d铆a de hoy la seguimos discutiendo. En mi vida lo he hablado con muchas personas. Con Primatesta, muchas veces. Con la Conferencia Episcopal Argentina, no a pleno, sino con algunos obispos. Con ellos hemos tenido muchas charlas. Con el nuncio apost贸lico P铆o Laghi. Se lo plante贸 como una situaci贸n muy dolorosa y nos asesoraron sobre la forma de manejarla. En algunos casos, la Iglesia ofreci贸 sus buenos oficios, y frente a familiares que se ten铆a la certeza de que no har铆an un uso pol铆tico de la informaci贸n, se les dijo que no busquen m谩s a su hijo porque estaba muerto.

鈥揘o parece suficiente.
鈥揈s que la repregunta es un derecho que todas las familias tienen. Eso lo comprendi贸 bien la Iglesia y tambi茅n asumi贸 los riesgos.

Hasta la expresi贸n impersonal escogida por Videla (鈥渟e lo plante贸鈥, 鈥渟e les dijo鈥) trasluce la identidad entre Iglesia y Dictadura.

El rol de Laghi

La minuta para el Vaticano tambi茅n muestra el conocimiento de la Iglesia sobre el secuestro de las religiosas francesas Alice Domon y L茅onie Duquet. Sin embargo, cuando la superiora de las monjas en la Argentina, Evelyn Lamartine, y la religiosa Montserrat Bertr谩n recurrieron a Laghi, el nuncio las mir贸 鈥渃omo si fu茅ramos bichos asquerosos, y nos dijo: 鈥楴osotros no sabemos nada, por algo habr谩 sido鈥. Montse se arrodill贸 y le rog贸 que hiciera algo. El se la sac贸 de encima, instintivamente, describe Evelyn, que entonces pens贸: 鈥楧ios no se olvida de lo que dijiste鈥欌. Su testimonio fue recogido por Mar铆a Arce, Andrea Basconi y Florencia Bianco, cuya investigaci贸n fue publicada por Clar铆n en 2007.

Un obispo y una madre superiora llegaron desde Francia para interesarse por Alice y L茅onie, pero Primatesta orden贸 desmentirlo y explicar que s贸lo ven铆an a pasar Navidad. En 1995, bajo la conmoci贸n de las revelaciones del ex capit谩n Adolfo Scilingo sobre el asesinato de prisioneros arrojados al mar, la esposa del secuestrado periodista Juli谩n Delgado, Mar铆a Ignacia Cerc贸s, cont贸 que el Comandante en Jefe de la Armada Armando Lambruschini consult贸 con Laghi acerca del destino de 40 detenidos-desaparecidos en la ESMA, que su antecesor, Emilio Massera, le hab铆a entregado al retirarse. Lambruschini no quer铆a matarlos pero tem铆a que si los dejaba en libertad contaran lo padecido en la ESMA, tal como ocurri贸, y le pregunt贸 a Laghi qu茅 hacer. Seg煤n Cerc贸s, el concimiento de Laghi sobre lo que suced铆a en aquel campo de concentraci贸n llegaba hasta la n贸mina de los prisioneros que a煤n quedaban con vida. Ante el pedido de Mar铆a Ignacia, Laghi consult贸 esa lista y 鈥渕e dijo que Juli谩n no estaba entre ellos. Quiere decir que ten铆a pleno acceso a la informaci贸n鈥.

En aquel momento, el propio Massera defendi贸 a Laghi de tales 鈥渘oticias calumniosas鈥 y dijo que se preocup贸 en forma permanente por la suerte de 鈥渓os llamados desaparecidos鈥. El problema es que Laghi hab铆a elegido la estrategia opuesta: negar que hubiera conocido la 铆ndole y la extensi贸n de las violaciones a los derechos humanos. Dijo que 鈥渘o ten铆a ni micr贸fonos ni esp铆as que fuesen a los cuarteles a ver lo que los militares hac铆an鈥. Sus amigos Oscar Justo Laguna (quien al morir este a帽o estaba procesado por la justicia federal de San Nicol谩s, por haber mentido en su testimonio sobre el asesinato de su colega Carlos Horacio Ponce de Le贸n), Alcides Jorge Pedro Casaretto, Carlos Gal谩n, Domingo Castagna y Emilio Bianchi di Carcano sostuvieron que declaraciones como la de Mar铆a Ignacia Cerc贸s podr铆an 鈥渞einstalar entre nosotros no ya la violencia de las armas sino la de la venganza鈥. La esposa de Juli谩n Delgado dijo entonces que durante a帽os estuvo agradecida a Laghi por sus gestiones. 鈥淧ero ahora s茅 que no puedo perdonarle su silencio c贸mplice. Me siento un monstruo por haber escuchado esas cosas sin reaccionar.鈥 El propio jefe m谩ximo de aquella Junta Militar, sin el menor asomo de cr铆tica, confirma tres d茅cadas despu茅s el asesoramiento de Laghi sobre el secreto m谩s horrendo y peor guardado de la dictadura.
La Eucarist铆a

Recuerdos coincidentes tienen muchos sacerdotes que en aquellos a帽os frecuentaron a Laghi. Uno de ellos, Hugo Collosa, de Rafaela, le narr贸 al periodista Carlos del Frade que Laghi visit贸 esa ciudad santafesina luego de la muerte de su obispo, Antonio Alfredo Brasca, incendiado por un c谩ncer en 1976. La enfermedad se adelant贸 a las Fuerzas Armadas, que lo ten铆an en su lista corta de aversiones. En el Obispado se reun铆an las agrupaciones laicas que militaban en los barrios m谩s humildes y las del peronismo revolucionario, que ten铆an algunos miembros en com煤n, entre ellos un sacerdote. Brasca se hab铆a manifestado en apoyo del movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo junto con los obispos Enrique Angelelli, Ponce de Le贸n y Alberto Devoto. 鈥淟aghi vino a maltratarnos鈥, dice Collosa, quien ya no es sacerdote. 鈥淣o ten铆a ninguna intenci贸n de discutir el perfil del nuevo obispo ni mucho menos que se siguiera la l铆nea de Brasca. Lo llevamos a almorzar en un comedor para chicos de la ciudad y all铆, a varios sacerdotes, nos cont贸 de los vuelos de la muerte, de los secuestros, las desapariciones y las torturas. Es decir que ellos ya sab铆an lo que estaba pasando con lujo de detalles desde mucho antes que 1978. Y hablaba con fundamento de lo que hac铆a cada una de las tres armas. Nosotros ya hab铆amos sufrido el secuestro del padre Ra煤l Troncoso que militaba en barrio F谩tima, y est谩bamos muy preocupados.

Despu茅s lo mandaron a Cassaretto que hizo una pastoral totalmente distinta a la de Brasca y bien cercana a los sectores dominantes de la ciudad鈥. La primera entrevista de Videla con el periodista cordob茅s se interrumpi贸 cuando lo trasladaron al Hospital Militar para tratarse de una incipiente bronquitis. Formaba parte de la comitiva que busc贸 a Videla 鈥渦n hombre canoso que ven铆a, c谩liz y alba en mano, a darle la Eucarist铆a鈥. Es decir que pese a las sucesivas condenas por los m谩s graves delitos, la Iglesia Cat贸lica no consider贸 necesario excomulgarlo, pena eclesi谩stica que impide la recepci贸n de los sacramentos y se aplica a los pecados graves. El no considerar como tales los delitos de Videla certifica la prolongaci贸n en el tiempo de la complicidad eclesi谩stica con ellos.

*Publicado en P谩gina 12, Argentina

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