Mar 19 2014
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Opini贸n

Francisco y los cambios en la Iglesia Cat贸lica

La inesperada renuncia del Papa Benedicto XVI sorprendi贸 al mundo, especialmente a los fieles cat贸licos. Hace 600 a帽os que un Papa no renunciaba. Fue un gesto de humildad de quien entendi贸 que no pod铆a seguir en el tim贸n del barco de Pedro en los mares agitados de los esc谩ndalos: pedofilia, corrupci贸n en el Banco del Vaticano, red de prostituci贸n masculina que implicaba a seminaristas en Roma, reducci贸n del n煤mero de cat贸licos en Occidente, etc.

Se eligi贸 al cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio. 脡l hab铆a sido el segundo m谩s votado en el c贸nclave que entreg贸 las llaves de Pedro en manos del Cardenal Ratzinger.

Sorprendi贸 tambi茅n el nombre adoptado por el cardenal Jorge Mario Bergoglio: Francisco. Nunca antes un Papa hab铆a rendido un homenaje al santo de As铆s (1182-1226), considerado la mayor celebridad en el 煤ltimo milenio. De la misma manera que nunca un Papa se hizo llamar Pedro II ni tom贸 los nombres de los evangelistas Mateo y Lucas.

驴Qui茅n es Jorge Mario Bergoglio?聽 Un sacerdote de la Compa帽铆a de Jes煤s, cuya vida se caracteriza por ocupar funciones de gobierno entre los jesuitas, lo que lo catapult贸 al episcopado. No hay evidencias de que Bergoglio haya procedido como tantos sacerdotes y obispos argentinos que dieron apoyo expl铆cito a la dictadura militar (1976-1983), responsable de la muerte de m谩s de 30 mil ciudadanos y el secuestro y desaparici贸n de cerca de tres mil beb茅s, hijos de presuntos terroristas.

Bergoglio nunca se destac贸 por denunciar violaciones de derechos humanos cometidas por los militares, como lo hicieron los obispos Novak y Angelelli, este 煤ltimo muri贸 en un accidente de tr谩fico, en 1976, que muchos creen fue provocado por los militares. El superior de los jesuitas argentinos y actual Papa prefiri贸 actuar tras bastidores a favor de los perseguidos.

Bergoglio es doctrinalmente conservador. No se espere de 茅l que admita la uni贸n civil de los homosexuales y el fin del celibato obligatorio. Sin embargo, la elecci贸n del nombre de Francisco simboliza cuatro dimensiones caracter铆sticas del santo de As铆s:

1) La cr铆tica del sistema productivo que genera desigualdades sociales. Hasta el siglo XIII, en Europa, la pobreza andaba en medio de guerras y pestes. Toda familia, aun estando sometida a la servidumbre, ten铆a su parcela de tierra para cultivar alimentos y criar unos pocos animales que le garantizaba el sustento.

Bernardone, padre de Francisco, introdujo, gracias a la manufactura, la producci贸n en serie de textiles, cuyos tintes importaba de Francia (lo que le llev贸 a homenajear en el hijo a la naci贸n extranjera, bautiz谩ndolo como Francesco: aquel que viene de Francia).

El nuevo sistema de producci贸n abarat贸 los textiles, conduciendo a la miseria y al desempleo a numerosos artesanos de la rama textil.

2) La opci贸n por los pobres (fundamento de la Teolog铆a de la Liberaci贸n). Francisco, cuando se encuentra con los pobres generados por las nuevas relaciones de producci贸n, se arranca las prendas fabricadas por su padre y, desnudo en plaza de As铆s, manifiesta su rechazo al capitalismo naciente y su adhesi贸n a la defensa de los derechos de los pobres.

3) El amor por la naturaleza. Francisco es el santo patrono de la ecolog铆a. Se destac贸 por el amor a los animales y por sus c谩nticos amorosos hacia el Sol y la Luna.

4) La reforma de la Iglesia. Francisco escuch贸 en la capilla de San Dami谩n, que Jes煤s lo convocaba para reconstruir la iglesia que estaba en ruinas. En efecto, en las afueras de As铆s hab铆a una iglesia en ruinas, la Porci煤ncula (ahora dentro de la catedral). 脡l y sus amigos se propusieron reconstruirla. Hasta que entendieron que el llamado de Jes煤s ten铆a un significado mucho m谩s amplio: el de reconstruir la Iglesia Cat贸lica, entonces distante del pueblo e identificada con la nobleza europea.

