May 18 2018
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Sociedad

Bienvenidos al mundo en que las empresas disfrutan de la vigilancia permanente de sus trabajado

Una empresa estadounidense¬†implant√≥ microchips a decenas de trabajadores¬†el a√Īo pasado. En aquella ‚Äėfiesta del chip‚Äô que fue noticia en todo el mundo, los empleados hicieron cola para que les colocaran entre el dedo pulgar y el √≠ndice un dispositivo del tama√Īo de un grano de arroz bajo la piel.Resultado de imagen para chips bajo la piel

Cuando a Todd Westby, consejero delegado de Three Square Market, se le ocurri√≥ la idea pens√≥ que s√≥lo cinco o seis personas se ofrecer√≠an como voluntarias: √©l, dos o tres directores y algunos de los empleados del departamento de inform√°tica. Pero de las noventa personas que trabajan en la sede de Three Square Market,¬†72¬†tienen ahora el chip (Westby tiene uno en cada mano). Los usan para abrir puertas de seguridad, conectarse a ordenadores y hacer pagos en las m√°quinas expendedoras de la compa√Ī√≠a.

¬ŅSe imagina Westby este concepto extendi√©ndose a muchas otras empresas? ‚ÄúNo necesariamente‚ÄĚ, dice. O a√ļn no, por lo menos.

El consejero delegado cree que, en parte, se debe a una diferencia generacional. ‚ÄúTal vez t√ļ nunca quieras tener un chip, pero si eres¬†millennial, no hay problema. Para ellos es guay‚ÄĚ.

Los microchips tienen otros usos. Three Square Market (que se dedica a vender m√°quinas expendedoras y quioscos) comenz√≥ hace dos meses a pon√©rselos a personas con demencia en Puerto Rico. Si alguien se pierde y la polic√≠a lo encuentra, puede escanear su microchip ‚Äúy tener acceso a todo su historial m√©dico, a las medicinas que pueden y no pueden tomar, a su identidad‚ÄĚ. Hasta ahora, la empresa le ha puesto microchips a cien personas, pero planea hacerlo con diez mil.

La compa√Ī√≠a acaba de lanzar una aplicaci√≥n para tel√©fonos m√≥viles que empareja el chip con el GPS del tel√©fono y rastrea la ubicaci√≥n de la persona. La semana pasada comenzaron a utilizarlo con personas en libertad condicional, en vez de las tobilleras electr√≥nicas que Westby describe como ‚Äúintimidantes y degradantes‚ÄĚ.

¬ŅSe imagina que un d√≠a la empresa pueda usar el GPS para rastrear a sus empleados con el implante? ‚ÄúNo. No hay raz√≥n para hacerlo‚ÄĚ, responde Westby.

No todas las empresas est√°n de acuerdo. Las tecnol√≥gicas est√°n ideando formas cada vez m√°s¬†extra√Īas¬†e intrusivas de control¬†del personal. La semana pasada¬†¬†The Times¬†inform√≥ que algunas empresas chinas est√°n usando cascos y sombreros con sensores para escanear las ondas cerebrales de sus trabajadores y detectar cansancio, estr√©s y hasta emociones como la ira. El art√≠culo tambi√©n hablaba de una empresa el√©ctrica que decid√≠a el n√ļmero y duraci√≥n de las pausas de los trabajadores en funci√≥n de sus ondas cerebrales. La tecnolog√≠a se est√° usando en conductores de trenes de alta velocidad para ‚Äúdetectar el agotamiento y la p√©rdida de atenci√≥n‚ÄĚ.

Aunque pueda haber aplicaciones de seguridad legítimas (un proyecto similar se llevó a cabo con las pulseras para detectar cansancio de los trabajadores de Crossrail), es fácil imaginar cómo este tipo de tecnologías se infiltra en otras áreas.

N√ļmero de teclas pulsadas por minuto

En febrero se supo que Amazon había patentado una pulsera que no sólo rastrea la ubicación de los trabajadores dentro del almacén mientras recogen los artículos, sino que además puede leer los movimientos de sus manos, zumbando o emitiendo un pulso para alertarlos cuando se están equivocando de caja.

