Nov 7 2012
974 lecturas

Opinión

Yes We Can: Yes We Try

El triunfo y reelecci√≥n de Barack Obama, actual presidente de los Estados Unidos, pone en evidencia que, pese a todo, la oposici√≥n de derechas sigue siendo muy importante en esa primera potencia mundial. | √ĀLVARO CUADRA.*

 

Por su importancia para los asuntos mundiales, hay un suspiro de alivio por esta prórroga en el mandato de Obama, pues su contendor Mitt Romney se advertía como una figura más amenazante y agresiva en cuestiones tan cruciales como el Oriente Medio o la actual crisis europea.

 

El Obama 2012 ha perdido el aura que nimbaba su figura. Pero, por lo menos, todav√≠a se le puede reconocer como un presidente que ha encabezado un gobierno sensato y sobrio que contrasta con las desmesuras republicanas del √ļltimo Bush y con las propias declaraciones del aspirante Romney.

 

Se reconoce que la actuación del gobierno federal frente a la catástrofe provocada por la tormenta Sandy ha sido uno de los factores inesperados que el presidente Obama supo aprovechar con mucha astucia para adquirir una posición de liderazgo frente a su oponente.

 

No obstante, es claro que muchas de las esperanzas y expectativas que se hab√≠an levantado en torno al l√≠der dem√≥crata han quedado atr√°s. Ya no estamos ante la promesa de un ‚ÄúYes We Can‚ÄĚ sino m√°s bien ante un t√≠mido intento de administraci√≥n y reformas en medio de una crisis: ‚ÄúYes We Try‚ÄĚ

 

No podemos esperar grandes cambios en la política de Wáshington en los próximos meses. Obama es, ahora, un gobierno menos ambicioso e idealista, tanto en el plano doméstico frente a los republicanos como en el plano internacional, asediado por un horizonte de recesión mundial.
La disminución de los gastos en defensa a través de la modernización de sus fuerzas armadas, la lucha contra el desempleo y la reactivación económica serán los grandes temas.

 

En la arena internacional, la cuestión más candente se va a resolver en Siria-Líbano, Israel e Irán, así como las relaciones con la eurozona. No se prevé un cambio fundamental respecto al gigante chino y todo indica un largo periodo de negociaciones comerciales y políticas.

 

Desde esta perspectiva, América Latina está lejos de ser una cuestión sensible, salvo por el tema migratorio, considerando que el voto latino en varios estados ha sido decisivo en el triunfo de Obama; y, desde luego, la lucha contra los carteles del narcotráfico apenas al otro lado de la frontera.

 

Sin embargo, es innegable que esta parte del mundo ha dejado de ser una prioridad en la agenda del gobierno estadounidense. Ni siquiera Venezuela, tras la reelección de Chávez, aparece ya como una urgencia.

 

Si Obama ha triunfado esta segunda vez, no es porque sea el mejor sino, más bien, porque se trata, en términos generales y en el contexto local, del mal menor.

 

De ambos candidatos era el √ļnico que aseguraba una m√≠nima sensibilidad hacia las reformas y prestaciones sociales y una preocupaci√≥n por el d√©ficit fiscal de su pa√≠s frente a poderes que superan el poder democr√°tico del presidente.

 

Barack Obama, a pesar de todo, es todavía un presidente que goza de simpatías en el mundo y, quizás, lo más importante, es alguien con quien los más diversos líderes del mundo se pueden sentar a conversar sin sentirse avergonzados, y eso no es poco.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Semiólogo.
Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. Universidad de Artes y Ciencias (ARCIS), Chile.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario