No a la guerra de EEUU contra Irán: Carta Abierta al Consejo de Seguridad de la ONU

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La actual amenaza de ataque por parte de EEUU no comenzó por ningún fracaso de Irán para negociar. Por el contrario, comenzó con el rechazo de Estados Unidos a las negociaciones que ya habían tenido éxito.

Distinguidos Miembros del Consejo de Seguridad,

El Presidente de Estados Unidos está lanzando graves amenazas de fuerza contra la República Islámica de Irán si esta no accede a las demandas estadounidenses. Sus acciones arriesgan una guerra regional de grandes proporciones que sería devastadora. Preguntado si deseaba un cambio de régimen, respondió que «parece que sería lo mejor que podría pasar». Cuando se le preguntó por qué se había enviado un segundo portaaviones estadounidense a la región, el Presidente Trump respondió «en caso de que no lleguemos a un acuerdo, lo necesitaremos… si lo necesitamos, lo tendremos listo».

Estas amenazas violan el Artículo 2(4) de la Carta de la ONU, que declara que «Todos los países Miembros se abstendrán en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas«.

Estas amenazas se producen en el contexto de que Irán ha emitido repetidos llamados a la negociación. Es más, el 7 de febrero, el Ministro de Asuntos Exteriores de Irán pronunció un discurso en Doha proponiendo negociaciones exhaustivas para la paz regional, tras una ronda de conversaciones en Omán apoyada por la diplomacia de los Estados Árabes y Turquía. Incluso cuando se ha anunciado una segunda ronda de negociaciones, EEUU está recurriendo a escalar las amenazas de uso de fuerza.

La cuestión a la que se enfrenta el Consejo de Seguridad de la ONU en estos días peligrosos es si algún estado miembro, mediante la fuerza o la amenaza de la fuerza, puede colocarse por encima de la Carta de las Naciones Unidas que nos gobierna a todos. La integridad del sistema internacional basado en la ONU está en juego.

Una de las funciones cruciales del Consejo de Seguridad es instar a los estados miembros a resolver sus conflictos a través de medios pacíficos como la negociación, la mediación, el arbitraje o el arreglo judicial, sin la amenaza del uso de la fuerza o el recurso a ella. Hoy, el mundo necesita urgentemente un compromiso con la diplomacia renovado.

La actual amenaza de ataque por parte de EEUU no comenzó por un fracaso de Irán para negociar. Al contrario, comenzó con el rechazo de Estados Unidos a negociaciones que ya habían tenido éxito.

Ataque de EEUU contra Irán

El 14 de julio de 2015, después de años de intensa diplomacia, Irán, los países del P5 y Alemania concluyeron el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) para garantizar que el programa nuclear de Irán permanecería exclusivamente pacífico. A cambio, se levantarían las sanciones económicas contra Irán. El JCPOA sometió las actividades nucleares de Irán a un escrutinio estricto y continuo por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica y, por lo tanto, puso fin al riesgo de que Irán desarrollara un arma nuclear, un riesgo que Irán había negado sistemáticamente.

El 20 de julio de 2015, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó por unanimidad la Resolución 2231. Dicha resolución «refrenda el JCPOA» e insta a todos los Estados a tomar las medidas «necesarias para apoyar su implementación». Dio por terminadas las resoluciones de sanciones anteriores e incorporó el JCPOA al derecho internacional. El Consejo de Seguridad reconoció explícitamente el «derecho de Irán a desarrollar la energía nuclear con fines pacíficos» en virtud del Tratado de No Proliferación y estableció un sólido régimen de verificación.

Sin embargo, el 8 de mayo de 2018, tres años después de la exitosa Resolución del Consejo de Seguridad, Estados Unidos se retiró  unilateralmente del JCPOA. Esta retirada fue promovida activamente por el gobierno israelí. Desde finales de la década de los 90, los líderes de Israel han afirmado repetida, falsa y de manera hipócrita que Irán estaba a punto de obtener un arma nuclear, incluso mientras el propio Israel había adquirido en secreto armas nucleares al margen del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y hasta hoy se ha negado a adherirse al tratado y someterse a sus controles.

Cuando el Presidente Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos del JCPOA, EEUU reimpuso amplias sanciones en contradicción directa con la Resolución 2231 y lanzó una campaña de guerra económica diseñada para paralizar la economía iraní que continúa hasta el día de hoy.

Por lo tanto, las actuales amenazas de EEUU son parte de un patrón de larga data de fingir interés en las negociaciones mientras, en realidad, se busca la guerra económica y la fuerza militar. En junio de 2025, tras la reanudación de las negociaciones a principios de ese año, Estados Unidos e Irán iniciaron una sexta ronda de conversaciones. EEUU había calificado las negociaciones como constructivas y positivas. La sexta ronda estaba prevista para el 15 de junio de 2025. Sin embargo, el 13 de junio de 2025, EEUU apoyó el bombardeo a Irán por parte de Israel. Una semana después, EEUU atacó Irán en el marco de la Operación Martillo de Medianoche.