En el registro de la patente, Amazon lo describe como un dispositivo capaz de ‚Äúsupervisar el desempe√Īo de la colocaci√≥n de los art√≠culos de inventario en el lugar de almacenamiento identificado por el trabajador del sistema de inventario‚ÄĚ.

Hay compa√Ī√≠as de tecnolog√≠a vendiendo productos que toman capturas de pantalla del trabajo de los empleados a intervalos regulares, controlan sus pulsaciones de teclas y uso de la web, y hasta los fotograf√≠an en sus mesas con la c√°mara web del ordenador. Trabajar desde casa no es ninguna protecci√≥n contra esa vigilancia porque se puede hacer de forma remota. El software puede supervisar el uso de las redes sociales, analizar el idioma o instalarse en los tel√©fonos de los empleados para supervisar aplicaciones cifradas como WhatsApp. Los empleados pueden llevar dispositivos que no s√≥lo rastrean su ubicaci√≥n, sino que tambi√©n siguen su tono de voz, la frecuencia con la que hablan en las reuniones, con qui√©n y durante cu√°nto tiempo.

Los empleados han sido vigilados en el trabajo desde siempre y vali√©ndose de la tecnolog√≠a. Pero como dice Andr√© Spicer, profesor de comportamiento en las organizaciones de la Cass Business School, si antes era el capataz de la f√°brica con un cron√≥metro, o la m√°quina en la que se fichaba f√≠sicamente al entrar y salir, ahora ‚Äútodo ese material f√≠sico ha pasado a ser tecnolog√≠a digital‚ÄĚ. ‚ÄúDetecta cosas que antes no se pod√≠an detectar, como el n√ļmero de teclas que pulsan los empleados, lo que miran en su pantalla mientras trabajan, el tipo de lenguaje que usan. Y ahora la vigilancia te sigue fuera del lugar de trabajo‚ÄĚ.

Un trabajador en el centro logístico de Amazon en la localidad británica de Dunfermline.

Un trabajador en el centro logístico de Amazon en la localidad británica de Dunfermline

¬ŅEs legal? Seg√ļn Philip Landau, socio especializado en Derecho laboral de Landau Law Solicitors, los empleadores de Reino Unido tienen derecho a controlar las webs que los empleados visitan mientras trabajan. ‚ÄúNo obstante, el dispositivo bajo control deber√° ser parcial o totalmente suministrado por el empleador. Los empleadores tambi√©n deben avisar por adelantado si van a controlar la actividad en Internet y tienen que informar al trabajador sobre la pol√≠tica en redes sociales de la empresa‚ÄĚ.

Tambi√©n es legal controlar las pulsaciones de teclas, aunque de nuevo hay que decirle a los empleados que ser√°n vigilados. ‚ÄúEn las empresas con este sistema, es com√ļn que los empleadores hablen con los empleados cuando creen que su n√ļmero de pulsaciones es bajo‚ÄĚ, dice Landau. ‚ÄúHay que destacar que un alto n√ļmero de pulsaciones no significa necesariamente altos niveles de productividad, y viceversa‚ÄĚ.

En teor√≠a, las empresas tambi√©n podr√≠an usar la c√°mara web del ordenador para ver cuando el trabajador est√° en su escritorio, pero ‚Äúdeber√≠a haber una justificaci√≥n para tal vigilancia y deber√≠an informar (al empleado) de antemano. Tambi√©n se le debe decir para qu√© se usar√°n las fotos y c√≥mo se almacenar√°n‚ÄĚ.

En cuanto al rastreo por GPS, ‚Äúuna empresa puede rastrear cualquier veh√≠culo del que provea a su personal, pero los datos recogidos s√≥lo deben usarse¬†con fines de gesti√≥n de la empresa. No se permite activar ning√ļn dispositivo GPS si el empleado est√° usando el veh√≠culo por razones personales fuera del trabajo‚ÄĚ.

