Ene 4 2015
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Pol铆tica

El cambio clim谩tico y la Amazonia: un grito de alarma

Fran莽ois Houtart聽|En Lima, Naciones Unidas organiz贸 en diciembre de 2014 la 煤ltima reuni贸n preparatoria a la Conferencia de Par铆s sobre el Clima de 2015. Hubo varias referencias a la selva amaz贸nica y tambi茅n, al margen del encuentro oficial, se organiz贸 un Tribunal de Opini贸n sobre el Derecho de la Naturaleza, que toc贸 tambi茅n el tema.

El problema clim谩tico es bastante simple. Al tiempo que las actividades humanas producen m谩s gases de efecto invernadero se destruyen los pozos de carbono, es decir, los lugares naturales de absorci贸n de estos gases: las selvas y los oc茅anos. El resultado es que el planeta no puede regenerase plenamente y que ya necesitamos un planeta y medio para la restauraci贸n de la naturaleza, pero tenemos solamente uno.

Tres grandes lugares del mundo tienen reservas forestales importantes reguladoras de los ecosistemas regionales: Asia del sur-este (Malasia e Indonesia), 脕frica central (Congo) y la Amazonia. El primero ya ha pr谩cticamente desaparecido: Malasia e Indonesia han destruido m谩s de 80 por ciento de sus selvas originarias para la plantaci贸n de palma africana y de eucaliptos. En el Congo, las guerras hab铆an parado la explotaci贸n de madera y la extracci贸n minera, pero estas actividades se renovaron durante los 10 煤ltimos a帽os. La Amazonia est谩 en pleno proceso de degradaci贸n.

Las funciones geol贸gicas de la selva amaz贸nicaecu contaminacion chevron

Con 4 millones de kil贸metros cuadrados en nueve pa铆ses, almacena un total de 109.660 millones de toneladas de C02, es decir, 50 por ciento del C02 de los bosques tropicales del planeta. Un total de 33 millones de personas viven en esa regi贸n, y entre ellas 400 pueblos ind铆genas.

Un estudio de un cient铆fico brasile帽o, Antonio Donato Nobre, O futuro clim谩tico da amaz玫nia. Relatorio de avalia莽茫o cient铆fica, describe de manera impresionante las funciones de la selva amaz贸nica. Recogi贸 los estudios hechos en Brasil. La historia geol贸gica de la Amazonia es muy anciana. Se tomaron decenas de millones de a帽os para construir la base de la biodiversidad de la selva, que estableci贸 esta 煤ltima como 鈥渕谩quina de regulaci贸n ambiental鈥 de alta complejidad. Se trata de 鈥渦n oc茅ano verde鈥 en relaci贸n con el oc茅ano gaseoso de la atm贸sfera (agua, gases, energ铆a) y con el oc茅ano azul de los mares, dice el autor.

Las principales funciones son cinco. Primero, la selva mantiene la humedad del aire, permitiendo lluvias en lugares lejos de los oc茅anos, gracias a la transpiraci贸n de los 谩rboles. En segundo lugar, las lluvias abundantes ayudan a conservar un aire limpio. Tercero, se conserva un ciclo hidrol贸gico ben茅fico a煤n en circunstancias adversas, porque la selva aspira el aire h煤mido de los oc茅anos para dentro, manteniendo lluvias en cualquier circunstancia. La cuarta funci贸n es la exportaci贸n del agua por los r铆os en grandes distancias, impidiendo la descertificaci贸n, especialmente al este de la cordillera. Finalmente, ella evita fen贸menos clim谩ticos extremos gracias a la densidad forestal, que impiden tempestades alimentadas por el vapor de agua. Por eso se debe defender esta riqueza natural excepcional.

La degradaci贸n de la selvabr pobreza

Los efectos de la degradaci贸n actual de la selva amaz贸nica son ya visibles: reducci贸n de la transpiraci贸n, modificaci贸n de las lluvias, prolongaci贸n de la estaci贸n seca. Solamente en el Brasil hubo, en 2013, una deforestaci贸n de 763 mil kil贸metros cuadrados, es decir, tres veces el estado de Sao Paulo o 21 veces B茅lgica, o tambi茅n 184 millones de campos de futbol.

