Feb 12 2018
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Sociedad

#Yo tambien

 

Como una mujer norteamericana dice… ‚ÄúEstoy contenta que el escandalo de Hollywood haya tocado a los machos poderosos que abusan de su poder. Pero, no solo los hombres con poder cometen estos actos de acoso sexual, abuso y asalto. Los hombres acosan a las mujeres y ni√Īas en la calle, en los negocios, en la iglesia, en la oficina, en la escuela y en la universidad. Por todas partes.‚ÄĚ

¬ŅNo es el caso que el hombre, en todos los tiempos y en todas las culturas, siempre ha cre√≠do tener el derecho de decir y hacer lo que quiera a la mujer? A un nivel bien b√°sico pareciera que a la mayor√≠a de los hombres no les gustan las mujeres… ‚Äúgustar‚ÄĚ en el sentido de apreciar, respetar y valorar genuinamente a otro ser humano. Para ellos el papel de la mujer puede reducirse a una sola acci√≥n… servir. En la mayor√≠a de los pa√≠ses lejos esta la posibilidad de que una mujer pueda considerarse h√©roe, consejera o mentor. La igualdad sexual, por definici√≥n, brilla por su ausencia. Esta es la pat√©tica verdad del patriarcalismo que ninguna instituci√≥n o revoluci√≥n ha logrado dejar atr√°s.Resultado de imagen para me too

Por supuesto los hombres niegan el sexismo en la palabra, pero no en la acci√≥n que justifican bas√°ndola en fundamentos religiosos, √©tnicos o en criterios pseudo cient√≠ficos, porque en el fondo participan del beneficio que el statu quo les proporciona. No importa cuan antit√©ticos los arreglos culturales o pol√≠ticos sean el tema com√ļn siempre ha sido el patriarcalismo y la misoginia. Por debajo de la discontinuidad y variedad hist√≥rica, desde las sociedades primitivas hasta el liberalismo y socialismo moderno, yace la continua dominaci√≥n masculina… uno podr√≠a preguntarse… ¬Ņpor que el patriarcalismo es una constante dentro de cualquier sociedad dada?

El discurso social, sin lugar a dudas, ha operado enteramente dentro de los límites del horizonte masculino. La orientación emocional patriarcal presume que los apetitos y pasiones, en el mejor de los casos, buscan su satisfacción y, en los peores, se transforman en actividades antisociales. Lo que divide a los pensadores políticos es la respuesta que ellos dan a la cuestión de si es posible o deseable para los seres humanos elevarse por encima de los instintos y las pasiones. Filósofos como Platón, Kant y Habermas creen que la facultad de la razón capacita a los humanos para descubrir o formular principios universales de obligación social que pueden anular o controlar los apetitos para posibilitar la justicia social. La razón sobre la pasión. Para otros, como Hobbes y Nietzsche, la articulación de principios universales de obligación social es parte de la apasionada lucha para ejercitar el poder sobre otros y la llamada justicia es solo el nombre que se le da al resultado de esta lucha. La razón esclava de las pasiones.

Resultado de imagen para me tooFreud puede ser de alguna ayuda aqu√≠. En ‚ÄúEl Malestar en la Cultura‚ÄĚ publicado en 1930, Freud dice que el malestar es parte de la condici√≥n humana… la cuesti√≥n es ¬Ņpor qu√©? La respuesta, dice, radica en los impulsos instintivos, tales como el sexo y la agresi√≥n, que son expresiones del Id. Dejados a su suerte ellos destruir√≠an toda esperanza de vida sedentaria y desarrollo cultural. La civilizaci√≥n a trav√©s de sus instituciones crea normas y regulaciones junto con sentimientos de culpabilidad y remordimiento que reprimen o subliman los impulsos primitivos. La consecuencia de esto, sin embargo, esta bien lejos de ser adecuada, especialmente en relaci√≥n al control de la violencia que frecuentemente explota en la mayor√≠a de las sociedades. El control de los impulsos sexuales, que de todas maneras est√°n en estrecha relaci√≥n con la agresividad, se supone ser menos dif√≠cil. Eros, por ejemplo, puede ser sublimado en la creaci√≥n de belleza y en la consecuci√≥n de logros intelectuales. Pero aqu√≠ tambi√©n los controles son imperfectos, especialmente en culturas que promueven la dominaci√≥n masculina.

