Mar 16 2017
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CulturaOpinión

Voces

¿Por qué las voces de los Dioses, de los ídolos y de los espíritus fueron tan omnipresentes en el mundo antiguo? ¿Por que los oráculos tuvieron el poder de influir naciones enteras como en Grecia, por ejemplo? ¿Y por que, de pronto, las voces desaparecieron? ¿Qué pasó? ¿Sera lo que hoy conocemos como esquizofrenia el vestigio de una mentalidad mas temprana? Según la Biblia, Elohim, El Todo Poderoso, nos hablaba todo el tiempo. Pero, después de la Caída, de la emergencia de la conciencia, Dios solo se aparecía a ciertos profetas elegidos en momentos de crisis.

Su presencia fue reemplazada por el pobre sustituto del sacerdote y la escritura. La Biblia esta llena de angustia frente al silencio de la Divinidad, como leemos en el Salmo 35… “No permanezcas en silencio, no me abandones Señor”… Y lo mismo en la Teodicea Babilónica…“Pueden los Dioses que me echaron darme ayuda/Pueden los Dioses que me abandonaron mostrarme misericordia”. Frente a este silencio los oráculos y oraciones fueron el intento de convocar nuevamente las instrucciones de los Dioses.

En 1976 Julián Jaynes, un sicólogo de la universidad de Princeton, publico un extraño libro con el largo titulo de “El Origen de la Conciencia y la Ruptura de la Mente Bicameral” en donde expone una tesis bastante original y, al mismo tiempo, controversial. Curiosamente, después de cuatro décadas su influencia todavía se deja sentir en los estudios de la mente. La conciencia, dice Jaynes, solo surgió, mas o menos, 3 000 años atrás. Antes de esa fecha, desde el año 10 000 AC hasta el año 1 000 AC, todo el mundo escuchaba voces y veía visiones que tomaban como las ordenes de Dios que obedecían sin cuestionamiento.

Lo asombroso de la tesis es la afirmación de que es posible tener toda una civilización, como los imperios agrícolas antiguos de Asiria, Babilonia, Mesopotamia, Egipto, India, China y Mesoamérica operando sin conciencia, es decir, sin introspección, auto reflexión o libre albedrío. Una civilización capaz de hablar, juzgar, razonar, resolver problemas, en verdad, todas las cosas que hoy hacemos, pero sin conciencia de ello. Los lideres usaban las voces para guiar a las masas en un esfuerzo común. Este es el mundo que encontramos, por ejemplo, en secciones del Antiguo Testamento, los escritos Sumerios, en el Código de Hammurabi, en Gilgamesh, en los tallados de piedra de los Mayas y en la Ilíada.

Los héroes en este poema, por ejemplo, no tenían un mundo interior ni capacidad critica. Los dioses se les aparecían en ciertas circunstancias, especialmente en periodos de incertitud, y les decían lo que debían hacer. Sin estas voces los héroes hubieran quedado sin saber que hacer en las playas de Troya. Eran los Dioses los que asumían las funciones que hoy conocemos como voluntad. Igualmente en la Biblia el profeta Amos nunca hablaba de si mismo, del pasado o del futuro. Su sola preocupación era aquí y ahora y la voz de Dios en su cabeza. Y el no estuvo solo. Entre muchos otros, Abraham también escuchaba la voz de Dios y el tenia que obedecerla, incluso si la voz le ordenaba sacrificar a su hijo Isaac. Lo que estos protagonistas muestran, según la evidencia de los documentos anteriores al año 1 000 AC, es la ausencia total de la capacidad de pensar por si mismos. En las sociedades bicamerales escuchar voces era considerado normal y su recepción era reforzada por toda la comunidad.

¿De donde provenían estas voces? Según Jaynes, del hemisferio derecho del cerebro, hemisferio que el hombre y la mujer bicameral experimentaban como algo externo, ajeno a ellos, como lo Otro. Antes del surgimiento de la conciencia el cerebro humano estaba organizado en un hemisferio derecho (sintético, poético) que transmitía a través del corpus callosum instrucciones verbales alucinatorias al hemisferio izquierdo (analítico, racional) especialmente en situaciones de tensión. Una mentalidad humana con una parte responsable de las decisiones y otra que las obedecía, sin que ninguna de ellas tuviera conciencia de lo que ocurría. La diferencia estructural y funcional de los dos hemisferios, tal como muestran los estudios de la lateralización del cerebro, es lo que sirve de base al modelo neurológico de la mente bicameral. Los centros del lenguaje son la corteza motora suplementaria y las áreas de Broca y Wernicke, ubicadas en el hemisferio izquierdo, en la mayor parte de los seres humanos.

La pregunta es… ¿por que las funciones del lenguaje están representadas en un solo hemisferio cuando todas las otras funciones importantes son ventajosamente representadas bilateralmente en la vida animal? Y mas misterioso aun es el hecho de que las estructuras neurológicas necesarias para el lenguaje existen también, aunque silenciosamente, en el hemisferio derecho, a excepción de ciertas circunstancias en que se transforman en un hemisferio lingüístico, al igual que el lado izquierdo, como en algunos ambidextros y esquizofrénicos. Según Jaynes estas áreas silenciosas son las que tuvieron alguna función en las etapas mas tempranas de la historia de la humanidad y que hoy no las tienen. El lenguaje, dice, estuvo concentrado solo en un hemisferio para dejar libre al otro para la voz de los dioses. Es desde aquí de donde provenían las instrucciones para construir las civilizaciones antiguas y fundar las religiones del mundo. Los dioses hablaban y los humanos obedecían, porque las voces, en el fondo, eran la voluntad humana.