Si el Papa Francisco, al adoptar ese nombre, tambi茅n pens贸 en Francisco Javier (1506-1552), el santo jesuita que predic贸 el Evangelio a los orientales, entonces el nombre del nuevo pont铆fice expresa todo un programa de renovaci贸n de la Iglesia Cat贸lica, comenzando por el reforma de la Curia Romana, por la formulaci贸n de una nueva moral sexual y por una nueva evangelizaci贸n que implemente las propuestas del Concilio Vaticano II, como el ecumenismo y el di谩logo interreligioso, admitiendo que tambi茅n fuera de la Iglesia hay salvaci贸n.

El hecho es que, en menos de un a帽o de pontificado, Francisco reforma el papado, despoj谩ndole de pompas y s铆mbolos nobles; crea una comisi贸n de ocho cardenales para que lo asesoren en la conducci贸n de la Iglesia, castiga a los sacerdotes y obispos corruptos, combate la homofobia, autoriza el bautismo para los hijos de madres solteras y se posiciona en favor de los pobres.

Francisco y la econom铆a de mercadopapa por teve

Francisco divulg贸 el 26 de noviembre 2013, el documento 芦Alegr铆a del Evangelio禄, en el que expone claramente su punto de vista. Su voz prof茅tica incomod贸 a la CNN, poderosa red de comunicaci贸n de los Estados Unidos, que le concedi贸 la 芦Medalla de cart贸n禄, destinada para aquellos que, en materia econ贸mica, hablan tonter铆as…

驴Cu谩les son las 芦tonter铆as禄 pronunciadas por el Papa Francisco?聽 Juzgue el lector: 鈥渉oy tenemos que decir 鈥榥o a una econom铆a de la exclusi贸n y la inequidad鈥. Esa econom铆a mata. No puede ser que no sea noticia que muere de fr铆o un anciano congelado y que s铆 lo sea una ca铆da de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusi贸n. No se puede tolerar m谩s que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad.

鈥淗oy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del m谩s fuerte, donde el poderoso se come al m谩s d茅bil. Como consecuencia de esta situaci贸n, grandes masas de la poblaci贸n se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida.

鈥淪e considera al ser humano en s铆 mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del 鈥榙escarte鈥 que, adem谩s, se promueve. Ya no se trata simplemente del fen贸meno de la explotaci贸n y de la opresi贸n, sino de algo nuevo: con la exclusi贸n queda afectada en su misma ra铆z la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se est谩 en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se est谩 fuera. Los excluidos no son 鈥榚xplotados鈥 sino desechos, 鈥榮obrantes鈥欌. (53)

Adem谩s Francisco condena la l贸gica de que el libre mercado puede, por s铆 mismo, promover la inclusi贸n social: 鈥淓sta opini贸n, que jam谩s ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder econ贸mico y en los mecanismos sacralizados del sistema econ贸mico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando.

鈥淧ara poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal ego铆sta, se ha desarrollado una globalizaci贸n de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los dem谩s ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe.

鈥淟a cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todav铆a no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espect谩culo que de ninguna manera nos altera鈥 (54).

El Papa subraya que los intereses del capital no pueden estar por encima de los derechos humanos: 鈥淯na de las causas de esta situaci贸n se encuentra en la relaci贸n que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pac铆ficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropol贸gica: 隆la negaci贸n de la primac铆a del ser humano!

鈥淗emos creado nuevos 铆dolos. La adoraci贸n del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versi贸n nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la econom铆a sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la econom铆a pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientaci贸n antropol贸gica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo鈥. (55)

Sin citar el capitalismo, Francisco defiende el papel del Estado como proveedor social y condena la autonom铆a absoluta del libre mercado: 鈥淢ientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayor铆a se quedan cada vez m谩s lejos del bienestar de esa minor铆a feliz. Este desequilibrio proviene de ideolog铆as que defienden la autonom铆a absoluta de los mercados y la especulaci贸n financiera. De ah铆 que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien com煤n.

鈥淪e instaura una nueva tiran铆a invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Adem谩s, la deuda y sus intereses alejan a los pa铆ses de las posibilidades viables de su econom铆a y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se a帽ade una corrupci贸n ramificada y una evasi贸n fiscal ego铆sta, que han asumido dimensiones mundiales. El af谩n de poder y de tener no conoce l铆mites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea fr谩gil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta鈥. (56)

En fin, un profeta que pone su dedo en la llaga, porque nadie ignora que el capitalismo ha fracasado para las dos terceras partes de la humanidad: las 4 mil millones de personas que, seg煤n la ONU, viven por debajo de la l铆nea de pobreza.

*Carlos Alberto Lib芒nio Christo (Frei Betto), es un sacerdote dominico brasile帽o, te贸logo de la liberaci贸n.聽 Traducci贸n ALAI

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