El ataque de EEUU a la Carta de la ONU ha vuelto a escalar ahora hasta el borde de la guerra, con amenazas de fuerza por parte de EEUU y actos de guerra económica que se suceden a diario. EEUU ha estado aumentando su presencia militar cerca de Irán y ha amenazado repetidamente con lanzar un ataque inminente.

La administración también ha sido franca acerca de su estrategia de guerra económica. El 20 de enero, en una entrevista en Davos, el Secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, describió cómo EEUU había provocado deliberadamente el colapso de la moneda iraní, una escasez de dólares y un colapso de las importaciones, todo ello con el objetivo de fomentar el sufrimiento económico y la agitación popular. Bessent describió la consiguiente agitación como «avanzando de una manera muy positiva».

El aspecto más llamativo de la campaña estadounidense para el cambio de régimen en Irán es la repetida insistencia de parte de EEUU de que Irán debe negociar. Irán ha negociado, repetidamente. El JCPOA fue negociado y ratificado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Incluso después de que Irán reanudara las negociaciones el verano pasado, se enfrentó a ataques aéreos a gran escala en su territorio. Ahora, EEUU profesa abiertamente la política de colapso económico y cambio de régimen.

Ningún país está a salvo si Estados Unidos puede hacer amenazas descaradas contra Irán y, de hecho, contra varios otros estados en las últimas semanas, incluyendo CubaDinamarca y otros.

Es triste y conmovedor recordar que las Naciones Unidas fueron creación del Presidente Franklin D. Roosevelt. Él imaginó una era de cooperación entre las grandes potencias y multilateralismo bajo el derecho internacional como base de la paz y la seguridad internacionales. Su esposa, Eleanor Roosevelt, supervisó la redacción y adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

EEUU en ese momento imaginó una era en la que la diplomacia prosperaría, y una época en la que la ley y la justicia, en lugar de la fuerza bruta, prevalecerían, una época en la que honraríamos las palabras del Profeta Isaías inscritas en el muro de la Primera Avenida frente a las Naciones Unidas: «Convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. No alzará la espada nación contra nación. Ni se adiestrarán más para la guerra».

Permitir que la Carta de la ONU sea violada despiadadamente, y menos aún por el país anfitrión, es invitar al retorno a la guerra global, esta vez en la era nuclear. En otras palabras, es invitar a la autodestrucción de la humanidad. En nombre de Nosotros los Pueblos, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene la autoridad y la grave responsabilidad de mantener la paz.

Addendo:

Proyecto de Resolución ilustrativo mediante el cual el Consejo de Seguridad de la ONU podría cumplir con su deber en el contexto actual.

 

Recordar los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, en particular la obligación de todos los Estados Miembros de abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, según lo dispuesto en el Artículo 2(4) de la Carta,

Reafirmar que el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales descansa en el respeto al derecho internacional, la autoridad del Consejo de Seguridad y el arreglo pacífico de conflictos,

Recordar su resolución 2231 (2015), aprobada por unanimidad el 20 de julio de 2015, mediante la que el Consejo de Seguridad refrendó el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) e instó a todos los Estados Miembros a tomar las medidas necesarias para apoyar su implementación,

Reafirmar su compromiso con el Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares, la necesidad de que todos los Estados Parte en dicho Tratado cumplan plenamente sus obligaciones, y recordando el derecho de los Estados Parte, en conformidad con los Artículos I y II de dicho Tratado, a desarrollar la investigación, producción y uso de la energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación,

Actuar en virtud de la Carta de las Naciones Unidas,

Insta a todos los Estados Miembros a que cesen inmediata e incondicionalmente todas las amenazas o usos de la fuerza y cumplan plenamente sus obligaciones en virtud del Artículo 2(4) de la Carta de las Naciones Unidas;

Reconoce que el JCPOA constituyó una negociación multilateral válida refrendada por el Consejo de Seguridad, y reconoce que el abandono del JCPOA fue el resultado de la retirada unilateral de Estados Unidos;

Decide que, en virtud de su autoridad, el Consejo de Seguridad de la ONU ordena a todos los Estados concernidos que entablen inmediatamente negociaciones para concluir un acuerdo exhaustivo renovado sobre la cuestión nuclear iraní, basándose en los principios del JCPOA y en plena conformidad con el Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares;

Insta a todos los Estados Miembros a que se abstengan de realizar acciones que socaven los esfuerzos diplomáticos, aumenten las tensiones o debiliten la autoridad de las Naciones Unidas;

Decide seguir ocupándose activamente del asunto.

*Profesor universitario y director del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia, donde dirigió el Instituto de la Tierra desde 2002 hasta 2016. También es presidente de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) de las Naciones Unidas y comisionado de la Comisión de Banda Ancha para el Desarrollo de las Naciones Unidas.

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