May 21 2012
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CulturaSociedad

Virginia Vidal* / Dar la vida por los derechos de la mujer y de otros

Olympe de Gouges naci贸 en Montauban, Francia, el 7 de mayo de 1748 y fue guillotinada en Par铆s, 3 de noviembre de 1793. Escritora, dramaturga, cronista y pol铆tica francesa, autora de la Declaraci贸n de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791), su obra m谩s conocida. Un juicio sumario la conden贸 a muerte por haber defendido un estado federado, de acuerdo con los principios girondinos. Su 煤nico hijo, Pierre Aubry, reneg贸 de ella p煤blicamente poco despu茅s de su ejecuci贸n.

 

La esclavitud de los negros (L鈥檈sclavage des noirs), 聽s贸lo pudo ser publicada y representada al triunfar la revoluci贸n, en 1792. Inscrita en el repertorio de la Com茅die-Fran莽aise en 1785 bajo el t铆tulo de Zamore y Mirza, o el feliz naufragio (Zamore et Mirza, ou l鈥檋eureux naufrage), fue impugnada por las familias nobles que se hab铆an enriquecido con la trata de esclavos y por quienes ejerc铆an 聽el comercio con las colonias de ultramar que representaba el 50% del comercio exterior del pa铆s.

 

La periodista espa帽ola Laura Manzanera, jefa de redacci贸n de la revista de historia Cl铆o, la describi贸: Olympe de Gouges. La cronista maldita de la Revoluci贸n Francesa (Ediciones El Viejo Topo).

 

Olympe de Gouges defendi贸 la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida p煤blica y privada, incluyendo el derecho a voto,聽el acceso al trabajo p煤blico, a hablar en p煤blico de temas pol铆ticos, a acceder a la vida pol铆tica, a poseer y controlar propiedades, a formar parte del ej茅rcito; incluyendo la igualdad fiscal as铆 como el derecho a la educaci贸n y la igualdad de poder en el 谩mbito familiar y eclesi谩stico.

 

Combati贸 la pena de muerte; luch贸 contra la esclavitud; defendi贸 a madres solteras, prostitutas, cesantes y vagabundos; denunci贸 la corrupci贸n de los pol铆ticos; argument贸 a favor de la supresi贸n del matrimonio y la instauraci贸n del divorcio; propuso la idea de un contrato anual renovable firmado entre concubinos y el reconocimiento paterno de los ni帽os nacidos fuera de matrimonio. Precursora de la protecci贸n de la infancia y los desfavorecidos, proyect贸 un sistema de protecci贸n materno-infantil considerando fundaci贸n de maternidades y recomend贸 la creaci贸n de talleres nacionales para los cesantes y hogares para los mendigos.

 

Olympe redact贸 la Declaraci贸n de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana

 

I – La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales s贸lo pueden estar fundadas en la utilidad com煤n.

 

II – El objetivo de toda asociaci贸n pol铆tica es la conservaci贸n de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresi贸n.

 

III – El principio de toda soberan铆a reside esencialmente en la Naci贸n que no es m谩s que la reuni贸n de la Mujer y el Hombre: ning煤n cuerpo, ning煤n individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos.

 

IV – La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; as铆, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer s贸lo tiene por l铆mites la tiran铆a perpetua que el hombre le opone; estos l铆mites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la raz贸n.

 

V – Las leyes de la naturaleza y de la raz贸n proh铆ben todas las acciones perjudiciales para la Sociedad: todo lo que no est茅 prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan.

 

VI – La ley debe ser la expresi贸n de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formaci贸n personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos p煤blicos, seg煤n sus capacidades y sin m谩s distinci贸n que la de sus virtudes y sus talentos.

 

VII – Ninguna mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley rigurosa.

 

VIII – La Ley s贸lo debe establecer penas estrictas y evidentemente necesarias y nadie puede ser castigado m谩s que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente al delito y legalmente aplicada a las mujeres.

 

IX – Sobre toda mujer que haya sido declarada culpable caer谩 todo el rigor de la Ley.

 

X – Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener tambi茅n igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden p煤blico establecido por la Ley.

 

XI – La libre comunicaci贸n de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos m谩s preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relaci贸n a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece, sin que un prejuicio b谩rbaro la fuerce a disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley.

 

XII – La garant铆a de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta garant铆a debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad particular de aquellas a quienes es confiada.

 

XIII – Para el mantenimiento de la fuerza p煤blica y para los gastos de administraci贸n, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribuci贸n de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades.

 

XIV – Las Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por s铆 mismos o por medio de sus representantes, la necesidad de la contribuci贸n p煤blica. Las Ciudadanas 煤nicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no s贸lo en la fortuna sino tambi茅n en la administraci贸n p煤blica, y si determinan la cuota, la base tributaria, la recaudaci贸n y la duraci贸n del impuesto.

 

XV – La masa de las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribuci贸n, tiene el derecho de pedir cuentas de su administraci贸n a todo agente p煤blico.

 

XVI – Toda sociedad en la que la garant铆a de los derechos no est茅 asegurada, ni la separaci贸n de los poderes determinada, no tiene constituci贸n; la constituci贸n es nula si la mayor铆a de los individuos que componen la Naci贸n no ha cooperado en su redacci贸n.

 

XVII – Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad p煤blica, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condici贸n de una justa y previa indemnizaci贸n.
鈥斺
* Priodista, escritora.
En Anaquel Austral.

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