Se estima que una disminuci贸n de 40 por ciento de la selva significar铆a el inicio de un proceso de transici贸n hacia la sabana. Actualmente 20 por ciento ha sido destruida y otro 20 por ciento est谩n seriamente afectados. Seg煤n una declaraci贸n de la FAO, el D铆a Internacional de la Selva de marzo de 2014, si la evoluci贸n sigue igual, dentro de 40 a帽os no habr谩 m谩s selva amaz贸nica, sino una sabana con algunos bosques. Por esta raz贸n, el autor del estudio pide una reversi贸n radical estimando que el desaf铆o es todav铆a posible de ser encontrado. 脡l propone una restauraci贸n de la selva destruida, una difusi贸n de los conocimientos para alimentar la opini贸n p煤blica y decisiones urgentes de los dirigentes pol铆ticos.

Pero, de hecho, 驴qu茅 constatamos? Todos los pa铆ses que poseen en su territorio una parte de la selva amaz贸nica tienen 鈥渂uenas razones鈥 para utilizarla. En los pa铆ses neoliberales hay la idea de explotar recursos naturales que deben contribuir a la acumulaci贸n del capital. En pa铆ses progresistas los argumentos son diferentes: se necesita extraer las riquezas naturales y promover la exportaci贸n agr铆cola para financiar las pol铆ticas sociales y en reg铆menes socialdem贸cratas se nota en el discurso pol铆tico una mezcla de los dos argumentos. Pero cualquier que sea el discurso el resultado es lo mismo.

Al oeste de la Amazonia es la explotaci贸n petrolera la que avanza en la selva. Basta visitar una regi贸n como el Putumayo colombiano para observar los da帽os enormes de solamente la fase de exploraci贸n. El presidente de Vetra, empresa petrolera canadiense, el se帽or Humberto Calder贸n Berti, afirm贸 en 2014 que a pesar de las dificultades (baja del precio del crudo, oposici贸n de la poblaci贸n, actividades guerrilleras) 鈥渘o nos vamos del Amazonas, pues es un mar de petr贸leo que va desde el alto de Macarena y pasa por Ecuador y Per煤鈥. Actualmente la compa帽铆a extrae 23 mil barriles diarios en el Putumayo colombiano.

En Venezuela nuevos yacimientos esperan su explotaci贸n para contribuir, entre otros, a la pol铆tica de solidaridad del Alba. En Ecuador el proyecto prof茅tico del Yasun铆 est谩 abandonado, a causa de la falta de apoyo internacional y tambi茅n de la presi贸n de intereses locales, y la frontera petrolera sigue avanzando. En Per煤 y Bolivia, los pozos de petr贸leo y gas se multiplican. En todas partes, desechos siguen contaminando las aguas y los suelos por negligencias culpables, como en el caso de Chevron (antigua Texaco) en Ecuador, por accidentes de explotaci贸n o de transporte o solamente porque las tecnolog铆as limpias son demasiado costosas.

Algunos ejemplos concretos. amazonia

En Ecuador, son m谩s de 16 mil millones de galones de agua contaminada que fueron enviados por Texaco a los r铆os de la Amazonia . Unas mil piscinas de desechos no dejan de filtrar crudo en los suelos, tras 30 a帽os de la salida de la compa帽铆a. En 1993, 30 mil ecuatorianos afectados presentaron en Nueva York un reclamo judicial. Se trata de la cat谩strofe m谩s grande de derrames en a帽os recientes en los mares.

En Loretto, Per煤, el derrame total fue de 2 millones 637 mil barriles (353 mil toneladas). En 1979 fue de 287 mil toneladas (10 veces m谩s que la cat谩strofe de Exxon Valdez). Hubo afectaciones pr谩cticamente irreversibles, tomando siglos la rehabilitaci贸n. Metales pesados, cadmio, ars茅nico, plomo, etc茅tera, superaron de 322 veces los l铆mites m谩ximos permitidos. El estado de emergencia fue declarado: 100 comunidades fueron afectadas, con m谩s de 20 mil personas, sin hablar de las consecuencias sanitarias (c谩nceres, mutaciones gen茅ticas, abortos) y socio-culturales. En el mismo pa铆s, en 2009, se movilizaron miles de personas en Bagua contra los proyectos extractivos. Destruyendo bosques y r铆os y hubo, en la Curva del Diablo, 53 muertos y 200 heridos. Otras dos empresas han recibido 658 millones 879 mil 677 hect谩reas en concesi贸n.