Una explicaci√≥n diferente, si se prefiere, proviene de la neuro ciencia. El cerebro evoluciona para asegurar la sobrevivencia y la reproducci√≥n. Este objetivo involucra m√ļltiples partes de la corteza y la am√≠gdala, el t√°lamo y el hipot√°lamo. El √°rea del cerebro que es particularmente importante en mantener el control de los instintos es la corteza prefrontal que ejerce las funciones ejecutivas y que solo madura a mediados de los 20 a√Īos. A pesar de que la manera f√≠sica en la que los individuos experimentan los impulsos instintivos es similar, la cultura hace una diferencia en como las tendencias sexuales o agresivas se expresan.Resultado de imagen para me too

En el patriarcalismo, que ha sido la forma cultural predominante en toda la historia humana, si no en la ley, si en la pr√°ctica, la autoridad en el √°mbito p√ļblico o privado esta en manos del hombre que la ejerce de acuerdo a las regulaciones y normas culturales de su comunidad que pueden ser estrictas en relaci√≥n a las conductas sexuales y agresivas o, lo que es m√°s com√ļn, promover la imagen del ‚Äúmacho‚ÄĚ. En todo caso si no hay suficientes mecanismos que identifiquen conductas inaceptables o promover la verg√ľenza publica o los sentimientos de culpa veremos inevitablemente un alto grado de conductas masculinas sin ninguna consideraci√≥n por el otro. No solo violaciones, sino que tambi√©n acoso sexual en la forma de conductas verbales o f√≠sicas de naturaleza sexual no solicitadas, especialmente por parte de personas con autoridad hacia sus subordinados…. ‚Äúhazme esto o no ser√°s promovida‚ÄĚ. El problema del acoso sexual en el mundo es enorme, pero no es sorprendente si consideramos que la agresi√≥n sexual surge de impulsos evolutivos y la acomodaci√≥n o represi√≥n social de estos nunca es completa.

Esto es lo que es… ¬Ņpero, tiene que ser as√≠? La cultura predominante hasta hoy no ha logrado definir la protecci√≥n del g√©nero femenino como algo urgente y necesario. El objetivo cultural ha estado dirigido en orientar la agresi√≥n masculina hacia v√≠as compatibles con las estructuras del poder patriarcal. La cosa ser√≠a remodelar los conceptos culturales… ¬Ņes esto posible? Tal vez, pero con un precio. El Id siempre retorna con venganza.

¬ŅQu√© se espera de la vida, si no la felicidad? Lo que buscamos es evitar el dolor y el displacer y experimentar intensas sensaciones placenteras. El principio del placer rige el aparato s√≠quico desde su mismo origen. Lo que llamamos felicidad es la satisfacci√≥n de necesidades acumuladas que han alcanzado un alto nivel de tensi√≥n. Como la experiencia indica la satisfacci√≥n ilimitada e inmediata de todas nuestras necesidades, especialmente las sexuales, se nos impone como un logro tentador. Preferir el placer a la prudencia, sin embargo, es bien problem√°tico y, en ultima instancia, puede llevar a m√°s sufrimientos.