‚ÄúEra imposible cumplir los objetivos sin correr‚ÄĚ

James Bloodworth trabaj√≥ en marzo de 2016 durante un mes como ‚Äúrecolector‚ÄĚ de Amazon (la persona que localiza los productos pedidos) como parte de la preparaci√≥n de su libro¬†Hired: Six Months Undercover in Low-Wage Britain¬†(Contratado: seis meses encubierto en la Gran Breta√Īa de los salarios bajos).

‚ÄúLlev√°bamos todo el rato un dispositivo port√°til que controlaba la productividad‚ÄĚ, dice. En uno de los gigantescos almacenes de Amazon, el dispositivo serv√≠a para orientar a los trabajadores hacia las estanter√≠as con los art√≠culos que necesitaban. ‚ÄúCada vez que recog√≠as uno se activaba una cuenta atr√°s (para llegar al siguiente art√≠culo) que med√≠a tu productividad‚ÄĚ. Seg√ļn Bloodworth, los supervisores informaban a los empleados sobre su productividad. A √©l le advirtieron de que estaba en el 10% inferior.

‚ÄúTambi√©n te enviaban avisos a trav√©s del dispositivo diciendo que ten√≠as que aumentar tu productividad. Eres constantemente rastreado y clasificado. Descubr√≠ que era imposible cumplir los objetivos de productividad sin correr, pero tambi√©n te dec√≠an que no estaba permitido correr, y que si lo hac√≠as, recibir√≠as una sanci√≥n disciplinaria. Pero si te retrasabas en productividad, tambi√©n recib√≠as una sanci√≥n disciplinaria‚ÄĚ.

No parec√≠a ‚Äúque te trataran como a un ser humano‚ÄĚ, dice.

Al entrar y al salir, los trabajadores ten√≠an que pasar por esc√°neres de seguridad como los de los aeropuertos. Tambi√©n para llegar a las √°reas de descanso. Ir al ba√Īo, cuenta Bloodworth, era considerado ‚Äútiempo muerto‚ÄĚ. Una vez encontr√≥ una botella con orina en uno de las estanter√≠as del almac√©n.

Amazon dice que sus dispositivos de escaneado ‚Äúson comunes en todo el sector de almacenes y log√≠stica, as√≠ como en supermercados, grandes almacenes y otros negocios‚ÄĚ. ‚ÄúEst√°n dise√Īados para ayudar a nuestra gente en el desempe√Īo de sus funciones‚ÄĚ. Tambi√©n asegura que ‚Äútodos sus asociados tienen f√°cil acceso a los ba√Īos, que est√°n muy cerca de su lugar de trabajo‚ÄĚ. La empresa a√Īade: ‚ÄúLos asociados pueden usar el ba√Īo cuando lo necesiten. No controlamos los descansos para ir al ba√Īo‚ÄĚ.

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En un entorno laboral vigilado, los trabajadores sabr√°n que nunca podr√°n reducir el ritmo de trabajo.

Bloodworth cuenta que a algunos de sus colegas les enfadaba el nivel de vigilancia, ‚Äúpero predominaba el cinismo y la resignaci√≥n‚ÄĚ. ‚ÄúLa mayor√≠a de las personas que conoc√≠ no llevaban mucho tiempo en el trabajo o estaban buscando otro. Todos los contratos eran temporales y el personal cambiaba constantemente‚ÄĚ.

¬ŅHa visto Bloodworth el futuro? ¬ŅNuestros jefes nos vigilar√°n as√≠ a todos en los pr√≥ximos a√Īos? ‚ÄúPosiblemente‚ÄĚ, dice. ‚ÄúUna de las cosas que han surgido en respuesta al libro es que la gente dice que el trabajo va a ser automatizado de todos modos, o que los trabajadores necesitan ser m√°s flexibles, como si el camino del futuro fuera as√≠ y fuera inevitable, algo que me parece bastante peligroso. Amazon puede salirse con la suya¬†gracias a decisiones pol√≠ticas y porque el movimiento sindical es muy d√©bil. Creo que otros negocios¬†observar√°n a Amazon, ver√°n que tuvo √©xito con ese modelo de negocios y tratar√°n de replicarlo‚ÄĚ.