Al este son las minas las que comen grandes espacios de la selva. En el estado de Para, norte del Brasil, la empresa Vale ha recibido una concesi贸n de m谩s de 600 mil hect谩reas y las explotaciones de minas de cobre y oro se a帽aden a las de hierro, transformando grandes superficies en paisajes lunares. La actividad minera se encuentra tambi茅n en varias regiones del oeste y centro. As铆, en Per煤, en la cordillera del C贸ndor, la firma canadiense Afrodita recort贸 una parte del parque Ichigkat Muja para actividades mineras. En el lado ecuatoriano, el yacimiento C贸ndor-Mirador se encuentra en conflictos con las comunidades ind铆genas por falta de precauci贸n ambiental y de estudios de impactos.

Desde el sur suben los monocultivos de soya y palma en grandes rect谩ngulos que, vistos desde un avi贸n, parecen como heridas abiertas en el paisaje. El c贸digo forestal brasile帽o explica en su introducci贸n que el pa铆s quiere favorecer la 鈥渁gricultura moderna鈥, es decir, industrial. El Rey de la soya es el gobernador del estado de Mato Grosso.

Las represas hidroel茅ctricas ocupan principalmente el centro de la selva amaz贸nica, inundando decenas de miles de hect谩reas de tierra forestal. En Brasil, la represa de Itaipu tiene un lago artificial de 200 kil贸metros de largo, cubriendo un 谩rea de mil 400 kil贸metros cuadrados. En el proyecto del r铆o Madeira, en el estado de Rondonia, 10 mil personas fueron obligadas a quitar su hogar. La hidro-el茅ctrica Belo Monte, sobre el r铆o Xingu, inund贸 500 kil贸metros cuadrados, afectando a 40 mil familias. El embalse de Balbina, durante los tres primeros a帽os de su existencia, ha emitido 23 mil 750 toneladas de C02 y 140 mil toneladas de metano.

A pesar de medidas gubernamentales, la explotaci贸n legal o ilegal de la madera sigue agresiva. Los incendios, accidentales o provocados, destruyen grandes espacios de la selva. Obras p煤blicas de carreteras, pipelines, ferrocarriles y transporte fluvial contribuyen tambi茅n a la destrucci贸n ecol贸gica.

En medio de esta problem谩tica ambiental se encuentran millones de seres humanos afectados por la transformaci贸n de sus medios de vida, la expulsi贸n de sus tierras ancestrales, la colonizaci贸n de sus territorios y la criminalizaci贸n de sus protestas. Numerosas especies vivas, animales y vegetales, pagan tambi茅n el precio de este 鈥減rogreso de civilizaci贸n鈥.

Los olvidos del discurso oficial

En los discursos oficiales no se oye hablar mucho de los costos de esas pol铆ticas, es decir, de los millones de toneladas de CO2 enviadas a la atm贸sfera ni del tipo de uso que se hace de los minerales extra铆dos o de los productos de la agricultura industrial: oro que, en gran parte, termina en las bodegas de los bancos para garantizar el sistema financiero; hierro, entre otros, para fabricar armamentos; soya, para alimentar el ganado, que a su vez produce m谩s gases de efecto invernadero que el transporte, etc茅tera. De verdad la primera responsabilidad est谩 en el Norte, pero la reproducci贸n del mismo modelo de producir y consumir tiene las mismas consecuencias y eso no es en primera instancia un problema moral o pol铆tico, sino matem谩tico.

Solucionesec parque-yasuni

Evidentemente, no se trata de hacer de la Amazonia un jard铆n zool贸gico ni de transformar los pueblos ind铆genas en objetos de museo, sino de adoptar una visi贸n hol铆stica de la situaci贸n, es decir, no segmentar lo real, permitiendo as铆 a una cierta l贸gica de crecimiento econ贸mico proveer la 煤nica referencia, olvidando las externalidades ambientales y sociales, o perseguir pol铆ticas a corto plazo que obliteran el futuro. Eso puede traducirse en medidas muy concretas.

No se trata tampoco, para los pa铆ses latinoamericanos, de perder su soberan铆a y dejar a otras potencias imponer regulaciones en funci贸n de sus intereses, sino para los dirigentes pol铆ticos tomar juntos medidas positivas de salvaci贸n de la selva amaz贸nica en colaboraci贸n con los pueblos concernidos. La Unasur podr铆a ser el lugar de colaboraci贸n institucional para realizar esta tarea urgente.

La crisis que afecta la regi贸n, con una baja de los precios del petr贸leo y otras commodities, puede ser la ocasi贸n para tomar iniciativas. Los pa铆ses que lo hagan quedar谩n en la historia como visionarios.

* Profesor en el IAEN, Ecuador

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