Resultado de imagen para psiquisUna forma de evitar esto es influir sobre los impulsos instintivos, de dominar las mismas fuentes internas de nuestras necesidades, como lo ense√Īa la sabidur√≠a oriental, o perseguir la moderaci√≥n de la vida instintiva bajo el gobierno de las facultades s√≠quicas superiores. Aqu√≠ no renunciamos a la satisfacci√≥n. Lo que buscamos es cierta protecci√≥n en contra del sufrimiento. El problema es que esto limita las posibilidades del placer. Un instinto dominado nunca va a proporcionar el mismo placer que la satisfacci√≥n intensa de un impulso instintivo ind√≥mito, no sujeto al control del yo. Otra forma de influir en los instintos es a trav√©s de la orientaci√≥n de las energ√≠as instintivas hacia fines art√≠sticos, intelectuales o cient√≠ficos… la encarnaci√≥n de las fantas√≠as del artista, la soluci√≥n de problemas del investigador o el descubrimiento de la verdad siempre se aparecen como fines mas nobles y elevados, pero su intensidad, comparada con los impulsos primitivos, es atenuada y no llega a conmovernos f√≠sicamente, sin contar que su ejercicio no es general y solo accesible a pocos seres humanos.

Obviamente el dominio cultural sobre nuestros impulsos naturales permite regular las relaciones de los humanos entre si. Su caracter√≠stica principal es la de restringir a los miembros de la comunidad sus posibilidades de satisfacci√≥n impulsiva inmediata para establecer un orden jur√≠dico que proteja al individuo de la fuerza bruta y permita la existencia social. Nuestro privilegio cultural descansa en el sacrificio de los instintos… ¬Ņpero, es posible reprimir un instinto, sustraerlo a su satisfacci√≥n sin correr graves trastornos? La conciencia moral, dice Freud, es la consecuencia de la renuncia instintiva. O, en otras palabras, la renuncia instintiva que viene impuesta desde fuera crea la conciencia moral que, a su vez, exige nuevas renuncias instintivas. El problema es que la dominaci√≥n sobre el id nunca es completa y eventualmente rebasa los controles culturales. Las explosiones de violencia, las agresiones sexuales, las neurosis colectivas y los sentimientos de culpa son las consecuencias inevitables de la represi√≥n de nuestra biolog√≠a.Resultado de imagen para psiquis instintos sexules

El mensaje optimista del socialismo siempre ha sido el de que la propiedad privada de los medios de producci√≥n es lo que corrompe la naturaleza humana porque le da el poder√≠o a unos para abusar de los otros. Si se aboliera la propiedad privada desaparecer√≠a la hostilidad y explotaci√≥n entre los seres humanos… Tal vez… es lo que todav√≠a nos queda como opci√≥n. Pero, lo que es claro, seg√ļn Freud, es que nada de esto afectar√≠a la esencia de los instintos sexuales o agresivos. Estos no son una consecuencia de la propiedad, sino que ya reg√≠an casi sin restricci√≥n en √©pocas primitivas, cuando la propiedad era bien poca cosa y continuaran existiendo mientras tengamos naturaleza.

La verdad que es bien dif√≠cil de aceptar es que para el ser humano el otro no es solo un posible colaborador, un pr√≥jimo que deber√≠a amar como a si mismo, sino una tentaci√≥n para satisfacer en el la agresividad, para explotar su capacidad de trabajo sin retribuirlo, para aprovecharlo sexualmente sin su consentimiento, para apoderase de sus bienes, para humillarlo, martirizarlo y matarlo. En condiciones que le sean favorables, cuando desaparecen las fuerzas s√≠quicas antag√≥nicas que inhiben sus impulsos, no es raro que el hombre pierda el respeto por los seres de su propia especie. Todos los esfuerzos de la cultura destinados a restringir la vida sexual y la agresi√≥n y reemplazarlos por la solidaridad y el amor universal no han logrado gran cosa. Y el problema es que estos esfuerzos culturales es lo √ļnico que tenemos para mantener la comunidad humana. La esperanza es que la lucha femenina eventualmente logre la igualdad de los sexos y que las modificaciones culturales satisfagan mejor nuestras necesidades… pero no esperemos demasiado… ‚Äúexisten dificultades inherentes a la esencia misma de la cultura inaccesibles a cualquier intento de reforma‚ÄĚ.

 

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