‚ÄúPantallas de televisi√≥n mostrando el rendimiento‚ÄĚ

Para escribir su libro¬†Working the Phones¬†(Trabajando en los tel√©fonos), el¬†soci√≥logo del Oxford Internet Institute especializado en sociolog√≠a del trabajo Jamie Woodcock pas√≥ seis meses empleado como teleoperador.¬†Te das cuenta de la vigilancia ‚Äúdesde el momento en que entras‚ÄĚ, dice. ‚ÄúHay pantallas de televisi√≥n mostrando el rendimiento relativo de cada trabajador. Los directores recopilan datos sobre casi todo lo que haces. Cada llamada que hice fue grabada y almacenada digitalmente. En t√©rminos de control, es como recuperar todas las partes que alguien hizo en una l√≠nea de montaje y juzgarlas retrospectivamente por su calidad. Todos cometemos errores y todos tenemos d√≠as malos, pero, como este tipo de vigilancia se puede hacer de forma retrospectiva para despedir a la gente, se usa para hacerles sentir que podr√≠an perder su trabajo en cualquier momento‚ÄĚ.

Resultado de imagen para Working the PhonesLa supervisi√≥n est√° incorporada en muchos de los puestos de trabajo que forman la llamada ‚Äúeconom√≠a de los peque√Īos encargos‚Ä̬†(gig economy). No es f√°cil oponerse a la vigilancia constante cuando est√°s desesperado por trabajar. Lo que ha sorprendido a Spicer es lo dispuestos que se han mostrado los empleados en trabajos mejor pagados. ‚ÄúAntes, a los prisioneros les obligaban a usar pulseras de rastreo, pero ahora nos ponemos voluntariamente rastreadores de pasos y otros dispositivos de seguimiento proporcionados por nuestros empleadores, y en algunos casos, hasta pagamos por el privilegio‚ÄĚ. Empresas como IBM, BP, Bank of America, Target y Barclays han ofrecido a sus empleados¬†las pulseras Fitbit de rastreo de actividad.

Seg√ļn Spicer, profesor de comportamiento, en parte tiene que ver con ‚Äútoda esta idea de querer optimizarse o mejorar‚ÄĚ. ‚ÄúUna gran cantidad de tecnolog√≠a ha sido dise√Īada no s√≥lo para dar al jefe los datos de su rendimiento, sino tambi√©n para d√°rselos a usted. Supongo que la tecnolog√≠a tambi√©n es vista como algo guay o¬†de moda, as√≠ que no es de extra√Īar que se acepte con tanta facilidad‚ÄĚ.

Spicer ha detectado¬†que se ha pasado de ‚Äúsupervisar algo como los correos electr√≥nicos a supervisar los cuerpos de las personas, es decir, el aumento de la biovigilancia o la supervisi√≥n de tus signos vitales, emociones y estados de √°nimo‚ÄĚ. Sobre la estrategia de Three Square Market de instalar un chip a sus empleados, dice: ‚ÄúEs posible imaginar estas cosas extendi√©ndose lentamente. Es posible imaginar a los jefes del futuro pidiendo conocer tu ADN y otros datos‚ÄĚ.

La vigilancia puede tener aplicaciones beneficiosas. Es necesaria (y legalmente requerida) en la industria financiera para evitar el uso de informaci√≥n privilegiada. Podr√≠a usarse para evitar el acoso y la intimidaci√≥n y para erradicar prejuicios y discriminaci√≥n. En¬†un interesante estudio de 2017¬†se supervisaron los correos electr√≥nicos y la productividad aplicando sensores para rastrear el comportamiento y la interacci√≥n con la gerencia. El descubrimiento fue que los hombres y las mujeres se comportaban de manera casi id√©ntica en el trabajo. Los hallazgos cuestionan la creencia de que las mujeres no ascienden porque son menos proactivas o porque tienen menos interacciones con los l√≠deres y que simplemente necesitan ‚Äúser firmes‚ÄĚ.