¿Por que estas voces de pronto desaparecieron? Durante el segundo milenio AC la mentalidad bicameral empieza a funcionar defectuosamente. Las sociedades antiguas, según la historia, tienden a colapsar periódicamente, como lo atestiguan Egipto en los periodos intermedios y las ciudades Mayas, debido a cambios en el medio ambiente que afectaron el equilibrio sociocultural que la mente bicameral de estas sociedades sostenía. Las emigraciones masivas causadas por los terremotos mediterráneos y las guerras de conquista y expansión crearon situaciones inesperadas que requirieron que la mentalidad antigua se hiciera mas flexible y creativa.

La autoconciencia fue la solución evolutiva cultural a todos estos problemas y, al igual que la bicameralidad, surgió como una adaptación neurológica a la complejidad social de un mundo en constante cambio.

La conciencia humana, dice Jaynes, se centra en el poder del lenguaje para crear metáforas y analogías, metáforas de “mi” y modelos del “yo”, que funcionan a través de la introspección y auto visualización que están íntimamente ligadas a la volición y capacidad de elección. Los jeroglíficos y la escritura cuneiforme son difíciles de traducir y entender en profundidad. Es un mundo con el que no nos relacionamos fácilmente. Es solo en los años 600’s AC, en la Edad de Oro de Grecia en donde encontramos por primera vez evidencia histórica de la existencia de la conciencia, de un “yo”, de un espacio mental interior. Con Solón, Tales de Mileto, Anaximandro, Pitágoras y Sócrates nos encontramos con mentes mas familiares. Antes de esta época no encontramos la conciencia por ninguna parte.

Según algunos críticos esta es una hipótesis bien extraña y absurda que va en contra de todo sentido común y la evidencia, según Assad y Shapiro, no apoya la idea de que el hemisferio derecho este involucrado en las alucinaciones auditivas. Investigaciones recientes, sin embargo, han proveído nuevas evidencias de que el hemisferio derecho esta involucrado en la producción de alucinaciones auditivas y las neuroimagenes (CT Scan) confirman el modelo neurológico de Jaynes. Según una publicación del Doctor Robert Olin en la revista científica Lancet, ‘alucinaciones auditivas que surgen en el lóbulo temporal-parietal derecho son transmitidas al lóbulo temporal-parietal izquierdo”. Y la idea de que el lenguaje es un componente necesario de la conciencia y de las formas mas abstractas de pensamiento también ha adquirido t mas aceptabilidad en los años recientes entre los cognitivistas como Daniel Dennett, Andy Clark, William Calvin y José Luis Bermúdez, entre otros. En la Universidad de California Eric Schwitzgebel ha realizado experimentos que muestran que mucho mas esta ocurriendo en el trasfondo y la periferia de la mente de lo que en estos momentos estamos conscientes. En otras palabras, una buena parte de nuestra actividad diaria opera automáticamente.

Los remanentes actuales de la mente bicameral, según Jaynes, los podemos ver en las profecías, la religión, hipnosis, posesión, esquizofrenia y la necesidad de una autoridad externa en la toma de decisiones. Cerca del 10% de la población mundial todavía escucha voces en algún momento de sus vidas, porcentaje mucho mas alto que la esquizofrenia, que es alrededor del 1%. Después de cuatro décadas el legado de Jaynes continua. Gracias a su libro se crea “The Hearing Voices Networks”, una organización que provee una aproximación y entendimiento mucho mejor para quienes escuchan voces y su mera existencia cuestiona la teoría tradicional de que las alucinaciones auditivas son suficientes para diagnosticar esquizofrenia. El mensaje de la Red es que los vestigios de la mente bicameral no son solo una reversión primitiva a los tiempos Homéricos o la caída en la sicosis, sino que, a veces, también pueden decir cosas útiles, hermosas, creativas y savias… ¿no fue así como Einstein conto su descubrimiento de la teoría de la gravitación…? “de pronto, en la oficina de patentes, se me vino un pensamiento…”   El hemisferio derecho no es enteramente accesible a nuestra conciencia ¿no será que la atracción por la meditación, los estados de trance, las técnicas de éxtasis y los alucinógenos deriva del intento de acceder a ese espacio mental?

El estudio de la conciencia ha experimentado un auge en los laboratorios de la ciencia neurológica alrededor del mundo. Pero, así y todo, la ciencia esta bien lejos de capturar lo que es la experiencia subjetiva. El merito de Jaynes es que el “lo hizo hermosamente, abriendo una puerta acerca de que es lo que se siente al estar vivo y ser consciente de ello”. Cualquiera sean las limitaciones de la hipótesis bicameral, con lo que nos quedamos es con la exploración de las fronteras de la conciencia sin evitar sus misteriosas cualidades.

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