Aun as√≠, dice Woodcock, ‚Äúnecesitamos iniciar un debate sobre si queremos o no que el trabajo sea un lugar en el que est√©s vigilado‚ÄĚ. Esta necesidad es quiz√° m√°s urgente para los empleos mal pagados e inseguros. ‚ÄúSi trabajas en la econom√≠a de los peque√Īos encargos, tienes un tel√©fono inteligente‚ÄĚ, se√Īala Woodcock, y con ese tel√©fono inteligente te pueden rastrear. ‚ÄúComo muchos de estos lugares de trabajo no tienen formas tradicionales de organizaci√≥n ni sindicatos, la direcci√≥n es capaz de introducir estas medidas con una resistencia colectiva relativamente peque√Īa‚ÄĚ.

El caso de Uber, ¬Ņalimentando algoritmos?

El Sindicato de Trabajadores Independientes de Gran Breta√Īa est√° muy al tanto de todo lo relativo a la supervisi√≥n y la recopilaci√≥n de datos. James Farrar es el conductor de Uber que el a√Īo pasado gan√≥ una batalla legal contra la compa√Ī√≠a por los derechos de los conductores (tambi√©n preside su delegaci√≥n de la asociaci√≥n United Private Hire Drivers).Resultado de imagen para uber

‚ÄúRecopilan una cantidad enorme de informaci√≥n‚ÄĚ, dice. ‚ÄúUna de las cosas de las que te informan diariamente es lo buenos que han sido tu aceleraci√≥n y frenado. Te¬†ponen una nota. La pregunta es: ¬Ņpor qu√© est√°n¬†recogiendo esa informaci√≥n?‚ÄĚ. Uber tambi√©n supervisa los ‚Äúmovimientos inusuales‚ÄĚ del tel√©fono cuando alguien est√° conduciendo (para saber si usa su tel√©fono mientras est√° al volante) y, por supuesto, rastrea los coches y los conductores por GPS.

‚ÄúLo que me preocupa es que esta informaci√≥n est√© alimentando el algoritmo‚ÄĚ que decide la asignaci√≥n de conductores, dice. ‚ÄúDeber√≠amos tener acceso a los datos y entender c√≥mo se usan. Si alg√ļn tipo de puntuaci√≥n de calidad sobre mi capacidad de conducci√≥n (se mete en un algoritmo), tal vez se me ofrezca un trabajo menos valioso, alejado de los clientes m√°s valiosos, ¬Ņqui√©n sabe?‚ÄĚ.

No es un miedo irracional. La empresa de distribuci√≥n de comidas preparadas Deliveroo ya hace algo similar. Supervisando el rendimiento de sus ciclistas, motoristas y conductores, ha empezado a ofrecer¬†‚Äúacceso prioritario‚ÄĚ en la reserva de turnos a los que ‚Äúdan el servicio m√°s coherente y de mayor calidad‚Äú.

Uber dice que su seguimiento s√≥lo es para conseguir ‚Äúuna conducci√≥n m√°s suave y segura‚Ķ Los datos se utilizan para informar a los conductores sobre sus h√°bitos de conducci√≥n y no se usan para influir sobre futuras solicitudes de viaje‚ÄĚ.

No toda la vigilancia es mala, dice Farrar. En algunos casos, le gustar√≠a que hubiera m√°s. Cuando le agredi√≥ un pasajero pidi√≥ que se instalasen sistemas de videovigilancia en todos los veh√≠culos, en parte por la seguridad de los conductores. ‚ÄúLa tecnolog√≠a de vigilancia desempe√Īa un papel importante‚ÄĚ, dice.

Ir√≥nicamente, cuando Farrar se reuni√≥ con Uber para hablar sobre la agresi√≥n, la compa√Ī√≠a le hizo apagar su tel√©fono para asegurarse de que no estaba grabando.

*Traducido por Francisco de Z√°rate

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